sábado, 19 de septiembre de 2020

viernes, 18 de septiembre de 2020

jueves, 17 de septiembre de 2020

martes, 15 de septiembre de 2020

domingo, 6 de septiembre de 2020

Th Feed. Primera temporada

Estamos tan blackmirrorizados que no tenemos ojos para nada más. O sí. Cada uno tiene el diablo, con cuchara larga, que se merece. ¿Es The Feed un capítulo muy muy muy largo de Black Mirror? ¿Nos hemos acostumbrado al caviar o a la mortadela? ¿Sigue siendo el infierno una cosa muy personal? En The Feed, la familia puede ser lo peor, algo entre infernal y demencial. Visiones, espasmos, llantos, arcos, padres atormentados, madres muy reconocibles, hermanos torturados, entornos conflictivos, maquinitas de perversión que dejan en bragas al mismísimo cortador de césped.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

lqrís.

sábado, 29 de agosto de 2020

El perfume. Primera temporada.

Bajos instintos los que salen a relucir en la primera temporada de El perfume. Bajos. Los peores. La locura, el sadismo, la enfermedad, el deseo, la crueldad, la falta de humildad, los silencios, la vergüenza, el descontrol. No sé el adjetivo, si tuviera que elegir uno para definir El perfume, que elegiría. Quizás, perverso. Llega incluso, en ocasiones, a ser desagradable. El tema de llevar los sentidos al extremo tiene peligro. Mucho peligro. Y El perfume nos lleva a eso, a ponernos en una situación extrema y ver que haríamos en esa situación. Y las amistades pueden ser muy peligrosas y, la imaginación, también.

viernes, 28 de agosto de 2020

El robo del siglo. Primera temporada.

Otra vez Andrés Parra se come el mundo. Esta vez en El robo del siglo. Vaya robo en la Colombia de los 90's. Los focos estaban en otras cosas: la droga, el proceso de los 8.000 y cuarenta mil asuntos más. El robo del siglo es un ejercicio de corte y confección: explica los motivos por los que unos individuos (también individua en individue, todo hay que decirlo) dan el golpe de sus vidas. O el que pudo ser el golpe de sus vidas. Nada es para siempre. Todo lo que sube baja y todo amor es traición y acaba en mentiras y cintas de video de cumpleaños del pasado. Atracos, trasplantes, huidas y decepciones. De todo hay en El robo del siglo. Coda: Y deja frases para enmarcar, del tipo "uno no elige la familia en la que nace pero si en la que delinque" o "ladrón no es el que roba sino el que se deja coger".

Repetir

miércoles, 26 de agosto de 2020

Volver

Vuelve Alsina.

Un 26 de agosto, cuando Messi se quiere ir y Pedro Sánchez vuelve morenito de su gira vacacional. Pero con peores datos y sin respuesta Y nos recuerda Alsina que ayer, en su homilía, el presidente no habló de ránking. Y la oposición, tocando la guitarra. Y Sánchez habla de garantía en colegios y en institutos, como en el ayusiano Madrid.

domingo, 23 de agosto de 2020

Normal People. Primera temporada.

Tuve que esperar al cuarto capítulo de la primera temporada de Normal People para que la Ley de Godwin se cumpliese. Y antes o después, se cumple, sobre todo si metemos en la coctelera al hijo de una limpiadora con una ricachona niña repelente de instituto. O no. La ley de Godwin aparece aquí y en Galapagar, con Bárcenas y los ERE de Andalucía. Pero centrémonos en Normal People. ¿Tanto bombo para esto? Está muy bien la libertad de expresión, pero hay que saber utilizarla. Y la duración de las series, también. Hay que ponerle freno, antes y después de la pandemia, a muchas cosas: a los clubs de debate, a los escritores noveles con pretensiones, a los repelentes niños de mamá (el orgullo de mama), a los bohemios ricos que van a lo suyo, al deporte como fábula en edad escolar, a las válvulas de escape, a las mentiras (porque la verdad no existe),a buscar protagonistas británicos que se parezcan a los hermanos Neville del viejo ManU, a los diálogos que no llevan a ningún sitio, a las idas y vueltas, a los desengaños y reencuentros,a la vergüenza de estar por alguien y lo humillante de no contarlo, a permitir cosas que hace 15años no hubiéramos permitido, a buscar respuestas donde no hay preguntas, a unir vidas anteriores conon presentes de mierda, a pensar en querer encajar y ver que es imposible, a pensar y volver a pensar,a llevar atados en el código ético lo borde y lo frío. O no. Quizás no.Quizas no se pueda entender nada. Quizás la milonga que nos contaron profesoras que ya están muertas no merezcan ser recordadas. Quizás faltamos a nuestras promesas y no vamos, como Carolina Durante, los segundos domingos de cada mes al cementerio. Todo mentira. Normal People, la lucha de clases llevada a la tele: otra gran mentira, otra colección de niñatos con pretensiones que se desvisten y hacen creer que hay profundidad cuando solo hay fango. Mucho fango. No vale creer lo que suponemos de los demás, hay que comprobarlo en las situaciones de estrés. Y las prisas, como decía García, para los ladrones y los malos toreros. Y no es lo mismo deleitarse viendo a un Velázquez que viajeros de madera. Lo dicho, Normal People, otra gran mentira.

sábado, 22 de agosto de 2020

Himno sin remordimientos (2020)

Virgin River. Primera temporada.

De tarde en tarde, de madrugada en madrugada, cae un Videodrome de Radio 3. Y caes en el dedicado a Sospechosos habituales. Y luego lo comparas con todo lo demas. Y te acuerdas de la comparación presente-pasado-presente. Con Virgin River hay mucho de ese pasado-presente-pasado. Muchos flashback, o como se diga. Como se diga. Y luego te pones a pensar, y recuerdas elecciones erróneas, equivocaciones, fallos, saltos temporales, huidas. De todo un poco tiene la primera temporada de Virgin River entre diálogos y consultas, entre realidades que duelen y dolores que se sienten. O no. Tal vez todo sea mentira.

jueves, 20 de agosto de 2020

Himno de jueves de 2020

We Hunt Together. Primera temporada.

Nos gustan los malos malísimos. Y los buenos buenísimos. Y los que van de una cosa y son otra. Al principio, ennesa diferencia, me llevó la primera temporada de We Hunt Together a los primeros capítulos de la primera temporada de Killing Eve Bajo un perfil menor, We Hunt Together nos lleva a hacernos preguntas: ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué personas nos vemos obligados a hacer cosas que no queremos? ¿Qué mierdas seríamos capaces de hacer en unas situaciones extremas? La tortura, el maldito pasado, la convivencia deteriorada, las pastillas que acaban en otras drogas, el disco que suena para esconder el dolor, la huída, los daños colaterales... Excelente primera temporada de We Hunt Together.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Marcella. Tercera temporada.

Vaya un final para la tercera temporada de Marcella. Ríete tú de el de cualquier película de Eastwood o de Tarantino. Un paso más. Y Marcella juega al diablo siguiendo la stoniana reflexión de Federico Volpini: "El diablo es un agente doble al servicio de la providencia". Tintes, agujero en el techo, Belfast, Mafia, drogas, política. Tiene de todo la tercera temporada de Marcella. A veces hay que olvidar, a veces hay que tener estómago, a veces hay que saber matar y a veces saber perdonar. Todo es imposible, pero Marcella lo intenta. Jugar con dos barajas es difícil, pero siempre hay un Paul Newman en un tren con el que jugar a las cartas en un tren. O no.

sábado, 15 de agosto de 2020

Dead to me. Segunda temporada.

Macabras historias estiradas hasta que no hay mañana. Creo que le sobra alguno de los diez capítulos de la segunda temporada a Dead to me. Y los tópicos: el hermano gemelo, la madre desgraciada, el nuevo lesbianismo ilustrado, las ceremonias de recuerdo, las ventas que no acaban nunca, el policía atormentado. De todo un poco. Se ve considerablemente bien, aunque algunas situaciones parecen demasiado forzadas. Y todo lo demás, también.

jueves, 13 de agosto de 2020

Marcella. Segunda temporada.

Vuelve Marcella en su segunda temporada aún mas macabra, aún más sangrienta, aún más salvaje. Y sin concesiones. Ni una. A los fantasmas ya vistos en la primera temporada, se suman otros daños colaterales que van a la yugular familiar y laboral, al morbo del destrozo sentimental y al que te lleva al borde del suicidio. Nada como apretar un rato hasta reventar y que la mano chorree. También reflexiona esta segunda temporada de Marcella sobre la desmitificación de los héroes, sobre el dolor del adiós traumático, sobre las avenidas oscuras que solo te meten en líos. Y todo lo demás, también.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Dead to me. Primera temporada.

Hay veces que llegas a una serie con ignorancia absoluta. No sabes si te espera la confirmación de la caja b de un partido de derechas o la supuesta confirmación de un partido comunista en el poder. ¿Cómo reaccionar ante semejante situación? No sabea si reir o llorar, no sabes si acabamos en comedia o en tragedia, en coger los bártulos y marchar al condado de Orange o quedarte en La avata, Galapagar. En la primera temporada de Dead to me hay de todo: diálogos imprevisibles, situaciones complejas, derivas que acaban en lios. Entretenimiento bien planteado, y, además, bien hecho. Las series, como las mentiras, crean dependencias. Pues que vivan las mentiras Y punto.

martes, 11 de agosto de 2020

Perry Mason (HBO). Primera temporada.

