sábado, 19 de octubre de 2019

jueves, 17 de octubre de 2019

Válgame Dios

Está el personal indignado porque el ministro, el SuperJuez, el señor Grande-Marlaska estaba sentado de cena en el Válgame Dios (Primo hermano debe ser de los Madre de Dios murcianos) mientras Barcelona ardía por oriente y occidente, por la parte septentrional y la meridional, por la calle Aragón y por cualquier sitio. Que si los Mozos (¿primos de mocito feliz?), que si el 091 (qué gran grupo), que si los bomberos... Nada. Los camioneros sin poder hacer su trabajo, los repartidores de Amazon y Ali Babá y Ali Express de brazos cruzados (habrá que ver el impacto en el consumo amazonístico de estos días y el trauma que ha causado en ciertas personas no tener su compra del día) y el personal sin poder hacer su trabajo habitual. Y nada. Que uno no puede cenar en paz, y recrear(se) en Baudelaire: "En el pan y el vino destinados a su boca / Mezclan la ceniza con los impuros escupitajos". Ni cenar pijo. Ni cenar en paz de Dios (VD) puede uno. " ¡Y me embriagaré de nardo, de incienso, de mirra, / De genuflexiones, de viandas y de vinos, / Para saber si yo puedo de un corazón que me admira / Usurpar riendo los homenajes divinos!". Viva Baudelaire. Si Rajoy fue a chispar(se) en la moción de censura, ¿por qué no ha de cenar el ministro en mitad de la Barcelona ardiente? ¿Hemos perdido la sensibilidad? ¿Hemos perdido el norte? ¿O el norte de la Barceloneta no ardía? ¿Y el ensanche? ¿Y el Nou Camp? "Y encuentro un gusto grato al más ácido vino; Y los hechos, a veces, se me antojan patrañas". Nada. Nada. Nadie aprecia los versos y las cenas, los días largos y las cenas de satisfacción. "Cantó una noche el alma del vino en las botellas: / «¡Hombre, elevo hacia ti, caro desesperado, / Desde mi vítrea cárcel y mis lacres bermejos, /Un cántico fraterno y colmado de luz!»". Viva Baudelaire!!! Coda: Lo peor de todo es que en la foto de rigor, aparece una botellita de agua. Nada más. Todo es mentira. ¿Será Baudelaire mentira? ¿Somos unos simples chistes ambulantes? ¿Qué parte de todo esto es verdad? Ya lo escribió Arturo Barea: "Después de todo, la España que quiero enseñar al lector británico ha de ser un día parte de la paz mayor». Coda 2: ¿Por qué no hubo más discos? Coda 3: Siempre recuerdo (los años, Gaizka Jon convertido en abuelo cebolleta, cascarrabias y con mal café) cuando en los cafés del Arco (viva San Juan), le pregunté por Pinochet, y mostró su tibieza con el asunto. No le gustó mi pregunta.

martes, 15 de octubre de 2019

De Dag. Primera temorada.

Viva la complejidad. Viva la angustiosa complejidad. Viva la complejidad bien hecha, bien realizada. Lo de la primera temporada de De Dag es de traca. Doce episodios para deleitarse con una serie que roza la perfección. Si no fuera por lo de lo Cocomocho sería para ir gritando por las calles ¡Viva Bélgica!. Arriba Bruselas y todo lo demás. Pero no hay que ir tan rápidos. Eso es lo bueno de De Dag: la tranquilidad para contar el asunto de un robo desde dentro y desde fuera, desde la policía y los secuestradores, desde la azotea antes de saltar y desde el suelo. Aquí todo el mundo tiene secretos. Demasiados secretos. Benditos secretos. Y está la familia: todos contra todos, todos con secretos, todos con algún muerto a las espaldas, todos con un un ex algo, alga o algue. De Dag va lenta pero sin contemplaciones. Ya lo cantaba La Costa Brava: Desastre. El jodido desastre. Una cosa es planificar el plan perfecto y otra cosa es que salga el plan perfecto. La multiplicidad de perspectivas hace de De Dag a veces ilumina, a veces desconcierta, a veces te lleva a pensar y pensar te mete en líos. Gracias Lorenzo Mejino por recomendar un cuadro tan perfecto, un Klimt y un Munch en mitad de la lluvia, mitad beso, mitad grito. Coda: Y como siempre, hay un señor o señora rosa que escapa con el dinero, hay alguien que tiene que esperar a un tullido que recupere milagrosamente su maratoniano ritmo, hay una persona que despierta y que lo puede cambiar todo.

El lamejequismo ha llegado

¿Somos más de Paul o de Robert?

Succession. Segunda temporada.

