martes, 4 de febrero de 2014

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A petición de don Importante intentaremos dejar una perla pixelada y encamada de tarde en tarde de desempleo casi total por aquí. Pero no sólo nos acordaremos de la Virgen del Rocío, también tenemos nuestro corazoncito para Santa Teresa, que fue única. Vaya panda de ministros a la sombra del lector de prensa especializada. En política pasa lo que cantaban los Juniper Moon en aquel himno, "...sin nadie en quien confiar...". Y todo lo demás.

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