En capilla

Ya falta menos para la tercera temporada de Westworld. Y si hay que pensar en Axel Rose o en máquinas, se piensa. Pensar te mete en líos. Benditos líos. Nos gustan los líos.

Pure. Segunda temporada.

Vuelve la paranoia sectaria, vuelve el dolor ajeno, vuelven las conductas delictivas en una sociedad anclada siglos atrás. Vuelve a dar que pensar la segunda temporada de Pure. Las acciones, sus consecuencias y las relaciones peligrosas. Lo ajeno a Dios y lo que nos importa realmente. Adiós a las privaciones innecesarias. ¿La autoexigencia tiene resultados? ¿De verdad nuestros pecados afectan? ¿El dolor da recompensas? ¿El dolor se puede compensar? ¿Vale de algo el sufrimiento por el que pasamos? ¿Hay algo que no sea mentira?

Babylon Berlín. Tercera temporada.

Y como en Black Monday, la tercera temporada de Babylon Berlín nos lleva a un crack económico, el de 1929. Pero vuelven los demonios interiores, las muertes en pleno rodaje de cine, salidas de la cárcel, penas de muerte, ruina económica, hermanos que solo dan disgustos y ascensos merecidos que no se consiguen. Tiempos convulsos bien retratados, actrices que inspiran, doctoras que dan mensajes optimistas, miradas y flequillos que rompen silencios. Y el pasado, siempre jodiendo, casi como la Compañía Telefónica en un número de Martes y 13. Babylon Berlín nos mete en la cabeza fantasmas y dolores interiores, descripciones paranormales, juicios que no son juicios sino apedreamientos públicos. Y el nacionalsocialismo ganando terreno, con sombras ante los comunistas. Pistas, pistas, pistas. Sospechas, intuiciones, música y pendientes de aro. Matrimonios que chirrían desde bien lejos. Nada nuevo bajo la niebla berlinesa. Marcos, higadillos que pagan facturas, cuchillos de plata, negocios cinematográficos que te llevan a la ruina. Secretos que es mejor no saber. Cuchillos que buscan manos, relaciones tensas entre mecenas y productores, pañuelos que marcar, vómitos buscando salir hacia mejores infiernos. Complots y sabotajes. Espectros infernales que son dibujados pero no encontrados. Siempre hay un Judas que asignar en cada momento, en cada trabajo, en cada jodienda alemana con humo y alcohol, con cine y orgía, con libros de cuentas y cuentas sin historias en negro sobre blanco. Y el rearme alemán del ejército ligero es un buen tema de conversación. Siempre. Y el buen periodismo siempre con la lupa en la corrupción y en las malas intenciones. Ahora que todo lo ultra está de modo (el ultrafeminazismo desde las esferas de poder, la ultraderecha esperando su oportunidad, el ultrayunque diciéndonos lo que debemos hacer con y sin ropa, con el catecismo y con la Biblia [sin habérsela leído el 99%], los ultramamarrachos tomando el poder en los medios y los ultragilipollas haciendo el ultragilipollas), está bien recordar esa Alemania de entreguerras que empezó en Weimar y acabó en la más absoluta de las locuras en nombre del pleno empleo y la ultraestupidez. Viva lo ultra. Y la batidora de mierda, a salpicar. Desapariciones, ausencias, muertes, investigaciones perdidas. Y leer a Junger, y a Walter Benjamin, y frases recogidas en fragmentos de pergamino, o en hojas de libreta arrancadas de excedente de 1º de REM. Adiós, Gran Coalición, adiós. Extremos. ¿Revolución conservadora? ¿Pueden ir revolución y conservadurismo en una misma frase? ¿Lo aburrido es paternal y maternal? Y cartas de despedida, o despedidas por escrito porque no hay más remedio que hacerlas, que controlar el relato de un asunto que se nos va de las manos. Y todo es mentira.

Fartblinda. Primera temporada.

