Hace 1 hora
jueves, 4 de noviembre de 2010
¿Cómo transformar el humo en barro?
"Puedes pensar que no estoy bien
porque me da igual si te hago daño
y no me importa mientras sea yo
quien me está golpeando.
Porque este nido es tuyo
yo no tengo nada que decir,
estoy aquí atrapado
No necesito que me cuides
ni que estés detrás de mí.
Ya tengo un buen contacto.
Y cuando el polvo sea líquido
y el humo sea barro,
para entonces puedes apostar
que ya te habré olvidado.
Y si lo que ha pasado
sirviera de algo me daré
por satisfecho.
Y si aprendiera algo de esto
para la próxima vez,
podría estar contento.
Pero me ocurre una y otra vez.
Y va pasando el tiempo
y va a ocurrirme veinte veces más.
Y creo que nunca aprendo.
Pero encontré un sitio nuevo
y voy a comprar algo.
Esta noche puedes apostar
que ya te habré olvidado".
4.085.976
Sí. Se dice pronto. Pero ojito, ese número es con barniz. 4.085.976 desempleados oficialmente en España. Sin barniz, sin espátula con la que quitar esa mierda de la cara de una actriz secundaria en decadencia (vulgo España), el drama alcanza los 4.580.699. Pues eso , un jodido disparate.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Mad Men. Cuarta temporada
¿Podremos no soñar con Don Draper? ¿Con sus gestos bebiendo y fumando? ¿Con todo el universo que le ha rodeado en estas cuatro temporadas? Mad Men es Don Draper; los demás, están a una distancia. Hace lo que tiene que hacer, aunque le duela y aunque tenga que joder a más de un@. Nuestra referencia preferencial, el Spoiler de Hernán Casciari dice que Don Draper supera a Tony Soprano. McNulty fue infrautilizado en The Wire, pero The Wire era un universo coral, aunque sigue siendo el cabrón más bueno a este lado de la ley.
Porque Mad Men son los 60, y el cine de ahora, una mierda. Pasa como con la música. ¿Cómo comparar el Pet Sounds de los Beach Boys con un disco posterior? ¿Cómo hacerlo de los de los Beatles de la etapa 1965-197? ¿Cómo con los de los Stones hasta el 63?
Si Don Draper y Roger Sterlin hubieran estado con un twitter a su alcance hubieran sido los profetas de turno. Cada frase, una sentencia. Cada mirada, un cuadro impresionista. Cada trago, el penúltimo. Cada mujer, la siguiente. Cada cigarro, un marrón del que no se puede salir. Y no cito aquí el tabaco por casualidad. Nada de eso. Los que ya terminaron esta cuarta temporada de Mad Men, y saben por qué. Una multinacional que supone el 78% de cuota de mercado. Esa empresa de lo que todo depende. Si hay que hacer de Santa Claus, se hace. Lo dice Roger Sterling recordando a su padre: "Lo único malo de este trabajo son los clientes". Hay un Hitler liderando cada multinacional, que quede bien claro. El tabaco aparece en la serie como algo accesible, pero, aunque de uso común, peligroso. Y como el tabaco, la amistad, el empleo, el matrimonio y todo lo que está por venir.
Y Draper puede elegir. Una, cinco, doscientas. Y puede elegir como el delantero de un equipazo de fútbol del 2010. Siempre jacas. Pero también hay responsabilidades, y un pasado, y gente deseosa de una caída meteórica.
No quiero destripar mucho el asunto. Todo cambia; los inicios son difíciles. Sally Draper se hace mayor, se hace rebelde, se corta el pelo ella sola. Vietnam llega y se lleva al consorte de Joanie. Y una mujer del siglo XXI debería ser como la Peggy Olson de esta temporada, no como las ministras florero que tenemos los últimos seis años en España. Se asciende con talento, o por otros motivos. Y la señorita Olson lo hace por talento.
Y la muerte y el abandono. La muerte cercana y no esperada, dos puñaladas traseras como cambio profético camino de Damasco. Todo te hace pensar. O tal vez no, pero nada será igual después de Mad Men. Y punto.
martes, 2 de noviembre de 2010
No crossover. El juicio de Allen Iverson
Hay alguien que no recuerda este crossover de Allen Iverson a Jordan. Seguro. Estoy seguro. No es una pregunta. Pero cada uno tiene el diablo que se merece. Crees estar bien, pero te espera una jodienda con vistas a la bahía. En Virginia o donde sea. El infierno, como siempre, es una cosa muy personal.
Esta tarde, viendo No Crossover: El juicio de Allen Iverson, del infravalorado Steve James, se me ha revuelto el alma un par de veces. La historia cuenta el suceso que le ocurrió a Iverson y cuatro compañeros de su equipo de instituto cuando en una pelea en una bolera, la noche de San Valentín de 1993 (después de un partido en el que anotó 42 puntos) se viera involucrado en una pelea de esas que salen en las peliculas, en las que vuelan sillas y puños y todo lo demás.
