lunes, 28 de diciembre de 2015

Orphan Black. Segunda temporada

Hay veces que te quedas sin adjetivos para describir a algo o a alguien. Este hecho ocurre con Orphan Black en general y con Tatiana Maslany en particular. Aunque la historia crece, y se le va un poco de la tecla o la pluma a los guionistas, esta segunda temporada crece y se reproduce porque Tatiana, en su altar de múltiples aristas, en mitad de su divina proporción, ilumina a todos los que están alrededor: policías apartados de su ejercicio, doctoras enamoradas, ejecutivas sin escrúpulos, asesinos sin vocación, militares cuadrados, padres que leen La isla del Dr. Moreau, madres adoptivas y todo aquel que esté a metros suyos a la redonda. No sé si mis retinas estarán a la altura de Orphan Black, o sea una equivocación seguir viéndola (siempre llega la decepción o no), pero habrá que reinventar retinas para que la iluminada, la divina proporción, la phi televisiva, la razón dorada de Tatiana nos siga guiando a través de un producto bien hecho aunque no redondo ni perfecto, porque a estas altura de la serie solo es ella perfecta. Y todo lo demás.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Versalles. Primera temporada

Nunca una agonía tuvo un jardín para nuestro deleite visual. Y si algo destaca en esta primera temporada de Versalles es el modo en cómo luce: lucen los zapatos, lucen las ropas, lucen los jardines, lucen los espejos venecianos, lucen las comidas, lucen los tapices, lucen los peinados, lucen las joyas, lucen los paisajes. Todo es un show, un gran show aunque la que más luce, todo hay que decirlo es Noémie Schmidt en su papel de Enriqueta de Inglaterra. En torno a ello, se forma un triángulo peculiar entre Luis y Felipe, majestad y alteza, ambos vicio y malpulguismo a la vez, excéntricos y ególatras, cristianísimos y juerguistas de chance. Entre los papelones a destacar el que ejerce Stuart Bowman. Actorazo. Y de decorado, todo tipo de jaleos de corte, intrigas, conspiraciones y jodiendas con vistas al jardín. Y todo lo demás.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Nada nuevo bajo el sol

Se acaba el tiempo y siguen los cartelitos electorales por las calles. ¿Para cuándo la fecha de las nuevas elecciones generales que nos van a costar 160 millones?

viernes, 25 de diciembre de 2015

¿Ricos para siempre?

¿O era enanos sin fronteras? ¿Dónde está el límite entre la genialidad y lo absurdo? Coda: Me sorprende la cantidad de imbéciles que salen el día 24, de día, mientras se pasan todo el puto año encerrado. Pero el día 24 son los reyes de la red social y del vómito antes de llenar el buche, otra vez, a las nueve de la noche. Os deseo la misma suerte que aquella profesora que me dio clase dos años en un instituto y que, luego, después de casi veinte años coincidí con ella de compañera en otro instituto de la capital del reino valcarcil: una lenta muerte y, a ser, muy dolorosa.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Lilyhammer. Segunda temporada

Somos de Lilyhammer porque somos de Frank Tagliano. Y porque somos de Los Soprano. Y, aunque tiene altibajos esta segunda temporada, solo por los dos últimos episodios merece la pena: por los guiños, por New York City, por el jet lag, por las carreras de renos, por las maestras de los bebés, por las apuestas y las carnes, por la nieve y los momentos recobrados, por la odisea sin Homero y por los holocaustos filipinos. A cada cerdo le toca su San Martín, pero siempre seremos sopranistas. Siempre, antes y después del divertimento, antes y después de beber vinagre, antes y después de pasar por el confesionario, antes y después del Flamingo. Y todo lo demás.

Luther. Cuarta temporada

Vuelve el Luther de los grandes momentos. El John Luther que se rasca la barba y el pelo y con el que sabes que algo bueno y algo malo va a pasar. A la vez. El Luther que se abandona y el Luther que decide poner(se) la camisa oscura, la corbata oscura, la americana oscura y la gabardina oscura, y que no le tiene miedo a la lluvia londinense ni a los sueños de locura. Y vuelve el espíritu de Alice Morgan, ahora que se dedica en cuerpo y alma a asuntos macnultinianos y de cuernos y de maternidad y de todo lo demás. Y jodiendas, porque si lo de Alice no tenía nombre (amor, odio, desamor, locura, incendios de hospitales, vías de trenes y todo lo inimaginable), Megan Cantor, deja puntos suspensivos para ser la nueva Alice. O peor. Nunca se sabe con las mujeres malas. Como dicen en Versalles, te llevan a la filosofía. O la muerte. El malo de esta dosis de caviar (mejor no comparar con la cantidad de mortadela con olivas que nos venden con el nombre de "series") es el malo heredero del Gran Hermano informático que se mete en nuestras casas y no olvida su mediocridad y su pasado. Lo dicho. Viva el caviar.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Fargo. Segunda temporada

En mitad de la cuadratura del círculo, entre viajes a ninguna parte y copas sin fin, llegué a la segunda temporada de Fargo. Con cortázares sin raíz y desayunando cervezas, con amas de casa corroídas por el cáncer, por cadenas de mando sin orden ni concierto, con mafias de Kansas City enfrentadas a familias salvajes, con niñas malcriadas, con órdenes sin concierto, con policías ordenados, con esteticistas alteradas, con carniceros desheredados, con lectoras de Camus, con peluqueras sin tijeras, con indios salvajes, con todo eso y mucho más se cerró la cuadratura del círculo. Ese círculo incluye demasiados matices, demasiados hilos que coser, demasiados números de lotería que nunca tocan, demasiadas carreteras secundarias, demasiadas casas del lago aburridas, demasiadas llamadas telefónicas desde cabinas olvidadas de la mano de Dios, demasiadas cartas con las que jugar a ninguna hora, demasiadas subidas del lago, demasiadas juezas muertas sin motivo, demasiados accidentes sin motivo, demasiado café para el chico que tenía los mejores números en el equipo de fútbol americano del instituto, demasiado paleto sin fronteras, demasiado 1979 para negros con ínfulas, demasiado champú para tan poco pelo. Demasiado todo. Y se cerró el círculo, y volvimos a empezar, y el platillo volante nos deslumbró en mitad de tantos tiros y tanta sangre. Y todo lo demás.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Dulces del día

Los dulces del día llevan la firma de Lidia López.

domingo, 20 de diciembre de 2015

El miedo a las encuestas andorranas

Andorra es el camino, pero solo para algunas familias. Destino cruel, destino fatal, tocado en la línea de flotación. Vengo de votar, pero fui con el careto asustado.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Bulls 144- Pistons 147

No está ya don Chuck Daly para enfadar al personal. Ni Thomas, ni Jordan, ni Pippen. Pero vaya números. Cuatro prórrogas y muchos interrogantes en los Bulls en el after extra time pero multiplicados por cuatro. Partido histórico desde el punto de vista estadístico. Y todo lo demás.

viernes, 18 de diciembre de 2015

El penúltimo error de Rajoy

A raíz del puñetazo sufrido por Rajoy, el PP ha vuelto a mostrar públicamente sus complejos. Dicen Rajoy y sus secuaces que no van a denunciar a ese menor (por meses). La penúltima equivocación, el penúltimo error. ¿Entonces no tienen que denunciar los profesores cuándo son atacados por sus alumnos? Se linchó en campaña a Marta Rivera de la Cruz por decir y pedir lo que muchos pensamos, aunque quizás con las palabras equivocadas. Se pide a las jóvenes (y lo hizo Soraya en el debate a cuatro) que denuncien a sus agresores, tengan 10, tengan 15, tengan 17 o tengan 82. ¿Y por qué el presidente (de momento) no denuncia a su agresor? Pues no lo denuncia por sus complejos, por el miedo que le tiene a lo que digan los pijoprogres y los amigos de los medios. Otra vez, Rajoy, lamentable.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Buscando la lluvia

Recuerdo que cuando el amigo Iturbe llegó de Basauri, contaba los días que llovía en Murcia por aquel curso académico 93-94. Vaya tiempos, vaya recuerdos. Y todo lo demás.

