martes, 31 de mayo de 2011

Roma Criminal. Primera temporada.

"Estos días dormir es un lujo". Palabra de este gran tipo, único, inigualable, como es El Libanés.

Llegué a esta Roma Criminal, a esta primera temporada, por curiosidad. No me la esperaba. Y sí, ya me hubiera gustado a mí haber estado alguna vez en la banda liderada por el Libanés. El Libanés y todos los demás.
Estos doce capítulos muestran a un personal que no duda en utilizar el plomo cuando hay que utilizarlo para convertirse en los reyes de Roma. No tienen problemas el Libanés, y Fabrizio y el Dandi. Ni enfrentare a quien tengan que enfrentarse. Pero el pasado es muy cabrón, y los tres, como el resto, pero sobre todo los tres, tienen problemas con el pasado. Con el cabrón del pasado.

Y es verdad que dormir es un lujo con tantos imperios que derruir. O heredar. El Libanés y su banda, o la banda, construyen y destruyen Roma a su antojo.

Pero Roma Criminal es la historia de Italia de las últimas 4 décadas: es la mafia, es Aldo Moro, es el atentado de Bolonia, es la asquerosa política, es la corrupción policial. En definitiva es toda esa mierda que tanto nos gusta.

Coda: Y de droga no puedo hablar, que no la he probado y no es plan de desenterrar al hombre de la camisa verde y preguntarle. O tal vez si.

lunes, 30 de mayo de 2011

The Inbetweeners. Segunda temporada.


En estos seis capítulos, los gamberros son un trimestre más cafres, un trimestre más salidos, un trimestre más de todo. Pues eso, Forever Inbetweeners.

44


Sí. Ni más ni menos, ni menos ni más. Son las 44 afirmaciones que haces el gran Paul Shirley este lunes. Viva la postemporada NBA.

La ministra tiene dos coches

Grande, como siempre, el maestro Pérez-Reverte en su artículo de ayer en el XLSemanal.

¿Para qué iba a ir una ministra a ese tipo de tiendas?

Los parques están sucios

Y no ponemos límite. Y al señor del perro nadie le dice nada. Y todo lo demás.

Todo es mentira los domingos


Sobre todo cuando tienes que ejercer de profesor y no te vas a Portugal. Como dice el Señor Chinarro, las fronteras antes eran de verdad. Burguesía.

domingo, 29 de mayo de 2011

Las hogueras fosfóricas


No valen los trucos de magia en la Edad Contemporánea porque todo es mentira. En dos sentadas me he leído Las Hogueras Fosfóricas, que ha publicado Ediciones Baladí. No sé si tiene razón Rubén al decir que los pájaros se equivocan. No sé si sus vuelos son erráticos. Este es un libro de palabras. ¿Escogemos las palabras adecuadas? ¿Y quién entra a un chat erótico?

Me dio al principio un poco de miedo. Leí, con poca distancia entre ellas, palabras como nakshatras y behetría. Pero cuando Tristam y Marge empiezan a chatera, todo es cuesta abajo, como un jueves a las 3 de la mañana. Apariencias, malentendidos, malos funcionamientos, gilipolleces varias...

¿Vale la pena mentir cuándo no conoces a alguien? ¿Tan importantes son las apariencias? ¿Hemos hecho de la apariencia una rareza? ¿Por qué anhelamos cosas que no tenemos? ¿Por qué no nos conformamos con nada? ¿Qué más da 30 ó 40 años? Siempre recordamos a Braudel, a Febvre y a Bloch, siempre recordamos que le tiempo hay que medirlo por los cambios y no por la duración. Las Hogueras Fosfóricas es el estrés del siglo XXI, es la búsqueda entre las mentiras, o, como dice Rubén, "el silencio como una lluvia gris".

Cuando leí Contra el viento del norte (esa novela para mujeres que cogen medios de transporte aéreo), le achacaba la falta de velocidad. Un email parece prehistórico, un trozo de silex maltallado en mitad de la nada. En Las Hogueras Fosfóricas el chat le da la velocidad a unos diálogos que, puestos, puedes creer o no. ¿Pero la pregunta va más allá? ¿Cuánto mentimos al día? La respuesta es simple: mucho. A los demás, pero , sobre todo, a nosotros mismo. ¿Nos refugiamos en el lado oscuro cuándo estamos abatidos?

Y pedir perdón perdón no vale para nada. La fatalidad es la única lotería que nos puede tocar, lo demás son milongas. Pues eso, que si tenéis horita y media libre, aprovechad que siempre hay una hoguera que apagar.

Coda: Rubén, Jenna Jameson ya no se lleva. Toca actualizar. Para la segunda parte, si puedes, cambia a la señorita que más ha sufrido el dos contra uno (y no hablo de baloncesto [pregunta mítica que le hicieron a Kobe Bryant]) por Sasha Gray, la reina de la penúltima temporada de El Séquito y de Internet. Y todo lo demás.