sábado, 31 de mayo de 2014

Y lo noto

De ayer

jueves, 29 de mayo de 2014

Bates Motel. Segunda temporada

Termina la segunda temporada de Bates Motel y te das cuenta de que no es eso lo que acaba, lo que termina es el show de Vera Farmiga, que eclipsa a todos los demás. Da igual la catatonia de Norman, da igual la niña del oxígeno, da igual los líos de Dylan, da igual que el mejor guardaespaldas de Bartlet sea el mayor hijoputa del reino, da igual que la señorita Robertson de Boss sea una jefa de los repartidores de Weeds, da igual que el cherif se instale junto a ti, da igual que mates a alguien en una escalera, da igual un inquilino que otro, da igual viento que ventisca que anticiclón que borrasca. Hay temporadas en que Vera Farmiga lo eclipsa todo lo demás.

Cuidado, que viene Lance

miércoles, 28 de mayo de 2014

Mad Men. Primera mitad de la séptima temporada

Todo lo bueno se acaba. Se va acabando. Recuerdo tardes con los anuncios de Mad Men en El País cuando no me había metido en el mundo de Don Draper. La AMC y sus cosas, pensaba. Pero no. Cuándo los viejos hablan de Napoléon, ya se sabe que el final está cerca (aunque confundan las islas, no siempre se vuelve a la misma isla). Esta primera mitad de la séptima temporada de Mad Men trata muchos temas aunque se centra en la caída de Don Draper y su intento de recuperación, y la distancia con su esposa y con lo difícil y lo cuesta arriba que se hace todo en ciertos momentos. California y Nueva York, el pasado y el presente, como la compañía telefónica, siempre jodiendo. Siempre jodiendo y siempre la misma cantinela. Es difícil dejar de trabajar, y cambiar el chip, y olvidar lo pasado y empezar desde menos uno. Jodido no, lo siguiente. Se quiere olvidar pero no se puede. Y de conseguir olvidar, todo es pesadilla. Y todo los problemas aumentan, y la locura es colectiva tanto a orillas del Pacífico como del Atlántico. Y la primera familia draperiana, de vuelta de todo, por encima del bien y del mal, y esa niña que ya no es tan niña y que merece una serie para ella sola. Y el fraude de las uniones. Y el hombre llega a la luna, y todo nos parece algo distinto, pero sigue saliendo el sol por el mismo sitio. Y cuando se habla de Napoleón, todo es posible. Y punto.

Gentuza de clase mucho más baja que la nuestra

El gran Santi González nos muestra hoy otra perla del éxito belenestebiano de este individuo. El dedo roto y todo lo demás.