"A los leones no les interesa la verdad, solamente la carne". La puta carne. La primera temporada de Perry Mason, con música jazzística de fondo, saca los más bajos instintos a relucir: los muertos de hambre, los vendepatrias, los radiopredicadores con blasfemia, la vuelta a la transformación de Tatiana Maslany, los derrotados de la vida, los viejos que esconden secretos, la corrupción policial, el instinto macabro de los políticos (en los años 30, como ahora). De todo tiene la primera temporada de Perry Mason. Y sí, "una cosa es lo legal, y otra lo correcto". O algo así. También es la historia de una transformación kafkiana, de un tránsito de la tortura a la semiestabilidad, de un proceso que lleva del desorden al orden. Quizás, el problema, sea la diferencia de intensidad entre los distintos capítulos, o, quizás, que nos estemos acostumbrando a series y no distinguimos el grano de la paja, la secta de la religión, el policía y el matón, el negrata que roba en una tienda de ordenadores del boliviano que coge sandías en Lorca, el lesbianismo de la tontería del ministerio de Irene, y los martes con los sábados. O tal vez, como en el robo de un niño, btodo es mentira en época del prohibicionismo del alcohol en el que ganó la Mafia y perdieron los hígados de los estadounidenses. Y como tras la prohibición cerraron muchos aeródromos en Estados Unidos, en el reino valcarcil habrá que ir pensando en cerrar el aeropuerto peatonal de Corvera. Veremos a Perry en otros casos, pero aquí solo hemos visto a Tatiana en dos de sus versiones. Lástima.

lunes, 10 de agosto de 2020

Marcella. Primera temporada.

Sangre, bañeras y bolsas de plástico en torno a una cabeza. A varios cráneos. Casos del pasado que vuelven al presente. Matrimonios más falsos que un billete de Mortadelo. La primera temporada de Marcella tiene muchos kilos de maquillaje en unos personajes que tienen mucho que esconder: envidia, asesinatos, celos, rupturas, dinero, esclerosis, panadería de tapadera, paramoia, vinos caros, chantaje emocional... y del otro, también. Y la enfermedad, la locura, el pragmatismo, que no falten. Nunca. ¿Qué somos capaces de hacer para conocer la verdad? ¿Cómo esconder nuestros secretos más íntimos? ¿Cómo despistar al prójimo con una fachada intentando camuflar lo incamuflable? Buena primera temporada de Marcella. Veremos si las expectativas se mantienen por todo lo alto o tocaba estirar el chicle hasta la inexistencia.

Paranoid. Primera temporada.

Ahora que andamos como locos, vomo pollos sin cabeza, pensando en una vacuna anticoronavirus, está bien pensar en el papel de las farmacéuticas en la vida contemporánea. Paranoid va de lo local (asesonatos ennun pueblo de la campiña británica), a lo mundial ( papel de ina farmacéutica en un ensayo clínico y sus daños colaterales). Pero no sólo se centra en alfa y omega, sino que reflexiona sobre la soledad y la enfermedad, sobre lo cotidiano y lo divino, sobre lo trascendente y lo prescindible. Ahora que pensamos que la vida ha cambiado, ahora que pensamos que hay que hacer testamento antes de ir a currar, también es necesario pensar que no siempre la psiquiatría es buena, que la espiritualidad hay que buscarla en sus formas originales, que necesitamos pausa y serenidad en mitad de un caos que te puedes encontrar en Aljucer o en Dusseldorf. Buena primera temporada de Paranoid, aunque cómo digo de vez en cuando en clase, lo mejor está todavía por ver.

sábado, 8 de agosto de 2020

Karppi (Deadwind). Primera temporada.

A veces nos empeñamos en buscar lejos, en buscar lo complicado, en buscar una conspiración como si fuéramos Jim Garrison y hubiera que encontrar al asesino de JFK. Pero siempre hay que buscar lo más fácil, lo más sencillo, como bien nos indicaba Hannibal Lecter. La primera temporada de Karppi nos lleva a una sucesión de intrigas, de mala leche en Helsinki, de distintos adoradores de egos, dede diferentes formas de aceptar el dolor. Explicar o buscar explicación a un asesinato es uy difícil, y en Karppi esa forma de hacerlo es buena. No siempre es posible cuadrar un círculo, pero Karppi muestra talento e insistencia a la hora de llevarlo a cabo. Atormentada por su pasado más reciente, la inspectora protagonista se empeña en sacar la investigación adelante aunque ello le cueste una factura muy alta. Tanto la trama princiycomo las paralelas se proyectan para buscar la atención de unun espectador que debe pensar sobre hormonas del crecimiento e investigaciones sobre energía verde, sobre muertes sin chalecos reflectantes en Hamburgo y sobre actrices que envejecen, sobre policías con novias drogatas y tipos a punto de jubilarse que se recrean viendo a distancia los mirlos de la temporada. Una primera gran temporada la de Karppi.

jueves, 6 de agosto de 2020

Inés del alma mía. Primera temporada.

Inés del alma mía tiene un buen inicio, pero se va diluyendo con el paso de los capítulos, estirando innecesa riamente rl chicle de la historia. Lo mejor de la serie, empezando tras la historia palentina de homilías del XVI, son las luchas entre almagristas y pizarristas. La historia luego se diluye entre Chile y el Perú en innecesarios viajes de aquí para alla. A favor, que se muestra la rudeza ni concesiones de peninsulares y mapuches. Los tópicos de siempre también están como buena adaptación de una novela de Isabel Allende: mujeres con ojos llorosos y la Inquisición de rigor. Mucho soldado de víscera en tierra de víscera. Mucha mierda sobre mierda. ¿Es creíble que empiece una serie ambientada en el XVI con una individua pegando grutos a aoldados castellanos desde in caballo en Las Indias? Viva el empoderamiento femenino, pijo.Y encima siendo medio panocha, medio zanahoria. la verdad es que está bien esa rebeldía de Inés al principio ante la falta de dote inicial, y la marcha a Sevilla, y la llegada a Cartagena de Indias. Luego ante Valdivia cae rendido ((abre los ojos, Noriega). Y Hernando Pizarro haciendo el gilipollas, y don Francisco mediando, y Almagro esperando lo que le esperaba. Un buen intento, aunque no redondo del todo, el de Inés del alma mía.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Bienvenido a la vida peligrosa. Primera temporada.

Aquí, en este Gintonicdream, siempre se escribe Méjico con jota (planetaria o de la Tía Carmen La Pereta). Siempre con jota, como bien nos enseñó el profesor Andreo. Definen en Podium Podcast Bienvenido a la vida peligrosa como narcoserie sonora. Pero es mucho más. Escrita por Arturo Pérez Reverte y adaptada y dirigida por Guillermo Arriaga, nos cuenta las cuitas mejicanas de un profesor heraclitiano en Ciudad Jiménez ( Jiménez también con jota, aunque algún merluzo se apellide Giménez). Con el sarcasmo de turno, el licenciado filósofo se va metiendo en líos entre pistoleros y narcos, entre sicarios y bailarinas, entre dólares y cuernos de chivo. APR pone énfasis en la disparidad de palabras utilizadas a un lado y otro del Atlántico para llamar a las mismas cosas y como una visita protocolaria puede convertirse en una prueba de vida inolvidable. Vivan las buenas aventuras, los buenos narradores y las historias que te llevan a un Méjico que da miedito nada más bajarte del avion, nada más recrearte con el Herradura reposado, nada más suenen los disparos y los suspiros. Viene bien desconectar de vez en cuando y pensar que, otro Méjico, con jota, es posible.

martes, 4 de agosto de 2020

Broadchurch. Tercera temporada.

Allá por 1996 llegaba yo a la residencia catastral después de clase vespertina en la facultad, cenaba, escuchaba a García y me ponía a estudiar con Cadena 100 se fondo y Jesús García Roa de fondo. JGR era de frases que se te quedan, y una de ellas es la siguiente (él la aplicaba al buen DJ, siguiendo un buen manual):"Hay que empezar con énfasis y acabar de forma triunfante". Eso mismo pasa con la tercera temporada de Broadchurch.A su ritmo, pero es una serie redonda. Salpica, impacta, te llega a la patata sacando a relucir los más bajos instintos de cada uno de nosotros. En ciertas situaciones macabras, todo es posible. Y hay que aplaudir que no se estire la serie sin motivo aparente. In final redondo para una serie redonda.

lunes, 3 de agosto de 2020

Rendición (adaptación sonora de la novela de Ray Loriga).

He escuchado, entre triples y viento de Levante, la adaptación de Podium Podcast de Rendición, la novela de Ray Loriga. A Loriga lo tengo en un altar sólo por Za Za, emperador de Ibiza. Pero la adaptación de Rendición (no la he leído), no hace concesión ninguna. Nos vende un drama, una escapada, un nuevo confinamiento, una nieva ciudad, una puta nueva normalidad en la que te controlan hasta cuando te desahogas (e informan adecuadamente a la esposa que te engaña). No disimula la adaptación en mostrar un clima de encierro, un clima de postración, in clima de frustración. No hay que disimular la mierda aunque la recicles. Las referencias dictatoriales son claras: el sindicato, e control, el tenis de mesa, los hijos perdidos en la guerra, el niño con rémoras, el asistente que ocupa tu lugar y, como no, la cerveza gratis. La supervivencia subvencionada, antes del Ingreso Mínimo Vital Español, la hemos visto en muchos regímenes dictatoriales, en fascismos y comunismos anclados en un post conflicto bélico que aprovecharon como nadie. Rendición es una buena dosis, una pastilla de locuacidad ante las mentiras simónicas de cada turno de la Historia. Y todo lo demás, también.

sábado, 1 de agosto de 2020

The Sinner. Tercera temporada.

Vaya manera de cerrar el círculo en la tercera temporada de The Sinner. Paranoias de época universitaria que vuelve al presente para revolver tripas y tumbas, para enredar a preñadas y a protagonistas con ciática, para volver a sentir escalofríos en persecuciones. Locuras, visiones y rastreos de móviles que se intercalan con saltos inimaginables y accidentes, con cuadros y puñales en las manos, con alumnas consumiendo anfetaminas ante profesores descarriados. Buen retrato el que hace la tercera temporada de The Sinner de esta sociedad que hace mucho tiempo que se fue a la mierda.

