lunes, 27 de febrero de 2017

Skam. Segunda temporada.

Cambia el sentido de la brújula, pero siguen las mismas historias y siguen bien contadas en la segunda temporada de Skam. La reflexión sobre clichés, sobre lo que es relativo o no, sobre los recuerdos, los (malos)entendidos, el dolor juvenil y las jodiendas con vistas a Noruega. Pero la reflexión de la segunda temporada de Skam, desde el cambio de perspectiva, de guión profesional, trata de los errores que cometemos y de las palabras que hacen daño a los demás. No todo es robar pasteles de pescado, no todo es romper botellas en cabezas ajenas, no todo es llevar el desayuno ajeno a la cama. Las mentiras, las manipulaciones, la adolescencia mal entendida, la salida fácil, el camino a la derecha, lo clásico. Recurrir a movidas, a pajas mentales, fiebres falsas, enfrentarte al mundo desde una perspectiva equivocada. Estamos solos, hay desamor, siempre salimos perdiendo. Frases hechas, que cantaría Carlos Berlanga. Cerrar puertas para abrir heridas. Depresión. Escapadas imposibles. Ausencia de familia. Ambiciones deshechas. Y el día de la Constitución, el 17 de mayo, fallar a la cita. Cambios imposibles. Himnos para cerrar heridas. ¿Agallas para decir no? No pensar, no dormir, no escribir, corazones que salen del pecho. No respirar. Frecuentar momentos para que se crucen las miradas. Llantos sobre sábanas inmaculadas. Flequillos (mal)entendidos. Relax inolvidable. Y mirar ordenadores ajenos.Y dar(te) cuenta de la derrota, de la victoria imposible, de la oscuridad de nuestros días. ¿De verdad somos libres para malgastar nuestro tiempo? ¿Buscamos voluntariamente la infelicidad? ¿Amenazamos nuestra seguridad a propósito? ¿Somos maldad? ¿De verdad la amenaza es sentir que necesitamos a los demás? ¿De verdad la derrota es aburrida? ¿De verdad no debemos adorar el santiabadismo? Lo peor de nosotros es autolimitarnos nuestra libertad. ¿Quién quiere una escala de valores teniendo cerveza fría? ¿Mente abierta ante el precipicio? ¿Tenemos que creer que Dios gana? Como en Juegos de guerra, "la única manera de ganar es no jugar". Los errores multiplicados hasta el infinito se precipitan en una sala de emergencias. Banderas clavadas en el suelo. Pájaros con nombre impronunciable. Globos. Basura de un día. Bares a las 19:19 con velas en la mesa. Respuestas que no quieres escuchar. Coda: Pero quizás, al final, sale el sol. ¿O es simple imaginación?

1 comentario:

Eme (Nada que ver con eme dj)) dijo...

A veces no sabemos valorar lo que tenemos, que no es lo mismo.