lunes, 29 de febrero de 2016

Ni Hornets ni Hawks

Nos quedamos, como Daimiel, con el himno de la noche después de los partidos vespertino/nocturnos. Y esta noche, el rey contra uno de sus herederos.

Silencio, hoy toca escuchar

Hace unos veranitos, por tierras lorquinas tuvimos la ocasión de presenciar a la OSRM acompañar al señor Morricone. Hoy, más que nunca, hay que odiar a ocho o a los que tengamos por delante. Y todo lo demás.

domingo, 28 de febrero de 2016

Engrenages. Tercera temporada

En una de las últimas frases de esta tercera temporada de Engrenages se dice que "la justicia fue inventada para sustituir a la venganza". No sé si estoy muy de acuerdo. La venganza, como la justicia, son necesarias. En esta tercera tanda, se reflexiona mucho sobre el chantaje y la extorsión, sobre la nulidad de los sentimientos en el trabajo y sobre las mentiras institucionalizadas. El dinero como referente de unos y la sed de sangre de otros. Y de que no podemos fiarnos de nada ni nadie. Las segundas oportunidades se acaban. Siempre. Y el infierno sigue lleno de buenas intenciones, de las de corta y pega, de las de renunciar al destino. Y todo lo demás.

viernes, 26 de febrero de 2016

Recordatorio de ayer por hoy

En el ajetreo de la pérdida de tiempo, del trabajo de la nada, de escupir en el mar, olvidamos realmente importante. Ayer hubiese cumplido 73, con o sin gnomos, George Harrison. Y siempre que hablo de Harrison, en la nada, en la nada, en la pérdida de tiempo, en lo que llega al mar, hay que recordar la negación de la etiqueta en una de sus frases: "Prefiero ser un exbeatle a un exnazi, aunque preferiría ser un exnada".

jueves, 25 de febrero de 2016

Lelé Terol

Conocí a Elena Terol en octubre de 2006. El día 10 de octubre empecé a darle clases de Historia y a hablar un poco de música en aquel cuarto de la ESO en el que fui tutor. Luego nos hemos encontrado puntualmente en algún bar y la he escuchado cantar en Ítaca. Aquí dejo la entrevista del día, sin referencias a Underwater Tea Party. Y todo lo demás.

¿Es la hora?

Igualitos que aquí. ¿Verdad? Aunque, ya puestos, le podían haber encargado el retrato a Antonio López, alguien rapidito en hacer las entregas oficiales.

miércoles, 24 de febrero de 2016

El fandango del día

Ahora que todo es pacto, reivindiquemos la libertad individual. No seamos rebaño y manada de gaviotas. Nunca. Antes muertos que perder la vida.

La crítica y los curanderos

No es fácil vivir solo de medicina. No es nada fácil. De ninguna manera. Hay veces que necesitamos un plan b. Una ambrosía para los dioses de los madrugones, porque solo somos los dioses de eso. Madrugones impuestos por Montoro para pagar impuestos y que los chicos del IBEX-35 nos jodan desde su fortaleza con vistas al Atlántico, al Mediterráneo, al Pacífico o al puticlub con nombre de mar o laguna o de hoyo de golf(ero). Por eso, necesitamos que nos aconsejen, que nos digan en que debemos perder o no el tiempo. Y ahí, justo ahí, en mitad de la pérdida de tiempo, aparecen los críticos: literarios, cinematográficos, seriéfilos o de las mejores ginebras del mundo antes de convertirlas en bebidas para berenjenear. O como se diga. Y hoy la crítica lleva la firma de Juan de Dios García y es sobre el último libro de Basilio Pujante. Lo dicho, vivan los curanderos.

La existencia y los lunes

Fue el penúltimo tropezón antes de quedar rendido. Fue su pasado gaviotil el que le hizo negar la evidencia. Mentira, limpieza, juicio oral, lunes santo. Y todo lo demás.

Doctrina de la Justificación

Si el Pueblo habita el mundo en nombre de las Cosas Primeras, y los mandarines, en nombre de las Cosas Últimas, nosotros lo poblaremos en nombre de las Cosas Convenientes. 
Miguel Espinosa, Escuela de Mandarines

¿Por qué Hitler y no Stalin?