Broadchurch. Segunda temporada

A velocidad de hiperespacio escribo esto sobre la segunda temporada de Broadchurch, que retoma la historia principal a través del juicio posterior, pero incorpora historias del pasado, nuevos personajes, nuevas tramas, nuevas tragedias. Broadchurch es un drama bien construido: guión sólido, grandes actores, historias duras como la vida misma pero que hay que contar. Historias que reflejan una sociedad que tiene grietas, que tiene filtraciones y, que como los partidos políticos em el poder y en la oposición, tiene sus propias cloacas. Grandísima segunda temporada de Broadchurch, de esas en las que puedes recrearte en los diálogos y en los sarcasmos, en lo visceral y en lo animal. A por la tercera.

viernes, 31 de julio de 2020

The Sinner. Segund temporada.

Giros y giros en el segundo tomo de episodios de The Sinner. Otro ejemplo de no poder ver y realizar lo irrealizable, de querer y no poder, de mentiras y secretos casi eternos, de inseguridad y pesambre por el pasado que siempre mos martiriza. Y casi es una canción de Hidrogenesse: hay piedras, hay plantas, hy bestias, hay madres por doquier para un niño de trece años que no aparenta trece años, hay fuego, hay fugas, hay negras con padres blancos y hay madres que se disputan hijo. Buena segunda temporada de The Sinnner.

jueves, 30 de julio de 2020

Nivel

martes, 28 de julio de 2020

The Sinner. Primera temporada.

Otra de esas mentiras bien contadas la de la primera temporada de The Sinner. Malos, sinvergüenzas, aprovechados, gente que sufrió vejaciones en su infancia, tarados, personas con pasado común, tipos sin escrúpulos, enfermedad, sadismo, padres sin corazón, hijoputas varios, locas varias, pasado que vuelve al presente. Mentira sobre mentira hasta que tiene que relucir algo de verdad. Castigos justificados. Dolor que nunca se irá. Mierda sobre mierda. Pero mierda bien construida y visualmente mejor hecha.

domingo, 26 de julio de 2020

La gran batalla por Murcia

Entren y visiten La gran batalla por Murcia en Megacuarenteno.es . Imprescindible en estos tiempos que corren, en los que no podemos confiar en casi nadie, en los que nos vemos inmersos en dudas y miedos sobre el mañana. O sobre dentro de un rato.

La asamblea de los muertos. Primera temporada.

No he leído La asamblea de los muertos pero acabo de terminar de escuchar su adaptación radiofónica que han hecho en Podium Podcast. Historia de un palo, de un robo, aunque todo no es lo que parece, todo no es lo que resulta ser. Mentiras, viajes a Marruecos, pintores que no son pintores, serie b disfrazada entre hospitales, estancias falsas, llamadas de teléfonos, criptomonedas y barnices que esconden fachadas falsas. Una gran mentira dulcificada hasta que salen los más bajos instintos. Mentiras, celos, joyas, lápices, poceros, alcantarillas, fuegos varios. Una escucha muy agradable e intrigante la de La asamblea de los muertos. Cierto: "lo mejor está por escuchar". Siempre. Viva la imaginación.

sábado, 25 de julio de 2020

viernes, 24 de julio de 2020

Tumbaos

miércoles, 22 de julio de 2020

Una novela criminal

Estoy escribiendo esto desde un teléfono a la velocidad de un caracol y sin enlaces (el ordenador ha dicho basta después de clases online, confinamiento, evaluaciones y claustros), pero es que Una novela criminal, la adaptación que ha hecho Mona León de la novela de Volpi para Podium Podcast es de traca. Bestial. A Mona León la tenemos en el imaginario colectivo desde Videodrome. Esos capítulos de Videodrome, escuchados y repetidos hasta la extenuación por las noches... En fin. A lo que iba. Lo que cuenta Una novela criminal nones solo un secuestro y una historia política, es mucho más. Mucho más. Secuestros, judíos, francesa en Méjico (con jota, siempre con jota), la mentira televisada, la connivencia políticojudicial, la falsedad de Sarkozy, las porquerías que salpican a todos. Estos 4 episodios no dejan respiro, hay que escucharlos, recrearse en ellos, en los detalles, en los silencios, en las respuestas, en el montaje de los videos, en Ingrid Betancourt, en los presidentes mejicanos, en el papel de la prensa... Para volver a escuchar. Magistral.

martes, 21 de julio de 2020

Informe Z. Segunda temporada.

Nada es perfecto. Siempre hay un momento en el que todo se va a la mierda. Cuando crees que el confinamiento ha funcionado, cuando crees que puedes ser perfecto, te das cuenta de que nada es perfecto, y vuelven los contagios y si eres del Deportivo se te queda cara de tonto (o cara de hormigonera, que todo pasado vuelve a un presente hecho hormigonera (niki) o en plan descenso. Grietas por el camino. Siempre hay grietas por el camino, y eso lo escuchamos en la segunda temporada de Informe Z. Siguiendo las directrices marcadas en la primera temporada, Informe Z va un paso más allá, va marcando el contagio y el cierre (no sociocultural, de eso se encargaba el profesor Chacón), las fake news y las redes sociales, el agente que puede cambiarlo todo y los problemas en la cadena de mando en el ejército. Y todo por un perro, todo por un puto perro. En esta segunda píldora ya hay informes por doquier, ya hay un momento en el que no se contiene el virus (como en una residencia de ancianos desatado), ya hay gente en Twitter haciendo tendencia con el #apocalipsiszombie de rigor, ya hay corte de comunicaciones, ya hay que encerrarse en casa y esperar, ya hay que creer en lo que quieras creer, ya hay una sobreinformación que sabes de mascarillas que el creador de las mascarillas, ya te crees con la facultad de un miembro de las fuerzas especiales para criticar y señalar (vivan los Acusicas, viva el índice acusador), ya crees que un activo importante puede ser cualquiera y ya te crees ( o piensas que te crees) que puedes colar, en mitad de todo, un alegato contra los monstruos cotidianos (yo hubiera puesto un alegato también contra las monstruas, les monstrues y los monstruos trans). Y todo lo demás, también.

sábado, 18 de julio de 2020

Informe Z. Primera temporada.

El perro. El puto perro. El perro. El 38 en la ONCE Murcia. El puto perro. Ha tenido que llegar el boliviano, las Atalayas y todo el postconfinamiento de rigor para que escuchara (del tirón) la primera temporada de Informe Z. La última letra del alfabeto viene por lo de zombie (gran canción, también). Informe Z. Me metí en Informe Z sin saber nada de lo que iba. No soy un fan especialmente destacado del género zombie, aunque alguna serie he visto. Ahora escuchando Informe Z vuelves (otra vez) a dar(te) de la fragilidad de todo: un puto perro, niños que lo tocan todo (y lo quieren todo), sangre, saliva, contagios, infecciones, ejército, violencia, transformación, monstruos por doquier. Como con el coronavirus, todo se vuelve terrorífico. Diarreas infernales, drogas caníbales, paranoias en gasolineras, bichos comerranas, conversiones maléficas y colegios convertidos en caos (bueno, tampoco hace falta un bicho para que un colegio, una guardería o un instituto sea un caos). Un puto caos en general, aunque se escuchen bromas de Broncano y compañía de fondo. Y para acabar, como si en España, "a lo sumo, un caso o dos", siempre hay que utilizar un eufemismo para bajar la persiana, para acabar con todo: borrado absoluto. Grande Informe Z.

La Nueva Normalidad (Planetaria)

En estas que está uno limpiando cajones y quitando moho del moho, y escucha La Nueva Normalidad de Los Planetas. Vaya retratito de lo que tenemos, de lo que viene y vendrá. Ya tenemos himno del verano, y, probablemente, del año. Bestial.

jueves, 16 de julio de 2020

L'Effondrement. Primera temporada.

Otra vez. Otra recomendación de las que te deja con la boca abierta desde el principio. Otra vez, Lorenzo Mejino. Vaya historias las del colapso, vaya historias las de L'Effondrement. Empieza la primera de las ocho pildoritas en un hipermercado. Pero está el asunto feo, está todo hecho unos zorros: se va la luz, viene la luz, funciona el pago con tarjeta, no funciona el pago con tarjeta, los cajeros automáticos no dan dinero. Un sindiós. Y encima las estanterías como las de Galerías Preciados en el 94, a mitad. No hay compresas, no hay tampones, no hay carne fresca. Nada. Y a uno de los cajeros, la novia y los amigos lo meten en un lío. En un lío gordo. Es para verlo, pijo. La segunda píldora nos lleva a una estación de servicio en la que se hace trueque por la gasolina, un ejército de personas esperando su turno para cambiar latas de lentejas y chocolate y cualquier comestible perdurable por el combustible. Y no hay límite. Ni limite ni leches. También hay que verlo. Aquí lo han titulado El colapso. Menudo colapso. Y esto lo hicieron antes de la pandemia y el confinamiento y demás mierdas. Ahora no nos chirría tanto, pero entonces, más. He visto el primer y segundo capítulos con una diferencia de seis meses y 16 días. Casi nada. No han pasado cosas, pijo. Y en la tercera píldora, más huida hacia adelante de un ricachón sin escrúpulos camino de una isla donde el perderse con seguridad. En la cuarta, el hambre vuelve a sacar los más bajos instintos. La quinta píldora es la de la agonía, una morfina para alargar un mal dolor en una peor muerte. La sexta, como hemos visto en la pandemia, el drama de las residencias de ancianos, cementerio de elefantes lleno de dolor y desesperación y pinturas y bombonas y todo lo demás. La penúltima, el intento de llegada hacia la isla de la autosuficiencia para ricachones en mitad de un océano de muerte. Y en la última, el principio de todo: la irrupción televisiva de un colapsólogo, de un tipo que vende la historia de la supervivencia en mitad de la opulencia, el tipo que lucha contra la casta hablando ante la casta. ¿Hemos aprendido algo de esta locura coronovírica? Pues yo creo que, visto lo visto, no.

miércoles, 15 de julio de 2020

Bedrag. Primera temporada.

