martes, 15 de junio de 2021

Feria

Un bofetón. Me llevé un bofetón con las dos primera páginas de Feria de Ana Iris Simón. O varios bofetones. Un resumen, un espejo, una realidad como los anillos de Jordan, como la deriva del Real Murcia o como releer Pantanosa. Aunque la pregunta debería ser el motivo de que no hubiese sido antes escrita Feria. ¿Por qué nadie la había escrito? Rehago la pregunta: ¿Por qué antes nadie se había atrevido a escribir Feria? ¿Existe una Feria antes de Feria de Ana Iris Simón? En ese retrato que hace de la sociedad actual, el primer bofetón ya es en forma de título: “Me da envidia la vida que tenían mis padres a mi edad”. ¿Pero realmente le hemos preguntado a nuestros padres qué vida tenían ellos con cierta edad? ¿De verdad hablamos con nuestros padres o mandados mensajitos para (si es que saben) que nos los contesten? Padres, hijos, hipotecas. Vaya bofetón. Plaf o pluf, o catacrack, que fue lo que escuche el mes pasado cuando estaba de guardia en el instituto y dos alumnos en pleno Ramadán se dieron de palos delante de mi compañero de guardia y yo. Y mete AIS el concepto de libertad: ¿Qué supone la libertad si no puedes comprarte una casa o no puedes criar? ¿Eso es libertad? ¿Qué pijo es la libertad? ¿Libertad es poner mamarrachadas en Facebook o Twitter? No sigo Instagram, pero dicen que es lo más. ¿Eso es libertad? ¿Poner fotos en Instagram y creerte el ombligo del mundo con una paisaje en La Manga? ¿Con eso te crees libre? Mamarrachadas lo de la libertad. Y los estudios. Escribe, nada más empezar, AIS sobre los estudios y las carreras múltiples (¿de qué pijo me sirvió a mí empezar Periodismo en 2008?) y los Erasmus. Qué bonito todo, joder. Poder pasar un año fuera para… ¿Para qué? ¿Para qué? ¿De verdad que tenemos ahora que recordar el Wilt y Zafarrancho en Cambridge y aquellas cosas que escribió Sharpe? ¿Alguien las recuerda? ¿Alguien tiene los cojones de cuestionar las cosas en voz alta y a nuestros políticos y decir las cosas a la cara? Parece ser que algunas si se atreven, pero no todos se atreven. Para chisparte o mojar el churro no te hace falta ir de Erasmus, jolines. No. Eso lo hacían las niñas bien antes en 8º de EGB en el viaje de estudios a Mallorca, o al lugar que fueran de viaje de estudios, y volvían preñadas y era una jaleo en Aljucer y se montaba la de Dios. Otro bofetón que nos da AIS es con la referencia a la fotito del viaje a Tailandia que ponen algunos en sus redes sociales pero sin tener ni idea de nada (postureo se llamaba hasta anteayer, hoy no sé). ¿Qué habrá sido de todos aquellos que tenían que hacer un viaje o una escapada a una casa rural todos los años para poner fotos en sus redes sociales? ¿Qué habrá sido de la vida de todos aquellos que se corren viendo campanarios en mitad de un pueblo de Soria? Soria, digo, o puedo decir Noruega o Kenia. ¿Qué habrá sido de ellos con el 2020 coronavírico? En mi profesión, hay muchos de ellos, pero no conozco sus inquietudes, ni sus obras literarias ni sus principios (si es que los tienen). O una conversación: ¿Con cuántos de esos titulados superiores puedes tener una conversación fluida? Cortad dedos, que os sobrarán. Más bofetones: Festivales de música. ¿Quién pijo conoce a “X”? Vamos de guays, vamos de equis, pero luego no sabemos nada de nada. De nada. ¿Qué necesidad teníamos antes para ir a festivales lejos de casa a escuchar a gente que no habíamos escuchado nunca? Ninguna, pero lo hacíamos. La fiebre de los festivales en España fue una acné de treintañeros que un momento determinado podían escaparse tres días a hacer el adolescente pensando que el cuerpo aguantaba como hacía veinte años. Pero no aguanta. Nada. Otro bofetón. Los libros de esa editorial con un tipo de letra tan bonita… Y que hay que decir que lees. Es verdad que me gustó Música de mierda y Cosas que los nietos deberían saber, pero el resto de ellos (libros baratos, por supuesto), no he podido pasar de la página 15, de la 20… Como en todas las editoriales, por supuesto. “Somos la primera generación que vive peor que sus padres, somos los que se comieron 2008 saliendo o entrando a la universidad o al grado o al instituto y lo del coronavirus cuando empezábamos a plantearnos que igual en unos años podríamos incluso alquilar un piso para nosotros solos”. También podríamos estar escuchando a The Killers pero no lo hacemos porque tenemos a Los Planetas. Y habla AIS de nuestros imperativos, de cosas que se supone que hay que hacer pero no siempre hacemos. Página 21: “Nosotros, sin embargo, ni tenemos hijos ni casa ni coche”. ¿Hace falta eso para ser feliz o hace falta para leer El País y creer que eres feliz? Pero, el bofetón (número no sé) viene después: “Pero nos autoconvecemos pensando que la libertad era prescindir de críos y casa y coche porque «quién sabe dónde estaré mañana»”. Bofetón, mientras escucho el Champagne Supernova de Oasis ( otra vez ). “Nos han hecho creer (…) que la emigración y la inmigración son oportunidades para aprender nuevas culturas y para convertir el mundo en un crisol de lenguas y colores en lugar de una putada…”. Y el zas definitivo, también en la 21: “y que compartir piso es una experiencia de