Vuelve Succession con una segunda temporada repleta de tan buenas frases como la primera. Una sucesión de insultos, agravios, encierros colectivos, juegos familiares, mala sangre y vómitos (no únicamente prietos) de los que sacar mucho jugo. Demasiado. Ten hijos para esto, para que se maten entre ellos, por la tarta, el pastel, las guindas, las pizzas y el marisco que se va a la basura. Del padre rata a los hijos todavía más ratas, más siniestros, más canallas. De una chimenea no cae nada bueno. Nunca. Tiene narices que tenga que esperar a Succession para enterarme de la Ofensiva Brusílov. Vaya unas narices, pijo. ¿Seguro que Platón no era uno de los hermanos Marx? ¿Cazar mamuts? ¿Médicos? ¿Defensa frente absorciones sin sentido? ¿Alguien que hace lo que le sale de los cojones es la Arabia Saudí en persona? Vivan los reyes de Dinamarca. Comprar, comprar y comprar. ¿Quién nos vende las noticias que leemos? ¿Quién lo que escuchamos? ¿Por qué cualquier gilipollas seguido por millones en Twitter tiene más importancia que veinte periódicos? Todos somos marionetas. Verdad, mentira... ¿qué diferencia hay? Que sigan las medias verdades. ¿De verdad que podemos ir a Hungría a disparar sin consecuencias? Advertir, provocar, matar. O lo que haga falta. Siempre hay un traidor a tu lado. Siempre. ¿Eres un pervertido si bebes leche? Y siempre hay termitas en el barco. Siempre. Champán (con o sin sed) para comprar lo que sea en un puto país de mierda con diamantes de sangre (o de los otros). Poner desinfectante en las manifestaciones. Estaría bien. ¿El nazismo es el límite? ¿No podemos ponerle al perro el nombre de la perra de Hitler? ¿No podemos ir de vacaciones al nido del águila? Habrá que probar a pincharse ginebra en el culo. Es necesario. Muy necesario. Y al hijoputa de turno, el pack completo: colonoscopia completa, preguntar si eres seguidor de Oswald Mosley, ignorar si las SS son una agencia de modelos, añadir Mi lucha a la lista de libros obligatorios de 4º de ESO. Hay que reconocer que un susto nos viene bien de vez en cuando. Un buen jodido susto, de esos que te cambian la vida. ¿Son los antifascistas unos (mal)nacidos para los dueños del show business? ¿Y por qué las cebollas no huelen a miel o melocotones? El guión, siempre el guión. Con el encierro siempre llega la salvación. Viva la república, y sus senadores y la plebe... a distancia. Y siguiendo a Fulberto y la carta y su "incólume" recuerdo y las famosas seis palabras. Seis. ¿Seis únicamente? Recordemos el Medievo y lo que hace un siervo respecto al señor: vasallos todos. Todo es mentira. La teta de Soros da para mucho. Muchísimo, antes y después del 1-O, antes y después del pujolismo-leninismo, antes del fascismo institucionalizado. ¿La política en la balanza de la prensa es como la salmonelosis? ¿Seguro que es tangible la verdad? ¿Sirve de algo la integridad? ¿Por qué fusionar algo que no se puede unir? El puto dinero, el único que siempre sale ganando. Más o menos, como la mentira. Pero cuando toda esta mierda es televisada, sale lo peor y lo más cutre, lo más falso y ruin que llevamos dentro. Es Rosa Belmonte quien mejor ha estado reflexionando sobre el asunto, y lo hace rozando lo maravilloso. Hay que deleitarse con cada diálogo y hacerlo en bucle, aunque no nos guste el resultado. Pero da igual, el show de Hamlets y payasos borrachos es grandioso. Luego, cuando ya no tengamos sucesiones que esperar, añoraremos a esta panda de cabrones, que es lo que son. Y esa última cena, reconvertida en almuerzo matutino en yate, buscando el Judas perfecto. Porque después de todo, se trata de eso, como en cualquier vida, culpar a otro, buscar las monedas de plata y ofrecer una soga (en este caso, también bien cara) para que busque el árbol perfecto. Pero hay cenas que se adelantan y otras que se repiten, y otras a las que mejor no existir. Besos, abrazos y copas perfectas para buscar el holocausto familiar, la tragedia bíblica que recordaremos todos, porque en todas las familias hay un Isaac que adelanta todo. Y muecas croatas para acabar de joder el asunto mientras se trocean los folios y hay sobres por abrir. Coda: La gran pregunta de la humanidad: ¿Dónde está el puticlub más próximo? Coda 2: ¿Spengler y Gibbon eran los grandes?

Habrá que leerlo

Hay veces que no sobran las palabras. Son las perfectas. Las palabras perfectas, como las que dedica Julio Valdeón Blanco a Raúl del Pozo por la reedición de Noche de tahúres. Y encima citando a don Manuel Alcántara. Creo que ya estamos convencidos, ¿no?

Reflexiones previas al chiste

Aristas distintas para analizar una misma pieza. Estrechar manos en mitad de un aeropuerto cercado. Siglo XXI. Como suelen decir los argentinos: "No sabéis lo bien que vivís". ¿O era "vivéis"?

Himno para una sentencia de chiste

domingo, 13 de octubre de 2019

Mr. Inbetween. Primera temporada.

Asturias patria querida, Asturias… Perdón, perdón. No era Asturias lo de hoy. Australia. Australia de mis amores… Ahora sí. Ahora sí. Ahora toca Australia. Australia. Después de Romper Stomper (la serie, la película sigue en el tintero), le ha tocado el turno a Mr. Inbetween, un matón con su corazoncito, un tipo sin escrúpulos pero que saca (de vez en cuando) alguna buena acción. Pero el prota, Ray, tiene unas malas pulgas del copón, y cuando toca sacarlas, se sacan. Como debe ser. No hay moralinas gratuitas en la primera temporada de Mr. Inbetween: cuando toca matar, se mata. Preguntas con puntos suspensivos, personajes que viven del hampa más cutre, policías que no lo parecen, mafiosillos de medio pelo, supervivientes de un mundo sin demasiado juego que antes o después se encuentran. Mr. Inbetween si que juega con las casualidades: un robo que te lleva a situaciones complejas, un perro y un jardín que te cambian la vida, conversaciones ajenas que te llevan a líos, niñas que cobran cuando dices tacos, reflexiones sobre la enfermedad y un montón de buenas historias en capítulos cortos pero bien estructurados. Y sí, el infierno sigue siendo una cosa muy personal. Coda: ¿Es compatible la existencia de Jesucristo con la de los unicornios?

viernes, 11 de octubre de 2019

jueves, 10 de octubre de 2019

miércoles, 9 de octubre de 2019

Our Boys. Primera temporada.

Empiezas a ver Our Boys y, desde el principio, el sentimiento es de angustia. Sabes que van a morir, sabes que va a morir, sabes que se va a liar con la Torá y el Corán a cuestas, pero no tiene remedio. Ninguno. Ni ahora ni en 2014 ni nunca. Imposible poner a este personal de acuerdo. Le doy vueltas y más vueltas en la cocotera al conflicto en Israel. Soluciones, ninguna; promesas, todas las que vengan y más. ¿Para qué? Para enquistar más el asunto. No tiene solución. Ninguna. Y el personal sufre y todo lo demás. Nuestros chicos y lo que puede pasarles en cualquier momento. Menudo asunto el que ocurrió en 2014 y lo que trajo aquello. Pero todo en esto de la religión, y el problema árabe-israelí es mentira. Todo se trata de mantener el chiringuito, los privilegios, el decirnos lo que tenemos que hacer y lo que no, el fanatismo, el tapar(las) de arriba abajo, de vender la estrellita y la media luna como si todo girara en torno a ellos. ¿Y quién sufre los daños colaterales? Las familias. Vivan las fábulas educadoras repletas de fanatismo y cerrazón, de cierres socioculturales (parezco FCJ) y de mierdas disfrazadas de religión. Y el cambio en las familias que sufren. Porque al final, después de tanta mierda, hay mucho sufrimiento y odio, jodiendas con vistás al Tiberiades y a montes en los que asesinar. Y todo lo demás, también.

martes, 8 de octubre de 2019

Septiembre 2005

La limpieza. La limpieza y lo que te encuentras. Entrada planetaria. Septiembre 2005. Me acuerdo de aquel sábado como si fuera ayer: el mal tiempo, la llovizna de por la tarde, Onda Regional para escuchar si se suspendía el concierto, la visita desde la residencia catastral, Clovis, la escalera con Don Importante, saludos a José Ángel, el del DNI pidiendo permiso para sentarse cerca... Y luego Jota con su polo blanco, su pitillo, su copa de vino... Y todo lo demás.

