domingo, 22 de septiembre de 2019

viernes, 20 de septiembre de 2019

jueves, 19 de septiembre de 2019

miércoles, 18 de septiembre de 2019

martes, 17 de septiembre de 2019

Argentinos todos

A falta de leer a Borges (no todos lo hacemos en la intimidad, aunque preferimo a ABC), hoy toca argentinizarse para ver el modo en que la derecha gaviotera se acerca al peneuvismo atroz para convertir(se) en un chiste ambulante, insignificante en País Vasco y totalmente inútil y fútil. O lo que sea ahora el PP del País Vasco.

Carlismo is coming!!!

Hay que leer siempre a Rafa Latorre. Ahora lo que tenemos que hacer es leerlo para los que nos escuchan (aunque sea obligatoriamente).

Dimisión naranja

Había alerta, pero no era naranja. Aunque el color era más fuerte, más otoñal aunque veraniego, el tipo, Mr. 112 decidió ir al teatro. Compromiso familiar. No era un entierro, no era la firma de un divorcio, no era la apertura testamental de una posible futura herencia. No. No. Era AG, era un domingo por la tarde en la BBC, una noche en la ITV, un lunes en BT viendo la liga inglesa femenina. No. Tocaba ir al teatro. Ahora toca ejercer la misma exigencia política (dimisión/cese/exilio del extinto reino valcarcil) que se hizo con gaviotas y rosas. Y nosotros, el resto, los que pagamos impuestos, podremos ir tranquilamente al teatro. Al jodido teatro. Coda: Se cumple otra vez el Principio de Peter (PRP), por el cual todo el mundo asciende hasta su máximo nivel de incompetencia, y da igual (o no) que te parezcas a CV-N. Y todo lo demás, también.

lunes, 16 de septiembre de 2019

En el corredor de la muerte

Empieza En el corredor de la muerte con Clinton... y algo que empieza con Clinton no puede terminar bien. Nunca. Va poniéndonos en situación respecto a Pablo Ibar, su familia, sus amistades, sus pistolas, su deporte, sus trabajos, sus amoríos y todo lo demás. Podría también llamarse la serie Malas compañías. Las jodidas Malas compañías. Estar en el momento más chungo que en el peor sitio y con la música equivocada. Y el bigote. Con ese bigote solo puedes acabar en un jodido sitio, hubiera escrito Tarantino. Otro día hablaré por aquí de la inquina que todo Cristo le tiene ahora a Tarantino por su pasado profesional con HW. Lo dicho: Malas compañías. Y a resultas (grandes tres palabras, todo es mentira. Siempre. El segundo capítulo empieza con George Walker Bush (siempre ponemos la W y nunca nos preguntamos su segundo nombre), ese monigote en manos de DC (EVDP). Y entonces aparece la sombra, las horizontales paralelas, el abogado impresentable, la madre moribunda, la amiga con buenas intenciones, el fiscal con ganas de sangre tras la ojota de turno y mil asuntos más. Y la siguiente pildorita empieza con Barack Obama (siempre hay que decir Barack, como bien nos enseñó RA) y Biden, sin rayas paralelas sino con naranja butanero. Y la vuelta del Padre a la tierra de las vacas buscando perras, y su parentesco con Urtain y la tele vasca y conjeturas varias. Y las esperas, las cuchillas, los cristales y la desesperación hecha vida cotidiana antes y después de firmar un papel. Años y años y más años. Y luego, un hilo de esperanza, que se desvanece y se abre a partes iguales. Y Trump y el muro y el cambio de abogado que lo modifica todo. Y cuando todo parece blanco, se vuelve negro, y naranja, y rayas verticales, y a la cuarta pensando que será la vencida. Pero no. Quizás, definitivamente quizás, sea todo mentira.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Carnival Row. Primera temporada.

Todo es mentira, pero poniéndole imaginación hay mentiras que brillan más que otras. O nos oscurecen la visión y nos tomamos el privilegio de disfrutar con alas de hadas, de sufrir con patilleros malos, de escuchar mentiras tatuadas que no queremos que se hagan realidad pero lo hacen. Todo eso y mucho más es la primera temporada de Carnival Row. Saltos y más saltos, y perfumes y burdeles alados y barcos que esperan mejores oportunidades y saltos a vacíos emocionales. El problema de CR quizás sean los epítetos previos a su emisión, el famoso rasero (no únicamente los indies tienen rasero propio) que más que ayudar perjudica. Fuera prejuicios y a disfrutar del show visual, del disfrute de retinas ante lo que quizás no se repita en un tiempo. Luchas por ascender, luchas por sobrevivir, luchas por la defensa de un ideal equivocados. Mixturas y faunos, falsedades sobre un tapiz en el que siempre se pierde. Escapar, huir, volar. Todo es mentira, sí, pero vivan las mentiras. Vivan las mentiras bien hechas, las mentiras sobre un estrato de irrealidad. Y todo lo demás, también.

viernes, 13 de septiembre de 2019

miércoles, 11 de septiembre de 2019

El Espía. Primera temporada.

Llevo tiempo sin explicar las Primaveras Árabes, las primaveras, las. O lo que sea. Pero está bien recordar, gracias a la primera temporada de El Espía, esos estándares de 1º de Bachillerato tan útiles, tan necesarios, tan tan. Grandes seis letras últimas antes de esta frase. El Espía: Eli Cohen. Gran apellido Cohen. No deja indiferente. Tenemos prejucios de todo teniendo agua potable (yo el primero). Pensamos en el Lago de Tiberiades, y los Altos del Golán y en tantas cosas sin estar allí. Y parece ser que Eli Cohen si estuvo así. Llegué a El Espía sabiendo el final, y eso también está bien. O no. Hay que ver ese lado del diablo, el de agente doble al servicio de los elegidos (menos mal que son los elegidos), de las bombas, de las fiestas, del hambre, de vivir sin teléfono ni televisión. O no. Pero hay que entender el contexto (tanto o más que los estándares). ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué nos odian cómo nos odian? ¿Por qué todo es mentira y nos cuesta tanto dolor? Una buena serie, con y sin uñas, con y sin dolor (de los demás). O tal vez, no. Pero da igual, porque todo sigue siendo mentira. Todo.

Modo avión

Cuando te quejes por ejercicios de futilidad, recuerda este artículo de José Daniel Espejo. No lo conozco personalmente. La única referencia directa que tengo de él, aparte de cruzarme con él por la ciudad y no saludarlo (ahora sí lo haré), fueron las palabras de Juan de Dios García en el IES Isaac Peral: me habló de su viudedad, del cuidado de sus hijos, de sus poesías y de que hubiera sido un buen senador. Hay que leer Modo avión.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Rickymanía!!!

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Queen of the South. Cuarta temporada.

Otra vuelta de tuerca con la cuarta temporada de Queen of the South. Otra vez, ahora en escala superior, toca empezar a fortalecer el imperio, a crear nuevos vínculos, a buscar el nitrógeno necesario para alimentar a las rosas con espinas, a traer el tequila y la cocaína líquida, a montar el nuevo negocio, a enfrentarte a nuevos enemigos (del presente y del futuro). Teresita Mendoza no tiene nunca en esta serie tiempo de respirar. Nunca. Siempre luchando, siempre remando. Mucha venganza y muchos juegos cruzados: George y su crisis de identidad, Boaz y sus locuras, la vuelta de Tony, alianza cubanorusamejicana, jueces corruptos (novedad salvo en España, donde no tenemos jueces condenados por narcotráfico o por colaborar con narcotráfico), negros con mucha inquina dentro, Pote y su corazoncito. Tenemos de todo. Y mucho de todo. Hasta pianistas para abrirle la patata a Teresita, ramos de flores incluidos. Inquina y fuego, dolor y más dolor con el ahijado, fuego y bombas y dramones familiares.

viernes, 30 de agosto de 2019

jueves, 29 de agosto de 2019

miércoles, 28 de agosto de 2019

Heimebane. Segunda temporada.

¿Qué pinta un tal José o Jorge en un pueblo de un equipo de tercera división noruega viendo un partido del Getafe con una camiseta del Getafe? Aparte de las anécdotas, la segunda temporada de Heimebane (además de caras reconocidas de otras series noruegas postsopranísticas) nos lleva a las mismas preguntas trascendentales de la primera: cuestión de género, derrota diaria, papel de la sumisión en nuestros actos cotidianos, sueldos de mierda, relaciones personales complejas y manifiestamente mejorables y un montón de asuntos más. Muchos. Bajo el barniz futbolero, todo cabe en Heimebane. O casi todo. Reflexiona la segunda temporada de Heimebane también sobre el precio del éxito y sus consecuencias, sobre lo que cuesta y el modo en que pagamos por ello. ¿Merece la pena el esfuerzo y tragar bilis negra para ello? ¿Únicamente importa ganar? ¿Podemos olvidar el pasado una vez que estamos en la cresta de la ola?

domingo, 25 de agosto de 2019

Mindhunter. Segunda temporada.