vida en lugar de, llegada una edad, un detalle denigrante que da vergüenza confesar”. ¿Por qué no sale eso en las columnas de El País o de La Razón? Me gusta de Feria la sucesión de preguntas de la autora. Y las preguntas a su padre. ¿Sabrán mis alumnos qué hacían sus padres con su edad? Yo sé que mi madre iba a la conserva y que no paraban. Mi madre va la peluquería ahora todos los sábados, pero cuando era jovencita no podía ir y su amiga Lidia le arreglaba el pelo los domingos por la noche en su casa. O en la foto de la boda de mis padres, el día de su boda, mi abuela Fuensanta salía con el pelo de aquella manera porque no era plan de gastarse perras en la peluquería. ¿Lo de la miseria lo sabe la gente joven? ¿O es que no se lo hemos explicado bien en los colegios y en los institutos? Y más bofetones: “El problema es mío, pensaba aquella noche con Jaime enchufando la Play y con mi camiseta de propaganda de Camel y mi pantalón de pijama que en realidad es el chándal de educación física de bachiller”. Y luego sigue hablando de que preferimos tener cuenta en Netflix y en Filmin a otras cosas. En alguna tertulia del programa de Luis Herrero he escuchado a Emilia Landaluce que no tiene cuenta de Filmin y de otras compañías porque son caras. Lo dice una tertuliana muy conocida y no tiene reparos en decirlo. A veces pensamos que todo es regalado y no lo es. Yo les acabo de poner a mis alumnos de 4º de ESO la serie Chernobyl y me dicen que porque se la he puesto así y no abro mi cuenta de HBO: Porque no tengo cuenta en HBO. ¿Qué pijo es eso del gráfico de Nolan? Pero hablando del GDN, escribe AIS: “Sus lógicas nos han calado hasta los hueso sin que reparemos mucho en ellas”. Costumbres, moda envejecidas y releer los artículos de José Perona en Espejos de una biblioteca mientras cojo autobuses para llegar a Alquerías y leo Feria. También pone una frase bofetón de las que no queremos reconocer: “Yo que había decidido vivir en un parque temático…”. En un jodido parque temático. Sigue AIS: “Yo que siempre había penado que tener hijos joven era de pobres porque mis padres lo eran…”. ¿Por qué no todo el mundo lo hace? Y los viajes y la llegada del euro. Del jodido euro. Las monedas de 5 duros, vaya monedas. ¿Quién pijo se llevaba un Actimel al recreo? ¿De verdad? ¿Y quién no ha olido a Nenuco alguna vez? ETA. Ya no hablamos de ETA en los institutos. ¿De verdad que hay alguien que se quiere disfrazar de Peaky Blinders en carnaval? Joder. Y también AIS hace preguntas: “¿Qué hace un chico de once años viendo Peaky Blinders? Bueno yo pongo capítulos de Black Mirror en tutoría, pero tampoco sé si está bien. Y lo de la primera mujer que fue a La Luna...bueno. Las reuniones familiares y todo lo demás. Y los velatorios y las lecturas y los antepasados carlistas y VOX. Sí: se puede escribir sobre eso, como se puede ser un mamarracho y llegar a ministro, ministra o ministre. Y el padre cartero, aunque no habla, como Manuel Alcántara, de que ningún cartero llegue a los 125 aunque se pasen la vida andando, que eso de andar es otra patraña de mierda. AIS habla de los libros de El barco de vapor… pero algunos éramos más de los de Timun Más y Elige tu propia aventura. Libros de mierda en épocas pasadas. O no. O quizás estaban bien y es ahora cuando los relees y te das cuenta que con eso hicieron un capítulo de Black Mirror. Dos veces ya me he referido a Black Mirror y solo una a los Peakey Blinders, cuando en los segundos aparece un caballo quijotesco al principio y en la otra serie ni Sancho ni Panza ni Quijote ni leches. O sí. Y Melody. Sí. Melody también sale en Feria, aunque a mí la Melody que me gusta es la que sale cantando con Los Acusicas. Vivan los huevos fritos, pijo. Y las compañeras de carrera que se llaman Jimena. Ya no le ponen a las niñas esos nombres, joder. Y hacerte preguntas sobre el pasado: ¿Quién te decía más cuando eras pequeño que te abrigaras? ¿Tu madre? ¿Tu padre? Y más preguntas: ¿Quiénes eran los raros de tu clase cuando tu ibas al colegio y no entraban a clase de Religión? ¿Había alguno? Más preguntas: ¿El amor romántico nunca existió? Y el puño en alto y escuchar al Tijeritas, y a Junco, y a Lole Y Manuel y todo lo demás. Y dice AIS que los hombres, aunque pasemos la adolescencia, seguimos jugando. Siempre jugamos, pijo. Y habla de los metrosexuales, del Real Madrid de los Galácticos y de las mechas de David el emigrado de Manchester, y del grunge y del indie. Del jodido indie. Y Michi Panero, y Kate Moss y los hermanos muertos, y los divorcios familiares y posicionarse ante un progenitor mejor que ante una progenitora. Y el empoderamiento y el empotramiento, que son cosas muy distintas. Y más bofetones en forma de preguntas: “¿Por qué muchos no quieren ser bedeles de los tanatorios?”. Y la Universidad como si fuera la luna, y abuelas enterrando hijos, y gente que nace vieja, y eufemismos para las esquelas, y hacer la comunión tarde y madres que se asoman hasta que no te ven. Demasiados asuntos reconocibles, reflexiones sobre minifaldas y escotes y citar a Ledesma Ramos. De todo tiene Feria, y en casi todo te obliga a pensar y repensar.

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