Mal de amores enebeáticos

Mucho se ha hablado de Klay, escudero de Don Stephen, y su infidelidad. Rosa, rosa, rosa. ¿Y a nosotros qué? Nos importan sus números, nos importa su tercer cuarto de esta noche contra Phoenix. Juzguemos a los deportistas por sus hechos, no por su vida privada.

martes, 15 de diciembre de 2015

En memoria de Fernando Altarejos

Seis y diez de la madrugada de este martes preelectoral de diciembre, después de clases, evaluaciones y más clases. Nos quejamos sin deberlo. Somos privilegiados. Lo dicho. Seis y diez, veo terminar la repeteción de Fiebre Maldini, recordando un Atlético de Madrid Vs Brasil de 1978 en el Calderón con Luis y Peiró en el banquillo, y, al acabar, Julio Maldonado y sus secuaces hablan de la muerte de Fernando Altarejos. En el mundo virtual y telemático, nada es lo que parece. Recuerdo que empecé a seguir por twitter a Altarejos después de que Sixto Miguel Serrano hablara de él en la narración de un partido. Creo que lo llamó enciclopedia. Hoy me quedo con las palabras de Uría en su blog. D.E.P.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Catastrophe. Segunda temporada

Me sigo riendo (mucho, solo, vestido) con la segunda temporada de Catastrophe. No sé sí tanto como con la primera, pero un disparate. Ahora ha pasado un tiempo y las historias son distintas pero con la misma sonrisa continua de Sharon Horgan, contagiosa y pegadiza a la vez. Siguiendo con dramas hechos parodia, esta toca la demencia senil, las separaciones temporales propias y ajenas, la pérdida de estabilidad laboral, la pérdida de control de los amigos, los viajes a París, la (in)dependencia económica y los problemas de la lecha materna. Los años pasan y no sabemos si merecíamos tener lo que perdimos. ¿Sí?. ¿No? ¿Quizás? Vaya usted a saber. Pero una vez que se pierde todo (durante un segundo, un día, tres meses, un año, de por vida) el cambio va del alfa a la omega, del jamón a la mortadela con olivas. Y llegas a la sensación final de que la soledad, aunque infravalorada, no puede ser siempre buena. Y empiezas a escarbar en la memoria, y pones en la balanza personal demasiados asuntos. Y, en mitad de todo eso, te ves resacoso, solo en casa y escuchando el Avalon de Roxy Music intentando imitar a Bryan Ferry. Y no nos engañemos: no hay nadie que pueda ser Bryan Ferry. Y punto. Coda: Y ahora que vamos todos de expertos en guerras galácticas, menudas apariciones de Carrie Fisher.

Recordando días de lluvia

Se nos sigue atragantando la comida. LLueve un día de cada cuarenta, y no nos damos cuenta de ese privilegio. Y nos quejamos. De vicio. El infierno sigue siendo una cosa muy personal y sigue mucho imbécil suelto y, también, en sus casas.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

The Offseason: Kevin Durant

He tenido la ocasión de ver esta noche, en residencia catastral ajena, el reportaje de HBO Sports titulado The Offseason: Kevin Durant. Con momentos en plan El Séquito, me quedo con las conversaciones con el seleccionador de USA y su renuncia a ir al Mundial de España de 2014, y la presentación del videojuego en la que coincidiendo con Curry y Harden, entre otros, habla sobre el mismo tema. KD habla de descansar, y de preocupar(se) por su equipo. Estos tipos, como ahora Lebron, están más preocupados por otras cosas, y viven por encima del bien y del mal. OKC perdieron su oportunidad de ganar la final a los Heat de Lebron, y con los Warriors y los Spurs, deben cambiar más (y no solo de entrenador) para volver a llegar a la final. Veremos. El infierno sigue lleno de buenas intenciones. Y el pique con Carmelo en el reportaje, lo de siempre, todo de cara a la galería. Y todo lo demás.

Ya me están pidiendo el voto

Otra vez. Gastando perras sin tener que gastarlas. Vamos a tener que subir los sueldos de los políticos para que, de una vez, dejen de tocar lo que no es suyo. Y las narices. Coda: Y mientras, los demás, mirando para otro lado. Aparentando que todo es verdad, que el precio de las bajocas planas es justo. Y todo lo demás.

El juego de asistir y sabotear

Las letras de este mes, la canción de este diciembre cansado de existir, llevan la firma de Viva Suecia. Bien por ti.

No se acaban las versiones

No me canso de escuchar 20 versiones. Borrón y cuenta... no vale siempre. En mitad de la decepción siempre nos queda una canción que nos resume el día en tres minutos.

Viva Tarantino

Ya no está el hombre de la camisa verde para decirme psicópata, ni para pedirme unos euros ni para dejarme las películas que alquilaba. Pero siempre nos queda Tarantino.

Jessica Jones. Primera temporada

Obsesión, fuerza, poder mental (mal)intencionado, infierno lleno de buenas intenciones, cristales que se rompen una y otra vez, vecinos raros, yonkis utilizados, cuellos que cortar, brazos que titurar, pastel de plátano con muez moscada, héroes supremos sin que Bowie les cante, muertes sin sentido, madres que obligan a vomitar a sus hijas, lavabos delatores, emisiones radiofónicas idolatradas, alcoholismo (bien)intencionado. Todo eso y mucho más es la primera temporada de Jessica Jones. Marvelizados estamos hasta la enésima potencia. La mayoría recordamos a Krysten Ritter por su papel de Cassie en Breaking Bad, pero es mucho más. Nunca una canija dio tanto juego. Mala, retorcida, alcohólica, con un pasado de armas tomar y con muchos puntos suspensivos que completar. Aunque no sé el motivo, yo la recuerdo más por Gravity. Cosas que pasan. El malo británico de turno es David Tennant con barba de dos días, al que siempre visualizamos por Broadchurch. Como malo malísimo no se mancha las manos: delega en otros el mal, como hace cualquier director de instituto, cualquier concejal de urbanismo que manda al técnico a que firme papeles mientras él está en el yate con los amigos, las putas y la partidita de mus. La fuerza bruta la pone Mike Colter y la pasión y la luz una Rachael Taylor que ensombrece a todos los que están a su alrededor. Y para terminar de rematar la faena, Carrie-Ann Moss vuelve al negro para hacer de abogada sin escrúpulos y con sonrisa maléfica. Quizás va lenta la serie, quizás al malo se le puede rematar mucho antes, quizás nos dejamos llevar por la marea en vez de irnos con Rajoy a Doñana y pasar del debate. Y todo lo demás.