En la primera temporada de Bedrag no hay medias tintas. Casi todos son malos. Yo no salvo a nadie ni llamándome Salvador Juan Bautista ( me falta el piojístico Vilar, pijo). Nadie. Todos malos. Todos quieren ir a los suyos: los malos y los menos malos. Y siempre salen ganando los mismos. O casi siempre. Después de lo de Greta la sueca, cualquier cosa es posible en torno a lo verde, a lo eólico, a lo solar, a lo no contaminante: un timo. Un gran timo. Todo es mentira. Bedrag muestra un castillo de naipes, una fortuna sobre el papel que no vale nada. Y luego te viene un octubre del 29, y a tomar viento. Mucho viento. Antes o después, todo se va a tomar viento. Pero mientras dure la mentira, que gire la hélice, y las acciones suban, y que nos sigan tomando el pelo Greta (peligro que viene la hermana pequeña), la agenda 2030 y demás pamplinas simples como el mecanismo de un juguete de madera. O de hierro. Pies de aluminio para un gigante que se oxida rápido y que no vale lo que dice valer. También pone énfasis la primera temporada de Bedrag en los daños colaterales del asunto, la utilización de los prescindibles (da igual la nacionalidad), el valor de saber decir que no, la capacidad de quitar(se) del tema y que todos no asimilan. Hasta de la enfermedad y las rupturas, y las idas y venidas en ese molino de viento que es la vida. Todo eso y mucho más en la primera temporada de Bedrag.

sábado, 11 de julio de 2020

Stampa somos todos!!!

Conciertos que escuchabas por la radio...

Somos mayores. Hay que reconocerlo.

Himnos que no te cansas de escuchar...

Viva la libertad!!!

1:07:32. Justó ahí, empieza Puto. "Este sigue siendo un song dedicado a todo aquel cabrón que se quiera meter con nuestras libertades, que se vaya a chingar a su madre". Así hay que contestarle a los que adoran al Ministerio de Igualdad, a los que arrodillan la jeta por el subdesarrollo, a aquellos que no valoran el esfuerzo sino el enchufismo. Viva Molotov.

¿Cómo?

viernes, 10 de julio de 2020

12 años y un día sin Sergio Algora

No tengo oposiciones por el pandémico tema, pero el amigo Felipe, con el tema de Aló Presidente que ha compartido (No me gusta pasármelo bien), me ha hecho recordar esas oposiciones de 2008, ese verano de triunfos en Eurocopas luisaragonesistas y en la muerte de Sergio Algora, con su compañera encontrándolo antes de marchar a su encerrona. Creo que fue así. O tal vez, no. Pero nos quedan sus himnos. Coda: Pero no únicamente sus canciones, sus libros, su forma de afrontar la vida, su forma de comer fuego, sus momentos y sus pausas, y su bar y su estilo de vida. Con la lectura de Los idiotas prefieren la montaña, Aloma Rodríguez lo recordó como se merecía. O quizás merecía más, merecía que lo escucháramos en los recreos, entre clase y clase, entre esta rutina que nos evade y no nos deja imaginar un mundo mejor. O tal vez yo esté equivocado. Coda 2: Siempre hay un poema al que volver. Siempre. Coda 3: Y, hay días, escuchando sus himnos, en los que parece que Sergio Algora está vivo. ¿Acaso no lo está cuando leemos No tengo el placer? ¿Acaso no lo está?

La recomendación de Felipe

El amigo Felipe comparte con nosotros este himno veraniego con reminiscencias de La Costa Brava, de Muy Poca Gente, de Fran Nixon y Sergio Algora...

jueves, 9 de julio de 2020

Diablo guardián. Primera temporada.

Las adaptaciones televisivas están llenas de buenas intenciones, están repletas de buena voluntad. Pero eso no es suficiente. Eso ocurre con la primera temporada de la adaptación de Diablo guardián. Pero una cosa son los superpoderes y otra el día a día. No es suficiente una buena idea, hay que saber ponerla en práctica. El sueño americano, da igual de que país estemos hablando, siempre es difícil de materializar. La historia de Diablo guardián va de eso, aunque tenga que encontrarse la protagonista con muchas piedras por el camino. Toneladas de piedras. Muchísimas toneladas. Pero hay que aguantar, y aguantar y volver a aguantar, según el diccionario lusiaragonesista. O cualquier diccionario lo diría también. ¿Dónde está el límite de la moralidad? ¿Hay alguno? A esta temporada le sobran minutos y capítulos, con esa tendencia sin explicación de alargar, y alargar y volver a aguantar (otro guiño al rey de Hortaleza, porque aunque muerto sigue siendo el rey). En fin, todo sigue lleno de buenas intenciones, y no solo el infierno.

Acordándome de Clarice Starling

Viva Ennio Morricone, el oeste y todo lo demás

¿Qué sería de nosotros sin las metáforas narrativas del Oeste?

lunes, 6 de julio de 2020

sábado, 4 de julio de 2020

Treufoc. Primera temporada.

En mitad del confinamiento llegué a la primera temporada de Treufoc si entender nada. Aislamiento, dolor, llanto y mierdas varias en la isla mallorquina. Tiene 6 primeros capítulos demasiado densos, pero todo se arregla en los cuatro últimos de la primera temporada. O no. Los puntos suspensivos de siempre, las dudas, la desconfianza, el dolor, el pasado, las bombas. De todo un poco. Buenas intenciones aunque no están bien cerrados todos los capítulos, pero la perfección es imposible. Me ha gustado la primera temporada de Treufoc. Veremos el resto y diremos si valió la pena, los desastres, la tele y todo lo demás.

martes, 30 de junio de 2020

Prodigal Son. Primera temporada.

Nos hemos vuelto unos figuras hablando de plataformas. No. No me refiero a los zapatos. Ahora parece que únicamente lo bueno, lo llamativo, lo ilustrativo es lo de Netflix, lo de HBO, lo de Sky... Pero hay vida más allá. Una de las sorpresas de este confinamiento, de esta paranoia coronavírica ha sido la primera temporada de Prodigal Son. Mucho Freud (o putifroid, como queramos decirlo, porque vaya madre tiene el prota); otro ración de Hannibal Lecter, con el padre encerrado y visitas para consultas; y un ración de las clásicas series policíacas tipo Canción Triste de Hill Street, Policías de Nueva York o CSI. Pero nada, sigamos teniendo ojitos solo para las plataformas... En fin. Vamos a lo que vamos. Prodigal Son va ganando conforme pasan los capítulos, conforme sabemos más de la historia del protagonista y de los coprotagonistas. Y los que tenemos muchos problemas para no dormir, sabemos lo que es ese infierno. En Prodigal Son hay muchos infiernos repartidos. En muchas dosis. Tipos que salvan vidas pero tienen muchas angustias en las suyas: enfermedad, viudedad, cárcel, dependencias, indolencia. De todo, y, a veces, en grandes cantidades. Ha sido una grata sorpresas aguantar hasta el capítulo veinte de la primera temporada de Prodigal Son. Se me olvidaba: también recuerda por momentos a El Mentalista. Historias bien construidas, bien hiladas, bien terminadas. Ojos que miran a otros ojos, historias del pasado que relucen en el postmodernismo de esta serie (en eso si vemos el refrito, en eso si vemos el pastiche bien hecho). Algunos tienen de por vida confinamiento con color naranja, otros confinamiento mental, otros confinamiento existencial. Como si de la historia de un teléfono y un partido político se tratara, cada vez nos apasiona más y no interesa más. Y todo lo demás, también.

Cuestionario de telefonía aplicada a la política del siglo XXI

jueves, 25 de junio de 2020

Baron Noir. Tercera temporada.

La hora de los bocazas. Empieza la tercera temporada de Baron Noir con la obra del nuevo edificio del Partido Socialista. Una obra en la que ya hay goteras y desagües rotos y mierda en el techo. Vivan las metáforas de Baron Noir. Vuelve el Baron Noir después de un destierro, vuelve a ser candidato, vuelve con las pilas cargadas. Encuestas y mierda política. No está demás, entre desescaladas y mentiras, entre porquería y comisiones, volver a las hipérboles políticas. Todo es exagerado pero es que en política va todo muy rápido. Demasiado rápido. Vender la mentira de la Francia sin guetos. Separación y mierda y mentalidad propia y confrontación y religiones varias. Todo junto. La guerra. Ahora, en pleno junio de 2020, hay una panda de borregos poniendo la rodilla en el suelo sin ton ni son. Hagamos el gilipollas. Guetos y reconquista republicana. Y volvemos a poner la rodilla en el suelo. Antes muerto que perder la vida. ¿La edad? ¿Tenemos que tener en cuenta la edad? Mierda sobre mierda. Consejeros quiero pero me paso los consejos por el forro de mis caprichos. Cuidado con los regaladores de consejos, con los zares de la concordia, que son peligrosos. Muy peligrosos. De traidores e idiotas están las filas de los partidos políticos llenas. La izquierda y sus paradojas. "La emoción de la rebelión burguesa, conmovedor", dice el Baron Noir. Fusiones y mierdas con lazo. ¿Qué pijo es la república social? ¿Nacionalizar bancos?. Claro que sí, lo que haga falta, pijo. Hasta sacan a un palomo de la CDU alemana haciendo el prusiano hablando de Europa. Ríete tú del Cisma de Occidente viendo a estos socialistas franceses. Refundar el socialismo francés con un engendro llamado "El pueblo en pie" al grito estalinista de turno. Con un par. Y mientras, la otra sociata en el poder, buscando la FrancAlemania definitiva desde su poltrona de presidenta. Y la deuda, mientras, creciendo mientras llevamos un pin con colores de mierda en busca de una agenda climática con coche oficial. A cagar. La CECA y todo aquel pasado que ahora se quiere resucitar. El pasado en secreto y el futuro en un zoo en el que las jirafas comen porquería verde y ecológica. La Alta Francia como experimento político para el resto del país. Todos contra la extrema derecha. O como se llame. "No quiero un Trump de izquierdas", dice el Baron Noir sobre la presidenta que ha optado por el populismo. Más mierda sobre el estiércol. Nada como gente de izquierdas peleando entre ellos: viva la Guerra Civil Española. Hasta al #MeeToo meten en la tercera temporada. Prisas antes de las elecciones. Primarias, izquierdas, alianzas, diques que pueden reventar. Cuadernos de quejas en tiempos de Twitter. Con un par. Por una sexta república antes de la séptima. Mierda sobre mierda. El gaulleismo y todas esas porquerías. Reforma constitucional para joder la marrana y cambiar el sistema electoral. "El Pueblo en pie", vaya casa de putas. ¿Acabar con ciertos sufragios para las presidenciales? Guerras, jodiendas y tricolores en estercoleros políticos. Senado, asamblea y cunetas llenas de basura. ¿Convencer a los convencidos? ¿Cuentas falsas de redes sociales para cambiarlo todo? Pastor, Ferreras, no os veo en la tercera de Baron Noir. ¿Y los tres pares de calzoncillos? Muelas sacadas sin anestesias...lo hemos visto muchas veces. O demasiadas. Encasillando al personal como en todos los entornos: que si facha, que si antisistema, que si Grecia Clásica al poder, que si golpes en la cara de la presidenta. Odio al poder. Debates a través de Internet. ¿Quién cojones nos representan? ¡Hasta sobre la casta hablan en Baron Noir! ¿Hasta Platón? ¿Las elecciones son la democracia? ¿Pueblo? ¿Oligarquía? ¿A quién representan los políticos? Trotsky, la pérdida del poder y el piolet en la cabeza. Vivan las metáforas políticas. Y reírse de los ecologistas en su cara, y utilizarlos, y dejar(se) utilizar. Y volver a resurgir, y una vez arriba, llorar, llorar y volver a llorar.