Conversaciones de madrugada

En esas estábamos hace un rato, charlando vía grupo de mil demonios sobre Montejurra, Carlos Hugo, la chica de Holanda, los pistoleros y todo aquel asunto de auténtico descalzaperros. ¿Foral? ¿Federal? ¿Monarquía? ¿Comunistas fuera?

Espíritus a los que recurrir

Habrá que tener una tercera recaída. Para ayer, antes de acabar con sucesiones de placer y acabar con nuestros chicos y con lo que haga falta. Y volver, volver, volver. A esa cacería, a esa huida.

Mociones para todos

La palabra es lo vivo

Ahora todos somos expertos en Unamuno y Jugo. Todos. Hasta los que no lo hemos leído. Habrá que escuchar, y leer, pensar un rato, y acabar la frase de (otra vez) en infinitivo. En jodido infinitivo. Tiempos pasados que vuelven para tripear (dentro y fuera de Puerto Lumbreras). Coda: Y mientras seguimos debajo de los porches. De los de aquí y de los de fuera.

lunes, 7 de octubre de 2019

El tiempo como medida

Cambio, duración. Más cambio, más duración. ¿O era al revés? Bloch, Braudel, el resto: abrid vuestras bocas desde vuestros sepulcros. ¿Nadie recuerda ya a la EDLA? Nadie. Ya lo dijo FP: "Never, never, never".

viernes, 4 de octubre de 2019

The Politician. Primera temporada.

No pasé del segundo capítulo de AHS. Y con The Politician estuve casi a punto. Casi. Pero había que hacer un esfuerzo entre mapas, climogramas y perlas de colores. O perlas de toda la vida. Dice Rosa Belmonte que esto serán 5 temporadas y hay que habrá que esperan a lo que Ryan Murphy se le pase por la cabeza. Empieza con una lucha y un suicidio, libros y biografías de presidentes, novias que se pasan al lado no binario y oscuro de la vida. Todo mentira. Todo mentira. Siempre. La primera temporada de The Politician, entre dolor y sacrificio, es una metáfora del odio y de la envidia. Tengas mucho, seas adoptado o hijo de un bengalí y muy deseado, al final el asunto va de envidia o tengo números rojos en la roja cartilla de ahorros. Sí. Todavía está el personal así. Lo mejor es aceptar el dolor, el segundo plato, utilizar el cáncer, utilizar las redes sociales para decir que es mentira. El misterio y las cornetas. Las jodiendas. Las lágrimas. Las corbatas. Cafres del mundo, formad un partido politico y conquistad el errejonismo. O leed el Eclesiastés en las puertas de un casoplón con tinajas en Galapagar. Poned a vuestra exnovia detrás de una columna. No hay nada nuevo bajo sol. No. Nada como no entrar bajo una puerta, nada como dar pena, nada como un mundial de atletismo en un país de cafres y cafres que solo son dictadores caloríficos. Y en ese capítulo segundo del Eclesiastés, leído con Tame Impala de fondo o con el Chicago de Sufjan Stevens, está todo: "Turn, turn, turn". Y la señora de AHS, la señora del cartero que siempre llama más de una vez, y los guantes para coger las rosas y los cuadros de mamá y las universidades que te hacen esperar. Y todo eso, con dinero llamando dinero. Todo es mentira hasta en la enfermedad, hasta en la discapacidad (no hace falta ir a Aragón, ni a Argentina). Pensar que eres Obama y acabas siendo Ford. Tito Gerald. Todo mentira. Todo picante. Todo un zumo de piña caducado servido por unas monjas que deben pensar en la utilidad del infierno. O de la ausencia de infierno. Del puto infierno. Y si hay que ver el intento de asesinato de Reagan diez veces, pues lo vemos. Una y otra vez, en bucle. Hasta el infinito. Hasta el puto infinito. Y recrear el de AL. Y lo de Martina Navratilova... De traca. Y buscar pretextos, y renacer de las cenizas y escapar y salir corriendo y volver a reunir al jodido grupo fundador. Coda: ¿El grupo fundador? ¿De verdad se pueden reunir viejos amigos/enemigos para recrear un asunto en plan retador? Coda 2: Ríete tú de triángulos, de hermanas carpinteras, de exnovias fundadoras de partidos, de la partitocracia real, de la ilusión de la delicadeza, de la melancolía (¿no era bilis negra?).

jueves, 3 de octubre de 2019

martes, 1 de octubre de 2019

lunes, 30 de septiembre de 2019

Preocupación 2.0

Aquí no nos preocupa que el Parlamento de Cataluña imponga algo ilegal. NO. NO. NO. Importa una pandilla de tipos tomando cervezas.

Pujolismo-leninismo.

Otra más.

domingo, 29 de septiembre de 2019

La última Coca Cola del desierto.