La historia viene resumida por la wikipedia, para el que quiera más datos. En el documental dan su opinión numerosas personas. No se sabe muy bien si les llamaron negratas, pero no estamos aquí para juzgar. Eso, juzgar, lo hizo ese mismo año un juez (blanco) de su condado de Hampton. Iverson y tres amigos, todos negros, fueron detenidos y juzgados. La diferencia de Iverson es que fue juzgado como si fuera mayor de edad. Y no lo era. No, no lo era. Y la movilización de los sectores afroamericanos con quien había sido la estrella del equipo de fútbol americano y que entonces lo era del equipo de basket de uno de los institutos de la ciudad (con el que llegó a ser campeón estatal) fue muy grande. Pese a todo, Iverson y compañía fueron juzgados y condenados a 15 años, que podrían quedarse en 5. Otra cosa, todos no eran iguales; Iverson, a una cárcel de mínima seguridad; dos de los enjuiciados, en una prisión en toda regla.
Incluso se le hizo una entrevista en una televisión nacional. Una de sus defensoras, en un mitin, llegó a asegurar: "Las instituciones penitenciarias serán las plantaciones del siglo XXI". ¿Alguien lo pone en duda? Antes hablaba de Virginia. Del estado de Virginia. Y en Virginia sale el nombre de Douglas Wilder, que un 13 de enero de 1990 había sido elegido el primer gobernador negro en un estado. Y de todo esto sale un debate, no sólo racial, sino, sobre todo clasista. La población afroamericana de cierta posición económica y social no veía con buenos ojos la defensa que se estaba haciendo de Iverson y sus secuaces. Y poco tiempo antes de acabar su mandato, Douglas Walter indultaba a Iverson (dos semanas, ante la injusticia con sus secuaces, también los indultó). Walter ganó por medio punto a su contrincante en la carrera a gobernador. El medio punto, el medio tiro libre que dejó fuera de la cárcel a Iverson. ¿Pero cuantos Iverson llenan las plantaciones del siglo XXI? Y lo demás es poesía.
Esta tarde, viendo No Crossover: El juicio de Allen Iverson, del infravalorado Steve James, se me ha revuelto el alma un par de veces. La historia cuenta el suceso que le ocurrió a Iverson y cuatro compañeros de su equipo de instituto cuando en una pelea en una bolera, la noche de San Valentín de 1993 (después de un partido en el que anotó 42 puntos) se viera involucrado en una pelea de esas que salen en las peliculas, en las que vuelan sillas y puños y todo lo demás.
La historia viene resumida por la wikipedia, para el que quiera más datos. En el documental dan su opinión numerosas personas. No se sabe muy bien si les llamaron negratas, pero no estamos aquí para juzgar. Eso, juzgar, lo hizo ese mismo año un juez (blanco) de su condado de Hampton. Iverson y tres amigos, todos negros, fueron detenidos y juzgados. La diferencia de Iverson es que fue juzgado como si fuera mayor de edad. Y no lo era. No, no lo era. Y la movilización de los sectores afroamericanos con quien había sido la estrella del equipo de fútbol americano y que entonces lo era del equipo de basket de uno de los institutos de la ciudad (con el que llegó a ser campeón estatal) fue muy grande. Pese a todo, Iverson y compañía fueron juzgados y condenados a 15 años, que podrían quedarse en 5. Otra cosa, todos no eran iguales; Iverson, a una cárcel de mínima seguridad; dos de los enjuiciados, en una prisión en toda regla.
Incluso se le hizo una entrevista en una televisión nacional. Una de sus defensoras, en un mitin, llegó a asegurar: "Las instituciones penitenciarias serán las plantaciones del siglo XXI". ¿Alguien lo pone en duda? Antes hablaba de Virginia. Del estado de Virginia. Y en Virginia sale el nombre de Douglas Wilder, que un 13 de enero de 1990 había sido elegido el primer gobernador negro en un estado. Y de todo esto sale un debate, no sólo racial, sino, sobre todo clasista. La población afroamericana de cierta posición económica y social no veía con buenos ojos la defensa que se estaba haciendo de Iverson y sus secuaces. Y poco tiempo antes de acabar su mandato, Douglas Walter indultaba a Iverson (dos semanas, ante la injusticia con sus secuaces, también los indultó). Walter ganó por medio punto a su contrincante en la carrera a gobernador. El medio punto, el medio tiro libre que dejó fuera de la cárcel a Iverson. ¿Pero cuantos Iverson llenan las plantaciones del siglo XXI? Y lo demás es poesía.
Momentos planetarios.
Dos de los últimos que he visto rastreando el pasado reciente por twitter. Por un lado, la versión que homenajea a Antonio Vega y su Quiero estar mejor en el blog de Jordi Miró.
Por otro, en Radikal bookin hay enlazados varios videos de su concierto de hace unos días en Barcelona.
Sorpresas que dan los martes.
Cajas para todos!!!
Por otro, en Radikal bookin hay enlazados varios videos de su concierto de hace unos días en Barcelona.
Sorpresas que dan los martes.
Cajas para todos!!!
Espíritu de director
Está claro que la ley no existe la ley, existe un tipo que interpreta la ley. Y hecha la ley, hecha la trampa. Cuidadín a los que estéis en territorio catalanoparlante. Res de res. Adeu!!
lunes, 1 de noviembre de 2010
El robot y el mensaje
Como si fuera gris... Ya no se escriben canciones así, ¿verdad? Aunque siempre nos queda el Señor Chinarro.
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