Ayer en Papel, Peinado recogía, entre triples y el último título de Laso, la pregunta que se hacía el New York Times: ¿Matarías a Hitler de bebé? Y me da igual que fuera el New York Times, o Los Narejos Times, o el Aljucer Tribune. Me da igual. Siempre que pensamos en cabrones y asesinos e hijoputas lo hacemos mirando hacia la derecha. Giramos la cabeza hacia la derecha. Y los cabrones, los asesinos e hijoputas no entienden de ideologías: son simplemente lo que son. Da igual que giren a la derecha, a la izquierda, hagan óvalos en sus pensamientos o se lleven a sus amantes y concubinas al nido del águila. A su jodido nido de águila, al apartamento de Siberia o su burdel de La Habana. ¿Por qué no matar al norcoreno de bebé? ¿Por qué no matar a Benito de bebé? ¿Por qué no matar a toda la familia Castro de bebé? ¿Por qué no matar a Franco de bebé? ¿Por qué no matar al norcoreano de peinado imprescindible de bebé? Cada civilización tiene su piedra de Roseta, su libro de los muertos, sus escribas que miran a derecha e izquierda, su Nefertiti y su Cleopatra VII, pero las arenas egipcias nos impiden ver el desierto. Pero siempre nos quedan los himnos. Y todo lo demás.

domingo, 21 de febrero de 2016

Don Alejandro

Escribo esto mientras veo el último cuarto de la final de copa del rey de baloncesto entre Herbalife Gran Canaria y Real Madrid. No sé como acabará el asunto, pero, realmente, da igual. Hoy toca hablar de sabiduría. Hoy toca hablar de Don Alejandro García Reneses. Don Alejandro, como bien le decía el gran Andrés Montes. Siempre reivindico la sabiduría de los mayores. En el caso de Don Alejandro, es sabidruía en plan bucle. Podrá tener mejores o peores jugadores, podrá tener mejores equipos o tal vez no, pero sabe. Mucho. Siempre critico a Pablo Laso por muchas de sus decisiones. No entiendo como se le puede dar un cinco estrellas a un tipo que no lo es. Con Don Alejandro pasa justo lo contrario: no entiendo el motivo por el que no esté entrenando en uno de los ocho mejores equipos de Europa. Y todo lo demás.

sábado, 20 de febrero de 2016

B (la película de Bárcenas)

Entre triple y triple del partido de cuartos de Copa del Rey entre Obradoiro y Caja Laboral, zapeando por ciudades invisibles, he acabado viendo B (la película de Bárcenas). Sí. Pensamos en Bárcenas. Pensamos en esquí. Pensamos en dedos. Pensamos en el episodio en su casa. Pensamos que Bárcenas da para una serie. Pensamos que da para todo lo que pueda arramblar Sorkin en Los Rosales y nos haga tres primeras temporadas como las de El Ala Oeste de la Casa Blanca. Pero hoy solo he visto B (la película de Bárcenas). Pero pensando en la patulea de nombres hiperconocidos, creo que Sorkin, aprovechando la facilidad de España para traer cosas de Colombia vía Argentina (esperemos que ahora que no está la amiga del Papa el nuevo presidente cambie esa asquerosa situación), podría hacer un serial para Netflix de inmureble éxito (hablo desde la sobriedad absoluta, que quede claro). ¿En qué manos hemos estado tantos años? ¿Cómo podemos permitir que esta colmena de gaviotas nos siga diciendo qué hacer y a quién poner de vicepresidentes? La cantidad de mierda en los partidos políticos españoles (y no voy a hablar de los que se guían por la hora catalana) no es imaginable. O quizás, sí. Vamos a pensar: un campo lleno de fútbol lleno de mierda y lleno de billetes de quinientos euros. No. Insuficiente por completo. Pensamiento número dos: la península Ibérica llena de mierda. Error. Pensamiento número tres: el Atlántico lleno de mierda y alquitranado en su parte superior con más billetes de quinientos para que, una vez que la renovación gaviotil volviera a los aires oceánicos, no volviese a cagar encima de ese mismo Atlántico. ¿Y por qué digo Atlántico y no Pacífico? ¿Tengo algo contra el Índico? ¿Algo contra los glaciares? No. Ni mucho menos, si yo fuese Dios, nikineando un rato, vegeteleando un rato, llovería siempre e, incluso, nevaría. Y digo Atlántico porque Galicia sale mucho en ese infinito número de nombres que salen a relucir en la contabilidad b (y mira que yo me jacto de escuchar en aquellas mañanas a la Jungla B, al gran Fernando y al gran Jordi), la contabilidad b tan famosa de la que nadie habla. Nadie habla de Gurtel y han pasado dos meses de las elecciones. Nadie habla de la Púnica y han pasado dos meses de las elecciones. Nadie habla de las reformas de Génova 13. Nadie. Y Rajoy mirando al horizonte. ¿Nos podremos imaginar alguna vez la cantidad de daño que han hecho los partidos políticos a este país? Los bisnietos del sistema de la Restauración, los herederos del caciquismo, han dejado al sistema canovista como el adalid de la democracia. Pero no nos equivoquemos: cojo la calculadora, sumo votos de seguidores de púnicos y ereístas, y me salen más de diez millones de votos. Muchos más. Y empieza Bárcenas en la película a decir cifras y te quedas a cuadros. A distintos tipos de cuadros. Y va bajando, y habla de nombres, y comunidades autónomas, y de tierras manchegas, y de murcianos adictos a los michirones, y de andaluces perdedores de elecciones (cumbre!!!), y de personas de las que se te revuelven las entrañas al oir pronunciar sus nombres. Nos hemos acostumbrado a ser tratados como imbéciles que ya tragamos cualquier cosa. De tanto vinagre en sangre, ya hasta la hiel nos parece ambrosía. Y, como dicen los créditos, al final, muy al final: "Cualquier parecido con la realidad ha sido inevitable". Es cierto que siempre nos queda Quique González, y alguna canción, y que, quizás, muy al final de este túnel, tengamos esperanza. O tal vez, no. Pero cuándo os pregunten, sea el 26 de junio (o 20N, estadista), recordad iniciales, cifras, preguntas y respuestas de B (la película de Bárcenas). Y todo lo demás. Coda: estoy mayor, y entre triples, séptimos cielos de gánsters y trileros de González, no he hablado casi nada de Bancos. Ni de bancos vascos. Ni de vascos en la tercera temporada de Engrenages.