El instante de peligro

¿Son las imágenes los mejores instrumentos para recordar? ¿Nos dañan las imágenes al tenerlas presentes? En El instante de peligro el juego que dan las imágenes nos lleva a un laberinto de paredes y retinas olvidadas, de repetición de conductas y preguntas recurrentes. O tal vez, no. Cada uno le da una interpretación a las imágenes en esta era en lo que todo es efímero y olvidadizo, todo abundante pero desechable. Y, encima, Miguel Ángel Hernández Navarro nos pone en su palabra, alguna que otra vez, la deflación entre las páginas y citas de Walter Benjamin para que nos guíe su brújula hacia ninguna parte. O al norte de la perdición, que a fin de cuentas, es lo mismo, por mucha ropa que te pongas encima en mitad cualquier sitio. ¿Vocación para las imágenes? ¿Le damos sentimos a algo que fue creado por la necesidad y sin sentido artístico? Dedica el libro a los ausentes y a las historias borradas, y acaba la primera frase del libro con la palabra sombra. Marcando territorio. Correos electrónicos, imágenes entre 1959 y 1963, jodiendas con vistas a los ladrillos. Y reflexiona, para situar a Martín y sus sombras, en el mundo laboral de la indefensión, de la temporalidad, de la marginalidad laboral de lo que parece que brilla a la perfección y no es así. Como todos, pero en el mundo universitario, esa casa de putas en la que el líder es enfermedad venérea. Y la crisis, y el frío, y la nieve, y la huída al pasado de los tormentos. Y no me creo eso de "mirar el pasado con los ojos del presente". Películas en las que no pasa nada y hacen pensar. Y, pensar, como bien dicen en Cerdos y diamantes, te mete en líos. Y el recuerdo pasado de Sophie, error y acierto, pasatiempo o capricho lo hubiera definido Francisco Nixon en cualquiera de sus canciones (otra vez le pongo el pero de la música a la novela, no me vale lo de la emisora de radio en el coche en busca del objetivo que nos destroza nuestro pilar argumental de la historia). Me gusta que Hernández Navarro subraye ese privilegio de ver las películas (y yo lo traslado a cualquier hecho, cualquier libro, cualquier prospecto farmacéutico) en soledad. Cada vez tenemos menos tiempo para esa soledad que la sociedad del XXI infravalora pero que tiene lucidez caballeresca. Sophie, Lara, Anna: ausencia, repetición, presencia, distancia, comparación, palabras, silencios. Siempre nos da por la comparación, por la puntuación, por la equiparación cuando hablamos de mujeres, y eso solo nos lleva a otra palabra: derrota. Si comparamos, salimos derrotados, y si perdemos, no encontramos ese norte de esa brújula laberíntica de sueños marcos de fotografías con o sin marco. He leído El instante de peligro entre bares, trenes y autobuses, rodeado de desconocidos, como los muros y las sombras de la novela. Habla el autor del tiempo que tarda Martín, el protagonista, en ver las imágenes. Repetir las imágenes hasta hacer de ellas retinas, aunque luego olvide otras fotografías que añore. Y luego encuentras una entre un millón, persona o imagen, y la pierdes, y te arrepientes, y buscas lo mismo en otra, pero no es la original. Nunca. Y unir los tres primeros números primos, alterados, encerrados en una habitación, esperando una redención. Pero no se consigue la pureza de la imagen ni de la fotografía. Y luego siempre hay un momento en nuestra vida que, un tipo con una indumentaria peculiar, nos desmonta nuestra historia: en un despacho, en una consulta médica, en un salón, en mitad de una conferencia. Se nos caen los palos del sombrajo y salimos por la calle de atrás. Por la puta calle de atrás, y tenemos que empezar de cero, y ni los números primos, drogados o no, se van a arreglar por mucho que los dejemos encerrados en su habitación entre juegos neperianos y de los otros. Y aparece la historia americana, y la Guerra Civil, y solo faltan Fogel y el tiempo y la cruz. La cruz, siempre hay una cruz entre sombras e imágenes, entre retratos y letanías. No sé si el amor y el sexo se pueden resumir en una teoría de la mirada, las miradas son demasiado complejas, habrá que buscar una teoría más fácil y menos caprichosa que la de una mirada. Y lo que tenemos, es cierto, ahí si que acierta, todo es invisible e incomprensible. Porque todo tiene una explicación, una comprobación que nos fastidia todas nuestras hipótesis. Y todo lo demás.

Deustschland 83. Primera temporada

Entras en cualquier clase de Bachillerato, dices Reagan, Andropov, Honecker... y alguien sabe quienes son. Luego te despiertas del sueño. En cada uno de los capítulos de Deutschland 83, nos ponen a toda la pandilla de políticos, competentes e incompetentes, e incluso Brandt y Kolh, con sus discursos y monsergas. Sencillito producto de la RTL, a la estela de grandes productos sobre espías e infiltrados, sobre familias raras y militares cabrones, sobre inteligencia nada inteligente y todo lo demás. No se puede esperar de Deutschland 83 un producto como The Americans. Pero no. La historia creada por el matrimonio de turno, nos lleva a un jovencito rubiales (encontrar un alemán rubio es como un gitano sin gafas, algo habitual) del ejército de la RDA a infiltrarse (tal que así) en el ejército de la RFA. Ni fotos ni jodiendas. Sustituye a otro tipo y nadie mira las fotografías. Increíble. Familia la del rubiales compleja: madre que cuida a su hijo sin padre (aquí no utilizamos madre soltera, las madres son madres tengo consorte o no), tía en la inteligencia de la RDA, libros prohibidos, novia sin principios, general al mando con familia difícil, compañero de litera con demasiados fotogramas torcidos y presencia del SIDA como martillo que golpea al personal y en seis meses te manda a la caja de pino. Y después de todo esto acabamos con la frase mítica de Volpini: "El diablo es un agente doble al agente de la Providencia". Y en el caso de Alemania 83, el infierno está lleno de buenas intenciones y de disparos (bien)intencionados. Y todo lo demás.

martes, 1 de diciembre de 2015

lunes, 30 de noviembre de 2015

El penúltimo tropezón

No estamos a salvo. Nunca. Nos quedan los libros, los himnos musicales y algún que otro video y serie. Esto está como para bajar la persiana ya. Para ayer. Y todo lo demás.

20 días y una colleja

El collejas, también conocido como Mariano Rajoy, tiene veinte días itinerantes para seguir haciendo el paripé. La jodienda no tiene límites; el chiste ambulante, también conocido como Mariano Rajoy, tampoco. Menudo incompetente. Nunca una mayoría absoluta fue desaprovechada de tal manera. El principio de Peter pasará a llamarse el principio de Mariano Rajoy, también conocido como el error. En estos veinte días, entre sus lecturas favoritas (sellos de céntimo incluídos), lo vamos a ver repetir el ridículo. El más absoluto de los ridículos. En mitad de su desierto intelectual, en mitad de su sahariano discurso, no encontramos nada. El vacío. El más absoluto de los vacíos. Y todo lo demás.

La eterna pregunta

¿Qué odia más el personal? ¿Los lunes por la tarde en invierno? ¿Los domingos vespertinos invernales?

domingo, 29 de noviembre de 2015

Vinu, cantares y amor

Vecindario, borracho, camarero, obrera, funcionario, reo, juez, amante, cielo, vid, suelo, tierra, enferma, enfermero...

El señor obispo y los domingos de noviembre y diciembre

Estaba leyendo el twitter de Moñino, recordando nuestro mejor trío de extranjeros (sin mencionar todos los que habéis imaginado con Jenna Jameson y alguna amiga suya después de las preguntas a Kobe) con Bobby Martin (¿cómo llegó al Real?), Anderson y Rogers. Aquel equipo, el domingo que me confirmaba en la parroquia, le ganó al Real Madrid. A mí se me olvidó grabarlo en VHS, y todavía lo tendría por ahí dándole al video (nunca hubo un invento tan efectivo como él, grabar, reproducir, rebobinar, sencillo y eficaz). Resulta que en hora y media viene a confirmar el señor obispo a 12 personajes de la parroquia de la residencia catastral. En nuestra celebración, si no me falla la memoria como a Kobe y a otros, fuimos 84. Y pudimos ser más, pero dos de nuestros compis de grupo se confirmaron antes del casamiento. Hubiéramos sido 86. No me quiero poner en plan Braudel ni Bloch, ni contar piernas y dividir entre dos en las manifestaciones, pero es la realidad. Las iglesias se vacían. Anoche más del 80% del personal de misa de 7 eran viudas. Las conté e hice la proporción rápida. Entre el 80% y el 81%. Casi nada. Y, mientras, el barra brava Francisco, pseudo Sumo Pontífice, haciendo las Áfricas en busca de los productores del Cola Cao. La batalla está perdida pero tenemos que seguir sacando agua del barco de San Pedro. Otro pescador hecho a sí mismo. Otro pecador de los de toda la vida. Cada vez que caigo en la desesperación (cada 20 segundos, entre un tiempo muerto de Byron Scott y otro de George Karl), recuerdo las enseñanzas de Kiko Amat respecto al Nuevo Testamento. Y también respecto al Viejo Testamento. Vivan los testamentos, y la muerte del testador y las toses que no se paran y los domingos con menos de veinte grados y todo lo demás.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Orphan Black. Primera temporada

