Hace 1 hora
miércoles, 5 de febrero de 2020
lunes, 3 de febrero de 2020
El gran apagón. Segunda temporada.
Empieza la segunda temporada de El gran apagón hablando de sectas que no se definen como sectas. Sectas. Será por sectas. Encendiendo y sin encender la tele, con y sin islas que llevan a tentaciones varias. Coincidiendo con El gran apagón, la secta pacense celebraba uno de sus actos sin ropa y con esas liturgias sectarias. Miedo y heridas pecadoras, cuerpos marcados y vergüenzas de debilidad. Reglas que saltar(se) en las sectas. ¿Es posible la conexión divina en la oscuridad? Pone énfasis esta segunda temporada en la teoría de la conspiración, en asesinatos sin resolver, en el silencio de la administración, en las mentiras que nunca acaban. Y se ahonda en la mentira de los políticos, en la mentira del vecino, en la mentira del que no quiere compartir agua y tampones, en la mentira de la prensa que mendiga publicidad institucional y hace el mierda en sus columnas según sople el viento gaviotil o capullístico. Y si hubiera que montar un sistema para salvar el oro, los cuadros de más valor, las personas más importantes le pondrías el nombre de ... ¿Qué nombre? Sí pusiéramos Las Meninas en una subasta pública, ¿Qué valdría? ¿Seríamos capaces de imaginar un precio? ¿Y si hubiera otra tormenta solar y provocara otro gran apagón? ¿Estaríamos preparados para no colapsar hipermercados y tiendas? ¿Seguiríamos al pie del cañón en el trabajo? ¿No se paralizaría el país? ¿Es todo mentira?
Viaje a los confines de la tierra. Primera temporada.
Los ricos también lloran. Los ricos también lloran a bordo. Los ricos también las pasan canutas. En un barco del XIX, camino de Inglaterra a Australia, los ricos también lloran. Veo Viaje a los confines de la tierra gracias, otra vez, a la recomendación de Lorenzo Mejino. La serie muestra desde el principio las malas pulgas del capitán del barco, las diferenciaciones sociales, las penurias a bordo de la nave, los vómitos que nunca acaban, la dificultad de entablar relaciones, la soledad de la escritura, el odio a cierta religión (mal)entendida y todo tipo de necesidades. Y si toca cruzar el Ecuador, se cruza, y se inician rituales y costumbres. O lo que haga falta. Superstición y mierda entre gaviotas. Envidia, sangre, posibilidad de guerrear, odio por naturaleza, locura en mitad de la nada, volver atrás en busca de aguas tranquilas, heridas de guerra, suicidio, desamor, responsabilidades. No deja asunto al margen Viaje a los confines de la tierra. Prejuicios y más prejuicios. Siempre. Da igual la época, la lluvia, el dueño de tus sueños, el enemigo interior y el de fuera, si eres de buena cuna o de cuneta miserable. Y si hay que tirar de agenda y mirar por el tráfico de influencias, se tira, no todo va a ser traficar con mercancías y personas. Y si las agonías largas son malas, en un barco de estas condiciones, son el copón de Bullas y el que haga falta. Viajes, comedias hechas tragedias en mitad de ningún sitio. Y si hay que leer a Píndaro, se lee. Amistad, miedo, amor, y más miedo, y más amistad, y más amor. El orden. Y las preguntas que nos hacemos cuando empezamos una aventura, y lo que nos va pasando mientras la disfrutamos o la sufrimos, mezclando desconocimiento que va de la tortura a la felicidad. Esta serie habla de "verdades universales" que nos hacen preguntarnos una y otra vez el sentido de la vida. Y en esa coctelera VALCDLT mete democracia e Iglesia, política y vida cotidiana. Y debemos aprender de los que saben, como suelo decir en clase: "No siempre podemos saber de todo, pero podemos tener amigos que saben de casi todo".
domingo, 2 de febrero de 2020
Lykkeland. Primera temporada.
Aunque tiene un primer capítulo que deja alguna duda, a partir de ahí se dispara la historia de Lykkeland en su primera temporada. Sueños y depresión, pasos en falso y decepciones, saltos al vacío y éxitos inesperados, llantos y segundas oportunidades, una banda sonora excepcional y momentos emocionantes en casi todos los capítulos. Y en mitad de esos sueños, la siempre difícil opción de tener que elegir… y ya sabemos que de alfa a omega hay demasiadas alternativas para crear la frase perfecta, para hacer la vida ejemplar, para llevar a la práctica una pesadilla imperecedera. O lo que sea. Con el pretexto del petróleo se analiza todo: la bancarrota, la ilusión, el anhelo incomprendido, los prejuicios sociales, la enfermedad mental, el paro y lo que haga falta. Y también reflexiona sobre la muerte, sobre el infierno de morir solo y que solo se despidan de ti los compañeros de trabajo. El dolor, el miedo que lleva a tomar decisiones incorrectas. Nada es fácil a la hora de elegir.
Coda: Y esa infinita pregunta sobre la integración de Noruega en la CEE que nunca se llevó a cabo. Ahora que todos somos expertos en Brexit, no está mal reflexionar un rato sobre la independencia económica de ciertos lugares respecto a otros. Puestos a contar mentiras, que las mentiras sean completas.
sábado, 1 de febrero de 2020
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