Periodismo, honestidad, poder. Empieza Fartblinda mostrando lujo (¿puede tener alguien más relojes y camisas que Sergio Scariolo?) y una redacción de un periódico financiero en la que se plantean diversas cuestiones. La prensa siempre a o suyo, como debe ser. Preguntas, más preguntas. ¿Hay más genios aparte de Mozart? Salvo por el asunto del lenguaje específico de los especialistas en mercado, (casi) todo correcto. Cuando todo se va a la mierda, nunca se sabe si es mejor correr o aguantar. ¿Quién tiene la última palabra en todo? Una mujer, siempre una mujer. Viva Suecia. Los mercados siempre van en nuestra contra. Siempre. Llegué a Fartblinda por Mejino, y hace pensar. ¿Quién gobierna nuestros ahorros? ¿Qué tipos de personajes sin escrúpulos están al frente de los bancos? Infelicidad en mitad de la infidelidad (en todos los sentidos). Conflicto de intereses. ¿La tradición y el linaje son motivos de orgullo? ¿No era la tradición (siguiendo los principios de José Perona) una moda envejecida? Y como todo es mentira, todos llevan una doble vida. De ahí a la teoría de la conspiración, al ratismo bancario, a jugar a dos barajas, al pañuelo en el cuello, a hijos que hacen un Lama y se ríen de mendigos, a gente sin escrúpulos. Ya lo decía el clásico: "La gente guapa no tiene valores". Las sucesiones no son fáciles. Nunca. Y el chantaje a su enésima potencia. Todo mentira cuando te quieren hundir. De pozo en pozo y tiro porque me toca. Al final, aunque una pequeña parte de todo el pastel, algo se nota en las papilas gustativa. Cambiar, mejorar, ir directamente al Infierno. Bancarrota y respuestas inmediatas. Y cuando un barco se hunde, vemos el verdadero ADN de las ratas. ¿Responsables de la bancarrota de un banco? ¿Autoridades financieras cuestionando carteras sobrevaloradas? No hace falta ir a Suecia para ver como un banco se va a la mierda. Quiebra, quiebra, quiebra y con unos mandatarios con unos sueldazos increíbles. ¿Se necesita comer caviar todos los días? Pero las mentiras a la cara duelen más. Mucho más. Y el caos en todos los sentidos apocalípticos, que San Juan dejó para todos. Consecuencias que salpican en primera persona del singular. Pensamos en números pero hay personas que mueren, familias que pierden una y otra vez aunque sean ricos. Delitos contables, fraudes... España es caso aparte y estamos curados de esa epidemia. Tenemos anticuerpos, pero siguen pasando. En ciertas latitudes, todavía se sorprenden. Y en todas, el Principio de Peter presente. Siempre. ¿No hay que subestimar a los mediocres? ¿Seguro?

Vergüenza. Tercera temporada.

Morcillas y fuego para todo para empezar la tercera de Vergüenza. Y música de viento trasero. Y Yusuf por las alturas. Vergüenza al poder. Daños colaterales en la gran mentira. Y si hay que ir a terapia, se va a terapia. Y la vergüenza de los videos virales en mitad de un Estudiantes Vs Real Madrid de Copa del Rey. Casi nada. Pero hay veces que el chascarrillo forzado, sobra. Una vez, sí; dos, en ocasiones; la misma siempre, no. El Infierno sigue lleno de buenas intenciones, que diría el crítico de cine en su crítica no únicamente de cine. Y el pensamiento oblicuo de la medicación, que no falte. Salvamos a Mariló, por supuesto. La mayoría del resto, manifiestamente mejorable. El momento Leticia no sé como definirlo. No lo sé. Mentiras, pastillas y timbas sin video. Lo arreglan un poco en el último episodio, cuando empieza a cerrar(se) el círculo, la sangre, el juicio y todo tiene algo de explicación. Y todo lo demás, también.

Narcos: Mexico. Segunda temporada.