Hay series que no aparecen en nuestros días hasta que deben aparecer. Hay días repetidos. Hay puentes repetidos. Hay puertos, con y sin cadena, repetidos. Hay personas iguales. Casi iguales. Semiparecidas. Clónicas. Lo de Orphan Black en su primera temporada es rizar el rizo en la mejor peluquería posible y, con una actriz, Tatiana Maslany, que lo borda en sus múltiples interpretaciones. Y ya que hablamos de interpretaciones, los secundarios, repetidos e impresibles, jodiendas con vistas a una humareda que no cesa: chaperos con pretensiones de Rimbaud, huídos de Inglaterra, policías con mala baba, doctores de sonrisa perfecto, empresarios con pasado de fuego amigo, madres que no son tan madres, amigos que no son tan amigos, vecinos que creemos que son una cosa y son lo contrario. Todos mercenarios, todos hijos de la gran puta, todos repetidos en toses sangrientas, todos en busca de una merienda a base de caviar aunque nos merezcamos la peor sobrasada del mundo. Del ADN pasa lo mismo que con el peor cerdo que va camino de Alhama, que se aprovecha todo y de él todos se aprovechan. Pero lo de Orphan Black en estos diez capítulos es de traca, de coger y repetir lo que hizo San Pablo camino de Damasco... pero al revés. Y todo lo demás. Coda1: Y desde Utopía no había escuchado una banda sonora que de tanto juego y nos ponga la piel de punta en busca de un personaje. O de diez. O de los que vengan. Coda2: ¿Y cómo no se le había sacado antes partido a Tatiana Maslany?

jueves, 26 de noviembre de 2015

Sons of Anarchy. Segunda temporada

Aunque en algunos momentos estira el chicle más de lo conveniente, y con altibajos en la narración, la segunda temporada de Sons of Anarchy sigue la estela de la primera. Con puntos suspensivos en más de una ocasión, era claro su deseo de continuidad, de llevar la historia muchos más lejos en el tiempo y en el espacio braudelianamente hablando. No es fácil repetir historias centradas en un pueblo tan pequeño y siempre con el mismo tema, pero los moteros, sus secuaces y sus familias, dándole hilo a la cometa lo consiguen de forma adecuada. El rasero, el indie y el general, el ilustrado y el alternativo, tendrá y seguirá teniendo, sin cambiar, su opinión al respecto. Su bendita y chaquetera opinión. Contra las ideas fijas, filoterroristas, de IRA y ETA, de sangre y mierda, se puede luchar pero no hay salida: sin solución. Toca esperar un apocalipsis de mentiras y medias verdades, jodiendas con vistas a Charming. Y todo lo demás.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Utopía cadenística

Como es mengua de la honra, nada como empezar a trabajar a las siete de la tarde. Menguantes tardes junto a la rotonda inacabada. A Montana o a donde haga falta iremos.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Visita al Garbancillo de Tallante

Hoy hemos hecho una visita a Los puertos en busca del hiperfamoso Garbancillo de Tallante.

jueves, 19 de noviembre de 2015

¿Cuánto valoras el ego?

Depende de lo que duermas o sueñes, depende de lo que pienses y valores, depende de demasiados renuncios en mitad de la nada. Y todo lo demás.

¿Queda alguien por retratarse?

En el tema de Francia, digo. Cuántos politólogos sin oficio ni beneficio. Dios mío. Bendito sea el dulcísimo nombre del Creador. Cuánta mayúsucula nota discordante.

martes, 17 de noviembre de 2015

Sobre la acumulación de derrotas

Sobre todo, cansan. Las derrotas, digo. Cansan. Muchísimo. Una detrás de otra y levantar(se) y volver a intentarlo. Pero nada se puede sin lo realmente importante. Imposible. Y todo lo demás.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Sons of Anarchy. Primera temporada

No es fácil desprenderse de las ideas preconcibidas. La etiqueta puesta a Sons of Anarchy (desde serie B a su condición de filial FX hasta todo lo inimaginable) no es posible dejarla de lado. Imposible. Una vez que le ponemos la etiqueta de "menor" ya nada es lo que parece. Los gurús de la crítica (deportiva, seriéfila, gastronómicos, etílicos) son demasiado particulares. Primeras personas que no siempre se definen en la singularidad, sino que se dejan llevar por la pluralidad, o, directamente, por el rebaño. El hiperrebaño. Pese a todo, y que no es fácil abstraerse de lo que nos cuentan los entendidos, la primera temporada de Sons of Anarchy es indiscutiblemente una serie muy decente. Si la pusiéramos en una balanza de competitividad, dejaría a más de una en bragas. La mafia es lo que tiene: engancha. Te podrán parecer unos cabrones sin sentimientos. Seguirán siendo unos cabrones, pero lo de los sentimientos es matizable. Y los ideales. La herencia recibida y el camino a seguir. Los daños colaterales. Elegir el pasado que vuelve transformado en bata de doctora o la yonki que ya pasó por la cama de Moltisanti. El compañerismo (y su negación). La filiación y el dolor. Las dos barajas con las que jugar. Hasta el IRA, y el IRA Auténtico salen a relucir. Y flores en los cementerios y enunciados a recordar. Y todo lo demás.

Descompresión de Juli Zeh

Llegué por agobio a Descompresión y salgo con agobio de Descompresión. No es dulce la lectura de esta novela de Juli Zeh. Para nada. Más aún cuando nos muestra una relación a tres desde distintos puntos de vista. La visión del asunto. La diferente óptica. Lo oscuro. El sentir(te) utilizado. Las jodiendas con vistas al Atlántico, en las Canarias, en los fondos submarinos y en mitad de una furgoneta Volkswagen. Alemanes en las islas, mentiras y preparaciones para un papel cinematográfico, novelas por escribir, engaños por descubrir. También aparecen Descompresión como la asunción de la derrota diaria, de lo cotidiano, de no corresponder con el día a día, de no asumir lo que tenemos junto a nuestro lado y añorabas a los segundos de perder. Y todo lo demás.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Del no al si y tiro porque me toca

Con mis horarios de mis últimos cursos, trabajando mañana, tarde y noche, no me la he encontrado ningún día en zona meridional, ni santamoreña, ni en Moratalaz. Pero me encantan las hemerotecas, las videotecas y todo lo demás.

Rumanía, los calendarios y las bendiciones de la UE

No todos son Hagi. Éramos muy de Hagi. Pero en todos sitios cuecen habas. Mirad lo que ha ocurrido a Popescu. Mirad lo que ocurre todos los días en el desgobierno rajoyesco, en pleno territorio PAS. Y todo lo demás, también. Coda: ¿Cómo era lo de los pantalones?

