Hace 16 horas
viernes, 31 de julio de 2009
¿Suerte?
Hacen falta lideres en los Cuerpos de Seguridad que permitan la existencia de tipos como Harry. Y punto.
43 kilos.
Piensa que quieres agua. Simplemente agua. Y nadie te da agua. Piensa en la sed. Una enorme sed. No te estoy hablando de acabar con una caña de lomo, de unos buenos pinchos morunos en el Togo, de un jamón como Dios manda en el Antiguo Testamento. O en el nuevo. No. Te estoy diciendo agua. Vale. Y la sed, en aumento. Nada de pan, ni galletas, ni chocolate, ni cereales varios. De las gominotas mejor ni hablamos. Ni panteras rosas, ni bombas de chocolate. Nada. Sólo agua. El problema era el peso. Ahora lo entiendo todo. Que disparate.
Plata en Los Ángeles
El verano de 1984. La generación de la plata en Los Ángeles. Mira por donde, será emocionante verlos en Murcia a final de agosto. Mucho calor y todo eso. Pero una plata olímpica es una plata olímpica. El verano del 84 y todo lo demás. Pues eso, que vivan las platas.
Cosas de la Divinidad.
En fin, que en los bares de Granada, puedes encontrar de casi todo. Bueno, en fin, de todo. Tierra soñada y todo lo demás. Y con rezar no basta. Que lo sepas.
Ronaldo y Robson.
La ha palmado Robson. A Robson no se le recordará demasiado en Barcelona, digo yo. O quizás sí. Un año, temporada 96-97, antes de la llegada de Van Gaal. El Barça de Ronaldo perdió la liga ante la engranaje de Capello, que también duró sólo una liga. Me acuerdo de aquel partido contra el Compostela. El gol nos pilló aquel sábado en un pub al que nos invitaron el día de su inauguración (estaba vacío). Allí nos quedamos de piedra viendo el gol de Ronaldo. Pues eso, el paso del tiempo. Y todo lo demás.
El rector.
Viendo El rector te das cuenta de que pueden pasar más de veinte años y todo sigue casi igual. Cambia algo, cambia nada. ¿Merece la pena intentar cambiar las cosas? ¿No es todo muy complicado? Demasiado orgullo y nada de sencillez. Y los cambios siempre son peligrosos. Para mucha gente.
jueves, 30 de julio de 2009
Gomorra.
Vi Gomorra y no me acordé de nadie. Nadie busca la muerte en Italia, pero es muy fácil de encontrar. Todo el mundo te controla: tu jefe, tu socio, tu empleado, tu cliente, los chinos, la policía, el niño que te lleva la compra, el julay que juega a ser Clint Eastwood. Todo el mundo. Y el que juega con pistolistas acaba en el cementerio. Lo grave es que pasan las décadas y todo sigue igual. ¿Qué cambie algo para que no cambie nada? Anda, anda, y vete a comer pizza.
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