Mindhunter vuelve con su segunda temporada. Darle al coco, volver a pensar, darle la vuelta a los asuntos, a los asesinos en serie, a los cuerpos de bebes crucificados, a los colgados que hacen cosas raras en los baños y en las bibliotecas y matando gente. Mucha gente. ¿Qué lleva al hijo de Sam a hacer lo que hizo? ¿Y a Manson? ¿Y a cualquier colgado? Si en la primera ya profundizaba con asuntos familiares, ahora se mete más con la cruz y la tijera, con la locura y los problemas raciales, con los más bajos instintos dentro y fuera de la Iglesia. Y, pese a estirar el chicle un poco más de lo necesario, a partir del quinto episodio, empieza a salir la bilis, y más bilis, y Manson, y descubrir que todo es mentira en nuestra existencia. Y mezclar trabajo y vida cotidiana, y buscar semejanzas entre el adoptado familiar y esculpir pensamientos codificados. ¿Los hijos abandonados haciendo lo que hacen por nuestra culpa? ¿En un instituto? ¿En un colegio? ¿En la consulta? En palabras de Manson, "la única verdad es el ahora". ¿Vivimos rodeados de profetas falsos? ¿Somos más de Jesucristo o del Diablo? ¿Para qué queremos la moralidad si tenemos fútbol y libros todos los días? Manson también dice "que en el amor no existe el mal". ¿Meter miedo? Definamos meter miedo, mucho miedo. ¿Podemos escuchar el Helter Skelter en bucle hasta el final de los tiempos? ¿Guerra racial? ¿Inventada por la doble firma JLPA y sus secuaces? Vaya tela. También de CM: "La cárcel está en la mente". Viva el silencio, vivan los negros que amaban a los Celtics que jugaban con blancos. Yeeeeeeeeeeeeeepa. Y siempre hay un Atari al que volver, y un contestador al que dejar un mensaje. Y llevaba mucho tiempo sin escuchar "enervante". Coda: Y todo es mentira, y mientras busquemos chivos expiatorios, todos contentos. Viva la gran mentira de la humanidad. Coda 2: Hay que pensar en grande para empezar una serie con Roxy Music...

sábado, 24 de agosto de 2019

¿Volvemos a verla?

Habrá que volver a pensarlo, por lo menos. ¿No? Diez años después del diez años después. Y curioso, que no casual, que como ayer, suenen los Kinks. Hermanos Davies en la hermandad de NJ. Coda: Y sigue siendo cierto eso de que no sabes lo que te vas a encontrar en el tanatorio siguiente.

viernes, 23 de agosto de 2019

miércoles, 21 de agosto de 2019

Pasan los días y Pedro y Pablo a lo suyo...

De repente, todo blanco...

¿Tan mayores somos?

Recuerdo este partido, ese domingo por la tarde con Chema en la residencia catastral... ¿Tan mayores somos?

lunes, 19 de agosto de 2019

Pásame con Roger Stone

Lo primero que te llama la atención de Roger Stone (de joven) en Pásame con Roger Stone es que parece Carlos Cuesta (no sé si antes o después de Colón, pero parece Carlos Cuesta). Como vivo alejado del mundanal ruido y olvidado del universo, me enteré de la existencia de Roger Stone viendo La voz más alta. Aquí no va el asunto sobre Ailes sino sobre Stone, pero ambos fueron consejeros políticos desde la época de Nixon y estuvieron en el ajo para su elección (Stone hasta tuvo que ir al Gran Jurado con el asunto del Watergate). Vaya tela con los consejeros políticos. Vaya tela. Consultores políticos los llaman. De consultores, nada. Creadores de opiniones en toda regla. Ahí aparece desde el principio Roger Stone y sus reglas, sus distintas reglas (prefiero ser un infame que un famoso, el pasado es un maldito prólogo, no estás derrotado cuando te derrotan sino cuando te das por vencido, atacar/atacar/atacar nunca defenderse, los negocios son negocios, lo único peor que estar errado es ser aburrido, lo que es de dominio público puede reclamarlo cualquiera, reinventarse, nada es verdad [todo es mentira prefiero yo, pero en algo estoy de acuerdo con alguien con injerto de pelo], piensa en grande/sé grande, el odio es un arma más poderosa que el amor, debes hacerlo todo para ganar, y no sé si alguna más, que tengo muy mala memoria). En fin, que desde el principio aparecen fotos con Nixon (lo lleva tatuado en mitad de su espalda), con Reagan, con Bush padre... Y muchas imágenes más. Consultor, asesor, llamadlo de la manera que os apetezca. El que maneja los hilos, con luces y a la sombra, depende del momento. Recuerda RS su primera gran experiencia política, en una convención republicana a mitad de los 60's, y la campaña de Nixon y se pone en relación el papel de la información y también de la desinformación. Casi nada. Se jacta de ser el cerebro de la captación de votos de Reagan en las elecciones de tres estados en el 80 (y con razón, sabiendo lo que votaba cada distrito, buscando el voto católico, el voto italiano, el voto irlandés). Todo controlado, como hace con su cuenta de Twitter y con su programa de radio de los sábados. Y su obsesión, los Clinton. Ahí el documental da mucho juego (tanto o más que un buen mediocentro en un equipo con aspiraciones a un título importante). Habla de su lobby con Black y Manafort (el que luego recupera Trump en su campaña electoral de 2016). ¿Asesoraban a dictadores del Zaire y Filipinas? ¿Qué más das? Lo importante era el dinero y ganar más dólares y daba igual la procedencia. Daba igual. La cuestión es ganar. Empresa, país, dictador, daba igual. Dinero llama dinero. La cuestión era ganar influencia, poder, elecciones. Lo que fuera. Pero ganar. Y nada de preguntas morales ni pajas mentales. Lo dice bien claro el documental: "La moralidad es una debilidad". Una de ellas, una de tantas, una de aquellas que acaban con todo. Y si hay que buscar el antielitismo, se busca, que ya ha quedado claro que todo es mentira. Buscar el voto de la "mayoría silenciosa" para darle el poder a los ricos. Lo de siempre. Y los caminos de Trump y Stone ya se cruzaron décadas atras, con asuntos en Atlantic City y los casinos y la elección de gobernador en NJ. Y su contemplativo jardín en Florida, y su salón de recuerdos y su apoyo a Dole y Kemp. Pero en esa capacidad de reinvención, le tocó pasar su propia fiebre, con un escándalo sexual en 1996. Pero resurgió y fue clave en el asunto del recuento electoral de Florida que llevó a Bush Jr a la presidencia y dejó a Al Gore a las puertas (nos recuerdan el asunto hasta con [la pendiente de ver] Recount de HBO]. También aparece reflejado el papel que tuvo con el asunto del recientemente fallecido Ross Perot y el Partido de la Reforma, y como con esos resultado (más del 18% y del 8% en el 92 y 96 los demócratas salieron beneficiados). También como se postuló Trump al Partido de la Reforma y la campaña contra Pat Buchanan que llevó a la insignificancia política de ese partido. Cuenta el documental como RS pasó de trabajar con Buchanan a hacerlo con Trump, y tiro porque me toca. Todo es mentira (otra vez). También sale a relucir el asunto de la dimisión del gobernador de NY Eliot Spitzer y mil asuntos más. Y el asunto keniata de Obama que ya vimos en la serie sobre Ailes, y la estrategia sureña (muro y demás) que ya se utilizó en época de Nixon, y el famoso debate en Fox News con Trump y los candidatos republicanos y Megyn Kelly y si Trump despidió a RS o directamente dimitió. Preguntas, preguntas, preguntas. Y como el círculo no se cierra nunca, el documental indaga también en si fue Corey Lewandowski el que largó a RS, y si luego CL fue sustituido por Paul Manafort (otra vez), que a su vez se vio inmerso en el asunto de los rusos, y los correos y todo lo demás. Todo eso hasta que Manafort también tiene que dejarlo y aparecen Steve Bannon (al que ya vimos en el tema del Brexit y a Kellyanne Conway y todos los demás. Y siempre por ahí, Roger Stone. Siempre.

viernes, 16 de agosto de 2019

Network (1976)

Reconozco que no tenía ni idea de la existencia de Network hasta que llegó a mis oídos una emisión del Videodrome de Radio 3. ¿Cómo no se expone en las facultades de periodismo el primer día de clase? Bueno, si no el primero, en las primeras semanas (yo estuve cuatro meses, y por allí nadie la puso, ni hablaba de ello, ni llevaba cuatro periódicos bajo el brazo). Pero volvamos a Network, al poder maldito de la televisión, a la humillación constante y diaria de lo que ponemos y sacamos a relucir. Network son bajos instintos y guiones preestablecidos, es lucidez taciturna y evasión, son gritos en mitad de la noche porque un gurú televisivo diga que hay que gritar, y gritar y volver a gritar. O tal vez, no. Tal vez no nos conformamos (todos, algunos, alguien en primera persona del singular) con lo que nos venden, con lo que pasa entre los anuncios y los informativos, entre la entrevista que Pablo dijo que haría con Piqueras (anunciada por Sálvame) y que luego no se llevó a cabo, lo que pasa cuando un Telediario de TVE1 hace la rueda de prensa entera de Pedro en el mes de agosto de 2019, lo que ocurre con las cremas de Cifuentes y lo que no ocurre con el Master de Casado ni el plagio de Cum Fraude. No. ¿Qué se nos vende exactamente? El personaje, el gurú televisivo de Network habla de porcentajes: los que ven la televisión y los que leen libros. Eso, a mitad de los 70's, ya era preocupante; más cerca del 2020, un dramón de proporciones isabelinas. ¿Podemos escapar del influjo televisivo? ¿Qué tejemanejes tienen las grandes corporaciones para controlarnos? ¿Está todo supeditado al dinero extranjero? Aquí lo tenemos claro, con italianos y secuaces controlando más del 90% de la televisión en abierto y el sorayismo ilustrado entregando informativos a macarras de medio pelo y zoológico intransigente. En todos los lugares, la misma mierda, la misma voz (alta, menos alta, enana rumbera). Hay que ver Network. La tenemos que ver la que dejamos Periodismo nada más empezar y los que quieren empezar o están en ello y no la han visto. O, simplemente, pensar. Ver algo, durante dos horas, que nos haga cuestionarnos más los asuntos realmente importante. O no.