Se están leyendo los últimos días distintas alabanzas sobre el Urralburu murciano. No sé si se deben calificar de excesivas o muy excesivas o excesivamente excesivas (¿La LOGSE nos ha hecho daño?). No perdamos la perspectiva. Está bien reconocer la labor, pero parece que teníamos aquí escondido al podemismo ilustrado, al Floridablanca de un Más Murcia que no tuvo valor (o eso me pregunto yo) de montar el chiringuito propio para las elecciones de mayo pasado y ahora, visto lo visto, tomas las de Santomera y el pantano. ¿Se puede hablar de pantano (franquistas todos) en unas letrillas sobre exlíderes regionales de Podemos y ahora de Más País y vaya usted a saber y el Tío Pencho si de Más Murcia? ¿Más Murcia o más Murcia menos Cartagena? ¿Para cuándo la biprovincialidad? ¿De qué va todo esto? Yo reconozco que voté a Podemos (sí, al que le faltó atacar al carlismo vasconavarro y a la burguesía catalana atacándolos con la bandera española. Fue la oportunidad perdida: 2015. Faltaron amarillos y sobraron rojos después de aquella oportunidad (digo por el acercamiento a IU, que más que sumar, resta). Eso lo sabían en Barrio Sésamo y también los seguidores de Dora la Exploradora. Sí, es así. Tipos, tipas y tipes que han crecido viendo a Diego y a su prima, a Pocoyó y el chico sin pelo cabezón, a Calamardo y sus secuaces, van a votar en noviembre. Y no estamos para experimentos, para jodiendas con vistas a Murcia Río (y las pedanías de la capital del ex reino valcarcil hechas unas zorros (o zorras o zorres, que también hay transexualidad en los lobos grises). Por todo ello, toca reflexionar y leer, si hace falta las alabanzas. Pero escucho alabanzas, o a Fuerza Nueva, o Los Segadores, o lo que toque, toca o toco, y me pongo a recordar a José María García. Pues alabanzas para todos. Coda: Y dado el panorama (Panorama, el extremeño, si que era un grupazo), veremos si el 10N no me voy al monte a currojimenear, a ermitañear, a buscar la esencia del chato murciano o a buscar al votante perdido del partido de Sean Connery (expartido, perdón). Y claro, una vez allí, me he vuelto a perder. Coda: ¿Y si hay transexualidad en los lobos grises pudo haberla en el Rey Lobo? ¿Era verdaderamente una Reina Loba? ¿Reye Lobe? Coda 2: ¿Dónde estábamos los votantes, votantas y votantos de Podemos cuando pusieron a la ex al fondo a la derecha? Coda 3: ¿Será que en esta vida todo es mentira?

sábado, 28 de septiembre de 2019

viernes, 27 de septiembre de 2019

El íntegro Rodrigo...

Icono de Castilla.

jueves, 26 de septiembre de 2019

miércoles, 25 de septiembre de 2019

martes, 24 de septiembre de 2019

Peaky Blinders. Quinta temporada.

Otro salto temporal para empezar la quinta temporada de los Peaky Blinders. Otro caballo para empezar. Otra cabina. Otra llamada de Arthur a Thomas. Amenazas en letras mayúsculas de "Los Ángeles de la venganza". Absenta, azúcar, café y luces y música de gente que ha enterrado hijos de fondo. Y los niños crecen, y las gorras y sus cuchillas siguen activas y en el horizonte siempre hay lluvia, tanta o más que barro en el suelo. Y ahora la partida es a ambos lados del Atlántico, y el primo sigue a lo suyo. Y política y monedas en tierras monegascas, y pistolas con niñas y té con pastas y diez cucharadas de azúcar (otra vez) para hacer un buen agujero en el suelo. Vivan los valles con forma de u y con forma de uve y las petacas de toda la vida. Y si es 1929 es octubre, y si es octubre es el crack, y si es el crack, es Carcetti jodiendo la marrana con sus pendientes. Vivan los Peaky Blinders, pijo. Recesión, bajada de precios y gente que espera por avaricia. Por puta avaricia. Hasta en las mejores familias cunde la avaricia. ¿Es a veces la muerte una bendición? Y saber lo reconocerte y parecerte bien. ¿Por qué engañarnos? Y Grace entre las brasas. Y hasta Mosley sala a la vez. Y La India y los repuestos de La India y las cosas que no debimos decirlas. Chaplin, Churchill, Shelby. ¿De verdad que somos el pueblo y estamos hartos? ¿La política nos pasa factura? Y el puto IRA. Hasta el puto IRA está presenta. Hasta el judío lleno de cicatrices te puede decir que la vida es más fácil de soportar estando muerto. Será la Torá, será Mosley, será el dolor incomprendido, será la rata que trabaja para ti detrás de la barra, será una mentira institucionalizada, será el paso de nacer en una tienda, en una barca, en una casa, en una mansión. Las nuevas generaciones (que no gavioteras) se empeñan en ocupar el puesto de los que han creado los imperios. La puta herencia recibida, la jodida herencia por recibir, el reino con varios reyes es imposible que funcione. ¿Quién no quiere sentar(se) en el trono y jugar a la bolsa y a las cartas y ver El lago de los cisnes y crear un fascismo nuevo y joder al personal con sus locuras? Lo que nos cuesta dormir a algunos, pijo. Saltar por los aires, pensar si un tiro nos sale más barato si acaba en el techo que en la pared o en el suelo. Todo tiene un precio, todo tiene un dolor por el que llorar, seas Thomas o Arthur, seas tía o sobrino del rey, seas hermano político que puedes volar o hermano de sangre en una guerra que te impide dormir noche tras noche. Dios, el desastre, los periódicos, los canales, las cartas, la muerte. Las efigies propias y las que nos dan sombra. ¿Por qué no ponernos sobre nuestro ego? ¿Por qué seguir creyendo que todo esto sirve de algo? ¿Por qué no buscar un retiro y no volver a trabajar nunca más? ¿Tan ególatras somos pensando que la tumba más cara del mundo tiene una función real? Ojalá pudiera pasarme el día disparando gaviotas: sería el tipo más feliz del mundo. Pero no. Está mal visto. Todo es política, y como dice TS, es lo mismo de siempre: guerras, tribus, treguas, mierda. Siempre igual. Y la vida es lucha, lucha, lucha y madrugar sin motivo aparente. También lo asegura TS: "Seguiré luchando hasta que encuentre a un hombre al que no pueda derrotar". Con un par. Y no solo gaviotas.