(Des)compresión

LLevo leídas 40 páginas de Descompresión entre viaje y viaje a la ciudad departamental. Tiene buena pinta. Solo quedan 8 paseos por el Puerto de la Cadena. Esperemos que antes de 2016 podamos terminarlo. Y todo lo demás.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Les Revenants. Segunda temporada

Después del calor y el frío, de la esperanza y la desesperanza, después de un final de tiros, oscuridad y persianas bajadas en el final de la primera temporada de Les Revenants, entre los doce viajes semanales cruzando el puerto cadenístico, he podido terminar antes de la misa del domingo la segunda temporada. Desde el principio hay cierto regusto a mesianismo y locura, de desesperación y un hilito de esperanza. Volvemos 35 años atrás para poder entender algunos comportamientos, algunos asesinatos, algunas locuras. No es fácil diferenciar a muertos buenos y malos, a enfermeras buenas y padres olvidadizos, a círculos de reunión celestial. Hay grupos que deciden su destino y dibujos detrás de un armario que esconden la realidad. Y todo lo demás.

sábado, 7 de noviembre de 2015

No queremos esperar dos meses

De aquí a dos meses tenemos que ver dos cosas: la derrota de Rajoy y la llegada del octavo film de Tarantino.

Me cago en vuestros muertos

Estoy desde las 10 y media quitando mierda y huevos que los subnormales del jalogüín tiraron en la residencia catastral. Os espero una muerte lenta y dolorosa. Que practiquen el medievo con vuestros culos. Con un soldador ardiendo. Bien ardiendo. Y me cago en vuestros muertos.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Ni Jefe, ni Estado ni nada

La voz. Hoy me sorprendía la voz de "Julio el Rojo". No era la voz de un general. Hay que leer la entrada de Santiago González y luego sacar conclusiones. Muchas conclusiones. Y la amiga Chacón, tocando la guitarra. Y todos sabemos cómo llegó una mujer embarazada a ese puesto. No me vale que sea por el hecho de ser mujer se le tenga que dar un puesto político. No me vale Pero de eso hablaremos otro día. Hoy, el gran Manuel Alcántara resumía estos últimos días de manera magistral. Para recordar. Y todo lo demás.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Viendo las calcetas del día

¿Alguien está mirando el mate o estamos todos mirando las calcetas? Menudo despiporre. Me están doliendo las retinas.

El aragonés como lengua vehicular

La ocurrencia electoralista del día viene de Podemos e PSOE en Aragón. Con un par. Quieren que el aragonés sea lengua vehicular. Y se quedan tan panchos. Como dice un alumno mío de más allá del Atlántico, "vivan los panchitos". No sé qué pensaría el Labordeta difunto de este mecanismo a falta de mes y 16 para la cita electoral. Pero repasemos los manuales de Historia antes de decir disparates, antes de decir ante un micrófono el disparate mayor del día. Tampoco sé que piensan los miles de padres que se empeñan en que sus hijos tengan bilingüismo, que tengan una formación en inglés, alemán o francés. Vaya usted a Alemania con su C.V. y ponga, en plan fósforo, que habla aragonés. Y coja un Volkswagen de vuelta de Bonn a su pueblo aragonés. Y todo lo demás.

martes, 3 de noviembre de 2015

Ronaldo y los hijos deseados, los no deseados y los indeseables.

A raíz (de las que no deben poner en los gintonics) de las declaraciones de la madre de Cristiano Ronaldo sobre la llegada de CR7, y sus deseos y lo que luego realmente ocurrió, se está escribiendo de todo. ¿El límite? Siempre pensando en neperiano y en jodiendas con vistas a la bahía. Un compañero argüellista me dijo que en los embarazos de su esposa, cuando el doctor les hablaba sobre los riesgos del embarazo (tercero, quinto, sexto, mendócimo), el contestaba con otro clásico: "¿Cuántos niños con dos cabezas conoce usted?". En momentos de lucidez sobria, en mitad de alguna clase (y sin motivo aparente salvo la llamada a Herodes), suelto unas palabritas para buscar otra matanza de los inocentes: "Por tipos como vosotros, el aborto tenía que estar permitido en todos los supuestos". Y me ratifico siempre, en todos. Siempre. O tal vez no, vaya usted a saber. Pero hay una venganza por el camino y la de los Nikis se queda corta. Y todo lo demás.

Todo (y siempre) es mentira

Buscando niveles de optimismo en mitad de la decepción, solo nos salvan los himnos. Ni los corresponsales del tiempo en otoño. Y estamos esperando la versión de la BBC de Guerra y paz. Y todo lo demás.

Sobre robos, tomaduras de pelo y otras historias de Cartagena

Todo es mentira: el robo, la insatisfacción, el desamor. No siempre en ese orden. Mañana se seguirán riendo de mí en la cara. Pero es lo que hay. No queda otra. Resistir hasta decir basta. Y todo lo demás.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Vigila tú que voy con todo

Esas palabras las canta Ricardo Vicente. Lo que toca hoy celebrar es un gol. Pero lo celebra, otra vez, el trencilla. Y todo lo demás.

domingo, 1 de noviembre de 2015

¿De verdad existe ese lugar?

Ese lugar en el que nadie nos encontraría. No creo que exista ese lugar. No creo. No.

Otra vez...

Como si fuera una canción de Los Planetas, podemos prometer y prometemos que fue un robo en el draft. Si cubrieron de gloria algunos reclutadores...

sábado, 31 de octubre de 2015

Esclavitudes varias

A la hora de estudiar; a la hora de respirar; a la hora de pagar. Vaya tela. Somos esclavos las 24 horas, pero siempre nos quedan pequeños momentos. Viva la esclavitud del siglo XXI. Y el puerto cadenístico. Y todo lo demás.

¿Mañana?

Otro gran himno. Vísperas y segunda visita al cementerio. Menos mal que los himnos frenan la caída. Todos quieren ser el mañana.

viernes, 30 de octubre de 2015

Yo te juro...

...que lo tuvimos cerca. Y que nos hacemos mayores. Y que parece que fue ayer, pero no fue ayer. Hace muchos años, pero estuvo bien. Y todo lo demás.

Roméo Dallaire de Ricardo Vicente

Hay que escuchar Roméo Dallaire de Ricardo Vicente, publicado en su disco Hotel Florida. Sin saber nada, como el que ve un cuadro sin saber nada de arte desde el Renacimiento hasta las vanguardias del XXI. Sin tener ni zorra idea del nombre del tipo. Y después de escucharla diez veces, buscas el nombre de Roméo Dallaire, y que el alma se te caiga a los tobillos. A los putos tobillos. A la planta de los pies. Al primer nicho del panteón familiar, si es que es posible tener un panteón familiar, si es posible tener posibles para enterrar a los muertos. La historia de siempre entre cremación e inhumación, pero los tiros iban en otra dirección. Tiros, asesinatos, y allí estaba. Dallaire, un canadiense en Ruanda viendo genocidios y odios, etnia contra etnia, mierda contra mierda, rencillas contra rencillas. Y desde el 93 hasta ahora. Más de veinte años con la misma mierda de siempre. Con la misma puta mierda. Y lees las palabras de Ricardo en la entrevista en neo2 y asimilar la historia de Roméo Dallaire. Coda: ¿Podemos defender nuestro puesto en el modo Dallaire?

Esa vieja puta.....

Ahora podemos leer al gran Montero Glez en El Español. Y en mitad de uno de sus últimos escritos, nos habla de "la política, esa vieja puta que Maquiavelo desvirgó en nombre la ciencia". En nombre de la ciencia, ni más ni menos. Pero solo nos queda aguantar. Coda: ¿Con quién te empastarías la muela del juicio?

Curry ha vuelto

En NBAManiacs han enlazado el show de los primeros doce minutos de Curry. Sobran las palabras. Analizando las jugadas, vemos que muchas de ellas vienen después de robos de balón. Y luego, acelerar. Como Amaral hablando de Morricone en el 180 grados de Radio 3. Increíble.

¿Seguro que sale el sol?

En mitad de la ineptitud de los jefes, todo se ve negro. Nunca se ve el sol. Como dijo Florentino: Never, never, never. Yo no puedo confiar en los avisos, aunque me lo cante Richi Vicente. En mitad de la mediocridad, nunca se ve el sol. Puede venir cualquiera, que este proceso de cosificación no tiene arreglo. De ninguna de las maneras se va a arreglar. Nunca. Pero nos queda el Hotel Florida, y, a veces, supone un poquito menos de hiel en mitad del infierno nocturno que nos hace trabajar como castigo bíblico.

