jueves, 30 de junio de 2016

miércoles, 29 de junio de 2016

Imagina(r)

Vamos a imaginar que la hija de un jefe es llamada a declarar a un juzgado. Vamos a imaginar que su padre sale a defenderla públicamente. Vamos a imaginar que esto ocurre en una ciudad fundada en el siglo VIII. Vamos a imaginar todo esto porque nada es verdad, porque todo es mentira. Vamos a imaginar que el domingo, en su speech de todas las noches electorales hizo una mención al sultán del exsultanato. Todos aplaudían, todos venían un vuelo de esos bichos que están en Cartagena, en la isla de Mazarrón, en cualquier ley de Presupuestos sin cumplir. No me puedo imaginar que sería de nosotros en territorio Borgen, en territorio Occupied, en territorio oriental en la vivienda blanquita. Pero no imaginemos tanto, que no hace tanto calor. Ni falta que hace imaginar, que pensar nos mete en líos. Pero mejor imaginar que pensar. Lo dicho. Viva la ficción.

La penúltima torpeza

En plenas oposiciones al Cuerpo de Maestros en el reino valcarcil (después del domingo y el discurso comprobamos que sigue siendo absolutamente valcarcil) es indignante que la web en la que miles de opositores deben conocer sus notas, calificaciones, citaciones, hora de entrega de programaciones y demás esté sin funcionar durante horas y horas. Otra más, Pedrito, que pases buen día, que tu santo sea propicio y, mientras, miles de interinos, siguen sin saber si cobrarán el verano a fecha de 29 de junio. Los tenemos blindados. Y todo lo demás es un ejercicio cósmico, un grito en mitad de una supernova sin champán. Pero todos sabemos como llegó Marilyn Monroe a ser Marilyn Monroe.

Hap and Leonard

La derrota continua es una de las premisas de la primera temporada de Hap and Leonard. Con caras reconocibles de The Wire y Mad, con los 80 como reloj y escenario sureño, un ejército de perdedores se juntan para recuperar un tesoro en un río olvidado de la mano de Dios. Demasiados dioses que han olvidado a demasiados seres. Otra vez. Pero coger flores no da para comer, ni poner hamburguesas, ni vivir con una cara impostada, ni poner música electrónica a la hora de asesinar. Con un penúltimo capítulo memorable y un último para aclarar dudas, Hap and Leonard nos enseña un escenario peculiar en un entorno de soul y moscas, de perros fieles y carreteras cortadas. Pero no siempre los jipiosos, los de fraternidad y tripis, vencen. No siempre. Engañan y salen engañados, matan y salen muertos, desgastan y salen desgastados. La derrota como cicatriz, el pasado que une de por vida, la muerte que todo lo iguala. Pero siempre hay un secreto que une, por más que nos diferenciemos unos de otros. Los verdaderos amigos se descubren, de verdad, en tres lugares: cárcel, hospital y cementerio. Hap and Leonard demuestra que todo es difícil, que la vida es tortuosa y jodida, cabrona y miserable, hijoputez e insensatez, pero siempre hay un rayo de esperanza. O varios. O disparos para saldar cuentas. O la caridad como rendención. Y todo lo demás.

El show del día

martes, 28 de junio de 2016

Arroz del día cortesía de Isabel Ruiz

La resistencia clandestina

Ahora que todos rajan de Del Bosque, ahora que todos rajan de todo lo rajable, hay que recordar que hubo épocas en las que cantabámos (y gritábamos entre canción y canción) que nunca ganaremos el Mundial. Nunca. Nunca. Nunca.