El nombre de la rosa. Primera temporada

"Vivimos para los libros. Una dulce misión en este mundo dominado por el desorden y la decadencia". Minuto 37 del primer capítulo de la primera temporada de El nombre de la rosa. Casi nada. Vivir para los libros (ojalá tuviéramos tiempo para encerrarnos en esa biblioteca, en ese laberinto... aunque nos perderíamos otras ambrosías de distinta índole). El nombre de la rosa. Llegué a El nombre de la rosa después de leer La piel del tambor. ¿Por qué? Una iglesia que mata para defenderse y las comparaciones que alguien me hizo con El nombre de la rosa. La biblioteca que mata para su defensa en un recóndito lugar. Es lo único que he leído de Eco. Lo único. Otra rémora en mi expediente de cuitas pendientes (¡¡¡penitencia, penitencia!!!). Aunque hubo asuntos, o aspectos (no sé el modo de decirlo de una novela que leí hace más de veinte años). Lo peor (en primera persona masculino singular) fue la ridiculización que hace de Jorge Luis Borges en ese ciego irascible y sabiondo (¿qué hubiera pensado cualquiera de los dos si siguieran vivos y vieran (doble ficción dentro de la ficción) a un actor de Juego de Tronos haciendo de Borges/Burgos? Viva la historia ficción. Pero da juego la serie (casi tanto como una clase de María de los Llanos Martínez Carrillo [más ficción dentro de la ficción]). ¿Y qué decir de Guillermo de Baskerville? Pongámonos a hacer un Ministerio del tiempo y en un mismo tablero (seguimos con la ficción), a unir fichas: Conan Doyle, Sean Connery (antes de Somos Murcia), Umberto Eco y John Turturro (sin imaginarlo con la lengua y los bolos). Viva la ficción, viva la historia, viva el Medievo, viva Tarantino (sin practicar el Medievo en el culo de nadie, por favor). 1327. El Papa, los franciscanos, el emperador y todo lo demás, aunque esa mirada al cielo suena demasiado (otra vez) a Juego de tronos. O es que ya estamos todos pensando en Lannister y ponemos el piloto automático. Y lo mismo pasa, en ese mismo tablero, con Adso de Melk: Slater, Amor a quemarropa y todo lo demás. No puede ser. La Historia no existe. No pudo existir la Edad Media. Voy a quemar el Ladero Quesada, el Mitre y todos los demás. Son mentira. Mentira medieval. Y las ratas del aire llegando a otras ratas (papales), las de Aviñón. Multiplica y te saldrán Sumos Pontífices. Y cerrando más escaques en el tablero, Rupert Everett sin Julia Roberts ni bodas ni amigos como Bernardo Gui pero no como Murray Abraham, sino dándole al manual del inquisidor como solo un inquisidor sabe. El exinquisidor contra el inquisidor. Las espadas de la Iglesia. Y siempre estamos huyendo... hacia ninguna parte. Cantos de sirenas en mitad del bosque. Despertar con la mano amiga y los rayos de sol. Pecados dentro y fuera de la abadía, dentro y fuera de la Iglesia. Laberintos de envidia y sodomía, libros que saltan y matan. Libertada en una époco sin libertada. Y las luchas dialécticas, y las otras luchas, y el fuego que arde, y los franciscanos, y los dominicos, y la banda del papa Juan XXII y su Aviñón imperfecto, y esos libros que matan como síntoma de un Apocalipsis que no llega, de un día que no engloba ni juicio ni final. Demasiada brujería, demasiada desesperación, demasiado odio: la jodida Edad Media. Y mientras, el Emperador en Pisa, viéndolas venir, y el personal en la abadía dándole a una imaginación de campanario, de lámparas de aceite, de sodomía intelectual y de la otra. Pero si tenemos que resumirlo (y lo hace bien en algunos diálogos de los últimos episodio) todo en esta vida (social, económica, religiosa) es un debate de ideas: lo retrógrado frente a la modernidad, el oscurantismo contra la luz de los siglos, la mentira institucionaliza frente a la gran mentira. Porque en el Medievo y ahora, entre errejonistas y eclesiásticos, también, todo es mentira; entre Clara e Isa, todo es odio político aunque compartan genes. Pues imaginad a un Salvatore que mezcla mierda de caballo, esputos y yemas de huevo para poder meter(se) entre las piernas de una zagala. Mentiras, mentiras, mentiras y más mentiras, de novicios y de viejos, de hambrientos y de abades que se refugian en joyas que muestran una brillantez que no reluce debajo de una sábana. Al final, como todo en la farsa a la que llamamos vida, va el asunto de dinero, va todo sobre la envidia y la avaricia, sobre querer poseer mucho más (no vale un poco) que los demás. ¿Desviaciones por el camino? Muchas, incluso esa ridícula mofa de Eco a Borges con Jorge de Burgos, pero no afea ese exceso de barniz un buen cuadro. ¿Seríamos capaces de recuperar ese espíritu primigenio de los dulcinistas? Imposible. Ya no es tiempo para volver a ilusas utopías. La gran mentira ha ganado. Otra vez.

domingo, 22 de septiembre de 2019

viernes, 20 de septiembre de 2019

jueves, 19 de septiembre de 2019

miércoles, 18 de septiembre de 2019

martes, 17 de septiembre de 2019

Argentinos todos

A falta de leer a Borges (no todos lo hacemos en la intimidad, aunque preferimo a ABC), hoy toca argentinizarse para ver el modo en que la derecha gaviotera se acerca al peneuvismo atroz para convertir(se) en un chiste ambulante, insignificante en País Vasco y totalmente inútil y fútil. O lo que sea ahora el PP del País Vasco.

Carlismo is coming!!!

Hay que leer siempre a Rafa Latorre. Ahora lo que tenemos que hacer es leerlo para los que nos escuchan (aunque sea obligatoriamente).