viernes, 19 de febrero de 2016

Un viernes empiezo otros viernes

Después de pasar por dos autobuses, un tren de media distancia, dos coches ajenos y nueve horas de ajetreos varios, me puedo jactar de llevar leídos desde este amanecer 59 páginas de Los viernes en Enrico's. Y ahora toca Portland.

¿De verdad parece pretencioso?

¿Quién pretende ser más de lo que es? O mejor dicho: ¿Con quién se compara? ¿A qué precio? ¿Qué fue de la balanza de ventajas e inconvenientes? ¿Quién filosofaba con temas fútiles?

miércoles, 17 de febrero de 2016

Mirando al suelo

No valía un Astra o un Corsa. Tenía que ser un Kadett. Un Opel Kadett para cruzar el barrio del Carmen, el polígono, ir a Los Rosales, salir de El Palmar y volver a Antonete Gálvez. Con la lectura de Mirando al suelo acabamos de encontrarnos a dos héroes de serie b, o serie c, a los dos lados del Segura. Y lo que retratan (San)Tiago y el Alergias son la descomposición del reino valcarcil, posterior sultanato de Sean Connery y ahora no se sabe muy bien que es. Es cierto que la CARM se fue a la mierda hace mucho tiempo, pero la mierda sigue aquí: en los despachos oficiales, en los ayuntamientos, en las oficinas de los (pro)motores inmobiliarios, en las oficinas de los profesores universitarios y, como no, en cada una de nuestras casas. Y en Mirando al suelo, Francisco Béjar Galera nos retrata una ciudad, la capital del reino, el invento del 825, una Murcia que da asco pero que, tarantinianamente hablando, tiene sus momentos: tiene sus bares, sus antros, sus tascas donde unos chorizos y unos michirones te solucionan el estrés y los malos hábitos. Con el parapeto de los trapicheos de drogas, Béjar Galera, antes y después de filosofar, nos retrata a todos: a los que pagamos impuestos y no pagamos IBI, a los que miramos a otro lado cuándo todo se nubla y no nos preocupamos por los ancianos mayores que antes llamábamos padres. Del cinismo inicial de la novela acabas en la sonrisa casi trágica del final. De los finales que nos esperan a todos: a las ciudades con exalcaldes y exconcejales imputados (perdón, ya no se dice imputado, ahora son investigados). Y ese mismo Opel Kadett, y el Audi no tan nuevo, y los personajes secundarios que llenan bares y puticlubs hacen de Mirando al suelo una novela para pensar. Pensar, dice el autor en unos diálogos memorables. Lo grisáceo de la portada es el reflejo de nuestra sociedad. El ascenso del miedo y las mentiras hechas realidad una y otra vez. Mentiras institucionalizadas. Y siempre hay un tonto que pague las multas, o entre en la cárcel, o se quede sin casa. Y las canciones, a través de perras electrificadas (¿o eran enfebrecidas) que nos cambian la vida. Y las perras que nos siguen cambiando la vida en esas cuatro palabras que repite FBG: amor, rencor, inercia y nada. Y el mismo FBG ha tenido los vemoles de retratar un caso como el consejeril del que en el territorio tudmiriano ya no se habla, algo que parece que no ocurrió. Recuerdo que cuándo iba a almorzar al Burrucha, bar mítico ceheginero, el regente del local (un estudio sociológico necesitaría solo este bar) sacaba de mañana en mañana un ejemplar del diario La Opinión con la entrevista al jefe de la Consejería en la que hablaba de Bin Laden y su captura. De Bin Laden. Béjar Galera no pone pegas en subrayar con rojo quiénes mandan en exsultanato del antiguo 007. Siempre mandan los mismos, siempre el banco de turno y el diario de turno, siempre las siglas que nos (des)gobiernan. Y todo lo demás.

