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miércoles, 7 de octubre de 2026
The Gentlemen. Segunda temporada.
Vuelve Guy Ritchie a ese cuajo coagulado de estrés, dolor y venganza (esta vez, hay mucha venganza, y deja el asunto para más venganza) que es The Gentlemen. Con esa genealogía bíblica que va más allá de lo escrito (porque lo escrito no vale para nada si no se reflexiona lo suficiente), todo viene del origen, y como en Belén surgió todo no está mal decir que “Oriente Medio es el futuro porque construye un mundo nuevo cada dos semanas”. Y esa Biblia, la de Guy Ritchie en esta vuelta de The Gentlemen también sigue ese camino de Cristo en Italia, porque “en Italia todo es una sorpresa”. Las alianzas no siempre funcionan, decía EHDLCV. En ese lado oscuro de deudas, filiaciones opacas, oscuros al servicio de majestades que ya no parecen majestades, negocios impertinentes y familias que no siempre parecen familias, The Gentlemen no se queda en la anécdota, va mucho más allá: busca ese origen inmundo de nuestras preocupaciones, de nuestro pasado glorioso en el que hubo un momento en el que todo era nuestro (o eso creíamos) y ahora todo está cercado porque siempre estamos cercados. En este nido de pirañas que a veces parece sanchezosticiano, no se salva nadie porque todos ocultan algo debajo del traje y del albornoz, todos saben que deben ocultar sus cartas porque la partida está adulterada desde el principio, todos nos venden un producto que hace que nuestra evasión sea únicamente pasajera. Pero esa evasión, la de The Gentlemen, nos viene bien para olvidarnos de un mundo que hace mucho tiempo que está podrido, y, con esa podredumbre, los gusanos son los reyes y, el resto, meros siervos de una supervivencia que a menudo se nos hace insoportable. Un buen ejercicio con un capitulo siete que nos muestra que esa supervivencia, la que queremos para lo que va a quedar aquí en este horrible mundo con nuestros hijos, hay que currársela. Y mucho. Y al final, sólo queda la desconfianza, la misantropía, el músculo y el rifle y lo que la fuerza que nuestras manos sean capaces de ejercer. Viva The Gentlemen.
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