sábado, 31 de octubre de 2009

Cállate la boca!!!!!!!!!!!!


Que estoy hablando yo. Y punto.

viernes, 30 de octubre de 2009

Copichuelas, que no falten.


Qué grande eres, Trecet!!! Pero no es una, siempre hay que sumar, una, otra, otra y la penúltima. Siempre Trecet. Y baloncesto. Aunque, a veces, se maltrate al espectador.

Un plan para el viernes.


El viernes. Momento de reflexión calorífica. Cosas que hacer:
- Flotar.
- Respirar aunque el cuerpo a veces no quiera.
- Escuchar a The Sunday Drivers.
- Ascender.
- Bajar de golpe de nuevo.
- Buscar un gorro blanco.
- Dar la mano.
- Buscar un plan B por si el plan A falla.
- Levantar los meñiques.
- Crujir guitarras.
- Elevar estribillos al cielo del paladar.
- Coger globos, y volver a soltarlos.
- Armonizar gestos.
- Dar volteretas.
- Soñar con un plan C por si el A y el B son una mierda.
- Derretir el espejo en que me miro.
- Desechar fotos que no quiero volver a ver.
- Y todo lo demás.

jueves, 29 de octubre de 2009

La compra de los zapatos.

¿Zapatos? Quien quiere zapatos teniendo pastillitas. Pues eso, zapatos.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Dirge.


Ayer, otra vez, volví a discutir con el hombre de la camisa verde por Dirge, la canción de Death in Vegas. Es toda una muerte. Una muerte anunciada. Quien no quiera escucharla, pues que se joda. Y todo lo demás. El problema es que la discusión fue a las 7:12 de la mañana, y yo iba mucho más cansado que él. En fin. El problema es que ya nada nos produce anormalidad, porque todo es normal, porque todo es mentira. Aunque nadie quiere ser normal.

Entre el cinco y el siete.


No dejo de sorprenderme. De verdad, porque todo es mentira. Hoy me han dicho que en Argentina, en las enseñanzas medias, hace un tiempo (desconozco si ahora) el aprobado era el..........................7. El siete. De verdad. Y da gusto decir sooo en vez de yo. Y viva Calamaro!!! Y viva Argentina!!!

Y viva la Honestidad Brutal!!!

martes, 27 de octubre de 2009

Nocilla Lab.


Primera parte desconcertante. No me esperaba (nunca) un comienzo así para Nocilla Lab. Comienzo de narración sin puntos, sólo comas y más comas. ¿Eso para qué? La verdad es que primera impresión fue de sorpresa. De excesiva sorpresa. La verdadera esencia de Nocilla Lab, el verdadero Agustín Fernández Mallo se muestra en la segunda parte, con esos fragmentos impactantes que tanto relumbrón le dieron por parte de público y crítica. Lo demás sería darle demasiado hilo a la cometa. Lo más llamativo viene en la última parte, cuando el autor se reinventa y se duplica, y sale su cara borgiana y bioycasariana. Crea otro yo, y decide jugar con él. La conclusión que saco es es equivocada, tal vez, pero hay demasiada heterogeneidad en Nocilla Lab. El refrito historicista de las anteriores se vuelve ahora novela de autor, fantasía, ficción y cintas de video. Quizás sea este otoñotan raro, quizás este calor insospechado, quizás sea todo mentira. ¿Qué harías si te encontraras un euro con dos caras? ¿Qué harías? ¿Dudarías de de ti o dudarías de todo? ¿Se pueden repetir dos islas separadas por una gran lejanía? ¿Sería posible encontrar cajas y cajas de ropa íntima? ¿Pluro placer? ¿Escozor emocional? ¿Se puede terminar una novela de Paul Auster? ¿Realmente ocurrió algo en Chernóbil? ¿Mallorca o el Caribe? ¿Alguien recuerda Mundo Obrero? ¿Se puede duplicar un proyecto? ¿Por qué acaparamos fotos en las cámaras digitales? ¿No son muy moñas Belle and Sebastian como para escucharlos en el siglo XXI? En fin, que en la vida, como en la novela, no hay que creerse nada, porque todo es mentira. Y no me creo Nocilla Lab. Y punto.