Liam is coming

jueves, 15 de agosto de 2019

The Naked Director. Primera temporada.

Como si de una sesión focolarina se tratara, The Naked Director empieza con fracaso y citas de Juan Salvador Gaviota (por ese orden y sin citar al baloncestita polaco). Y de ese fracaso, al paulatino ascenso dentro de un mundo en el que hay que darle a la imaginación... o no darle. Con el pretexto del tema de fondo, lo que cuenta The Naked Director es una la historia de una superación: del fracaso al éxito, de la tortura a la felicidad, del cero al infinito con paso por la cárcel incluido. ¿Qué precio tiene el éxito? ¿Qué supone innovar en un mundo anquilosado? ¿Por qué la envidia nos lleva y nos corroe por dentro? Obstáculos, obstáculos, obstáculos. Lo más paródico del asunto son ciertas persecuciones, ciertos maniqueos sin motivo aparente y ciertos decorados que dan pena más que risa. Pero que más da la presentación si el pastel de chocolate está buenísimo. O no. Bajo esa apariencia de superficial, aparecen preguntas sobre la cárcel, la heroína, el cambio generacional, la muerte del emperador, el boom de la economía japonesa y distintas sapporadas. Historia de superación personal que lleva a una serie de cambios sin precedentes. Coda: ¿Por qué queremos ser recordados? ¿Qué nos llama la atención en un tablero con demasiadas fichas? ¿Cómo cambiar de velocidad en la conversación en una partida con palabras demasiado largas?

Brexit: The Uncivil War

Acaba Brexit: The Uncivil War haciéndonos pensar sobre si hubo en aquel referéndum de 2016 fraude electoral. ¿Qué es fraude electoral? ¿Se debió votar el 14M después del 11M? No nos hagamos ese tipo de paja mentales, que nos llevan al desastre, a la distopía, a la locura más absoluta. Brexit: The Uncivil War se centra en la figura del ideólogo de ese movimiento que todavía colea: Dominic Cummings. Vaya personaje. Siempre nos quedamos con el flequillo de Boris, con las corbatas de Farage... o el modo de envejecer de Cummings. ¿Qué más da cómo esté envejeciendo Cummings? ¿Estamos locos? También pone la película, en boca de Cummings la torpeza (política) de caer en el cortoplazismo y en la retórica equivocada de ventajistas sin escrúpulos (¿acaso no lo somos todos?). Y esto solo es el principio. Únicamente el principio. El jodido principio. Boris se ha llevado el champú y la fama y el tinte, pero no vemos más allá de lo que queremos ver. No vemos a Iván Redondo manejando al tipo del Falcon (o no queremos verlo, o no queremos ver el plagio de cum fraude). No. La fama y los que se llevan la pasta. Se preguntan en la película si las personas cultas son las más idiotas. No vale leer a Sciascia o a Sánchez-Ostiz para ser el ombligo del jodido mundo. No. Pero antes de ese final, de esa sombra de duda sobre fraude electoral (¿el bombardeo total en época de elecciones en redes sociales es fraude electoral?), empieza B:TUW con una cronología de la historia de los británicos en la UE, en la CE, en la CEE... Tanto para esta mierda. Si. Y junto a Cummings, que es el sobre el que gira el asunto (peonza arriba, peonza abajo, bicicleta y sofá en la casa), Matthew Elliott (cuanta letra repetida en un nombre, pijo), y Daniel Hannan y Arron Banks y todos los demás. El Brexit no fue una casualidad. Ni de coña. No. Y de fondo, el UKIP y otra vez Banks de fondo. Cuando estoy en clase y le hablo a mis alumnos del mito del fontanero polaco, algunos ponen caras raras. ¿Fontanero polaco? ¿Alguien ha sido atendido alguna vez por un fontanero polaco? Ucranianos, sí; polacos, Juan Pablo II mediando ante los teólogos de la liberación (se nota que la ironía no funciona siempre), todavía no. Cummings y sus secuaces se centraron en mandar mensajes fáciles de entender y asimilar por la jodida($$$$$$$$$$) clase media británica, la del pub que abre a las 11 y que no quiere escuchar la campana de última ronda de pintas: Turquía (antes de lo del intento de atraco a Ozil), el coste semanal de estar en la UE, la inmigración, el empleo. No. No es tan difícil, ni tan innovador y nada cool. No. Cummings va a lo clásico, cogiendo manzanas (o nueces anasaguistianas, según se mire, según el pelo), va cogiendo de Mao y de Alejandro Magno, de Bismarck y de Clinton, de MT y de aquello de la economía... Sí. De aquello de la economía, pijo. Todos miran aquella campaña de Clinton. Sí. ProBrexit y AntiBrexit. Todos. Se trata de "recuperar el control", tanto de la calle como de las instituciones (hasta que un asesinato aparece y lo distorsiona todo). Y describe muy bien B:TUW el papel de nuestros políticos (da igual latitud/longitud/mal gusto al escoger ropa). Son personajes del pasado, son personajes fuera de contexto. Y habla mal DC del referéndum en sí, de esa idea de escoger entre cerveza o sin, entre algodón de azúcar o pipas, entre Atlético o Real Madrid (anoche era posicionarse con Kepa o Adrián). No es el siglo XXI época para un referéndum. No. Y todo no es Cummings en la película. También está el otro ivanrredondista de turno, Craig Oliver y sus secuaces. Hasta pone en tela de juicio el papel que tuvo la BBC en aquel proceso de 2016 y que sigue sin rumbo fijo. Y en esa sombra de dudas aparecen Robert Mercer y Steve Bannon y toda la parafernalia de una publicidad que ha cambiado, de una propaganda distinta pero fundamental para dar un no o un sí. ¿Somos más de Lakers o Celtics? Nuevo, viejo, mitad y mitad. ¿Comparamos el Brexit? En la película se habla de ponerlo al nivel de la caída del muro de Berlín y las consecuencias que tuvo. ¿Para cuando El Lugar de Don Juan independiente? ¿Freedom for Beniaján? Y el papel de las encuestas michavilásticas, y el voto de los antisistema, y las jodiendas con vistas a la bahía. A pensar se ha dicho. Y punto.

miércoles, 14 de agosto de 2019

El cuento de la criada. Tercera temporada.

Empieza la tercera temporada de El cuento de la criada con esa premisa de escapar o quedar, de huir o encerrar la cabeza en la madriguera. Pero hay que esperar la oportunidad para llevar el pack completo, que ya está bien con una parte de la familia separada. Empieza con fuegos físicos y fuegos interiores, casas hechas cenizas y vuelta junto al autor intelectual de una escapada anterior. O eso parece. Y esta temporada es de venganza mientras te obligan a hacer asuntos que no quieres hacer. Pero la pregunta debe ser la siguiente: ¿Qué cantidad de cosas hacemos sin motivo aparente en la vida? Más de la cuenta. Aquellos fascismos/comunismos/totalitarismos trajeron estos trajes, estas huidas, estas cárceles y estas sogas en el muro. O tal vez, no. Tal vez la rebelión diaria está castigada por los poderes establecidos y levantar la voz esté mal. Muchos pensamientos tras esta tercera temporada de El cuento de la criada. Demasiados. O pocos. ¿Cómo cuantificar el dolor? Otegi lo ha hecho y luego ha reculado. Con los asesinos y las bestias, pasa eso. Siempre. Antes o después, viene Berlín 1945. Antes o después, nos pillan los rusos. Muchos rusos y con mucha gana de asesinar. Es lo que tiene la Historia, la Historia ficción, la ficción y la distopía. Pero como siempre, debes pensar si te están utilizando (otra vez). Momentos nos deja también que nos llevan a lo peor de los totalitarismos (póngale la etiqueta que quiera comunismo, fascismo, gileadismo), recordando al niño balsero Elián. Viva lo que sea, pero libre. O no. En momentos determinados de la Historia hay que elegir bando. Sí o sí. No queda otra. Elegir. Colaborar o luchar, hacer(se) selfies con terroristas o apoyar a la resistencia, dar tu vida por los demás o vivir a cuerpo de lazo amarillo, de vestido rojo, de camisa estalinista, de duceísticas esvásticas. ¿O era al revés? Coda: Al final nos van a hacer falta los pañuelos y todo, Ada. Será que me estoy haciendo un blando.

martes, 13 de agosto de 2019

lunes, 12 de agosto de 2019

La voz más alta (The loudest voice). Primera temporada.