Dimisión naranja

Había alerta, pero no era naranja. Aunque el color era más fuerte, más otoñal aunque veraniego, el tipo, Mr. 112 decidió ir al teatro. Compromiso familiar. No era un entierro, no era la firma de un divorcio, no era la apertura testamental de una posible futura herencia. No. No. Era AG, era un domingo por la tarde en la BBC, una noche en la ITV, un lunes en BT viendo la liga inglesa femenina. No. Tocaba ir al teatro. Ahora toca ejercer la misma exigencia política (dimisión/cese/exilio del extinto reino valcarcil) que se hizo con gaviotas y rosas. Y nosotros, el resto, los que pagamos impuestos, podremos ir tranquilamente al teatro. Al jodido teatro. Coda: Se cumple otra vez el Principio de Peter (PRP), por el cual todo el mundo asciende hasta su máximo nivel de incompetencia, y da igual (o no) que te parezcas a CV-N. Y todo lo demás, también.

lunes, 16 de septiembre de 2019

En el corredor de la muerte

Empieza En el corredor de la muerte con Clinton... y algo que empieza con Clinton no puede terminar bien. Nunca. Va poniéndonos en situación respecto a Pablo Ibar, su familia, sus amistades, sus pistolas, su deporte, sus trabajos, sus amoríos y todo lo demás. Podría también llamarse la serie Malas compañías. Las jodidas Malas compañías. Estar en el momento más chungo que en el peor sitio y con la música equivocada. Y el bigote. Con ese bigote solo puedes acabar en un jodido sitio, hubiera escrito Tarantino. Otro día hablaré por aquí de la inquina que todo Cristo le tiene ahora a Tarantino por su pasado profesional con HW. Lo dicho: Malas compañías. Y a resultas (grandes tres palabras, todo es mentira. Siempre. El segundo capítulo empieza con George Walker Bush (siempre ponemos la W y nunca nos preguntamos su segundo nombre), ese monigote en manos de DC (EVDP). Y entonces aparece la sombra, las horizontales paralelas, el abogado impresentable, la madre moribunda, la amiga con buenas intenciones, el fiscal con ganas de sangre tras la ojota de turno y mil asuntos más. Y la siguiente pildorita empieza con Barack Obama (siempre hay que decir Barack, como bien nos enseñó RA) y Biden, sin rayas paralelas sino con naranja butanero. Y la vuelta del Padre a la tierra de las vacas buscando perras, y su parentesco con Urtain y la tele vasca y conjeturas varias. Y las esperas, las cuchillas, los cristales y la desesperación hecha vida cotidiana antes y después de firmar un papel. Años y años y más años. Y luego, un hilo de esperanza, que se desvanece y se abre a partes iguales. Y Trump y el muro y el cambio de abogado que lo modifica todo. Y cuando todo parece blanco, se vuelve negro, y naranja, y rayas verticales, y a la cuarta pensando que será la vencida. Pero no. Quizás, definitivamente quizás, sea todo mentira.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Carnival Row. Primera temporada.

Todo es mentira, pero poniéndole imaginación hay mentiras que brillan más que otras. O nos oscurecen la visión y nos tomamos el privilegio de disfrutar con alas de hadas, de sufrir con patilleros malos, de escuchar mentiras tatuadas que no queremos que se hagan realidad pero lo hacen. Todo eso y mucho más es la primera temporada de Carnival Row. Saltos y más saltos, y perfumes y burdeles alados y barcos que esperan mejores oportunidades y saltos a vacíos emocionales. El problema de CR quizás sean los epítetos previos a su emisión, el famoso rasero (no únicamente los indies tienen rasero propio) que más que ayudar perjudica. Fuera prejuicios y a disfrutar del show visual, del disfrute de retinas ante lo que quizás no se repita en un tiempo. Luchas por ascender, luchas por sobrevivir, luchas por la defensa de un ideal equivocados. Mixturas y faunos, falsedades sobre un tapiz en el que siempre se pierde. Escapar, huir, volar. Todo es mentira, sí, pero vivan las mentiras. Vivan las mentiras bien hechas, las mentiras sobre un estrato de irrealidad. Y todo lo demás, también.

viernes, 13 de septiembre de 2019

miércoles, 11 de septiembre de 2019

El Espía. Primera temporada.

Llevo tiempo sin explicar las Primaveras Árabes, las primaveras, las. O lo que sea. Pero está bien recordar, gracias a la primera temporada de El Espía, esos estándares de 1º de Bachillerato tan útiles, tan necesarios, tan tan. Grandes seis letras últimas antes de esta frase. El Espía: Eli Cohen. Gran apellido Cohen. No deja indiferente. Tenemos prejucios de todo teniendo agua potable (yo el primero). Pensamos en el Lago de Tiberiades, y los Altos del Golán y en tantas cosas sin estar allí. Y parece ser que Eli Cohen si estuvo así. Llegué a El Espía sabiendo el final, y eso también está bien. O no. Hay que ver ese lado del diablo, el de agente doble al servicio de los elegidos (menos mal que son los elegidos), de las bombas, de las fiestas, del hambre, de vivir sin teléfono ni televisión. O no. Pero hay que entender el contexto (tanto o más que los estándares). ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué nos odian cómo nos odian? ¿Por qué todo es mentira y nos cuesta tanto dolor? Una buena serie, con y sin uñas, con y sin dolor (de los demás). O tal vez, no. Pero da igual, porque todo sigue siendo mentira. Todo.

Modo avión

Cuando te quejes por ejercicios de futilidad, recuerda este artículo de José Daniel Espejo. No lo conozco personalmente. La única referencia directa que tengo de él, aparte de cruzarme con él por la ciudad y no saludarlo (ahora sí lo haré), fueron las palabras de Juan de Dios García en el IES Isaac Peral: me habló de su viudedad, del cuidado de sus hijos, de sus poesías y de que hubiera sido un buen senador. Hay que leer Modo avión.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Rickymanía!!!

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Queen of the South. Cuarta temporada.

Otra vuelta de tuerca con la cuarta temporada de Queen of the South. Otra vez, ahora en escala superior, toca empezar a fortalecer el imperio, a crear nuevos vínculos, a buscar el nitrógeno necesario para alimentar a las rosas con espinas, a traer el tequila y la cocaína líquida, a montar el nuevo negocio, a enfrentarte a nuevos enemigos (del presente y del futuro). Teresita Mendoza no tiene nunca en esta serie tiempo de respirar. Nunca. Siempre luchando, siempre remando. Mucha venganza y muchos juegos cruzados: George y su crisis de identidad, Boaz y sus locuras, la vuelta de Tony, alianza cubanorusamejicana, jueces corruptos (novedad salvo en España, donde no tenemos jueces condenados por narcotráfico o por colaborar con narcotráfico), negros con mucha inquina dentro, Pote y su corazoncito. Tenemos de todo. Y mucho de todo. Hasta pianistas para abrirle la patata a Teresita, ramos de flores incluidos. Inquina y fuego, dolor y más dolor con el ahijado, fuego y bombas y dramones familiares.

viernes, 30 de agosto de 2019

jueves, 29 de agosto de 2019

miércoles, 28 de agosto de 2019

Heimebane. Segunda temporada.