El primer partido que me pierdo

Gracias a mi superconsejera de Educación tengo un horario de martes de 10:10 de la mañana a 20:45 de la noche. El cansancio me venció a eso de la una menos algún minuto y me perdí la supernarración del gran Guillermo y el tapón de Gasol a Lebrón. Alabados sean Pedro Antonio Sánchez, sus consejeros y los amigos de Ciudadanos que los sustentan en el cargo. Y otro día hablaré de la alcadesa de Torre Pacheco. Y todo lo demás.

sábado, 24 de octubre de 2015

Cuando una canción no es suficiente

Necesitamos más. Álbumes enteros de los Artic Monkeys. Una canción detrás de otra. 10 años. Viajes a Alquerías con Marchal escuchándolos.

El AVE y los Artic Monkeys

Un 4 de octubre de 2005 empecé a trabajar. En Alquerías. Esa tarde quedé con los "filósofos", como los llamaba Lali. Estaban las obras del AVE que debía llegar a Murcia. Pasábamos en el coche de Marchal por La Machacanta, y el camino viejo de Orihuela, y carriles de distinta calaña. Y el AVE sigue sin llegar. Y veremos si llega. Y cómo llega. Y diez años después seguimos escuchando a los Artic Monkeys.

Cuando las mañanas se hacen largas y las tardes larguísimas

Tres cuartos de hora escuchando al Mariskal Romero. Otro crack. Con Abellán. Menuda pareja. Cuánto talento radiofónico junto, pijo. Cucharas vacías pero talento. Y palos para todos, como debe ser.

viernes, 23 de octubre de 2015

Hoy no sé si quiero estar desmemoriado

No lo sé. No sé. Los viernes sin lo de siempre, sin lo de estos últimos años, los viernes no son lo mismo. Ya no. Y es una lástima. Pero no es que no es que se nos vaya el santo al cielo, se nos vienen los santos encima en una semana y dos días. Y menudo plan.

¿Y por qué no en La Condomina?

En la de toda la vida. O en la Nueva. O en mitad del Cabezo de Torres. Donde haga falta. En la residencia catastral se están preguntando si me encuentro mal o algo después de las risas. De traca.

Recordando días de gloria

Y los que nunca tuvieron tanta gloria. Siempre hay que darle hilo a la cometa a las canciones del señor Vicente. Siempre hay momentos para escucharlas. Y todo lo demás.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Terminando con un himno

Eso hicieron el lunes en Fiebre Maldini. Acabaron con Don Fardon y el chico de Belfast. Ya no hay jugadores así. Ninguno.

lunes, 19 de octubre de 2015

El nombre de la calle...

Hay algunos que pueden decir que son grandes. O al menos que fueron grandes. O que fueron alguien. Para todos los demás, solo nos salvan algunas canciones. Y poco más. Una morfina temporal ante la desesperación y poco más.

El irenelozanismo

El irenelozanismo no es nuevo. Nació con la Prehistoria. Todos somos unos chaqueteros. Siguió con el Neolítico. Y nos volvimos a cambiar de chaqueta, porque con el sedentarismo, la lana fue un invento del copón. Siguió con la puta Edad de los Metales, que si el cobre, que si el bronce, que si el hierro. Que un día digo una cosa, y luego la otra. Y sin tuits de por medio, como mucho un espadón y todo a la mierda, y las vísceras fueras, y sangre para todos como si pidieran agua en época del reino valcarcil. Pero no nos adelantemos, que con el agua el irenelozanismo tuvo varios antecedentes. Pero no vayamos tan rápidos, pijo. Siguió con los colonizadores. Que si los fenicios, que si los de Cartago (para luego fundar Murcia Puerto, también conocido como Cartagena), que si los romanos. En Roma si que había irenelozanismo. ¿Qué eran los triunviratos? ¿Qué pensáis que se llevaban bien? ¿Cómo acabaron Mario y Sila? No, pijo. No. El irenelozanismo tiene precedentes. Millones. Pero ahora tenemos los tuits, y los selfies en el Congreso de los imputados con el actor de Siete Vidas. ¿Y que fueron los visigodos sino irenelozanismo? Que si pongo al hijo, que si me voy con el conde, que si mi primo es mejor. ¿Y los hijos de Fernando I? Esos si que eran irenolazistas, veletas totales. Los testamentos de los reyes de Castilla, y de los de León. A repartir. Ahora lo bueno de UPyD es que ya no hay ni testamento. Ni autotutelas como en el de Lina Morgan. No queda nada. Y si llegamos a la Edad Moderna, y a la Contemporánea, ni te digo. Godoys, vivan los Godoys. Ahí ya no había medias tintas, ni medias pintas, ni medias Filodoro. Y en la transición, con Suárez, y la UCD y el CDS, y el PSOE, y la refundación de AP en el PP sumando a los del CDS y el UCD, y a todos los que quisieran sumar y restar. Y lo del PDA de Fernández Ordoñez, y su llegada al PSOE. El irelozanismo en potencia. ¿Por qué criticamos tanto a Irene Lozano? ¿Por qué? Lo han hecho todos. Viva el chaqueterismo. Viva!!!

El día que te conocí...

...te hubiera vomitado encima. Gran letra de Las Señoritas Estrechas. Nos ha pasado más de una vez. Muchas veces. El problema es que lo han pensado muchas más veces sobre nosotros. Y, algunos y algunas, como diría la ministra de Igualdad que ahora cobra un pastizal por tierras extranjeras, lo siguen pensando. Y como bien dicen en Cerdos y diamantes, pensar te mete en líos. Y todo lo demás.

Dos meses y un día

Ya queda menos para que nuestro querido Mariano recibe el castigo electoral que se merece por mentir y no cumplir su programa electoral. ¿Cómo pudo un tipo sin carisma conseguir más de diez millones de votos? A la altura del peor zapaterismo.

domingo, 18 de octubre de 2015

Los cuchillos son cucharas si te fijas

La capital del extinto reino valcarcil, antiguo sultanato de Sean Connery, hoy territorio PAS y cogido por alfileres por el Guillermo Tell ballestero, cortan las calles sin motivo aparente. Tal que así. Como un testigo de Jehová (o como se escriba), te tocan la puerta sin motivo aparente. Pero a lo que iba. Tardas una hora y pico en cruzar una ciudad de chiste ambulante: ayer eran unos tipos disfrazados de militares; hoy una Maratón mañanera; mañana, cualquier cosa es posible. Y después de mucho andar, llegué a la capital. Pase por la puerta de la Catedral. Miré las mesas de esos bares a los que va el personal a aparentar lo que es y lo que no es. Otra procesión cortaba Santo Domingo y Trapería. Lo de siempre. Y luego hablando con María Eulalia se arregló la tarde. Pero se me olvidó decirle que no paro de escuchar La balada de Fran y Richi. Una y otra vez para olvidarme de tanto imbécil con puestos de responsabilidad. Vigila tú que voy todo, se me olvidó decirle. Coda: Y en ese "en la oscuridad de los reflectorios, donde escondemos los demonios". Y luego pensar en ese mañana de mierda, y en ese pasado mañana de mierda, y en ese miércoles de mierda, y en todos esos días de mierda.