La primera temporada de La voz más alta, más allá de comparaciones de circo de Roma, es una historia de ambición. La ambición de un tipo despechadoo por volver a ser el número uno en lo suyo. Un ganador. Un tipo que puede enseñarla porque hasta RM lo adora. Ya lo cantaban los Stone Roses: "I wanna be adored". Pero también es una historia de tormentos interiores, de manos largas y miradas que penetran, de cambio a mitad de los noventa en una Yankilandia en la que ciertas caídas aumentaron pesambres y disgustos. Tiene de todo La voz más alta, sufrimiento y descaro, problemas en el trabajo y sangre que no para de manar. Es bíblica en muchos sentidos. Hay mucho San Pablo que, quiera o no, se convierte camino de Damasco. Y en esa perspectiva, la motivación es crear un canal de noticias para los republicano. No para todo el público. No. Una cadena de pago para los que quieran verla. Yo no explico para todos mis alumnos, explico para los que quieren aprender y para los que intentar aprender aunque no puedan. A los demás, que les den. Pero por ese camino sirio, hay de todo. Demasiadas guerras civiles. Y del germen del 95 a la paranoia de las Torres Gemelas del 2001. Aquel día nos retrató a todos. Momento significativo es el de tener que decidir si se emitían las imágenes de personas lanzándose al vacío desde la torre norte. Y a partir de ahí, la cacería mundial contra el terrorismo internacional. Y, como en la película, vemos quien manda: el vicepresidente. Y de ahí, a las amenazas. No deja espacio para la pausa La voz más alta. Siempre hay tensión. Irak, A-Qeda y todo lo demás, y mientras en España los palmeros en la calle haciendo el gilipollas. Aunque la pregunta es otra: ¿Qué hubiera hecho Aaron Sorkin con esta historia? La cara del mal, Sadam. Y cantamos en plan Xuxa: es la hora es la hora, de matar a Hussein, de cortarle las pelotas y jugar al futbolín. Qué bien me lo hubiera pasado trabajando estos años en la FOX News. Luchar contra ese Hitler de Oriente. Y habla el personaje de RS al final del cuarto capítulo: "El periodismo es Historia. Y la cuentan los vencedores". Lo de RA y la creación y el desarrollo de Fox News no va de contar de noticias (siempre); va de cantarlas, contarlas, y, si hace falta (como contra Obama), crearlas. Ríase usted del resto de noticias falsas, de bulos, de lo que ahora llaman Fake News. ¿Importa que sea falsa o no una noticia? Ailes y sentir, no pensar. No hay que pensar, que eso te hace meter en líos. ¿Tenía sombras? ¿Quién no las tiene? Obama, el afroleninismo y esa cantinela contra todo lo demócrata y no republicano. Al final, hasta tus más fieles seguidores se convierten en tus más ácidos detractores. Siempre pasa. Putos desagradecidos. Rapidez para olvidar. Nada de amigos. Los amigos solo se comprueban en cárcel, hospital y cementerio (y EHDLCV añadía en el préstamos de dinero). Hasta los gurús son destronados y su legado, olvidado. ¿Y qué fue de su obra? ¿Nos olvidamos de la verdad. Grandes verdades en La voz más alta. Pero lo que pasa es que todo es mentira. Siempre. Coda: Que malas son las agonías largas. Muy malas.

Lambs of God. Primera temporada.

Por cada vez que vayáis a una reseña sobre Lambs of God y se pueda leer "cuento gótico", chupito. De Bezoya, de Lanjarón, de amoniaco, cada uno que decida lo suyo, que cada uno tiene el diablo que se merece. Eso pasa con la primera temporada de Lambs of God: que un cura, en 1999, va a ver a tres monjas de un monasterio y recibe su (¡no?) merecido. O tal vez, sí. Caras reconocibles, sueños, horror, autoflagelación, locura, ojos de color distinto, rasuración monacal y muchas cosas más. Pero cuando todo parece monotemático, de encierro cistercienciense antes del Apocalipsis del 2000, el asunto cambia y tira por otros derroteros, y empiezan a salir silencios callados durante muchos años, y secretos que no deberían salir y obispos que quieren perras y esconder otras mierdas varias. La búsqueda, la familia, las dependencias, la falta de escrúpulos de algunos por sacar con las entrañas lo que haga falta. En mitad de ese síndrome inacabable, Lambs of God nos hace pensar, nos hace llevar las ideas al extremo, a olvidarnos del resto del mundo, a huir sin mirar atrás, a saltar, a empujar, a enterrar. Y puestos a contar historias, que los cuentos nos lleven con ellas. Milagros y montañas, ermitañas y herencias, olvidos y muertes necesarias. De todo un poco en la primera temporada de Lambs of God.

El anuncio del día

domingo, 11 de agosto de 2019

Siempre con Quentin (II)

Gran entrevista en El Mundo del Siglo XXI a Don Quentin Tarantino.

David Rodríguez

David Rodríguez es otro de esos personajes imprescindibles en nuestro imaginario colectivo. Al menos para todos los que lo conocemos.

sábado, 10 de agosto de 2019

Siempre con Quentin

Ahora que está en la diana (otra vez), hay que estar con Tarantino. Siempre. Resulta que la ficción está perseguida. Con un par. Volver a prohibir, volver a sugerir lo que tenemos que pensar, volver a sugerir lo que tenmeos que escribir. Volver a joder la marrana con la censura. Nada nuevo bajo el sol. Siempre la misma cantinela, siempre los mismos.

Jett. Primera temporada.

La primera temporada de Jett te lleva a diálogos de Pulp Fiction entre blanco y negro, a disparos en cuartos de baño, a ascensores y Pollos Hermanos, a una Carla Gugino que lo absorve todo. Pero tambien lleva al oceanselevismo y los cócteles, a los disparos y los viajes, a los robos de anillos (ringggggggggggg) y a una Cuba que pudo ser y no fue. Bombas y jueces racesblack, hijos desviados y fiestas con final (in)feliz. Dinero encima de la cama y jugar con varias barajas. La cárcel, como a Gil, cambia a las personas. Hay demasiado Soderbergh, hay demasiados paralelismo... ¿Y qué más da? ¿Eso importa? Lo importante es que mantiene la tensión, cuida ciertos detalles, subraya ciertos sarcasmos que no deberían faltar en nuestras vidas y es llamativa. Muy llamativa. La enfermedad, la cárcel y sus daños colaterales, las pastillas y ser feliz meando en una iglesia, mafias internacionales pero sobre todo, todo, girando alrededor de Jett (CG). No hay resquicio para el buenrollismo en la primera temporada de Jett. Toda la sangre del mundo, la real y la irreal, la necesaria y la prescindible, está justificada. No venimos a este mundo a hacer amigos, venimos a sobrevivir, a luchar por cumplir sueños y evitar pesadillas. Pero antes o después, la pesadilla se instala y solo hace falte tener tu particular Grupo Salvaje para matar escorpiones mediante hormigas. Todo lo demás son milongas. Y punto.

jueves, 8 de agosto de 2019

miércoles, 7 de agosto de 2019

martes, 6 de agosto de 2019

Perdiendo el norte (y la brújula)

"Ejército de espías de la lengua". Olvidándonos por un momento del asunto idiomático, únicamente un momento. ¿Qué pensaríamos si alguien espiara a un grupo de niños? ¿A quién lo equiparamos? Me vienen a la cabeza demasiados nombres, antes y después de Alemania a finales de los veintes y durante los treintas y los cuarentas. Demasiados.

Supernovas (sin sed) de Champagne

lunes, 5 de agosto de 2019

La contradicción de Las Malvinas

Euphoria. Primera temporada.

La primera temporada de Euphoria te hace mantener la atención en cada uno de los diálogos, en cada uno de los saltos en el tiempo, en cada una de las relaciones, en cada una de las humillaciones. Porque Euphoria es venganza y humillación, propia y ajena, en mitad del instituto y en mitad de la piscina, en una habitación con malas compañías y en una relación tóxica por Internet. También reflexiona Euphoria sobre los silencios y lo que no dijimos, sobre lo que hicimos con alguien bajo la influencia de Internet y bajo la influencia de los malos hábitos. Y todo eso en una atmósfera cerrada (no únicamente del IES), en un lugar donde todos se conocen, y todos se odian y todos tienen algo que esconder. O muchos CD's que esconder, o muchos secretos que guardar. Euphoria es traición, es escapar para volver al Infierno. Una y otra vez. Y un cuarto capítulo sin frenos, derechito al infierno que más de uno piensa que no se merece. O debería merecer. De feria en feria y tiro porque me toca. O nos toca. Y en sa marcha hacia el caos, toca Apocalipsis, tocan marcas en el cuello, tocan madres tocapelotas, toca Rosalía de fondo en el quinto capítulo mientras hay juego de dedos, toca CocoRosie después de un abrazo amigable. ¿De verdad era deprimente la última temporada de Mad Men? Qué mayores somos, pijo. Y sí, la primera temporada de Euphoria nos lleva a reflexionar, una y otra vez, sobre la depresión. ¿Qué nos lleva a la depresión? ¿Qué hacemos para salir de ella? Y también es venganza, es dolor, son marcas en la cara, y en el cuello y en el alma. Y todo lo demás, también.

16 añitos

Himno de caída a los infiernos

Icono pop

Nada como escuchar a quien describe este proceso de zombificación.

domingo, 4 de agosto de 2019

Derry Girls. Segunda temporada.