¿Qué pinta un tal José o Jorge en un pueblo de un equipo de tercera división noruega viendo un partido del Getafe con una camiseta del Getafe? Aparte de las anécdotas, la segunda temporada de Heimebane (además de caras reconocidas de otras series noruegas postsopranísticas) nos lleva a las mismas preguntas trascendentales de la primera: cuestión de género, derrota diaria, papel de la sumisión en nuestros actos cotidianos, sueldos de mierda, relaciones personales complejas y manifiestamente mejorables y un montón de asuntos más. Muchos. Bajo el barniz futbolero, todo cabe en Heimebane. O casi todo. Reflexiona la segunda temporada de Heimebane también sobre el precio del éxito y sus consecuencias, sobre lo que cuesta y el modo en que pagamos por ello. ¿Merece la pena el esfuerzo y tragar bilis negra para ello? ¿Únicamente importa ganar? ¿Podemos olvidar el pasado una vez que estamos en la cresta de la ola?

domingo, 25 de agosto de 2019

Mindhunter. Segunda temporada.

Mindhunter vuelve con su segunda temporada. Darle al coco, volver a pensar, darle la vuelta a los asuntos, a los asesinos en serie, a los cuerpos de bebes crucificados, a los colgados que hacen cosas raras en los baños y en las bibliotecas y matando gente. Mucha gente. ¿Qué lleva al hijo de Sam a hacer lo que hizo? ¿Y a Manson? ¿Y a cualquier colgado? Si en la primera ya profundizaba con asuntos familiares, ahora se mete más con la cruz y la tijera, con la locura y los problemas raciales, con los más bajos instintos dentro y fuera de la Iglesia. Y, pese a estirar el chicle un poco más de lo necesario, a partir del quinto episodio, empieza a salir la bilis, y más bilis, y Manson, y descubrir que todo es mentira en nuestra existencia. Y mezclar trabajo y vida cotidiana, y buscar semejanzas entre el adoptado familiar y esculpir pensamientos codificados. ¿Los hijos abandonados haciendo lo que hacen por nuestra culpa? ¿En un instituto? ¿En un colegio? ¿En la consulta? En palabras de Manson, "la única verdad es el ahora". ¿Vivimos rodeados de profetas falsos? ¿Somos más de Jesucristo o del Diablo? ¿Para qué queremos la moralidad si tenemos fútbol y libros todos los días? Manson también dice "que en el amor no existe el mal". ¿Meter miedo? Definamos meter miedo, mucho miedo. ¿Podemos escuchar el Helter Skelter en bucle hasta el final de los tiempos? ¿Guerra racial? ¿Inventada por la doble firma JLPA y sus secuaces? Vaya tela. También de CM: "La cárcel está en la mente". Viva el silencio, vivan los negros que amaban a los Celtics que jugaban con blancos. Yeeeeeeeeeeeeeepa. Y siempre hay un Atari al que volver, y un contestador al que dejar un mensaje. Y llevaba mucho tiempo sin escuchar "enervante". Coda: Y todo es mentira, y mientras busquemos chivos expiatorios, todos contentos. Viva la gran mentira de la humanidad. Coda 2: Hay que pensar en grande para empezar una serie con Roxy Music...

sábado, 24 de agosto de 2019

¿Volvemos a verla?

Habrá que volver a pensarlo, por lo menos. ¿No? Diez años después del diez años después. Y curioso, que no casual, que como ayer, suenen los Kinks. Hermanos Davies en la hermandad de NJ. Coda: Y sigue siendo cierto eso de que no sabes lo que te vas a encontrar en el tanatorio siguiente.

viernes, 23 de agosto de 2019

miércoles, 21 de agosto de 2019

Pasan los días y Pedro y Pablo a lo suyo...

De repente, todo blanco...

¿Tan mayores somos?

Recuerdo este partido, ese domingo por la tarde con Chema en la residencia catastral... ¿Tan mayores somos?