España Siglo XXI (como siempre)

Faltaban detalles. Y se va cerrando el círculo. La Fiscalía a su servicio desde el principio.

miércoles, 24 de junio de 2020

martes, 23 de junio de 2020

(Recordando viejos escritos)

Hoy, en mitad de la pandemia mundial (queda mucho, no os lo toméis en broma), toca recordar viejos escritos. Para empezar, Basket y enfermedad, de los me publicaron en UltimateNBA.

The Great. Primera temporada.

¿Hay que tomarse en serio la primera temporada de The Great? Pues no lo sé. Hay ahora abundancia de series, pero este historia de la llegada de Catalina al trono ruso es peculiar. Va de extremo a extremo: el intento de cambiar mentalidades, el intento de asesinar a su esposo rey, el intento de acabar con las peores costumbres de la corte, el intento de ser feliz en un mundo en el que no puedes ser feliz, el intento de acercarse a las regiones y al ejército. Muchos intentos, pero siempre llevados al extremo. Al peor de los extremos. Extremismo en la corte, podría llamarse la serie. O lo que tú quieras. Muestra muchos series despreciables y mucha mala leche. Una pandilla de locos en mitad de un manicomio sin solución. Sin maldita solución. Al principio cuesta entender el desarrollo de los primeros capítulos, pero luego la serie se endereza... dentro de su particular locura. ¿Soluciones? ¿Intentos? Ya lo decía el grafiti, aquello de las soluciones y los problemas y todo lo demás.

domingo, 21 de junio de 2020

sábado, 20 de junio de 2020

The Politician. Segunda temporada.

Vuelve la segunda temporada de The Politician con más elecciones, con más tridentes, con más diálogos con música celestial de fondo, con más desesperación, con más surrealismo, con más elecciones equivocadas, con más empates que no son empates, con más urnas con doble fondo, con más recuerdos de camisas y jersey al cuello, con dedos que deciden y personas que hacen cambiar. The Politician hace pensar sobre los ascensos meteóricos que tienen muchas curiosidades por el camino. No todo es suerte, pero la suerte es necesaria; no todo es juicio, pero también son necesarios; no todo es basura en la política, pero casi todo es basura. Y todo lo demás, también.

¿Únicamente la música?

Hay que leer a Mikel Labastida: la música, la vida, el confinamiento, lo que nos ha ayudado los días sombríos de marzo, las cifras de abril, la mejora de mayo, el oscurantismo de junio.

jueves, 18 de junio de 2020

Efectos

miércoles, 17 de junio de 2020

¿Menos Pop?

Y un pijo. Y varios pijos. Y lo digo entre evaluaciones.

martes, 16 de junio de 2020

domingo, 14 de junio de 2020

Bad Banks. Segunda temporada.

¿Qué diferencia hay entre un banco y un cártel de la droga? Esta pregunta que se hace, en mitad del caos, en el cuarto capítulo de la segunda temporada de Bad Banks, da a entender de que cuando todo se va a la mierda hace falta diferenciar (aunque no siempre diferenciamos, diferenciemos, diferenciomos). O sí. Ahora va de energías verdes y fusiones y ampliaciones de capital y de sacar los más bajos instintos. En esta segunda temporada no hay vuelta atrás y es un todos contra todos, una lucha sin cuartel (¿o era cártel?) o mierdas varias. Muchas mierdas juntas. Quizás, llevándolo a lo personal, muchas. Enfermedad, vicio, garrapatas antes y después de paralizarte un brazo, perversión, enamoramiento falso, dolor y familia. De todo un poco en esta segunda temporada de Bad Banks. No sé por que hay que ponerle el "malo" al "banco". ¿Conocéis alguno bueno? Yo tampoco. Y uno de los peores, lo dice: "Todos los problemas del mundo vienen del mismo lugar: la falta de felicidad". Es así. Al final, como siempre en la vida, todo es mentira. Mentira podrida.

sábado, 13 de junio de 2020

Betaal. Primera temporada.

A veces nos empeñamos en ir demasiado rápido en todo. En la primera temporada de Betaal no hace falta esa velocidad porque todo lleva su ritmo, su tiempo, su espacio, su capacidad de entendimiento. Todo está justificado, todo tiene una explicación. No es agradable ver todo lo que queremos ver en nuestra vida, pero es necesario verlo en ocasiones. Siempre hay que recordar los hechos del pasado para visualizar el dolor del presente. O casi siempre. O casi. El problema es materializar esas ideas, llevarlas a la práctica no siempre se hace del modo adecuado. Hay que entender esa dificultad, pero en tiempos de espesuras, no siempre la densidad es un buen consejo. O sí.

miércoles, 10 de junio de 2020

martes, 9 de junio de 2020

Bustosianos todos

Me gusta de Bustos su inmediatez tuitera, su momento de gloria, su frase en el momento. Y escucharlo, aunque vaya de sobrado. Pero hay que poner(se) en su lugar y si con su edad, cualquiera de nosotros en primera persona del singular, estuviera en su lugar, estaríamos mucho más hinchados de gloria y autocomplacencia, de ombliguismo y locuacidad en 160 caracteres. O tal vez, no.

La paja institucional

Hoy es el día de la Región de Murcia pero hay poco que celebrar. O casi nada. Tenemos una deuda insostenible, tenemos unos políticos de mierda en su mayoría, tenemos unos problemas estructurales que no se arreglan (y muchas veces no se intentan arreglar). ¿Qué vendió el PSOE para constituirse en alternativa fiable al PP en Murcia? Conesa es una gran decepción. Otra más. Si el PP de Murcia, salpicado por lo salpicado, vuelve a gobernar es por la falta de alternativas. ¿Qué me ofreces para conseguir mi voto? En la esquina de la Calle Príncipe de Asturias, a finales de los 80's y principios de los 90's, en mi pueblo, había escrito en una pared de un bajo destartalado: "Queremos soluciones, no promesas". La política murciana, encabezada por el PP y por los Ciudadanos de la veleta, grandes copiadores del anterior PSOE que gobernó hasta mitad de os 90's en la región, da asco. Soberanamente asco. Y las supuestas alternativas (re)generadoras, peor todavía. La burbuja podemita en la Región se deshace como azucarillo en café; el urrulbarismo errejonista no llegará a 15.000 votos en las próximas elecciones; el cisma en VOX da mucho que pensar; y de Somos Región (fui a 7 reuniones de pedanías pensando que querían cambiar algo y era lo mismo rancio de siempre) se puede decir que tiene un peso irrisorio. Por eso, hoy más que nunca, viva la paja institucional. Que no falte.

Versiones para el día de la región

lunes, 8 de junio de 2020

El presidente. Primera temporada.

Se llama El presidente pero podía llamarse Los negocios del fútbol. O Los trapos sucios. O Mierda sobre mierda. Da igual. El presidente trata de aguas residuales, de años y años de corrupción futbolpolítica y futboleconómica. Tejemanejes de los de toda la vida, de esa América y esa FIFA y esa porquería que, antes o después, a quien está en el fútbol salpica. Siempre. Aquí hemos visto a presidentes de grandes clubs investigados, en la cárcel, perseguidos, insultados. De todo. Pero la primera temporada de El presidente, cogiendo el ejemplo de un ascenso inesperado, puede cambiar latitud y longitud. El fútbol es el decorado. Podríamos estar hablando de bancos, de empresas del IBEX-35 (ahora, con el coronavirus, la crisis postcoronavírica que durará mínimo un lustro, lo dejará en IBEX-15), de casas de póker o póker de otras cosas. Es la basura institucionalida, el mal desde el tuétano hasta el infinito, el mal hecho personajes públicos aplaudidos y venerados hasta la muerte. Es Chile y Argentina, son los magnates de las televisiones, son yankis que lo corrompen todo, es lo peor de América... y todos sitios. Recuerdo escuchar a García hablando, desde que tengo memoria, de la UEFA como Unión de Especuladores, hablando de la FIFA y su corrupción, hablando de eses cosebragas como lo peor de lo peor. Y es verdad, aunque él los llamaba abrazafarolas (el otro día ví a un abrazafarolas por Alfonso X, por cierto), eran, son y serán gentuza. Mal endémico. El presidente es un buen cuadro con voces distintas, es una historia que sabes como va a acabar... de momento. Esto no ha acabado. Nunca acabará. El presidente va de ascensos y descensos, de primas y largueros, pero no siempre deportivos. El deporte hace tiempo que dejó de ser deporte. Es negocio. Quizás nos emocionamos (yo ya no tanto, de vez en cuando) pero es un jodido negocio. Un maldito negocio. Coda: ¿Cómo no recordar el tiro de Pinilla que rebotó en el travesaño? ¿No lo recuerdas? Coda 2: ¿Y quién no ha tenido un accidente con su Ferrari?

domingo, 7 de junio de 2020

Killing Eve. Tercera temporada.