No todo va a ser Guerra y paz. No. Dejemos de un lado a los viejos barbudos del XIX, que ahora todos somos expertos chernobylísticos. Nada. Todos sabemos de reactores nucleares sin ver Good Omens. Pero no pasa nada. No. Si en Navidad me tragué la primera temporada de Derry Girls, ahora (en plan Nikis/Intronautas/Vegetales/Odioelverano) toca la segunda. Dejando de lado a Tolstoi (¿alguien lo ha leído? ¿de verdad?), nada como empezar escuchando al tiparraco de Gerry Adams doblado con voz rara por jodiendas con vistas a Derry. Empieza la cantinela de las locas con jodiendas de campamentos entre católicos y protestantes y distintas pajas mentales. La familia, tan loca como siempre. Tarados perdidos. Protestantes y pantalones impermeables para empezar, música de Enya y camisetas sobre barricadas. ¿Podríamos vivir sin Primal Scream? ¿Podríamos vivir sin el debate sobre Primal Scream si son más rockeros o no? ¿Volverían a hablar de ello en un FIB en directo Chema Rey y Tomás Fernando Flores? ¿Por qué ya no se habla de Tomás Fernando Flores como director de RTVE? Habría que preguntarle a Podemos, pero volvamos a Derry Girls. ¿No hay lesbianas protestantes? Y volviendo a Chema Rey, suena de fondo la adolescencia terminal y los arándanos y todo lo demás. Vivan los Sospechos Habituales. Que no falten. Y las profes sustitutas. Y es bueno preguntarse, a mitad de todo, quien cojones es Keyser Söze. Con un par. Vivan los niños con las cabezas del revés, los narradores que engañan, los tullidos que se llevan el premio gordo. Carpe imbécil, vive la vida que mañana, como hoy, todo será mentira. Todo mentira, como los conciertos de Take That. La maldición camino de Belfast, camino del otro barrio, camino de las monas con sorpresa. Todo es sátira y función, como las temporales treguas del IRA. Y la visita de Clinton, y las medias verdades institucionalizadas. Y todo lo demás, también.

sábado, 3 de agosto de 2019

Wild Bill. Primera temporada.

Pese a empezar reduciendo el asunto un poco a la elección entre lo bueno y lo malo, conforme avanzan los capítulos y los minutos, se ve que la primera tempora de Wild Bill es un buen ejercicio de honestidad. Lo intentan hacer bien, aunque no siempre lo consiguen. Pero es una serie que hace pensar: sobre lo que hicimos en el pasado y como esos hechos repercuten en nosotros y, directamente, en los demás. Lo que hacemos cambia la vida de muchas personas, sacando instintos desconocidos en algunos. El problema que tenemos con Rob Lowe es que pensamos (sí o sí) en El Ala Oeste de la Casa Blanca (por defecto, otra vez). Pensamos en su Sam Seaborn, como nos está ocurriendo en la tercera temporada de El cuento de la criada con Bradley Whitford (ahora con pelo y barba blanca, adiós al zanahoriarismo), que en vez del comandante Lawrence lo vemos como Josh Lyman. Cosas que pasan. A lo que iba. Independienteme de la motivación con la que empezamos a ver una determinada serie (y las pajas mentales que eso conlleva), no te hace falta un estado de ánimo determinado para ver cualquiera de estos seis capítulos. No. Siempre sacas algo en claro: la vanidad de los compañeros, la jodienda de los esterotipos, el valor por defender a un familiar, la locura, el descontrol, el odio al que viene de fuera a ocupar un puesto mejor que el tuyo. Tiene de todo esta primera temporada de Wild Bill. Traición, cadena de mandos, tuertos sin principios y ruskis con todos los vicios de los ruskis. Y cuando la serie parece que se queda en algo aséptico y condescendiente, con el jefe de policía viudo y criando solo una hija de 14 años, el relato (ahora que se lleva tanto lo del relato entre Pablo y Pedro) toma un cariz que te lleva a los hígados familiares, a las noches de cristales rotos, a traicionar a tu gente por tu familia, a sacrificar tu integridad por una cuenta corriente, a matar a tu hijo sin que el sepa que tú eres su padre, a vender tu integridad cogiendo brócoli por 650 libras al mes. Como casi siempre. Al final, después de tanto barniz, Wild Bill es un cuadro para pensar sobre dramas familiares, los que tenemos desde siempre y los que nos vienen de fuera, los de la finca conlindante a la nuestra y la que nos soborna y hace sacar nuestra peor casquería. Y todo lo demás, también.

De Ortega a Ortega

No hablamos de toreros. No. Tampoco de filósofos ni de sobrinos nietos de filósofos expertos en cine y en ir a publicidad de forma peculiar. No. Hablamos de sandinistas. Hermanos y conocidos y enemigos hasta el final. Buen retrato de Luis Alemany en El Mundo del Siglo XXI de los hermanos Daniel y Humberto Ortega. Nos viene bien para reflexionar un rato.

jueves, 1 de agosto de 2019

¿Quién quiere ser el Amazonas?

19 añitos...

Summer of Rockets. Primera temporada.

La primera temporada de Summer of Rockets es confusa y desconcertante, intrigante y con demasiados puntos suspensivos. Demasiadas tramas que no sabes si se alejan o se acercan: audífonos, espías, agentes dobles, rusos que ponen audífonos a Churchill, jóvenes desaparecidos, lucha racial, adoctrinamiento en el aula, jovencitas que mienten, ruskis entrando en el MI5 y el MI6, compañeros de trabajo brumosos... De todo un poco. Cuando parece que todo es aséptico, superficial y sin base, cambia el asunto. Y bastante. Todo es mentira, todo es una conspiración, todo pretende un cambio de gobierno. Nada como el albionístico territorio luchando contra su destino mientras pierde colonias y el horizonte. Y llegan disparos y sangre y todo lo demás. Nada es lo que parece aunque huela a perfume del caro. Y las bromas y los chistes acabaron con el golpe, con el chascarrillo, con la militarización del asunto. ¿O era al revés?

Elegir entre la dignidad y otra cosa

Vaya pieza se ha currado Manuel Llorente en El Mundo del Siglo XXI recordando Los girasoles ciegos. Recuerdo que lo leí en 2008 y la impresión fue muy buena. Habrá que rescatarlo y volver a pensar sobre esos textos. Coda: Y la anécdota en la facultad sobre Billy el Niño, muy buena. Alberto Méndez siempre en la memoria.

miércoles, 31 de julio de 2019

Qué te parece...

Tito Carlos en el siglo XXI

No todo es The Wire en Baltimore. Hay más. Hay que leer el retrato que hace hoy Pablo Pardo en El Mundo del siglo XXI. Omar y compañía, sí; pero el resto, también.

martes, 30 de julio de 2019

Good Omens. Primera temporada.

Estaba ahí medio sentado, medio acostado, medio medio de todo, cuando charlando vía mensajería de móvil con el exalumno Nick, me recomendó Good Omens. Ni puñetera idea de la serie. No la conocía. ¿Con razón? ¿Sin ella? No lo sé. Será por series. En serie... decían en Grupo Salvaje. Pero eso es otra cuestión. La primera temporada de Good Omens es paranoica. Es una locura. Una jodienda de ángeles y demonios, pero sin los iluminatti, sin marinianismo, con alas, anticristo y lo que venga. No es definible Good Omens en pocas palabras. No. ¿Salvar el mundo? ¿Brujas? Ahora, 1656, coches de traca, pintura azul y disparos, teléfonos y monjas satánicas, Don Draper gabrielizado y todo lo demás. Y un Hamlet de chiste y un Guillermo que copia a un caído, y una guillotina y un unicornio que se escapa y el maná cuando no se espera. Desconcierta a veces Good Omens en su primera temporada. La Revolución Francesa y los crepes, y el hambre y todo lo demás. Y Mesopotamia y los nazis, y ciertas iglesias y ciertos bombardeos que no hay que olvidar. Y sacar la Atlántida si hace falta a reflote. Pero todo se reduce a un Anticristo que se pasa al otro bando, dos ángeles que se salen del perfil y unos jefazos que cumplen con el principio de Peter. Y todo esto... ¿para qué? ¿Para más puntos suspensivos?

¿Únicamente un 41,3%?

Me parece poco. Muy poco.

lunes, 29 de julio de 2019

Será por escépticos...

Himnos y recuerdos de charcos

La penúltima...

Vamos a jugar a historia ficción. Vamos a pensar bien. Vamos a creer que hay buena voluntad. Vamos a creer que todo es curioso, que nada es casual (porque como Luque dice, las casualidades no existen). Vamos a dejarnos de conspiraciones y teorías de la conspiración (en plural, en singular, en masculino, en femenino, en trans). No. Simplemente, todo es mentira. Gran mentira.

Preludio del día

¿Qué sería de una sociedad (distópica o no, fariñística o no) que se dedicara a secuestrar y quemar libros? ¿Dónde está el límite? ¿Hasta dónde vamos a llegar? Videodrome de escucha recomendada.

domingo, 28 de julio de 2019

Ya falta menos

Ciertamente, siempre se repite ese axioma westworldeliano: "Los placeres violentos siempre tienen finales violentos". O casi siempre. Veremos.

El Pionero. Primera temporada.