Recuerda Narcos:Mexico en su segunda temporada aquel terremoto bestial de mitad de los 80's que llevó al personal a las calles. Nos refresca la memoria de aquella escoria continua con las torturas y las cintas que sacaban más escoria y una DEA que no descansaba. La famosa Operación Leyenda y todo lo demás. Y el recuerdo de Chabelita. Casi nada. Y en mitad de esa corrupción, aparecen hasta los parientes del presidente, como Rubén Zuno Arce. Todo queda en casa. Corrupción al poder. Y en cualquier longitud y latitud, si hay que cruzar un río siempre te encuentras una oficina o un Juan Guerra. Siempre. Cuando hablo en clase de La Escuela de las Américas les suena a chino. Pero les digo que no solo a chino. No. Y Amado Carrillo, y Pablo Acosta Villarreal, y Sergio Espino Verdín. Y en toda esa mierda, aparece una complicidad (mal)entendida. Y las nuevas oportunidades de negocio, con el negocio del crack en el vecino del norte. El Chapo, cansado de estar cansado de ser ninguneado, ideando un túnel de 400 metros para pasar de tierras mejinas a gringas. El matón quiere crecer, quiere dejar de ser matón y convertir(se) en patrón. Y el escenario nicaragüense, salpicado de mierda sobre mierda: contra, sandinistas, narcos, yankis. Y gringas que se apuntan a la aventura. Y los daños colaterales del Irangate y la detención de Matta y todo lo demás. Y ahora que estamos con Fartblinda, hasta Salcedo se aparece antes de robar bancos desde dentro del banco. Y los hermanos Salinas de Gortari, siempre en el asunto. Y la tensión entre Tijuana y Sinaloa jodiendo toda geografía mejicana. Y Benjamín, y las cuitas del Chapo y todo lo demás. Y Juárez y el DF, y la compra de flotas de aviones y lo que haga falta. Viva Sinaloa y el Golfo con Juan Guerra y todo lo que hiciera falta. Proveedores y jodiendas con vistas al tequila. Y si hay fiesta y payasos y globos, no puede dejar de sonar Perlas ensangrentadas. Nunca. Y las elecciones del 88, y los Salinas de Gortari beneficiando a sus amistades. Nada nuevo bajo el sol. Privatiza y enriquécete. O como cojones se diga. Y otra vez el flequillo de Héctor Palma Salazar para arriba y para abajo. Sin parar. Y las faldas, que no falten para enredar más el tema. Y el caciquismo electoral, el pucherazo institucional y la aparición de Cárdenas para cuestionar muchos asuntos del PRI desde su nuevo partido. Aquellas elecciones que pudieron cambiar el asunto. Pero no. Aquel 88 se quedó en lo que pudo ser y no fue. Lástima, dijeron unos; lo mismo de siempre, los otros. Coda: Al final, es imposible escapar. La huida es utópica. Y por el comercio, cambio de cromos.

jueves, 13 de febrero de 2020

The New Pope. Primera temporada.

Esponjas y taparrabos. Así empieza The New Pope. Con una monja tentada por el vicario de Dios en el la tierra. Pero al vicario le han fallado las visagras, y no está para derrapar. No. Hay otros derrapes en The New Pope, como antes en The Young Pope. Y como en el grupo, si hay que recuperar a La Monja Enana, se recupera. No vaya a ser que... Enfermedades, cardenales reconocibles, esperas de arterias, injertos (vulgo, trasplantes) híbridos y silencios de oración. Oración y espera. Y lo que haga falta. Ríete tú del Antiguo, del Nuevo, de los Testamentos Apócrifos. ¿Es The New Pope un insulto? ¿Una irreverencia? ¿Se reirá Dios de esta serie o tendrá Dios tiempo para ni siquiera preocuparse por ella? Mentira sobre mentira. O lo que sea. ¿La idolatría es el preludio de la guerra? ¿De verdad dicen eso en el primer capítulo o estaba yo soñando? Pío XIII y sus nueve meses en coma y la búsqueda de un plan b. De un Papa B. Proceder, poder... demasiadas pes en una misma frase. Cónclave sobre cónclave. Vaticano y serenidad, planes ocultos, reflexiones varias y bodegones junto a los fallos genéticos. Si el Todopoderoso escribe recto con renglones torcidos, hay Biblias que no cogen la autovía correcta. O sí. Y Viva el Nápoles. Y la repetición del asunto Juan Pablo I, y los candidatos viables y las elecciones equivocadas. ¿Es el Brexit una paso a la descristianización de Europa? Y como Nick Hornby, viendo al Arsenal, podemos ser católicos. ¿De verdad? ¿Seguimos estando tristes por escuchar pop o era al revés? Y también reflexiona The New Pope la desnudez de la Iglesia, esa diferencia fisiológica/patológica sobre los males congénitos del asunto. Si en otras cuestiones se habló de una tercera vía, aquí PS tira por la calle menos sospechada. Beber, rezar, escapar, huir. ¿Qué ponemos por delante en nuestros intereses? ¿Dios? ¿El amor? ¿La inteligencia? ¿Otra vez Dios? ¿Juan Pablo III? ¿Con o sin más giro a la derecha? ¿Es imposible eliminar los prejuicios? ¿Cómo que la Iglesia no tiene que pensar? ¿Eso va en serio? Y la Stone y el Manson como icónicas visitas, y el Benidorm de los enfermos traumatizado. Y como en la última de Ray Donovan, y en la última de los malos buenísimos de Atlantic City, hay que volver al pasado para explicar circunstancias personales, demonios del pasado que vuelven al presente, cajas y gusanos que analizar. Y si hay que bajar a las catacumbas, se baja. O al mismísimo Infierno. Atentados y milagros inconclusos. Cerrazón. Depresión. Perros e hijos de perra muertos. La distorsión del amor. Y sermones que no son sermones, sermones que son obras de arte. Ríete tú de La Piedad, de La Piedad destrozada, de La Piedad reconstruida. Y el peligro materializado después de otro sermón. Culos que salvar. Niños que no tienen culpa. Como la humanidad. Santos en vida. Fanatismos, mierdas varias. Y los dobles juegos, en mitad de la nada. ¿Qué es un Papa? ¿Qué es un Sumo Pontífice? ¿Y dos a la vez? Y si hay que recordar la Guerra de la Sal, se recuerda. Y todo lo demás, también.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Vivan los himnos atemporales