Cuando estás viendo Killing Eve no sabes si todo es una tomadura de pelo o una gran tomadura de pelo. La necesidad de estirar el chicle, a veces innecesaria, lleva a estas cosas. Ya, salvo en contadas excepciones, no engancha como al principio... La tercera temporada de Killing Eve vuelve a sacar los más bajos instintos, pero demasiado forzados. Vuelve a ahondar en sentimientos encontrados: el terror de la muerte de un hijo; las enseñanzas de una vieja maestra a la que quieres y detestas; la sordidez del viejo examante; el encontronazo de la convivencia con una hija; el dolor por la marcha de un marido; la violencia de una hija insolente; la locura de unos frikis en la oficina; los calcetines rosas de un jefe malvado que recibe lo que se merece. Sigue siendo atrayente el envoltorio, el papel de regalo que, visualmente, es Killing Eve: esas localizaciones, esa sucesión de vestuario, esos ruskis tan ruskis pero que entre ellos hablan en inglés... No todo es perfecto, incluso Killing Eve no es perfecta. Pero es un dulce que, de vez en cuando, apetece probar. Y a falta de pan, buenos son unos Haribo.

sábado, 6 de junio de 2020

viernes, 5 de junio de 2020

jueves, 4 de junio de 2020

miércoles, 3 de junio de 2020

Razones varias

martes, 2 de junio de 2020

lunes, 1 de junio de 2020

Homecoming. Segunda temporada.

Pues sí. Me ha gustado la segunda temporada de Homecoming. Y bastante. No es agradable, es una persecución que sabes que acaba mal, que no va a terminar bien, que la historia tiene una continuación (o un antes) y que todo es mentira en esta vida. Y puestos a contar mentiras, puestos a usurpar puestos ajenos, puestos a mentir sin escrúpulos, hagámoslo bien, hagámoslo sin matices y con todo por delante. Ahora que hemos estado dándole a la cocotera en el confinamiento coronavírico, no está de más reflexionar sobre si es bueno olvidar o no, si es bueno medicalizar al personal hasta que olvide lo que tenga que olvidar. ¿Realmente debemos olvidar? ¿Realmente nos pueden obligar a olvidar? ¿Realmente hay algo de verdad en Homecoming o en el COVID-19? Vaya usted a saber.

El punto invisible

Pure (UK, Channel 4). Primera temporada.

¿David Cameron? ¿Cuándo fue primer ministro David Cameron? ¿Seguro que no te acuerdas? ¿De verdad? Esa y miles de preguntas más están en la primera temporada de Pure (Uk, Channel4, para no confundirla con la otra Pure, la canadiense). Locura, TOC, enfermedad, relaciones, trabajos de mierda, metros de mierda, autobuses de mierda, paranoias de mierda. No es agradable ver Pure. Muestra lo peor de la soledad, lo peor de los síndrome no siempre bien estudiados y bien analizados. Enseña la frivolidad y la distancia, lo que se entiende y lo que no. Un grupo de solitarios, un grupo de amargados, un grupo de desesperados que luchan por buscar un poquito, únicamente un poquito de felicidad en mitad del caos en el que (sobre)viven. Dramas para entender el dolor antes del coronavirus, durante el coronavirus, después (si hay un después) del coronavirus. Hagamos un esfuerzo para entender a los que sufren constantemente, a los que viven con 60 libras en el banco y en que casa ajena, a los jefes que nos someten, a los ricos que lloran, a los que llenan las casas de desconocidos en sus cumpleaños, a los que se dicen las verdades a la cara y a los que buscan, como bien nos recordaba Jorge Albi en su programa, "rompe(r) tu desesperación con un salvaje cóctel y déjate besar". Coda: Hasta el 2016.

domingo, 31 de mayo de 2020

sábado, 30 de mayo de 2020

jueves, 28 de mayo de 2020

El incendio. Primera temporada.

A fuego lento les ha salido un buen plato. Valga la gracia aunque la historia no la tenga. Hijoputas sueltos, locura, cornamentas al más puro estilo navatense, pueblos en lo que todo se sabe, delaciones, mensajes ocultos, familias destrozadas, compañeros de trabajo a los que les cuesta admitir la realidad. Y el plato, aunque bueno, es de difícil digestión. No hay medias tintas en la primera temporada de El incendio. Ninguna. No es fácil digerir ninguna muerte, pero la de los niños y, en extrañas circunstancias, menos. Mucho menos. La batidora de mierda es enorme, aunque sin grandes aspavientos, sin cabriolas ni saltos al vacío. Todo es muy jodido en el interior de muchas personas, y, con muchas, compartes ADN. Demasiado ADN. Gran dramón El incendio. Y todo lo demás, también.

Otra!!!

Duque, relatos y anécdotas

miércoles, 27 de mayo de 2020

Tres llamadas

lunes, 25 de mayo de 2020

¿En qué hemos salido fortalecidos? Sánchez, te has pasado...

El Ejército olvidado. Primera temporada.

Buenas intenciones y buenas recomendaciones las que muestra El Ejército olvidado. Pero eso, a veces, no basta. Está bien recordar episodios de las guerras y de los enfrentamientos a los que no hemos prestado atención o, directamente, no hemos hablado de ellos en clase. Estás con los alumnos den 4º de ESO, en 1º de Bachillerato, pero te dejas muchos de estos episodios. Muchísimos. En este caso, se recuerda la batalla de Singapur en la II Guerra Mundial, con un jaleo de mil demonios entre japoneses, indios y otros miembros del Ejército Británico. Tiene El Ejército olvidado una buena parte didáctica, lo cuenta de manera sencilla y visualmente, sobre todo el tema de la batalla, por momentos atrayente. Es necesario contar los temas y asuntos de forma que se entiendan las contradicciones de estos asuntos. Y no es fácil, la verdad. Hablamos mucho de Churchill (no hace falta llantos con las comparaciones que algunos hacían de Cum Fraude Sánchez con miles de muertos, una gestión sanitaria y económica lamentable con la pandemia coronavírica), hablamos de su gestión en la defensa de Inglaterra, pero se nos olvidan las palabras sobre el enfrentamiento en Singapur en la segunda gran guerra: "El peor desastre en la historia militar británica". Se dice pronto. Quizás, todos tengamos en nuestro pasado (en primera persona masculino singular, en primera persona del plural) muchos temas que queremos olvidar, muchos asuntos que no queremos recordar, mucha mierda que esconder. El PP siempre tendrá su Gurtel, por ejemplo. Y muchas cosas más. Pero no nos vayamos a otras latitudes, a otras longitudes, a otras mierdas. No. Se habla de unas personas, los indios de este ejército británico que fueron tratados como un "Ejército de Traidores". Ni más ni menos. Se dice pronto. Nos lleva también El Ejército olvidado al conflicto de Birmania de 1996, con saltos temporales y vidas truncadas y separaciones y leyes marciales y prohibiciones a extranjeros a entrar en patrias con banderas pero sin sentimientos. Se está hablando mucho de banderas en esta mierda coronavírica. Del uso de la bandera por Sánchez cuando le interesó, de la derecha cuando le interesa, del no uso de la izquierda. Sigo pensando que si en 2015, Iglesias y Podemos se hubiera atado a banderas de España, hubiese barrido. Lo tengo claro. Ahora está en el poder con otros medios, pero ya se encargarán los poderes reales, antes o después, de hacerlo bajar de la política (que no del chalé, viva Galapagar, viva La Navata, adiós Vallecas). Se haba en El Ejército olvidado de traidores, de personas que luego fueron hechas prisioneras y sufrido vejaciones y ser tratados como "traidores dentro de su país". Casi nada. Merece la pena esta serie para recordar a los que no fueron honrados en su patria. Pero no utilicemos mucho la palabra Patria por tierras españolas, no vaya a ser que nos tilde de fachas o rojos, de gudaris o de todo lo contrario. De vez en cuando viene bien recordar mierdas ajenas para no olvidar nuestro propio estercolero político.

Siempre hay alguien...

domingo, 24 de mayo de 2020

sábado, 23 de mayo de 2020

Canciones dedicadas...

...canción de amor...

viernes, 22 de mayo de 2020

Dark. Primera temporada

La brújula. Estoy buscando una brújula después de terminar de ver la primera temporada de Dark. Vaya imaginación con las máquinas del tiempo. Vaya tela. Hay que ponerse, saltar de 33 en 33, volver a caer, repetir el pasado, llegar al futuro y no perderse. No sé si tendré el valor de ponerme con la segunda, que tengo que corregir mucho y darle al Meet. Series intrigantes en tiempos de pandemia, de las que hacen pensar y darle vueltas a la cocotera.

martes, 19 de mayo de 2020

Dérapages (Recursos inhumanos). Primera temporada.

Gran rematador Éric Cantona. En todos los sentidos. En Recursos inhumanos da buena fe de ello ante su jefe, ante su yerno, ante el que haga falta. Tiene que ser jodido estar casi en los 60 años y verte con trabajos de mierda y con sueldos de mierda y con una vida de mierda. Dar lástima es lo peor. La puta condescendencia. Que te miren por encima del hombro. ¿Qué estarías dispuesto a hacer para salir de esa situación? ¿Cualquier cosa? ¿Seguro? Dérapages lleva esa situación al extremo, al disparate, a la locura, a la cárcel. Vivimos, antes y después del coronavirus, antes y después del confinamiento, antes y después de esta paranoia sin fin, en una cárcel muy personal y no siempre es fácil evadirse. O no se puede hacer directamente. O no. Y no todo el mundo tiene la capacidad de adaptarse a una crisis, a una nueva decepción continua. Y no todo el mundo tiene la capacidad de decir adiós de forma, no digo yo triunfal, sino digna. Hay que arrastrarse, hay que sentir miedo en una ducha, hay que sentir dolor con unos dedos de la mano rota. El infierno, el capitalismo bestial, la edad madura mal llevada, el infierno llevado a lo personal. ¿Qué no es cuestionable a ciertas alturas de la vida? Casi horas para darle a la cocotera que no todo va a ser disparates de Illa y Simón. Y todo lo demás, también.