Empiezas a ver El Pionero y empiezas a recordar. Qué viejos somos. Vemos a los tres hijos de Gil, a sus hermanos, a la rubia, la Marbella de entonces, las pintas del personal, a Galiacho y piensas que aquello fue demasiado real. La sucesión de entrenadores, la desgracia de Los Ángeles de San Rafael, el descapotable, los camiones, la madre en Soria y todo lo demás. ¿Cómo llegó GIL al Atlético y a la política? Muy clarito, para vender. Y la confusión de cuentas y el caos y las piscinas y la tele. Y empezar a recordar al Juex Torres, y a la jueza decana Ramírez (y su padre) y mientras escuchar la administración judicial del Atlético y su descenso a los infiernos mientras poco antes había sido todo un doblete. Un doblete. Ni más ni menos. Y Roca, y Sierra, y Castresana, y la victoria de liga ante el Albacete que da el título y el doblete, y la transformación en SAD, y Cerezo, y otra vez Castresana, y las camisetas con la publicidad de Marbella en las camisetas del Atlético (y del Sevilla), y Julián Muñoz, y la rubia,y Yagüe, y la de Estepona en la del Rayo, y el asunto de Ceuta y Melilla, y esos informativos de Antena 3 (vaya diferencia entre la tele de entonces y la de ahora), y la victoria ante el Real en la final de Copa en el SB, y Pedro Román, y Sánchez de León, y las idas y vueltas de Futre. Y también, como no, Oviedo. Aquel puto penalty de JFH como resumen de lo que fue y no fue, y el indulto del gobierno y un montón de mierdas más. Todo eso es El Pionero. Y la llegada al infierno de segunda, y a la inhabilitación, y otra vez Castresana, y los caballos, y el azúcar e Imperioso, y lo que pudo ser y no fue y los puntos suspensivos de su marcha utópcia fuera de España. ¿Blanqueamiento en un atlético? ¿Era realmente visible ese desencanto? Y para acabra, Wanda y Malaya. Demsiada letra, demasiada a en un nombre con i. Y todo lo demás, también.

Horrores y luminosidades

Escuela de lucidez, dice AP-R. De Vietnam a Sarajevo.

Y si yo caigo...

64 escaques

Demasiado House of Cards para un domingo por la mañana. O no. Redondo Vs Iglesias, versión Negre.

Creyendo para ateos

sábado, 27 de julio de 2019

miércoles, 24 de julio de 2019

Las voces más altas

Habla el PSOE en mitad de esta broma de sesión de investidura de Tito Falcon, que lo del PSOE con Bildu fueron discrepancias. Discrepancias dice el tío. Se olvida de los muertos. Se olvida de Fernando Buesa y de su escolta. Y de todos los demás. Pero tiene las voces más altas de todas las televisiones y son las que dicen lo que hay que sentir. Y parece ser que el sentimiento es otegizar la democracia. Sí. Otegizarla. Con un par. La verdad es que la derecha de este país es un chiste ambulante, unos tipos que sacan al perro en mitad de una tormenta en plan Tom Hanks (porque hay que hacerlo, no porque quieran). Pero cada uno tiene el diablo que se merece. Y nos cuentan noticias que no existen, nos cuentan que el pabloleninismo es lo mejor (Viva Galapagar). Mientras tanto, naranjito hizo un show lamentable y Abascal llevaba una corbata caballística y se le veían los calcetines. No vemos ERE's ni sobres, no vemos puticlubs andaluces ni ambulancias murcianas. No. Lo importante es la información del comisario y los comentarios liberales. O apócrifos, que aquí cada uno tiene su Evangelio, pero no todos saben de fútbol internacional. Coda: "Porque vamos a mostrar vuestra misma piedad". Únicamente nos queda la música.

Yo quiero ese tapón

Ministerios de Chorradas, una Mertxe que no es la de Cuéntame pero podría ser la de Patria y tapones de DYC con el gorro de carlista. Viva Gistau.

martes, 23 de julio de 2019

lunes, 22 de julio de 2019

Bonitos todos

No es santo de mi devoción Rivera, todo lo contrario. Pero hoy ha recordado a dos ministros que ya no deberían ejercer de tales.

Fundador y disidente

domingo, 21 de julio de 2019

General de brigada

La casa de papel. Segunda temporada

Después de ver la segunda temporada (integrada en Netflix) de La casa de papel tengo sensaciones encontradas. Sobre si debía ser más salvaje, si debía contenerse más... Para los aburridos de siempre (EHDLCV dixit, ha estado bien). Qué pijo, muy bien. Pero te ves ocho capítulos en dos días y te parece poco. Muy poco. Demasiado poco... Pero luego escuchas a Australian Blonde, escuchas a los Primal Scream, a los Black Beys... ¿Nos merecemos las series que vemos? ¿Qué nos merecemos?

sábado, 20 de julio de 2019

Las dos esquelas

El dinero no da la felicidad. Ayuda mucho, pero hasta en la muerte de una madre sale lo que tiene que salir. Dos esquelas.

viernes, 19 de julio de 2019

jueves, 18 de julio de 2019

miércoles, 17 de julio de 2019

Nombres de caballos

¿Qué llevaban las caimadas de Fraga?

En vez de preguntarle con el café con leche en el Arco de San Juan, debí esperar a la caimada. ¿Qué llevaban las caimadas de Fraga? Dios, mejor no saberlo. O tal vez, sí. Pero pensarlo...

Pelea de gallos

Hoy, día de San Alejo, se decía que revolvían los estiércoles. Por San Alejo. Y ahí están Pedro y Pablo, jodiendo la marrana. Todavía no. No. No van a hablar con Alsina Pedro y Pablo, no vaya a ser que les pregunte. No. A Ferreras y a los desayunos públicos, sí. Así nos va. Y Carmen la de Cabra, sentando cátedra. Incluso, recalca Alsina. "Como el PSOE en 2016". Las hemerotecas, pijo. Las hemerotecas.

Una, glande y libre

sábado, 13 de julio de 2019

Por trece razones. Primera temporada.

Y sí, ser asocial tiene sus ventajas. Empieza la primera temporada de Por trece razones con un himno de Joy Division (uno de ellos, el mismo con el que acaba el capítulo). No se puede frivolizar, pero la hipótesis de la que se parte, es buena. Da mucho juego. No es fácil por momentos asimilar imágenes de Por trece razones. No es fácil. Y llevar al siglo XXI, al siglo de los selfies, de los tatuajes desde 3º de Primaria ese mismo espíritu, menos todavía. Empiezo a escribir esto un 5 de abril, todavía nos queda un mes y trece días para recordar a Ian, pero hoy se cumplen años del suicidio de Kurt Cobain. Historia de una vida que se fue al carajo entre partidos de baloncesto, fotos en un tobogán y miles de mierdas subvencionadas por la estética yanki de los cojones. Titularon varios periódicos ideas sobre las razones de un suicidio. No es solo un suicidio el tema central de Por trece razones. Recordar tragedias, deprime. Mucho. Todo se va a la mierda demasiado a menudo. Mentiras sobre mentiras, mantequilla sobre charlas imposibles. Llevar(se) bien es difícil. Dice la prota suicida que solo los valientes son frikis. Y una caja en la puerta de casa, y cintas que sacan la batidora de mierda (otra vez, esta vez sin fin). Coda: Y el problema es que desde el principio del libro, de la serie, de la vida, sabes que es imposible Resucitar, "y volver a empezar". Coda 2: Imposible vivir con ese dolor existencial, con ese querer y no poder, con esos "de martes a domingos" que parecen lunes. Y las complicaciones de la amistad. Y el dolor, paso a paso, cinta a cinta, alargando el chicle más de la cuenta. Más de lo debido. Por 13 razones deberían ser menos capítulos, menos pausas, menos hilo en la cometa. Examigos de instituto, examigas de instituto, ese gran momento que pasa como 500 veces al año entre adolescentes que adolecen de casi todo. Notas de tutoría. Cierto que la amistad es complicada. Cierto. Aunque no existe la amistad verdadera, existen personas con las que pasamos ratos. Demasiados ratos a veces. Niñas a las que hace falta orientación. Y es cierto que los adultos no saben nada de la amistad de los adolescentes que adolecen. Confusión entre nombres, tomadura de pelo. No sé yo si el chocolate caliente siempre entra bien. ¿Amistades de tazas de chocolate? Ser raros, mudanzas, miradas masculinas. ¿Educación en la altivez del suicidio? Pues eso. ¿De verdad que necesitamos amigos? ¿Amigos de chocolate? ¿No es solo una mudanza existencial y no solo física? ¿Tres bebidas contra el mundo? 1+1+1. Listones distintos. Disminución de "amigos". Y preguntas en plan llorón. Socializar con los "hombres" adolescentes que adolecen es difícil. Muy difícil. Palabras de chicos, palabras que escuchan las chicas, listas en las que te incluyen y todo lo demás también. Los rumores no se conocen, simplemente se escuchan y se oyen y todo lo demás. La traición de los adolescentes que adolecen. Las relaciones se rompen, antes o después. El instituto son solo 4 añitos...si sobreviven, si sobrevivimos. Y el efecto mariposa y sus consecuencias. Y personas que deberían ser patentadas. ¿Cretinos todos los chicos? ¿Únicamente a ratos? ¿Qué nos hace sentir idiotas? ¿Lo bueno? ¿Lo mal? ¿Nada?

jueves, 11 de julio de 2019

Inside No. 9. Primera temporada

Viva el desmadre. Viva el despiporre. Viva lo daliniano. Viva lo surrealista. Viva lo utópico. Viva Inside No. 9. En esta primera temporada hay un poco de todo. Vivar a escondidas y vivir en silencio. Básicamente, sin humor (ya le pones tú el valor bueno/malo/regular) no podríamos vivir. Imposible. Hay que reir(se) de lo propio y de lo ajeno, de la familia y del vecino, del director y del alumno. De todo y de todos. Cada cual desde su perspectiva, desde su punto de vista. Y esa tercera pildorita, de Pulp de CB, de encerramiento individual, de sugestión, muerte y transformación. Volvemos a la vedderiana frase de Seattle: "Tragaré veneno hasta inmunizarme". Se la podían aplicar los políticos españoles. Para ayer. Y es una gran metáfora sobre la avaricia, ese bendito don que nos pone en común a los mortales de todo tipo y condición. Da igual nuestra procedencia: siempre queremos más. Mucho más. Envidia, drama, suicidio, asesinato, sangre. No falta en Insidee No.9. ¿De verdad que el Renacimiento fue la mayor calle sin salida del arte? Y siempre hay que volver a Poe, a la casa Usher, al dolor, al frío, a la paranoia.