De visita a los sagrados lugares

Sé que tengo el blog más abandonado que nunca, pero mis jefes de estudios me quieren mucho desde principio de septiembre y me pusieron un horario como el Diablo manda (hoy no tengo fuerzas para hablar de las cartas de Juan Pablo II a su amiga, pero lo haré). Dejo por aquí el solomillo del Togo de hoy. Y todo lo demás.

domingo, 14 de febrero de 2016

El invierno, la lluvia y el frío

Resulta que a mitad de febrero, llueve. Y hace frío. Y es noticia. No se habla en el telediario de los ERE's andaluces, ni de la familia del 3%, ni del caloret valenciano. Se hablan de los inviernos fríos. Y todo lo demás. Asqueroso.

El fraude

De esas que estoy con el jefe de la residencia catastral en el tanatorio, en el velatorio sin velas de un compañero del extinto banco que tanto abusó de ellos durante años, y se pone a hablar con el compañero de turno, y de los años, y que la previsión del famoso banco ahora ni vocal de las cuatro era de que llegarían como mucho, a los ochenta. Y no, algunos, como el velado, tres años más. Y en esas, que la recién estrenada viuda, nos recuerdo una frase del fallecido hacía seis horas: "Para mí sería un fraude no llegar a los noventa. Y nos quedamos sin saber decir ni letra ni vocal. Y todo lo demás.

sábado, 13 de febrero de 2016

Día de la Radio

Aquí tenemos a la joya de la Corona (y como nos enseñó Guy Ritchie, el Imperio Británico se hizo a base de tazas de té) y el ovidado y temible Blott.

viernes, 12 de febrero de 2016

Vístete

Un pasaje del Libro reza: "Cuando condenes insumisos, vístete".
Miguel Espinosa, Escuela de mandarines

jueves, 11 de febrero de 2016

Sufriéndolo en primera persona masculino singular

En mi cuarto autobús del día, antes del octavo, sufriéndolo como Dios manda. Pero la letra no era exacta éramos casi 90. Individuos sin alma, mientras los políticos beben gintonics baratos en el Congreso y juegan a ser ministros o portavoces o diputados saunados con derecho a todo. Y punto.

El caloret y la Diputación Permanente del Senado

Ya sábeis. 6 y 27 de la mañana. Nuestros madrugones, nuestros aportes de renta al Estado, permiten que este personal llegue a la Diputación Permanente del Senado. Y de las puertas giratorias, doña Elena y el capitán Pescanova hablaremos otro día. El diablo. Cada uno tiene el diablo que se merece: España.

lunes, 8 de febrero de 2016

¿Qué será de nosotros sin UPyD?

Ahora que todo se vuelve círculo o naranjito, hay que recordar a UPyD. ¿Qué será de nosotros?