Seguimos pendientes de Madrid

lunes, 18 de mayo de 2020

Alegría

Siguen las cicatrices (en un segundo)

El último baile.

De abril a mayo. 5 capítulos dobles. 10 interrupciones en mitad de la locura del confinamiento, del coronavírico pavor a salir a la calle, del recalcitrante Sánchez en la tele, de una oposición de chiste, de un país que se va a la mierda. Muy a la mierda. Por eso viene bien desconectar, pero hay que dejar constancia que una buena parte de la generación que ahora tiene los cuarenta y tantos bien cumplidos se la perdió. Se la perdió. Nos la perdimos. Yo me acuerdo de momentos de los primeros anillos: me acuerdo del domingo por la noche de la victoria de Los Lakers en el primer partido de la final en Chicago; me acuerdo de momentos contra los Suns y Dan Majerle; me acuerdo de Terry Porter y Drexler jodiendo la marrana; me acuerdo de la primera retirada y los anillos de los Rockets. Y luego, el gran apagón. La televisión pública, por cuatro perras, nos dejó en bragas y no compró por cuatro putos duros los derechos. Castigados sin postre. Sin puto postre hasta ahora. Gracias Papá Estado, Gracias RTVE (sus gestores de entonces), Gracias Gobierno de España. En este gintonicdream nada es lo que parece parece porque todo es mentira. No hay pandemia, no hay muertos, Fernando Simón y Salvador Illa nos son personas, Sánchez es un estadista churchilliano, Lastra es una oradora estimable y los lunes por la tarde siguen siendo lunes por la tarde peleándose contra los domingos por la tarde por empeorar la situación. Todo mentira. Los otros tres anillos no los ví, no me quedé despierto porque no había ocasión. Veía el NBA en acción de los sábados, los resúmenes y poco más. Nada de la disponibilidad de ahora. Nada. Imposible. Pero solo muestra The Last Dance muchas partes de todas las partes. Me recuerda al que he hicieron de Camarón: muchas luces, pocas sombras. Después de ver The Last Dance me quedan dudas sobre Michael Jordan. Hace un rato estaba medio pájaro tuitero con la magdalena hecha pespuntes con alabanzas a Jordan. Pero hay mucho punto suspensivo. Hay que alabar su ética de trabajo personal, pero en el trato deja mucho que desear con una parte de los actores secundarios de su show. Están muy bien los seis anillos, está muy bien su rivalidad con los Pistons y su enemistad personal con muchos de ellos, está muy bien su relación con SP y con PJ, su odio a JK, sus tormentos personales (los que hemos visto, y solo en parte), está muy bien la batalla final con Utah e Indiana. Todo eso está muy bien, pero hay que ir un paso más allá, creo yo. No quedarnos solo en lo visual (en eso, muy muy bien el documental, es verdad). A veces, los saltos temporales desconciertan un poco, pero es complicado hilar tan fino (también en ocasiones lo hacen muy bien). Pero en fin, ese estela de rivales derrotados por el camino también impresiona. La pregunta, jugando a historia ficción, es que hubiera pasado si la marcha no se hubiera producido, si en la vuelta hubiera ganado en aquella eliminatoria contra Shaq, Penny y el resto de los Magic, si le hubieran dado la posibilidad de intentar un séptimo. Y sí, hay momentos en los que se ve pasotismo y antipatía, como con el asunto de Burrell, o los principios con Kerr (unidos por un dolor del que no hablaron). También queda desvirtuado el papel de PJ, porque al final, los que mandaban, mandaban, y Jordan era mucho Jordan. Yo personalmente esperaba más, pero quizás en mitad de esta locura de encierro, de miedo y asco a los políticos nefastos, criticar está de moda y es más fácil que buscar lo llamativamente talentoso del documental. No lo sé. Quizás todo lo sacamos de contexto, lo llevamos a la frialdad, a la distancia. Coda: O tal vez, no. El último baile no fue el último, que también hay que decirlo, pero quizás eso ya no vende tanto.

domingo, 17 de mayo de 2020

La Unidad. Primera temporada.

He tenido que hablar con los alumnos (estándares de aprendizaje evaluables, pero sin ellos también hablo) de los atentados del 11M, del 11S, de distintos ataques del ISIS y de Al-Qeda y todo lo demás. ¿Dónde estabas el 11M? Les dije a mis alumnos de 4º de ESO del IES Monte Miravete de Torreagüera que preguntaran a sus padres, a sus abuelos, a sus familias los recuerdos de los atentados de Madrid. ¿Dónde estaban? ¿Qué hacían ese jueves? Yo estaba en casa, luego me fui a estudiar a la biblioteca Nebrija de La Merced por las oposiciones, luego a las 12 salimos al patio a concentración. Puta ETA se escuchó. También se hace referencia a ETA en La Unidad. Puta ETA, puto ISIS, putos terroristas. Me gusta el ritmo de la primera temporada de La Unidad, me gusta su velocidad, me gusta el paso de Vigo a Girona, de Lagos a Francia, de Madrid a Figueras en busca de esta panda de hijoputas. De cabrones. De malparidos. Pero también nos cuenta La Unidad los entresijos del despacho, los celos y las envidias y los silencios que hacen daño. Y también, la enfermedad. Un cáncer dentro de otra enfermedad mayor, y vida cotidiana con coumniones incluidas y jodiendas con vistas a una cárcel y una ensenanda melillense de ensueño y violaciones dentro del matrimonio y niñas que se dan cuenta de todo y muchas cosas más. Es difícil resumir La Unidad en pocas palabras. ¿Es lícito hacer todo lo posible para acabar con los malos? ¿Hacemos lo posible cada uno de nosotros por acabar con el mal o miramos para otro lado? Infiltrados, dolor, miradas ajenas, obsesión, tacto mal entendido y más obsesión, y más dolor y más de todo. Grande la primera temporada de La Unidad.