Aunque no sea 18, aunque no sea mayo, aunque los 80's no volverán. Pero nos quedan los himnos atemporales.

La radio y esa magia inigualable

JuanMa Castaño no es santo de mi devoción, pero ayer el recordatorio sobre David Gistau mereció la pena, con Jero presente en el estudio radiofónico.

Federico recordando a Antonio Herrero

Casi nada. Todavía recuerdo aquellas mañanas, con la vieja radio de mis padres que me llevaba a mi habitación para escuchar a García y empezar la mañana con El primero de La Mañana. Parece ayer. ¿Qué análisis hubiera hecho Antonio Herrero sobre el zapaterismo, la nefasta etapa rajoyesca y el disparate sanchista? No juguemos a periodismo ficción, pero siendo claros, es fácil sacar una conclusión: crítica, más crítica, hipercrítica.

El gran apagón. Tercera temporada.

En la tercera temporada de El gran apagón empiezan con una sucesión de preguntas al respecto de la posibilidad de nuestras reacciones ante un posible nueva tormenta y sus consecuencias. Cuando ocurre, pone el ejemplo de una de esas personas que sufrió las consecuencias del primero, y sus actos posteriores, el politiqueo, la luchas determinismo contra posibilismo y todo lo demás. Profundiza El gran apagón sobre la bunkerización de las élites, el ecoterrorismo, los efectos orwellianos del encierro. Una jodienda con vistas a un peñón en el que esconder personas, cuadros, oros, medicamentos y lo que hiciera falta. Familias que buscan, personas que no quieren ser objeto de nada. Todos sabemos, o por lo menos los que queremos saber, que no sabemos ni la mitad de la mitad de la sombra de una noticia del pasado. Esa Operación Brújula, en un heptágono particular, es real. Rápida y real. El gran apagón, los pensamientos, lo que pensamos cuando estamos a oscuras o, como diría EiHDLCV, el poco tiempo en el que estamos sobrios. ¿Pero hay posibilidad de recuperar(se) de un trauma? Y el Cuarto Poder sacando informaciones varias. Una buena reflexión para pensar en tiempos de mediocridad.

Se ha muerto David Gistau

Sí. Anoche, después de un Betis-FCB, después de un Osasuna-Real Madrid. Las primeras veces que leí a Gistau estaba en El Togo II, mientras tomaba caballitos al mediodía o por la tarde, con unas cervezas servidas por Ángel, o por Emilia, o por Rebeca, o por Elena o por cualquiera de los camareros de Jacobo de las Leyes. Gistau, Jabois, Amón, Bustos, Rafa Latorre. La nueva generación del articulismo español. Había que leer a Gistau y a hay que leer al resto, y a los anteriores. Y a todos. Nadie podré comparar a Manuel Alcántara, pero algunos se le acercaba. Uno de ellos, Gistau. Ahora que parece que quieren acabar con el papel, hay que reivindicarlo más que nunca. A esas lecturas en el bar, hablando de fútbol y política (de esas que todo el mundo opina) y que estos referentes sean reverenciados. O no. Pero es lo que hay. Coda: Pero no queda otra que aguantar, que esperar a una calle en la que encontrarnos a su hijo Luca y decirle que leíamos a su padre y que nos quedábamos tan anchos. Coda 2: De hace un rato, la despedida de Herrera.