Sobre el Quijote

Dice el padrastro de Enrique Iglesias, Chabeli y Tamara (antes conocido como Mario Vargas Llosa) que se le resistió el Quijote. A mí, la profesora de Literatura Universal en primero de bachillerato, doña Isabel Cuadrado, nos hizo exámenes sobre el libro. Enterito. Y por las tardes para no perder clases por la mañana. Una profesora que iba en bici al instituto haciendo exámenes sobre Sancho, Dulcinea, los molinos (viva el molino de Aljucer) y todo lo demás. Y, para mí, fue relativamente pesado. Con 16 años no sabes lo que es la vida. Tienes una ligera impresión, pero nada más. Por eso no hay que leer por obligación. Hay que hacerlo por diversión. Y si es un bar, con un buen olor a café aunque no te guste el café, mejor. Cuando un libro cansa, mal asunto. ¿Sobrevalorado? ¿El mejor? ¿Comparado con? ¿Qué dirá el cartagenero esta tarde en el bar de Lola al respecto?

La razón de las canciones

Con el paso de los años, todo cambia. Pero las canciones, en su percepción, son peculiares. Cada una, en su momento, nos da una explicación. Esta canción, como casi todas de las planetarias, tiene vigencia: día tras día, minuto a minuto, segundo a segundo.

sábado, 17 de octubre de 2015

After extra time

Hoy toca recordar prórrogas, y lo que pasó en ese postpartido, y en la final, y en lo que pudo ser el año pasado y no fue. Y basta ya de elogiar la autogestión. Ayer se cumplían seis años de la muerte del gran Andrés Montes. Ese día, en mitad de una cena con unos desconocidos (algunos de ellos puedo llamarlos casi amigos), se recordaron distintas frases del gran Andrés. Una de ellas, mítica, sobre los entrenadores, diciendo que "son un mal necesario". Gran verdad revelada tanto en 2014 (Orenga) y 2015. Lo dicen en Casi Famosos: "Yo no he inventado la lluvia pero tengo el mejor paraguas". Y todo lo demás. Coda: ¿Tiene cada uno el diablo que se merece?

Patagonia

Llevaba mucho tiempo sin escuchar a Xoel López. De vez en cuando, Lara Hermoso nos lo recuerda en algún tuit, y no hacemos mucho caso. Mal hecho. Empezando por esta Patagonia, Paramales da motivos para pensar lo que hicimos para que todo se fuera a mal puerto, a nuevas ciudades nuevas en las que (mal)pensar y llorar, y arrepentir(se) y volver a pensar. De vez en cuando, el veneno sabe bien. Y todo lo demás.

Se me hacen pequeños Mahoma y Jesús

Reflexión de sábado por la mañana para no acordarme de los equipos directivos. Y todo lo demás.

jueves, 15 de octubre de 2015

Emigrar para enseñar

Hace un rato, pasando el Puerto de la Cadena (segunda de las cuatro veces de hoy), veía el enlace que ponía en su Twitter Quique Peinado sobre el profe universitario que en algunas de sus clases habla de brujas. Aunque siempre podemos irnos a un bar y hablar de las brujas, los brujos y los hermafrobruj@s que van entrando y saliendo. O como se diga.

miércoles, 14 de octubre de 2015

¿En qué momento renunciamos? ¿Resignación?

¿Cómo mejorar en mitad de la locura? ¿Cómo hacerlo en mitad de la resignación? ¿Cómo aguantar a esos idiotas desagradecidos? Pues no lo sé. En la baraja se acabaron los comodines. Los fanáticos del ombliguismo van a lo suyo. Salvo unas canciones y poco más, todo se fue a la mierda. Hace mucho tiempo.

Sobre la incompetencia de los cargos directivos

Los farruquitos del poder en el centro educativo de turno tienen el poder absoluto. Primer mandamiento: siempre tienen razón. Segundo mandamiento: nunca se equivocaban. Articulando en plan Shaq, hacen lo que quieren, cuando quieren y del modo que les da la gana. Hay que joder(se). Y tragar bilis. Siempre la misma historia, el mismo bombardeo de The Pacific, hermanos del poder y del desprecio, ejemplos pringosos y fritangas del Principio de Peter. Pero siempre nos queda una canción que nos salva el horario de mañana, tarde y noche impuestos por esos mismos incompetentes del deber, esos comisionados políticos que nunca veremos con una camiseta verde. Y todo lo demás.

lunes, 12 de octubre de 2015

Recordando versiones

Hoy toca revisar versiones, en mitad de la quietud del falso día, gracias a Todoindie. Empezando Desde el jergón.

A dos meses y 8 días de las elecciones generales...

...veremos quienes son los primeros en tomar las calles mañana, tarde y noche. Hoy 12 de octubre ya empieza el baile, el movimiento y todo lo demás.

domingo, 11 de octubre de 2015

Catastrophe. Primera temporada

La vida te da sorpresas. Embarazos. Precáncer. Familias raras. Familias políticas. Amigos aún más raros. Alumnos a los que vomitar en clase. Explicaciones sobre la peste en el siglo XIV. Todo eso ocurre en la primera temporada de Catastrophe. Pero todo riéndose mucho. Ahora que estoy de capa caída me vienen bien estas series. Hay momentos de Catastrophe absolutamente carcajeables. Las situaciones más dramáticas vistas desde el punto de vista de la risa más incontenible. Absolutamente incontenible. Guiones hiperimaginativos. Protagonistas de fábula. Secundarios que ponen raras caras ante cualquier asunto. Conversaciones telefónicas que acaban de manera inimaginable. Pero un no parar de reir. Nunca una conversación sobre enfermedad o temas cromosómicos había tenido unas conversaciones tan fluídas. Absolutamente recomendable las situaciones de estos seis capítulos.

Despedidas de vecinas

Pero siempre nos queda Richard Hawley. Siempre.

sábado, 10 de octubre de 2015

Fargo. Primera temporada.

En Los Soprano eran osos; en Fargo, lobos. Lobos con piel de cabrones, lobos que se transforman, muertes bien disimuladas, plumíferos que provocan muertes, mudos que matan con sus silencios. Intuición, un Saul que nos hace pensar si es tan buen actor cómo parece, un pasado de hace 19 años que siempre está presente. Y la eterna pregunta: ¿Podemos ante las situaciones mirar para otro lado? ¿Podemos dejar que los cabrones se salgan con la suya? Siempre hay una foto que nos delata, siempre hay un lago semicongelado en el que acabar hecho cubitos ahora que los gintonics parecen un olla gitana. La intuición de Solverson, el aprovechamiento del momento de Lester, la vida cambiante de Lorne Malvo, la injusticia con Gus, la moraleja de Fargo. Todos tenemos un asesino en nuestro interior: todos tenemos un martillo en casa que puede tener múltiples funciones. Los hijos inútiles, los seguros que se dejan de pagar, la ortodoxia religiosa, las plagas bíblicas de langosta, la jodienda con vistas a Minnesota. ¿Qué hace que salte la chispa de la mentira y nos pillen con las manos en la lavadora? El autismo de Gordo como metáfora de todo lo que está por venir. Una pistola que protagoniza nuestra ruleta de la (mala) suerte en primera persona del singular. Nada nuevo bajo la nieve de en tierra de Wolves. Y todo lo demás.

