Hace 4 horas
miércoles, 3 de abril de 2013
Artículo 34
Se trata de recordar, como cada día, a Andrés Montes, y recordar el artículo 34. Y punto.
Putas
Resulta que Franco Battiato dice una verdad como un templo (llamar putas a los diputados italianos) y el personal se rasga las vestiduras. ¿Pero qué son sino putas? A las putas del Senado, del Congreso, de Diputaciones, de Ayuntamientos, de CCCAA (momento casi urdaciano del día) se las define a la perfección. Putas. Podrías hablar del caso Palau, de ERE en Andalucía, de cremita gallega (momento Girls total), de 122 euros bancarios, de puertos mangueros y túneles mallorquines, de umbras murcianas y todo lo demás. Hoy no hay corrupción en política; la política es la corrupción. Pena de muerte. Hay que instalar la guillotina para todo aquel que malgaste dinero público o meta mano en la caja de todos. Una buena guillotina, en plan jacobino, para acabar con gaviotas de escorbuto, con rositas podridas, con marxistas degenerados. Acabar con todo aquel que se lo merezca. Una muerte política al atardecer.
martes, 2 de abril de 2013
Es la envidia
Siempre es lo mismo, la misma historia. Es, simplemente, envidia pura y dura.
Coda: Siglo XXI, 2013, y un tipo con un 35% en tiros libres...
Girls. Segunda temporada
Lena Dunham es Girls. Ideóloga y loca. Loca por atreverse a hacer una serie como Girls. Tener el atrevimiento y que salga. Salga y lo haga en la HBO. Y en esta segunda temporada, las tramas de la primera se enredan aún. Un poquito más, si es que es posible después de atropellos, bodas inesperadas y un poquito de todo lo demás. Hay encierros televisivos, cocaínas vecinales, tortugas de compañía, luces navideñas de interior, pasados omnipresentes y situaciones inverosímiles. Bichos verdes en bañeras. Artículos a doscientos dólares. Sin techo de 32 años. Y un montón de cosas más. Y los médicos (des)ocupados, y el padre griposo de Mujercitas, y los martillos que sacan púas, y los perros sin bozal, y los contenedores de basura ajenos, y las ocupa(habitaciones), y las fiestas. Y, otra vez más, Lena reflexiona sobre las etiquetas. Cuando me preguntan que soy (aparte de jugador de baloncesto), no soy nada. Las etiquetas solo sirven para las botellas: sirven para designar graduaciones, sirven para designar detergentes corrosivos que luego son carátulas de discos planetarios, sirven para que te multen en Cataluña sino tienes amigos pujolianos ni errecianos. Para eso sirven las etiquetas. El resto de etiquetas solo joden al personal, simplemente eso. No vale ladrar, no vale llorar, no valen los pijamas ajenos ni los paraguas que se los lleva el viento. Pero luego, en mitad de la noche un tímpano estalla, y todo se acaba, y se va a tomar viento. Y punto.
Para el desempleo
Más sangre. Los datos son escalofriantes y no hay sabios que nos salven. Eso eran otros tiempos, con otros Primes y otros Borbones. Pero siempre habrá vampiros a los que sangrar, digo yo.
lunes, 1 de abril de 2013
No
No me canso de ver La red social. No sé si es por Sorkin, o por Fincher, pero no me canso. Esta noche, otra vez.
Ñam, ñam
Lunes de Shirley, como casi todos los lunes, y, ahora que tenemos a tres semanas la postemporada, mejor todavía. Hoy toca comida.
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