Esos dedos, esa gasolina, esa pólvora

Escribe Gistau por esos mafiosos, por esos palermitanos (ahora amigos de la bandera arco iris) pero que mantienen ciertos olores en sus manos. Tiene narices, que no gafas, que Bildu ejerza esta presión sobre Allen. Con un par. Definitivamente, ya no hay brújulas, ni norte. Nada de nada. Mierda sobre mierda.

Celia en la revolución (adaptación sonora de Carlos Alsina)

Ayer estaba yo meditando, en plan Sergio Algora, sobre el tiempo y la distancia, escuchando a Alsina entrevistar (y confidenciar) con Lola Herrera. Y ya, muy al final, habló de la adaptación sonora de Celia en la revolución que hicieron en Onda Cero, sobre la obra de Elena Fortún. A Celia la recordamos por la serie de TVE, pero era otra Celia. Fue un pelotazo. Pero Celia en la revolución es dolor y sangre, es comer rata después de comer perro, después de comer gato, después de comer burro, después de comer zanahoria duras y habas con bichos. Se repite lo de habas con bichos varias veces. Igual que repite el padre de Celia, en su utopía, que la Sociedad de Naciones iba a intervenir en España contra los militares sublevados. Habladurías. Como siempre, Alsina cuida todos los detalles desde el principio, desde la detención del abuelo de Celia al principio de la guerra hasta el final de la historia en 1939. En ese periplo de ciudades y personas, de trenes en Madrid, de carros en Segovia, de olor a naranjas en Valencia, de nochebuena en Barcelona, nos ilustra con imágenes esa puta Guerra Civil Española, esa guerra de hambre y derrota, porque fuimos derrotados todos. Hay que escucharla, y ponerla en clase, y que los alumnos la escuchen y reflexionen un ratito. No mucho, que ahora ya tenemos a esa clase política que como dijo ayer Lola Herrera (que recordó que ella nació en 1935) vende espuma, humo. Y que aburren a las ovejas. Centrémonos en recordar lo importante y no repitamos errores. Y todo lo demás, también.

¿La Geografía es chula?

martes, 9 de julio de 2019

Years and Years. Primera temporada.

En mitad de lo distópico, todo es posible. Si llevamos la distopía a nuestro ámbito diario, la locura. Y si es en la Pérfida Albión, el Apocalipsis de San Juan para acabar la primavera y empezar el verano. Hace tiempo que no leo el Apocalipsis, pero todavía recuerdo a Emma Thompson. Aquí, doña Emma, hace del populismo su ideal de vida política y, año tras año, va engatusando al personal. ¿Cómo nos han engañado los populismos políticos? Básicamente, estando en la tele las 24 horas y vendiendo mierda y siendo utilizados por los partidos tradicionales para atacar a su oponente (al de toda la vida). Lo hizo Soraya entregando las teles españolas a Podemos para utilizarlo contra el PSOE; lo está haciendo ahora el PSOE con VOX (a todas horas tenemos en La Sexta y en La Ser a Espinosa o Monasterio). Pero no nos metamos en política nacional o regional. No. Volvamos a las cenizas de May y Cameron. Aquellos mantas trajeron estas epidemias. Y puestos a sumar años, como está claro, el caos. Esto suele ir a peor. A mucho peor. Lo que hace Years and Years es mostrar esos cambios en una familia, como no podía ser de otra manera, también utópica/distópica/distinta/singular/peculiar, como decía EHDLCV que debíamos utilizar correctamente el lenguaje. Otro que se merece una serie. O un serial. Y esa familia tiene de todo: activistas, disminuidos físicos, el gay de todas las series, la niña blacmirrorizada, la abuela mandamás, la cuñada negra, el cuñado celoso y, en mitad de ese aquelarre, el refugiado político. ¿Nos suena? ¿Música celestial? ¿Suenan violines? La semana pasada me comentaba un excompañero de trabajo que dejó de verla al segundo capítulo; a mí, por el contrario, me encanta la aceleración a partir de ahí. El futuro, ese gran hijoputa en el que, como en el presente, todo es mentira. Una mentira crepuscular, hubiera dicho un crítico de cine (un Manu de Los Lobos, o alguien así). Y si ya la hubiera dirigido el tío Sam de Grupo Salvaje, la de Dios. Years and Years da mucho juego en esta primera temporada. Mucho. Mención aparte la imagen que dan de España en Years and Years. Muchas veces no nos miramos el ombligo lo suficiente. ¿Cómo estaremos en España en 5 años? ¿Y en 10? ¿No nos vale el ejemplo de Grecia? ¿Tendremos que vivir con 5 trabajos? El desastre bancario ya lo hemos visto, hemos vistos bombas, hemos visto desastres familiares, hemos visto deportaciones y hemos visto juicios de todo tipo. Todos tenemos, antes o después, nuestra Lampedusa, nuestro campo de concentración favorito. ¿Si no en qué nos estamos convirtiendo? Demasiados puntos suspensivos, demasiada irresponsabilidad, demasiadas camisetas a un euro que compramos aunque no necesitemos. Y todo lo demás, también. Coda: ¿Para cuándo han dicho que estará Notre Dame en condiciones? ¿Para cuándo la torre de Pisa? ¿Para cuándo? ¿Para?

No es 1 de julio de 1936

No. Afortunadamente. No. Es 9 de julio de 2019. No estamos en Congreso de los Diputados. Afortunadamente. Y no estamos porque el florero sanchista no lo permite. Pero no hablemos de flores ni polen, que las alergias siguen pululando. No. Hoy toca recordar una de esas frases que suelto en clase cuando imparto Historia de España de 2º de Bachillerato por el mes de marzo o abril, cuando ya está el pescado vendido aunque no tengamos a San Pedro ni a su hermano a nuestra disposición: "La violencia puede ser legítima en algún momento. Pensando en su Señoría, encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida". Dicha por Ángel Galarza a Calvo Sotelo en la sede del poder legislativo. Los políticos deben ser cuidadosos antes de que tengamos una desgracia. Pero es que hay muchos que quieren una desgracia. Algunos lo intentaron el 1-O... y no lo consiguieron. En cualquier reunión, asociación, manifestación o alboroto sin motivo aparente, se está buscando la jarana. Jarana, pero con sangre. Y va a pasar una desgracia. Al tiempo.

La guerra

Mientras unos dan ruedas de prensa de uniforme en un hotel de Murcia, en Pamplona escupían días antes al alcalde en la procesión de San Fermín. Pero el problema es el apartheid de Ciudadanos a Vox. En aquellos CDME escribía sobre la "clase política" y luego EHDLCV me rebatía y hablábamos de que necesitamos más Tarantinos en la política y menos gilipollas con traje. Muchos menos. Pero así nos van. Pero nos quedan himnos de vez en cuando para (intentar) escapara.

Latorre forever

Dentro de ese nuevo columnismo español, con Bustos, Jabois y Gistau, últimamente Rafa Latorre está que se sale. Ayer retrató (y nunca mejor dicho) al señor Marlaska. Ya he hablado por aquí de las respuestas marlaskianas en el Arco de San Juan. Otro gran ejemplo del Principio de Peter. Otro más. Ya hay casi más ejemplos que personas.