viernes, 15 de mayo de 2020

Baron Noir. Segunda temporada

Vuelve la segunda temporada de Baron Noir. Vuelven los tejemanejes entre izquierda, derecha y Frente Nacional. Todo mentira. No hay batalla de ideologías porque ya no hay ideologías. Ninguna. Cárcel, postcárcel y pulseritas varias. Llamar “Don Hijo de Puta” a un hijo de puta. Viva la gran mentira (francesa), viva la familia, viva el dinero por el dinero. Y rencor. También se reflexiona sobre el rencor y sobre lo que olvidamos y lo que queremos olvidar y lo que no queremos olvidar (incluso en lo que pasamos por encima, por esos putos puntos suspensivos imposibles de completar). Y la decepción: la política es una continua sucesión de decepciones. Legislativas, presidenciales…. Elecciones para todos. En cada secuencia de Baron Noir te acuerdas de Baron Noir. “No queremos a Juana de Arco, queremos al tío que salvó a Carlos VII, un rey de Francia, que no se equivoque de referencia…”. Frases para enmarcar, como debe ser. Y ahora, encima, con la historia del relato, de los sondeos, “de los volantazos a la izquierda”, y “el mi mujer me engaña”, y “superyó marxista”. Todo mentira, pero mentira aumentada por Internet. Y otra vez Rubalcaba en la memoria. Otra vez. Otra vez recordando el 13M. Quizás sí, como dicen en BN: “Hay que vencer al liberalismo antes de que cause tantos muertos como el estalinismo o el nazismo”. Siempre. Siempre “primero”. “Primero, esa palabra mágica que te permite hacer nada o gilipolleces”. Zasca, zasca, zasca. Y volver a hablar de Europa, de salario mínimo, de capacidad, y hacer gobernar al centro con la izquierda. ¿Y por qué no es posible en España? ¿No es posible en España? “Promesas…una mala versión de la noche del 4 de agosto”. ¿Por qué arruinar a las empresas en nombre de las personas? ¿Reformas? ¿Se pueden hacer reformas al comienzo de la tercera década del XXI? Y el asunto religioso y racial… “Erdogan en el Elíseo”. “Quitar la careta al yerno ideal”. Y la gran mentira institucionalizada: los debates. Y la familia, el machismo, la Iglesia y todo aquello que no existió. Islam, inmigración, todo lo demás. ¿Por qué nos limitamos al hablar de política? Socialismo de dinero antes que socialismo del pueblo. ¿Hay miedo al patriota? ¿Y al patrioto? ¿Y al patriote? Las mujeres al poder. Tanto hablar de feminismo PP, PSOE y PODEMOS y tienen candidatos. Aquí no. En Baron Noir, la jefa de los indios es jefa. Jefa. Y en tiempos de coronavirus, nada como las frases del Baron Noir: “Tu problema es el tamaño de tu despacho”. Su antiguo delfín, ahora diputado, en su soledad y en la compra de votos, se pone discursos de Mitterrand: “Aquel que no acepta la ruptura, el método y elude compromisos, el que no da su consentimiento para romper con el orden establecido y la sociedad capitalista, no puede ser miembro del Partido Socialista”. Vamos, como Carmen Calvo en la clínica privada en proceso de recuperación del coronavirus. O la esposa presidencial. O la madre. O el suegro. Y el yihadismo y el problema de la violencia en las aulas galas. Unos caramelos, una paliza, un moratón. Todo eso puede cambiar unas elecciones, una reforma de la sanidad, una mierda sobre otra mierda. Lista de nombres, Vichy, colaboracionismo, Ley de Godwin. Te bajas los pantalones, no quieres perder barrios de negros y musulmanes. Todo mentira. Votar leyes a cambio de un sueldo, de un pisito en el barrio de Salamanca, de un chalé en La Navata. Entregar las ciudades a los religiosos. Priorizar. No es lo mismo en el poder que en la oposición. Todo mentira. Otra vez. Laicismo en tiempos de internet para comprar votos. Todo mentira. El socialismo vendido por el poder. Impunidad. “ ¿Dónde está el honor de Francia si el color azul del mono de trabajo es el color de la piel?” . Debates vacíos. “¿Todo el mundo es musulmán? Tal vez, pero no nos importa. O sí. “Un político socialista debe olvidarse de la religión, que lo embarulla todo y es la guerra”. Pero ya no hoy un León Blum, con o sin nabo. Sánchez celebra por un tuit el Ramadán a los musulmanes pero no la Semana Santa o la Navidad a los católicos. No vaya a ser. No vaya a. No vaya. No. La unión de la izquierda y otras mentiras. Eutanasia para todos. Y si hablas, castigado. No hablar en nombre del partido y sí en nombre particular. En primera persona del singular. Hay que pensar en un Iván Redondo sin sueldo pero siempre al servicio de la Presidenta. Siempre. Y la política internacional ante la Yihad: los turcos jodiendo la marrana, la UE bajándose los pantalones y felacionando a quien tenga que felacionar. Y si hay que resucitar a Enrique IV y su conversión al catolicismo y la liberación y la integración del país y la guerra civil. ¿Una conversión es debilidad? ¿Es Pedro Sánchez la misma persona que firmó un acuerdo con Albert Rivera el mismo que gobierna con Pablenín el galapareño? Dice el Baron Noir que “cuando hablamos, todo es posible”. ¿Seguro? ¿Es Arrimadas la misma que ponía verde a Torra y Puigdemont la que ahora pacta con Sánchez a cambio de nada? ¿Cambiamos todos sin motivo aparente? ¿Quién quiere ser Bruto o Judas? ¿Cuántos cadáveres políticos del socialismo español ha dejado Sánchez en su ascenso al bolivarianismo? Ahora, hasta aprovechando el aniversario de la muerte de Alfredo, lo utiliza. Hay una frase en la serie que es aplicable, hiperaplicable, al sanchismo: “Había socialismo revolucionario, socialismo reformista y usted ha creado el socialismo de improvisación”. El socialismo del XXI es un socialismo de improvisación y tiene en el sanchismo su máximo exponente. ¿Qué pides a cambio de un genuflexión? Robespierre o Lenin, elijan ustedes. Revocación de elegidos, como en Venezuela. Todo es un círculo. 17 estados yanquis y la iniciativa popular que puede llevar a elecciones. Todo es mentira y la democracia la mayor de ellas. Y el puto debate de la eutanasia. Mezclarlo todo en un pastiche infumable, en un historicismo de Falcon y viaje al FIB y boda del cuñado. Y leer a Michelet sobre revoluciones que parecían ser mucho y fueron poco. ¿O era al revés? La misma pregunta de siempre: ¿Fueron revoluciones sociales con consecuencias políticas o fueron revoluciones políticas con consecuencias sociales? Y lo dijo Marx, como bien lo recuerdan en Baron Noir: “El proletariado será revolucionario o no será nada”. Y no, yo no he leído a Michelet. Pucherazos en tiempos de Internet. 1936, 1981, la izquierda en el poder… ¿Realmente ha utilizado el poder la izquierda? Puede la izquierda matar a alguien del ISIS dentro y fuera de Francia, en Siria o fuera de Siria, utilizando su poder. Por supuesto. Guerras, Irak, Aznar haciendo una guerra de puta pena… Todo tiene consecuencias. ¿Se puede judicializar todo? ¿Es lícito asesinar a asesinos? ¿Nos acordamos del GAL? ¿Es lícito todo para evitar un 11-M o un 11-S? Napoleón atrapado y la campaña de Rusia. Puta retirada comiendo carne de caballo, dice el burro elegido para sustituir al primer ministro. Y ese mismo zopenco, dice el burro, mirando pastar mierda para citar a Víctor Hugo y a los Estados Unidos de Europa. Con un par. Madres de musulmanes que quieren niños blancos para sus hijos negros o que no son blancos. ¿Qué mierda hacemos con la identidad? Guetos de mierda utilizados en tiempos electorales. Isaac Rabin citado por los socialistas: “Luchar contra el terrorismo como si hubiera un proceso de paz…”. Era así. La lucha contra la violencia y la lucha contra la diversidad y la lucha contra la basura ideológica que nos venden. Todos somos mártires y, si hace falta, recurrimos al Caso Dreyfuss. “Todos queremos diversidad, pero para los demás”. Cuotas en educación, beneficios para la privada. Vivan los juicios. Vivan los juicios paralelos en política. Vivan las mentiras. Fiscalías vendidas. Información vaginal, que dirían por aquí. La justicia bajándose los pantalones ante los políticos. Otra vez. El viejo líder muerto y la orfandad. Los intentos de cambio educativo del 1984 y los compromisos en los que te ponen los viejos asesores y mentores. Morir matando. Y el giro a la derecha del Partido Socialista. No solo el francés. Me acuerdo del 12 de mayo de 2010. Me acuerdo. Andaba yo por Alhama ese día. Casi nada. Después de eso y de estar mirando a lo del suelo, nada de manifestaciones en Gran Vía de Murcia. Ni una. Y los disturbios. Yo estuve en La Glorieta en el 15M, con varios e mis alumnos, con Albaladejo a la cabeza (vaya tiempos, Alba); estuve en la inauguración de sedes podemitas; no he estado nunca en una sede del PP, ni de Ciudadanos ni de UPyD; en alguna del PSOE, de visita. Y qué más da el Pasado. Voté en 2015 a Podemos y los volvería a votar en esa situación. Creo que no fue un voto equivocado. No. Pero hubiera dejado a Sánchez que se hubiera desgastado con Rivera y hubiera cogido la bandera de España. La hubiera hecho universal. Y hubiera sido mejor para España, ante el peor presidente de España como lo ha sido Rajoy. Baron Noir nos lleva a eso, a campañas que venden una cosa y luego dicen otra (Podemos, dormir o no dormir, Begoña). “¿Crees que se puede aprender algo en el colegio con el estómago vacío?”. Buena frase en el Ramadán. La lucha por la unión de los socialistas. Gran invento. La Gendarmería, cada policía, cruel y fiel a la República. Muertos tras el atentado. “Crear un presidente de los estados de ánimo”. Pero siempre hay una Tercera Vía. Siempre. Y luego la mentira de vender un gobierno de unidad nacional (“efumeismo, venderse a la derecha) o caer en la socialdemocracia más rancia, o buscar en los escritos de Zola un recuerdo de los verdaderos trabajadores. Viva la gran mentira. Y todo lo demás, también.

jueves, 14 de mayo de 2020

No solo de Montejurra vive el hombre

Los que me conocen saben que tengo cierta predilección (asco y miedo, veneración y odio sin ir a Las Vegas) por el tema carlista y su degeneración filoetarra (en su estudio me refiero). Por esa dirección llegué a Montejurra, la canción de Ornamento y Delito, de la que ya he hablado más de una vez por aquí y por las redes sociales (y en alguna otra guardia en algún que otro IES también ha sonado). Pero no soy de introspección, de investigación. No. Siempre nos quedamos en la anécdota, en los superficial, en el hombre de la gabardina. Palabras mayores son los libros de Sánchez-Ostiz. Palabras muy grandes. Pero no nos desviemos, que la letra de Madrid de Ornamento y Delito también es de altar, de trono, de dioses... ¿Todo vuelve al Carlismo? ¿Todo al Antiguo Régimen? ¿Todo a Las pirañas? Vaya usted a saber. Habrá que darle las gracias a Rublev por recordar este himno (desconocido hasta hoy). Coda: "En la capital solo hay...".

miércoles, 13 de mayo de 2020

Gangs of London. Primera temporada.

Qué cantidad de sanguinarios hay en la primera temporada de Gangs of London. Una buena cantidad. Y de la buena. No solo de tomate frito vive el hombre. Algo bueno de Gangs of London es que va depurando las tramas y del jaleo del principio acaba depurando los asuntos a uno solo: venganza. La venganza teniendo dinero para empapelar Londres de punta a punta. Pero es que la avaricia es mucha avaricia. Gitanos que cometen un asesinato sin saber a quién cojones mataban. La embajada asesina de Albania en Londres haciendo de las suyas; el futuro alcalde y su familia sin escrúpulos; Pakistán, el dinero del Kurdistán, el fuego de los billetes, la sangre por la sangre y todo lo demás. No deja títere con cabeza. Ninguno. Todos tenemos un Tony Soprano dentro, pero también un Heisenberg y un Jax Teller. En Gangs of London, también tenemos ejemplares sopranísticos y tellerianos. Al final, cuando el asunto se pone feo, los bajos instintos se transforman en sangre y asesinato y escapadas y planes varios. Y si hace falta un pasaporte panameño, se consigue. Dinero negro y también sin color pero en B. O b. Será por billetes manchados de sangre. Boxeo y padres con grietas que hacen llorar. Familias ausentes. Hermanos yonkis y sanitarios mal vistos antes del coronavirus. Pasado, presente y torres con bombas. ¿Por qué enfadarse en ganar más cuando se puede ganar todo? ¿O casi todo? El heredero elegido no era el perfecto pero habría que preguntarse si alguno lo es. ¿Hay algún heredero perfecto? ¿Hay alguna viuda perfecta? ¿Hay alguien preparado para la desgracia? Plan A, plan B y amante esperando niño del patrón del lodo de la capital. Arreglos sin solución. Todo mentira. Gran primera temporada de Gangs of London.

Cruzando el espacio y las finanzas

No soy de La guerra de las galaxias. Nunca. Creo que he visto en el cine solo una, en tiempos de la carrera, con Jorge y con Enrique. Soy más de Alien que de ese chiringuito de mentiras que solo sirve para sacar dinero. Y hacen bien. Pero sí soy del club de la sucesión, ese que deja frases sobre Oswald Spengler y hace viajes en helicóptero y cacerías en Europa y encerronas en yates y viajes nocturnos y tiene mujeres malas malísimas. Pero esto está bien hecho, hay que reconocerlo.