Las formas de la Tierra y la Casta

Ya lo decía Miguel Espinosa en su Escuela de Mandarines: "Según la Escritura, las castas eran un lugar de la Cultura o una fase cristalizada de la sabiduría, en suma, manera natural de revelarse el suceso del hombre; de ahí su carácter permanente y su valor de hecho. Los becarios quedaban excluídos de tal concepción, por no resultar propiamente casta, sino promesa de casta".

viernes, 9 de octubre de 2015

Todo es mentira

Ahora que ni para ver terminar Fargo tengo tiempo entre viaje y viaje, toca recrear(se) en plan The Newsroom.

jueves, 8 de octubre de 2015

Fear the Walking Dead. Primera temporada

Cuando se analizan el disparate de audiencia del primer capítulo de Fear the Walking Dead en la AMC gringa nos da el miedo en el cuerpo. Más de diez millones de espectadores en un canal de pago. Casi nada. Y cuando nos metemos en vereda, capítulo a capítulo, vemos que no es casual. Los más sanguinarios querían sangre, sangre y más sangre. Para eso tenían True Blood, digo. O tal vez no. Fear the Walking Dead empieza con drama y acaba con drama, acaba con muerte y empieza con muerte. Como debe ser. Quién quiera drama, que lo vea; quien quiera cansancio, que vea un equipo dirigido por Repesa (pero eso es otro walkingdear, por supuesto). Fear the Walking Dead pone de manifiesto los problemas familiares: el pasado, el presente y el inexistente futuro, porque no hay futuro aquí ni en mitad del océano. Y la serie pone énfasis en el abandono y en no mirar atrás, en tipos que dicen ser amigos y no lo son. Pone tildes necesarios en sílabas imprescindibles en mitad de la desesperación. Y los que quieran sangre, que la compren, como hacemos todos. Y punto.

miércoles, 7 de octubre de 2015

lunes, 5 de octubre de 2015

Seguimos con los malditos

Yo también me he levantado sin pegar un trago. Ahora el doctor recomienda Lexatin y Orfidal. De los olores cambiantes. De los sueños. No veo esas mujeres en los miles de autobuses y trenes que tengo que coger. Pero seguimos siendo malditos. Siempre. Viva el espíritu de Santi Abad.

domingo, 4 de octubre de 2015

Nosotros vamos con los malditos

De toda la vida, yo he ido con los malditos. Y Syd era un maldito, un incomprendido, un renglón torcido en una Biblia llena de ácido. Siempre. Vivan los malditos.

El abandono

Tengo abandonado el Gintonicdream, y, el gintonic en particular, debido a mi horario de mañana, tarde, noche y fiestas de guardar en la ciudad departamental. Habrá que poner(se) al día entre lexatines y orfidales y todo lo demás.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Ray Donovan. Tercera temporada

Con la Iglesia hemos topado; con los ricos hemos topado; con el profe viudo de matemáticas hemos topado; con los armenios (esto me hace recordar Braquo) hemos topado; con los atizadores hemos topado; con los prostíbulos hemos topado; con los curas que persiguen curas hemos topado; con un viajecito de la esposa que soporta los cuernos hemos topado en su vuelta a Boston; con los amigos que nos utilizan hemos topado; con la confusión entre amor y familiaridad hemos topado; con demasiadas cosas hemos topado en la tercera temporada de Ray Donovan; pero como hemos disfrutado con toparnos con tantos asuntos, tan feos y tan maravillosos, con el eterno tema del equipo de NFL en Los Ángeles y con los exagentes de agencias metido al sector privado. Una cosa es una cosa, seis media docena y doce capítulos de Ray Donovan demasidos conflictos con los que encontrarnos. Y todo lo demás.

Un gran desastre

El que nos espera el 20 de diciembre. Este asunto es cíclico, siempre, antes y ahora. La misma mierda que sufren los mismos, mientras ministros y golfos buscan su Crematorio particular. Y todo lo demás.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Las ovejas no pierden el tren

En determinados momentos, las películas ayudan a no perder la perspectiva, a no perder el norte, a brujulear en mitad de la tormenta. Todo eso pasa con Las ovejas no pierden el tren.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Narcos. Primera temporada

Resulta confuso hablar de Narcos y de la figura de Pablo Escobar. O quizás hablar de Escobar. Narcos narra una visión de la historia, con demasiados reflejos desde la óptica de Yankilandia que es la que paga la fiesta. Cuándo en los noventas se hablaba de Escobar había una mezcla de opiniones: el zar de la droga y el tipo que ayudaba a las familias pobres, el asesino de políticos como Luis Carlos Galán o de periodistas como la hija del presidente colombiano Diana Turbay, el tipo que se llevaba a su Hacienda Nápoles todo tipo de garzas del Himalaya y animales exóticos por millones de dólares. Pero Narcos también cuenta los intereses de los políticos: de los gringos por evitar la fuga de capitales desde la floreciente Miami y Nueva York a la Colombia de los ochentas, de la falsedad de Reagan que imponía normas restrictivas mientras sus asesores eran los reyes del paso de cebra, de Bush padre que pasaba de salir en fotos con Noriega a perseguirlo hasta la cárcel. Y el miedo a la extradición a los USA marca parte de la serie y el cambio de opinión de los Gaviria de turno. Gran serie aunque para mejorar el estado de ánimo no sé si es lo mejor. Y todo lo demás.

The Wrong Mans. Primera temporada

Menudo despiporre el de estos british. Cuando uno está de capa caída, con la moral baja, viene bien desconectar para mirarlo todo desde una perspectiva diferente durante un rato: teléfonos móviles, equívocos uno detrás de otros, surrealismo de hospital, dardos en el cuello, babas en el coche, bridas de usos múltiples cual edificio ministerial en torno a desapariciones y rescates mientras tu madre te pide una bolsa de agua caliente para la cama. Humillaciones varias en la que nada es lo que parece ni nadie actúa cómo debería. O tal vez sí. Puestos a darle hilo a la cometa del despropósito, cosificamos el asunto y nos metemos en una espiral surrealista. Fundir en algo candente. El entretenimiento eficaz es dificilísimo. Y en la primera temporada de The Wrong Mans se nos escapa algún chascarrillo británico, pero es lo que hay. Puestos a innovar en mitad de la depresión, solo queda mirar hacia adelante, ponerle precinto al sobrino del mafioso en la boca y subir al último piso en busca de no se sabe. Eslóganes de sala de reunión, bolsa de peligros, olores de pasillo antes de la locura colectiva y la traición central. Quizás tiene capítulos mejores que otros, pero lo previsto en un guión no siempre se cumple. O no se cumple cómo la cerveza que promete mucho y se queda en espuma. O en estabilizador de cobalto en mitad de una pinta de mucho precio y poco cuerpo.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Putas asesinas

En mitad de la desesperación de la noche, cuando las pastillas para dormir no funcionan, empecé la lectura de Putas asesinas. He de reconocer que las 4 veces que comencé con Los detectives salvajes lo abandoné. Putas asesinas lo terminé de vuelta de Cartagena en un tren parado entre Balsicas y Torre Pacheco en mitad de ninguna parte. De ninguna parte. Y al principio me decepcionó: demasiados nombres propios resumidos en una mayúscula, demasiada vida cotidiana que ni en ese lugar en mitad de ningún sitio a las doce de la noche brillaría. De todos los relatos destacar Buba y Putas asesinas, relatos que se quedan en la retina y en la memoria, lejos o cerca de ningún sitio. Y todo lo demás.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Happy Valley. Primera temporada

Casi todo el mundo tiene una racha de tragar hiel. Durante bastantes ratos, durante algunos días, durante numerosas semanas, durante insoportables meses de dolor, durante años y, llegado el caso, como ocurre en la primera temporada de Happy Valley, la vida es una sucesión de tragos de hiel de los que nunca se acaban. La vida es una mierda pero es peor para algunas personas. Un puto infierno, un jodido valle en el que los palos se suceden, los de la vida familiar y los de la vida laboral, los palos que recibes en el suelo y en el cementerio, en la cocina con tu hijo borracho y en el cementerio ante la vida de tu hija, en el despacho y en el hospicio que ayuda a los sin casa, por los recién salidos de la cárcel o por los que se dedican al trapicheo, por tu hermana descarriada o por el contable que quiere pagar el cole de sus hijos. Todo es hiel inimaginable en Happy Valley, joder. Aunque es hiel adictiva, bien hecha, de gran calidad, de detalles de hipoteca de letra pequeña, hay sermones de madre a una niña que debería haber estudiado historia y no lo hizo, hay llamadas de teléfono delatoras, hay motos de justicia poética, hay casas barco que no arden, hay etiquetas de dolor inmundo. Y todo lo demás.