lunes, 8 de julio de 2019

domingo, 7 de julio de 2019

A cada cual, lo suyo

Llevaba tiempo sin volver a Leonardo Sciascia, sin volver a Todo modo, sin volver a El Consejo de Egipto, sin volver a Muerte del Inquisidor, sin volver a Una historia sencilla. Sin volver a muchos libros suyos (y buenos, poniendo en el altar a Todo modo). En la mayoría de trabajos escritos de la carrera, ponía citas de libros. Pero casi siempre, de Todo modo. Uno de esos libros que te cambian la perspectiva de muchas cosas, de muchos asuntos. A cada cual, lo suyo empieza con una carta anónima, en un pueblo, con una amenaza de muerte. "Y no es asunto de cuernos". Anónimos. Ya no se lleva escribir directamente. Lo de ahora es una vergüenza, una justicia poética de una sociedad que se fue a la mierda hace muchísimo tiempo. Demasiado tiempo. ¿Es un secreto lo que votamos? ¿Seguro? Si no estamos adscritos o afiliados a un partido o a un sindicato, no sé si podemos sacar alguna conclusión. A mi me acusan tanto de podemita como de voxita (algunos públicamente). El que recibe la carta anónima, tenía unos planteamientos (algunos lo llaman maximalista) a la hora de votar un tanto particulares: "al partido socialista en las generales, por tradición familiar y recuerdo de juventud; al demócrata cristiano en las municipales, por amor al pueblo, que con administración democristiana siempre sacaba algo al gobierno, y por evitar el impuesto sobre la renta familiar que los partidos de izquierdas amenazaban con implantar". Sciascia marcando el espectro italiano, antes de 1992 y 1993, antes de milagros asombrosos, en pleno estado gomorrita y suburrita. Y muestra al asesinado como un tipo afín a todos (a todos los que creían en él): los conservadores pensaban que era conservador y los progresistas también pensaban que era progresista. ¿Cómo es eso posible? ¿No están repitiendo en España los adjetivos con Abascal que hace años utilizaban con Rivera? ¿Errejonistas todos? ¿Melenas fuera? Y también podría ser por la caza. Cazadores todos. Perros de caza asesinados... por la estrictina. Siempre Sciascia sembrando dudas, dejando puntos suspensivos por el camino. 11 perros nos indica LS que tenía el farma de turno. Y ya se sabe el efecto Frankestein, como dice Rafa Latorre en su artículo, que los locos están muy locos. Y los perros locos, más. Pero no cayó muerto solo el farma, tuvo compañía y también respetable: el médico. El doctor, y no era Valentino el de las motos. No. Estamos hablando del 64. Dos cazadores cazados en acto de servicio. Hay que ponerle huevos y pistolas, por partida doble mínimamente. Y las habladurías, las bodas con feas por interés (ya lo decían Los Nikis) y todo el Sálvame de la Historia de Italia. Todo modo, siempre. Y la moral, y la ruptura de un enlace anunciado y ya lo dijo Franco cuando lo de Carrero Blanco: "No hay mal que por bien no venga". Sabemos asuntos y nos los callamos, no vaya a ser que jodamos la marrana. Y todo eso en un Aljucer de la geografía, en un pueblo que no llegaba a los ocho mil habitantes. Casi nada. Rumore, rumore, que cantaba la flaca italiana. Y en esas que el profe de turno, con "fama de anticlerical" (como casi todos los profes, sobre todo de Historia, tenemos y no sé el motivo) empieza a investigar, y busca la fuente del anónimo, los recortes de ese periódico oficial vaticano cuyo nombre conocemos todos, o, por lo menos, todos los que lo conocemos. ¿Era así o lo he alterado? ¿Otro ejercicio de aljucerización de la vida? Y el profe, en mitad del berenjenal con perejiles, olivo arriba olivo abajo, empieza a preguntar. Y el hilo de la cometa que busca viento en primer lugar es la del periódico y nos los callamos, no vaya a ser que jodamos la marrana. Y ahí empieza la investigación. En Italia, salvajemente mediterráneos, pasaba como en España: el personal sabía quién compraba el periódico concreto. Pasó, sin ser salvajemente mediterráneos, en Vascongadas en la peor época de guerra. Y ahí empieza la investigación. En Italia, salvajemente mediterráneos, pasaba como en España: el personal sabía quién compraba el periódico concreto. Pasó, sin ser salvajemente mediterráneos, en Vascongadas en la peor época de guerra llevada a cabo por la ETA. ¿Guerra? Sí: el terrorismo de ETA era la guerra. La maldita guerra. Y empieza con los curas. Y ya se sabe que no hay dos curas iguales. Nunca. Y además, en tiempo de sermones, cortos los sermones. Y el primero de los curas, como buen cura, no creía en casi nada, porque todo es mentira. Sigue siéndolo, con o sin sotana. Todo es mentira. Y los curas saben mucho de mentiras. Hasta habla este primer cura de la mierda que saltaría en el Pravda si lo mandaran a tomar viento. Por cierto, no estamos en 2013 pero seguimos sin noticias del cura de Churra. ¿Qué fue del cura de Churra? ¿Qué fue de aquel video? Y el profe, pensando en la península Itálica y en la Italia insular, acaba entre sus neuronas asegurando que «hay tanta gente simpática a la que habría que cortarle el cuello…». No. No hay que fiar(se) de los simpáticos a la primera. Hay que conocerlos. ¿Por qué son simpáticos sin motivo aparente? ¿Por amabilidad? ¿Esconden algo? Seguro. Todo es mentira. Bueno, menos para la Iglesia: Dios y la muerte. El puto miedo a la muerte con el que nos asusta la santa madre... Iglesia. ¿Todo comunista o socialista lleva un fascista en su interior y no lo sabe? Y suegros hablando de nueras como "mujeres de cama". Y palabras para recordar: "El muerto está muerto, ayudemos al vivo". Y por supuesto que los hombres sin fe, sin acento, pueden tener piedad. Esto no es Sin perdón, y Clint Eastwood no es inmortal. Creemos que lo es pero no lo es. Y las tapaderas, para algo están. Viva el barniz, viva ilustrar historias ajenas con dolores propios. Y por supuesto que vivimos entre y para los gusanos. Únicamente trabajamos (en el caso español, medio año de sueldo) para alimentar gusanos políticos, constructores, villarejismos del conocimiento vaginal y chusma variada... como en Italia. Y no conocía yo la historia de Cesare Mori, historia que habría que recordar más. Y en primera persona masculino singular si puedo asegurar que ir a currar en bus, y esperar que empiecen las clases tirado en la calle o en un bar, cansa. Muchísimo. No el trayecto, las esperas. Las putas esperas. Y prefieres la comodidad a un buen sueldo. A la mierda el dinero y el carné de conducir y los reproches maternos. Y nos deja LS frases para enmarcar, frases para decir en esa misma sala de profesores llena de supuestos comunistas de chalé pero que van en su coche a trabajar: "Así sois los comunistas: con una frase hacéis una soga y ahorcáis a un hombre… ". Y la verdad es que en España, en Italia... ya de igual ser de derechas o de izquierdas, porque vienen a ser lo mismo (la derecha e izquierda clásicas, lo de PI, lo de SA, lo de MS, son partidos distintos, ligas distintas, deportes distintos). Y no todos los Benitos en Italia tienen nombre por el Fascio ( en este caso por Benito Juárez el que mandó asesinar a Maximiliano). Menuda pasión. Estoy imaginando en España casos similares... aparte del José Antonio que tenían todas las familias españolas del Franquismo. Tiene narices, pijo. Y Napoleones, y Letizias con la última letra del alfabeto. Y sí, todos, antes o después, somos un poco fascistas. O mucho. O muchísimo. Ponga usted su cuota de fascismo en el fascismo. O de comunismo. ¿Es Pablo Iglesias fascista o comunista? Gabriel Albiac diría que lo primero, pero eso sería un debate muy largo de desarrollar... e imposible de acabar. Y más joyas, por si en noviembre tenemos que volver a ir a votar o no votar, o ese 10N nos inventamos algo mejor para no ir al colegio electoral: "Hay quienes son partidarios de un político por una subvención, un plato de espaguetis, una licencia de armas o un pasaporte, y otros, como yo, por estima, respeto, amistad… y piense el sacrificio que es para mí salir de casa para votarlo". Y como de fútbol, política y medicina (todo el mundo opina), ya nos advierte LS que es mejor encerrar(se), es mejor llegar a la caverna platónica por iniciativa personal (¿nos llaman locos a los no cuerdos?) y alejar(se) de cualquier tipo o individua que te cuente su puta vida: "En cierto momento de mi vida hice cálculos: si salgo de casa con idea de conocer a una persona inteligente, a una persona honrada, corro el riesgo de encontrarme con, de media, doce ladrones y siete imbéciles que están deseando comunicarle a alguien lo que opinan de la humanidad, del gobierno, de la administración municipal, de Moravia… ¿Cree que merece la pena?". Y si tenemos cerca libros, o libros cerca, no es que estemos salvados, porque también se bombardea en las guerras a la población civil, pero es distinto. Antes o después, pese al escarnio y al robo de Montoro y Marisu, llega la cacería, pero después de leer sabes (casi siempre) si serás tú la próxima presa. Y después de muchas pajas mentales, siempre encontramos al malo, al asesino, al criminal. Pero muchas veces ese malo, ese asesino, ese criminal, es de guante blanco. Delega el mal en manos ajenas. O no. Y como en España, LS hace el análisis preciso, independientemente de las fechas: "Italia es un país tan curioso que cuando se empieza a luchar contra las mafias regionales, es porque se ha instalado una nacional… Pasó algo parecido hace cuarenta años, y si bien es verdad que un hecho trágico toma visos de farsa cuando se repite, así en la gran historia como en la pequeña". Y casi siempre LS, entre cementerio y caminos de pinos y abetos, acierta en la familiaridad de la mafia: "cuanto más primo, más me arrimo. Los peligros son tres: primos, cuñados y padrinos. Los enredos más graves se dan casi siempre entre parientes y padrinos". Casi siempre. Y es verdad que los políticos son unos jodidos perros (casi todos) que no han leído en su puta vida. En su asquerosa vida. Apostilla LS: "Hay marxistas que no han leído una sola línea de Marx". Con razón. Siempre hubo (con otros nombres) postureo. Siempre. Y sigue el autor: "Y populares —como acostumbraba el barón llamar a los democristianos— queno han leído una página de don Sturzo". Pero es que hay muchos profesores que no saben quien es don Sturzo, quizás ese sea el problema. Y las apariencias engañan, siempre: "No sabe usted la de personas serias, dignas, cultas, que buscan la compañía de las prostitutas". Y los Santos y el día de la Victoria y unos noviembres que ya no son lo que eran. Nunca. Y siempre hay un Judas (real, imaginario, subvencionado, mediopensionista, con minusvalías) al que colgar. Siempre sea por el bien común. Y a cada caul, lo suyo. Grande Sciascia.