EL EXPEDIENTE PRECIOSO

Empieza la introducción de EL EXPEDIENTE PRECIOSO refiriéndose al Génesis de libro sagrado y a las vivencias personales que cada uno de nosotros experimenta desde que sale el sol hasta el ocaso (demasiadas misas, o como decía el hombre de la camisa verde, "demasiadas pocas misas"). Aunque ahora que lo pienso, no sé si EHDLCV dijo todo eso que creo que dijo (solo recuerdo que me llamaba psicópata) y realmente es una edición aljucereña de Mr. Robot. , precuela de la antigua Carretera del Palmar (ahora Avenida del Palmar) y con una casa más abandonada que la de Antonete Gálvez en Torreagüera. ¿Por qué olvidamos a nuestros héroes? Escribe Juan Ramón Medina Precioso en esa misma introducción lo que supuso crear EEP para él, definiéndolo, si no me falla la memoria como "acto de violencia". Me gusta esa definición, si es que fue así, que he leído este libro entre viajes de autobuses y horas sin clase en un horario de queso con muchos agujeros. De William Golding hablaremos otro día. O no. Da igual. En EEP habla el autor de su pasado y sus influencias marxistas, cristianas y de la Nueva Era, metiéndolas en la coctelera con las de las Ciencias Naturales. Casi nada. Ensayar y terminar las frases con infinitivos. Hasta se refiere JRMP al Fausto goethiano. Y de ahí en adelante, empiezan las cuitas (sin Werther) sobre sus experiencias paranormales, y, también las personales. Recuerda JRMP el enlace matrimonial de sus padres en plena Guerra Civil Española, las represalias sufridas temporalmente por ellos y la llegada al ejercicio paterno de la Medicina. Y desde 1947, la existencia de JRMP empezando por el Valle de los Pedroches, con sus andanzas futboleras, de ciclismo primigenio y de buscar amaneceres. Y el recuerdo de los primeros maestros, como me pasó a mí con Doña Consuelo y Doña Encarnita. Y el cura del pueblo, y el catecismo y todo lo demás. Y si hay que reconocer vanidad, se reconoce. Y en el 57, a los Madriles por el distanciamiento entre padre y madre. Y el recuerdo del Flori en Lo Pagán, y la estación de Balsicas y las vistas salineras de La Manga. Y si hay que recordar a P.K.D. y la historia de su hermana y de su hijo, o escuchar el Campos de Fresa Para Siempre. Himnos, himnos, himnos. Y como en aquella serie televisiva, vuelta a los Madriles, al barrio de Usera y estudiar con los monjes de San Viator. Y en mitad de ese jardín edediano (¿se dice así?), tocaba amar al prójimo, a los enemigos y a los puntos suspensivos. Quizás a los puntos suspensivos, no. Ahí, quizás, me equivoco. Y luego el PreU, y la Universidad Central (recuerda el autor su paso a a denominarse Complutense) con estudios en Biología. Y como nos contó Ana Guerra alguna vez, los grises en la Universidad y todo lo demás. Y como al final nos juntamos con lo que nos une, relata el autor su acercamiento a cristianos pero de raíz social. O quizás no lo recuerdo bien. Tendré que volver a releer esa parte. Y con los compañeros de la facultad surgió el acercamiento al Opus Dei, y esa idea(?) de llegar a la santidad con el trabajo y todo eso. ¿Era así? No lo sé. El siguiente salto nos lleva a 1986, cuando siendo catedrático de Genética en el centro universitario hispalense, JRMP llegó a ser diputado en el Parlamento Andaluz por Convocatoria por Andalucía junto a Julio Anguita. De ahí pasó al Vicerrectorado, y su elección como Rector en Sevilla en el 1992. Y en 1994 Presidente de la Conferencia de Rectores a nivel estatal. Y el recuerdo, como nos decía el profesor Chacón en sus clases, "del malogrado Tomás y Valiente", asesinado en el 96, el año que empecé yo mi licenciatura en la Universidad de Murcia. Cuenta JRMP que, por su cargo, fue objetivo etarra. Parece que se nos ha olvidado la existencia de ETA. Tras el rectorado pasó al Laboratorio Andaluz de Biología. Ya en "La Región" habla, como antes en Sevilla, de personas que le dijeron que fuera fiel a la verdad. Y está bien que lo haga recordando a Reig Pla, hoy tan odiado por tantos. Y de ahí a la llamada de Cristina Gutiérrez-Cortines para separar los estudios de la UMU en Cartagena y crear una universidad en la ciudad departamental autónoma de la capital del Segura. Y de ahí a su nombramiento como rector de la UPCT en 1998, en la que andaba yo ayer por la Casa del Estudiante acompañando a los alumnos del Saavedra Fajardo. En ese capítulo recuerda el encargo de la Politécnica de Cartagena a un grupo de especialistas para analizar la posibilidad del trasvase del Ebro hacia el sureste español, en contraposición al modelo fallido de desaladoras que ahora tenemos. Y de ahí a conversaciones con el presidente de la autoridad portuaria de Cartagena, con médicos del lugar, hasta se refiere a Zapatero y Narbona. Y el recuerdo de libros, como Casa habitada por murciélagos, de Fontes (otro que tengo pendiente, con esa imaginaria lucha entre la capital del Segura y la ciudad departamental). Y como se nos olvida la Historia, JRMP la recuerda con el aniversario del desastre del 98, y los héroes de Cuba y Cavite y el recuerdo de su abuelo médico vuelto de la hoy castrista isla. El siguiente paso del autor, ya en el XXI, concretamente en 1993 es como consejero del ámbito universitario del gobierno de la CARM (aunque recordando su paso investigador previo en la Universidad de Murcia con Alberto Requena, sus charlas con Pedro Marset y Elvira Ramos y todo lo demás. Y siendo consejero también recuerda su amistad con Michael J. Walker y el fichaje de Catalina Yelo. También se refiere a lugares escondidos a los que habrá ir o no ir o dejar en el olvido. Y luego la sidra y el infarto de 2006, y la Cuerva aguileña y el cáncer vesical de 2007 con distintas complicaciones que no fueron problema para que RLV lo volviera a mantener en el cargo en 2007. También hace referencia la encargo del Parque Científico en Murcia y al Parque Tecnológico en Cartagena. Como consejero duró hasta 2008 y posteriormente se encargó del futuro campus lorquino. Y tras la experiencia lorquina, la vuelta a Sevilla. Después sigue con más recuerdos del pasado, como su estancia en la prisión tras ser condenado en 1971 por el Tribunal del Orden Público hasta su indulto gracias al asunto Matesa. Y páginas y páginas sobre paranormalidad y sus consecuencias. Unos recuerdos de construcción y situaciones varias.

