domingo, 24 de mayo de 2026

Legends. Primera temporada.

Legends es un buen producto, pero no es un producto brillante. Y, entonces, la crítica, que ya solo toma naranjas y limones, casi siempre podridos, piensa en azúcar, o siente el azúcar, y cree que los manjares son manjares y las lechugas, ambrosía. Nada que ver con The Wire. Esto son partidos distintos; deportes distintos; universos distintos. Buena trama, doña Margarita y sus once años y medio, la lucha contra la heroína y los magnates de la distribución que siempre se visten como verduleros de Bagdad, padres de yonquis, yonquis sin padres y muertos de hambre que se aburren en sus puestos de trabajo y aspiran a algo mejor (como si eso fuera tan fácil en la vida). Legends hace una buena ilustración de esos momentos de desesperación, de portadas fáciles de periódicos aún más fáciles, de doble rasero y de un actor que lo mismo te hace de ministro que de rey, que al final todo es la misma mentira. Y con cualquier naranja que sepa bien, nos emocionamos. Pero al final, no se puede confundir un gajo con un jardín infinito. Nunca.

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