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viernes, 31 de enero de 2014
Nacionalismo y religión
Interesante el artículo de Daniel Tercero sobre Nacionalismo y Religión en la que recoge las ideas de Carlton J.H.Hayes, al que, según D.T. se le acusó de condescendencia con el franquismo. Y cuando hablamos de nacionalismo, siempre hablamos de idioma común y tradiciones comunes. Pero cuando hablamos de tradición, tenemos que recordar al Maestro de Gramático, y recordamos siempre que esas tradiciones son "modas envejecidas". Y todo lo demás.
Gaviotas fuera del Vaticano
La chusma gaviotil se deshace de los organizadores del cotarro, de aquellos que honraron la bandera y defendieron el bar de los borrachos que iban a liarla. Monta un bar para esto, pijo.
The Politician's Husband
No estamos hablando del marido de la peluquera. Este marido, como buen político, es un mentiroso cabronazo que no para de dar disgustos. The Politician's Husband, género fresco del nuevo drama político en televisión, nos muestra la ausencia de escrúpulos y la diferencia en la escala de valores según género. Es jodido reconocerlo pero es así. Cabrones y crápulas políticos hay muchos; recordamos al mejor Boss, y lo mejor de las Alas Oestes, y recientemente al Spacey más cabrón en la versión gringa de House of Cards. Lo que pasa es que aquí Emily Watson es insuperable, mucho más creíble que un David Tennant demasiado gestual (¿te dejaste todo el talento en Broadchurch?). Pero es lo que hay, es lo que tienen las joyitas a las que de vez en cuando les encontramos imperfecciones. Aunque últimamente lo digo menos, hemos de reconocer que si todo es mentira en la vida, en política lo es mucho más. Golpes de ánimos tras bombas para hacer a un imbécil y su chusma presidentes; un expresidente que permite a su mujer hacer el ridículo en las riendas de la capital del reino; ministros evocando brazos incorruptos y otros colocando a sus hermanos en despachos oficiales. La realidad siempre supera a la ficción, pero la chusma y la "casta" política no tienen parangón. Palanganas, estercoleros intelectuales, personal que no se ha terminado un puto libro en su vida (viva Suárez) y un interminable catálogos de malnacidos. Por esto, solamente por esto, estos (mal)nacidos no debieron ver la luz nunca. Un día le dije a un alumno en clase que "por tipos como tú España necesita un ley del aborto que contemple todos los supuestos". Desafortunadamente para mí, él no lo entiendo; en el grupo, los 4 que siempre se enteraban. No está mal, 4 de casi cuarenta. Es más difícil encontrar a 4 políticos en España entre 40 con los que mantener una conversación fluída sobre más de un tema. Bueno, siempre hay algún figura inigualable en el PP, pero estos casos, en un curioso fenómeno de ósmosis política, se han reproducido lamentablemente en todos los partidos en las tres últimas décadas. Principio de Peter y todo lo demás.
jueves, 30 de enero de 2014
Palomeando
Que no se me malinterprete, joder. Yo he cuidado palomas en la cuadra particular. Las he visto panicear con mucho ánimo. Pero noticias como la particular me recuerdan mucho al gran Tony Wilson y a los Happy Mondays, aunque este año los lunes no sean muy felices ni literarios.
Limbo
Antes lo tenía en un altar. Sí. En un altar. Pero algo ha cambiado en Agustín Fernández Mallo. Creo que podría ser más prolífico y olvidar ciertos aspectos que hace que su obra se diluya. Divertimentos al margen, opiniones siempre excéntricas, Limbo es una buena colección de escritos que juegan con la casualidad, aunque no exista. Empecé su lectura, con opinión cambiante. Las referencias al Heisenberg desencanto y a Einstein, y a figuras nada retóricas dan que pensar. Y cuando se habla de secuestros, de distinto tipo por encima del Trópico de Cáncer, todo es discutible. La reclusión y sus daños colaterales, y sus ventanas y platos, y sus cables y sus comidas, y sus ausencias. Los viajes y sus penurias, las niñas y sus fotos, los mataderos y sus chimeneas, los padres que hacen cosas inexplicables por sus vástagos. Todo tiene un origen, todo tiene un motivo. Muchas veces no lo entendemos, no entendemos como caemos en una conversación kafkiana en mitad de la nada. Y los gemelos no tienen explicación, como no la tiene la planta 12 de un edificio (semi)colosal. Como siempre, la lectura nocillesca es atrayente, aunque llevaba años sin escuchar The Magnetic Fields. ¿Demasiados? Quizás. O tal vez fue cierto desencanto después de su versión de El hacedor, o que el último experimento no me gustó tanto. No lo sé. El desarrollo de ciertos sentidos lleva implícito la falta/ausencia de otros, y la paciencia de/con los sordomudos, atroz. Tanto o más que 200 mentiras, o de las que hagan falta. Llevo casi 22 años sin subirme en un avión, y no recuerdo las bolsas de vómitos, o si existían en aquel entonces, aunque recuerdo mucho de aquella etapa preDeamTeam. Sí recuerdo por contra, el FIB del 2011, si recuerdo esas actuaciones de Primal Scream, de Arcade Fire, de The Strokes, de los Artic Monkeys, aunque de Sábato, más que El túnel recuerdo Informe sobre ciegos, del cual escogía citas que ponía en trabajos y exámenes de la carrera, y que relaté en una oposición ante el tribunal, aunque dudo que esos cinco palurdos que tenía delante lo hubiera leído. Es difícil seguir el camino de la muerte, aunque a veces no haga falta recorrer de Atlántico a Pacífico, de Palma al infierno de lluvia francés. Y todo lo demás.
miércoles, 29 de enero de 2014
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