O Salve Eris

No me lo había pasado tan bien con ropa en años. Esa es la sensación que tuve tras las dos primeras escuchas de Salve Discordia de Triángulo de Amor Bizarro. Y para muestra, O Salve Eris. Vaya sonido y vaya letras. Visualizar las tres espadas. Ilustrar con argumentos un muro de agujas. Pensar sobre el caballo negro. Y todo lo demás.

La Historia y sus enemigos

La Historia es un dechado de injurias y mentiras contra los utopizadores y los desaparecidos. Más, para que sepas la verdad, quiero descubrirte algunas cosas. Somos, en efecto, enemigos de los mandarines.
Miguel Espinosa, Escuela de mandarines

domingo, 7 de febrero de 2016

Engrenages. Segunda temporada

De la barbacoa al infierno. Del París más cabrón, el de los suburbios, el de la droga, el de la cárcel, a Colera, al sufrimiento. Si en la primera temporada de Engrenages hablamos de ínfulas, ahora los deseos de ascensos meteóricos se repiten. Y en ese sentido, el papel del cuarto poder se mete en las entrañas de la fiscalía para promocionar a uno de sus secuaces. Pero todo se tuerce, hay infiltrados y demasiados intereses encontrados. Menos lágrimas que en la primera pero más canibalismo. Incluso más canibalismo. Pero no podemos negar lo que somos. Ni el rap mejor interpretado le llega a la suela del zapato a la peor de las sinfonías. Imposible comparar. Puestos a balancear, Engrenages mejora para ilustrar el cuadro con imágenes no siempre dulces, escalera arriba, escalera abajo, salto al vacío, locos con cartuchos, compras por Internet, pelirrojas peligrosas y todo lo demás. Y sí: el infierno, incluso en Francia, sigue lleno de buenas intenciones.

¿Vuelve Mariano?

No. No es Mariano. Si fuera Mariano irían más rápido, no se quedarían en West Baltimore. Ni en el East Baltimore.

Teólogos en el Infierno

¡Quién lo imaginara! ¡Teólogos en el Infierno! ¡Qué asombro!
Miguel Espinosa, Escuela de Mandarines

La enésima de Don Stephen

51 puntos. Otra vez. No se cansa. O tal vez, si. No es año impar, pero puede ser que los Spurs se pongan bravos. O los Cavs de Lebron post David el entrenador humillado. Veremos.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Sabiduría Gobernante

Verdaderamente hay criaturas que viven como si no existieran mandarines. A la Sabiduría Gobernante escapan todavía muchos sucesos.
Miguel Espinosa, Escuela de mandarines

Que nos pasen por la quilla

Mientras dormito, o no, mientras no duermo, o si, escucho Gallo Negro Se Levanta. No sé si hoy encontraríamos en política un asesino que fuera nuestro asesino. Pero siempre nos quedan los himnos.

Y el estornudo se hizo carne

Como buen miércoles antes de cruzar el Puerto de La Cadena, toca leer a Santiago González, que nos resume el penúltimo esperpento del estornudo Sánchez. El penúltimo.

lunes, 1 de febrero de 2016

Mayday. Primera temporada

Gracias al hilo de la cometa de Aidan Gillen he llegado al visionado de Mayday. La desaparición de una joven de un pequeño vecindario en el que todo Cristo se conoce nos lleva a una batidora de mierda que empieza a salpicar a todo el mundo: el vecino peligroso, la policía, el matrimonio con subidones y bajadas al infierno, la ruina inmobiliaria, la soledad con los perros, las peleas callejeras, los mensajes con los móviles, las jefas de estudios con sus preguntas, las muertes cíclicas y todas las irrealidades que nos rodean. Creamos maquetas de ensoñación que se van al carajo: intentamos sobrevivir. Pero sobrevivir es un fracaso. Damos bandazos, las llaves no abren puertas a ciertas horas de la noche. Chocamos, subiendo la escalera, abriendo el desván. La locura nos hace decir cosas absurdas; la pintura de la cara, otra irrealidad. Y el juego de las gemelas, la esclavitud del mismo útero, la desidia de los institutos. Pero ya es tarde, la bicicleta está en el suelo. Suenan las campanas, damos el pésame, pero antes o después, un índice, en esa misma bicicleta, nos señala. La sangre, el vestido, la combinación equivocada, la videoconsola del presunto asesino, las pruebas perdidas, el momento tenístico que necesitamos para salvarnos o derrotarnos. Todo eso, incluido suicidio, es Mayday.