La conversación

Me estoy imaginando a Ábalos y Delcy con la banda sonora de Succession de fonodo, intentando hablar con el Presidente, con la mirada de la Policía Nacional en el horizonte y buscando al chico de Renfe. Luego, me despierto, y era todo una mentira matizada. Y vuelvo a soñar, y veo una tesis presidencial comparada con el robo de unas cremas; veo el ERE andaluz, entre gambas y puticlubs, y lo comparo con los trajes valencianos; veo el timo murciano del aeropuerto y lo comparo con la dimisión del exministro Huerta. Todo mentira. Viva el rasero, el modo de comparar y medir y mientras hacemos el gilipollas hablando de pin y veto, de pimientos y aceitunas. Otra vez, nada es verdad.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Luka Doncic y Ángel Calvo

Angelito lo ha vuelto a hacer... Coda: Seguimos recordando aquella que casi gana el PCI, y los concursos murcianos y todo lo demás.

lunes, 3 de febrero de 2020

El gran apagón. Segunda temporada.

Empieza la segunda temporada de El gran apagón hablando de sectas que no se definen como sectas. Sectas. Será por sectas. Encendiendo y sin encender la tele, con y sin islas que llevan a tentaciones varias. Coincidiendo con El gran apagón, la secta pacense celebraba uno de sus actos sin ropa y con esas liturgias sectarias. Miedo y heridas pecadoras, cuerpos marcados y vergüenzas de debilidad. Reglas que saltar(se) en las sectas. ¿Es posible la conexión divina en la oscuridad? Pone énfasis esta segunda temporada en la teoría de la conspiración, en asesinatos sin resolver, en el silencio de la administración, en las mentiras que nunca acaban. Y se ahonda en la mentira de los políticos, en la mentira del vecino, en la mentira del que no quiere compartir agua y tampones, en la mentira de la prensa que mendiga publicidad institucional y hace el mierda en sus columnas según sople el viento gaviotil o capullístico. Y si hubiera que montar un sistema para salvar el oro, los cuadros de más valor, las personas más importantes le pondrías el nombre de ... ¿Qué nombre? Sí pusiéramos Las Meninas en una subasta pública, ¿Qué valdría? ¿Seríamos capaces de imaginar un precio? ¿Y si hubiera otra tormenta solar y provocara otro gran apagón? ¿Estaríamos preparados para no colapsar hipermercados y tiendas? ¿Seguiríamos al pie del cañón en el trabajo? ¿No se paralizaría el país? ¿Es todo mentira?

