sábado, 20 de mayo de 2017

Snatch. Primera temporada

"Más perdido que un hijo de puta el día del padre". La primera de unas cuantas en Snatch. Empieza con ritmo pausado, pero va arreglándose con el paso del tiempo. "No tomes drogas o acabarás en el talego. Y las drogas son muy caras en el talego". Frases inconexas pero que al final forman un buen collage. La cárcel, la calle, los narcisos, las deudas, las apuestas, los vestidos escotados, el trapicheo, el juego a dos barajas, el boxeo, atracos, más escotes, calles vacías y con poca luz, "jodiendas en plan dos tiros en la nuca" y un montón de mierda más. Todo se hace jodido cuando se acaba el buen alcohol. Y los cerdos se enmascaran de cerdos y dan el palo de su vida. Y ahí, justo ahí, cambia todo. ¿Llamar más la atención que la Merkel en topless y tanga? Huídas imposibles de viejuno y escudero neandertal, bañera de oro, gitanas con caravanas tapizadas de terciopelo rojo, caniches cuidados por policías corruptos, tiendas que se van a tomar viento fresco, amor no correspondido, obsesión por el sentido Au de la vida, amigos que han guardado secretos en silencio durante décadas. Con altibajos, pero con capítulos memorables. Así se presenta esta primera temporada de Snatch, veneno del bueno para días con demasiadas horas de luz.No todo son diamantes en la viña del señor, ni oro, ni perros con granadas, ni peluquerías con soplones, ni bolas de billas, ni Normans que enterrar. Pajaritas, cuadros rajados, villas donde esconder bengalas, útiles de seducción masiva. Como dicen los maestros, no hay escuela como la vieja escuela. Nada como envenenar los crucigramas, como envenenar los pasatiempos cuando estás encerrado. Que llueva el papel, que llueva el oro, que llueva lo que tenga que llover entre ciudades y muelles de 4 millones. Patente de corso para todos. Al turrón. Y si no estuvieron en la cuna de Judas, habrá que llevarlos. Y todo lo demás también. Coda: A criar naranjos se ha dicho!!!

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