Viaje a los confines de la tierra. Primera temporada.

Los ricos también lloran. Los ricos también lloran a bordo. Los ricos también las pasan canutas. En un barco del XIX, camino de Inglaterra a Australia, los ricos también lloran. Veo Viaje a los confines de la tierra gracias, otra vez, a la recomendación de Lorenzo Mejino. La serie muestra desde el principio las malas pulgas del capitán del barco, las diferenciaciones sociales, las penurias a bordo de la nave, los vómitos que nunca acaban, la dificultad de entablar relaciones, la soledad de la escritura, el odio a cierta religión (mal)entendida y todo tipo de necesidades. Y si toca cruzar el Ecuador, se cruza, y se inician rituales y costumbres. O lo que haga falta. Superstición y mierda entre gaviotas. Envidia, sangre, posibilidad de guerrear, odio por naturaleza, locura en mitad de la nada, volver atrás en busca de aguas tranquilas, heridas de guerra, suicidio, desamor, responsabilidades. No deja asunto al margen Viaje a los confines de la tierra. Prejuicios y más prejuicios. Siempre. Da igual la época, la lluvia, el dueño de tus sueños, el enemigo interior y el de fuera, si eres de buena cuna o de cuneta miserable. Y si hay que tirar de agenda y mirar por el tráfico de influencias, se tira, no todo va a ser traficar con mercancías y personas. Y si las agonías largas son malas, en un barco de estas condiciones, son el copón de Bullas y el que haga falta. Viajes, comedias hechas tragedias en mitad de ningún sitio. Y si hay que leer a Píndaro, se lee. Amistad, miedo, amor, y más miedo, y más amistad, y más amor. El orden. Y las preguntas que nos hacemos cuando empezamos una aventura, y lo que nos va pasando mientras la disfrutamos o la sufrimos, mezclando desconocimiento que va de la tortura a la felicidad. Esta serie habla de "verdades universales" que nos hacen preguntarnos una y otra vez el sentido de la vida. Y en esa coctelera VALCDLT mete democracia e Iglesia, política y vida cotidiana. Y debemos aprender de los que saben, como suelo decir en clase: "No siempre podemos saber de todo, pero podemos tener amigos que saben de casi todo".

domingo, 2 de febrero de 2020

Lykkeland. Primera temporada.

Aunque tiene un primer capítulo que deja alguna duda, a partir de ahí se dispara la historia de Lykkeland en su primera temporada. Sueños y depresión, pasos en falso y decepciones, saltos al vacío y éxitos inesperados, llantos y segundas oportunidades, una banda sonora excepcional y momentos emocionantes en casi todos los capítulos. Y en mitad de esos sueños, la siempre difícil opción de tener que elegir… y ya sabemos que de alfa a omega hay demasiadas alternativas para crear la frase perfecta, para hacer la vida ejemplar, para llevar a la práctica una pesadilla imperecedera. O lo que sea. Con el pretexto del petróleo se analiza todo: la bancarrota, la ilusión, el anhelo incomprendido, los prejuicios sociales, la enfermedad mental, el paro y lo que haga falta. Y también reflexiona sobre la muerte, sobre el infierno de morir solo y que solo se despidan de ti los compañeros de trabajo. El dolor, el miedo que lleva a tomar decisiones incorrectas. Nada es fácil a la hora de elegir. Coda: Y esa infinita pregunta sobre la integración de Noruega en la CEE que nunca se llevó a cabo. Ahora que todos somos expertos en Brexit, no está mal reflexionar un rato sobre la independencia económica de ciertos lugares respecto a otros. Puestos a contar mentiras, que las mentiras sean completas.