lunes, 19 de agosto de 2019

Pásame con Roger Stone

Lo primero que te llama la atención de Roger Stone (de joven) en Pásame con Roger Stone es que parece Carlos Cuesta (no sé si antes o después de Colón, pero parece Carlos Cuesta). Como vivo alejado del mundanal ruido y olvidado del universo, me enteré de la existencia de Roger Stone viendo La voz más alta. Aquí no va el asunto sobre Ailes sino sobre Stone, pero ambos fueron consejeros políticos desde la época de Nixon y estuvieron en el ajo para su elección (Stone hasta tuvo que ir al Gran Jurado con el asunto del Watergate). Vaya tela con los consejeros políticos. Vaya tela. Consultores políticos los llaman. De consultores, nada. Creadores de opiniones en toda regla. Ahí aparece desde el principio Roger Stone y sus reglas, sus distintas reglas (prefiero ser un infame que un famoso, el pasado es un maldito prólogo, no estás derrotado cuando te derrotan sino cuando te das por vencido, atacar/atacar/atacar nunca defenderse, los negocios son negocios, lo único peor que estar errado es ser aburrido, lo que es de dominio público puede reclamarlo cualquiera, reinventarse, nada es verdad [todo es mentira prefiero yo, pero en algo estoy de acuerdo con alguien con injerto de pelo], piensa en grande/sé grande, el odio es un arma más poderosa que el amor, debes hacerlo todo para ganar, y no sé si alguna más, que tengo muy mala memoria). En fin, que desde el principio aparecen fotos con Nixon (lo lleva tatuado en mitad de su espalda), con Reagan, con Bush padre... Y muchas imágenes más. Consultor, asesor, llamadlo de la manera que os apetezca. El que maneja los hilos, con luces y a la sombra, depende del momento. Recuerda RS su primera gran experiencia política, en una convención republicana a mitad de los 60's, y la campaña de Nixon y se pone en relación el papel de la información y también de la desinformación. Casi nada. Se jacta de ser el cerebro de la captación de votos de Reagan en las elecciones de tres estados en el 80 (y con razón, sabiendo lo que votaba cada distrito, buscando el voto católico, el voto italiano, el voto irlandés). Todo controlado, como hace con su cuenta de Twitter y con su programa de radio de los sábados. Y su obsesión, los Clinton. Ahí el documental da mucho juego (tanto o más que un buen mediocentro en un equipo con aspiraciones a un título importante). Habla de su lobby con Black y Manafort (el que luego recupera Trump en su campaña electoral de 2016). ¿Asesoraban a dictadores del Zaire y Filipinas? ¿Qué más das? Lo importante era el dinero y ganar más dólares y daba igual la procedencia. Daba igual. La cuestión es ganar. Empresa, país, dictador, daba igual. Dinero llama dinero. La cuestión era ganar influencia, poder, elecciones. Lo que fuera. Pero ganar. Y nada de preguntas morales ni pajas mentales. Lo dice bien claro el documental: "La moralidad es una debilidad". Una de ellas, una de tantas, una de aquellas que acaban con todo. Y si hay que buscar el antielitismo, se busca, que ya ha quedado claro que todo es mentira. Buscar el voto de la "mayoría silenciosa" para darle el poder a los ricos. Lo de siempre. Y los caminos de Trump y Stone ya se cruzaron décadas atras, con asuntos en Atlantic City y los casinos y la elección de gobernador en NJ. Y su contemplativo jardín en Florida, y su salón de recuerdos y su apoyo a Dole y Kemp. Pero en esa capacidad de reinvención, le tocó pasar su propia fiebre, con un escándalo sexual en 1996. Pero resurgió y fue clave en el asunto del recuento electoral de Florida que llevó a Bush Jr a la presidencia y dejó a Al Gore a las puertas (nos recuerdan el asunto hasta con [la pendiente de ver] Recount de HBO]. También aparece reflejado el papel que tuvo con el asunto del recientemente fallecido Ross Perot y el Partido de la Reforma, y como con esos resultado (más del 18% y del 8% en el 92 y 96 los demócratas salieron beneficiados). También como se postuló Trump al Partido de la Reforma y la campaña contra Pat Buchanan que llevó a la insignificancia política de ese partido. Cuenta el documental como RS pasó de trabajar con Buchanan a hacerlo con Trump, y tiro porque me toca. Todo es mentira (otra vez). También sale a relucir el asunto de la dimisión del gobernador de NY Eliot Spitzer y mil asuntos más. Y el asunto keniata de Obama que ya vimos en la serie sobre Ailes, y la estrategia sureña (muro y demás) que ya se utilizó en época de Nixon, y el famoso debate en Fox News con Trump y los candidatos republicanos y Megyn Kelly y si Trump despidió a RS o directamente dimitió. Preguntas, preguntas, preguntas. Y como el círculo no se cierra nunca, el documental indaga también en si fue Corey Lewandowski el que largó a RS, y si luego CL fue sustituido por Paul Manafort (otra vez), que a su vez se vio inmerso en el asunto de los rusos, y los correos y todo lo demás. Todo eso hasta que Manafort también tiene que dejarlo y aparecen Steve Bannon (al que ya vimos en el tema del Brexit y a Kellyanne Conway y todos los demás. Y siempre por ahí, Roger Stone. Siempre.

viernes, 16 de agosto de 2019

Network (1976)

Reconozco que no tenía ni idea de la existencia de Network hasta que llegó a mis oídos una emisión del Videodrome de Radio 3. ¿Cómo no se expone en las facultades de periodismo el primer día de clase? Bueno, si no el primero, en las primeras semanas (yo estuve cuatro meses, y por allí nadie la puso, ni hablaba de ello, ni llevaba cuatro periódicos bajo el brazo). Pero volvamos a Network, al poder maldito de la televisión, a la humillación constante y diaria de lo que ponemos y sacamos a relucir. Network son bajos instintos y guiones preestablecidos, es lucidez taciturna y evasión, son gritos en mitad de la noche porque un gurú televisivo diga que hay que gritar, y gritar y volver a gritar. O tal vez, no. Tal vez no nos conformamos (todos, algunos, alguien en primera persona del singular) con lo que nos venden, con lo que pasa entre los anuncios y los informativos, entre la entrevista que Pablo dijo que haría con Piqueras (anunciada por Sálvame) y que luego no se llevó a cabo, lo que pasa cuando un Telediario de TVE1 hace la rueda de prensa entera de Pedro en el mes de agosto de 2019, lo que ocurre con las cremas de Cifuentes y lo que no ocurre con el Master de Casado ni el plagio de Cum Fraude. No. ¿Qué se nos vende exactamente? El personaje, el gurú televisivo de Network habla de porcentajes: los que ven la televisión y los que leen libros. Eso, a mitad de los 70's, ya era preocupante; más cerca del 2020, un dramón de proporciones isabelinas. ¿Podemos escapar del influjo televisivo? ¿Qué tejemanejes tienen las grandes corporaciones para controlarnos? ¿Está todo supeditado al dinero extranjero? Aquí lo tenemos claro, con italianos y secuaces controlando más del 90% de la televisión en abierto y el sorayismo ilustrado entregando informativos a macarras de medio pelo y zoológico intransigente. En todos los lugares, la misma mierda, la misma voz (alta, menos alta, enana rumbera). Hay que ver Network. La tenemos que ver la que dejamos Periodismo nada más empezar y los que quieren empezar o están en ello y no la han visto. O, simplemente, pensar. Ver algo, durante dos horas, que nos haga cuestionarnos más los asuntos realmente importante. O no.

Liam is coming

jueves, 15 de agosto de 2019

The Naked Director. Primera temporada.

Como si de una sesión focolarina se tratara, The Naked Director empieza con fracaso y citas de Juan Salvador Gaviota (por ese orden y sin citar al baloncestita polaco). Y de ese fracaso, al paulatino ascenso dentro de un mundo en el que hay que darle a la imaginación... o no darle. Con el pretexto del tema de fondo, lo que cuenta The Naked Director es una la historia de una superación: del fracaso al éxito, de la tortura a la felicidad, del cero al infinito con paso por la cárcel incluido. ¿Qué precio tiene el éxito? ¿Qué supone innovar en un mundo anquilosado? ¿Por qué la envidia nos lleva y nos corroe por dentro? Obstáculos, obstáculos, obstáculos. Lo más paródico del asunto son ciertas persecuciones, ciertos maniqueos sin motivo aparente y ciertos decorados que dan pena más que risa. Pero que más da la presentación si el pastel de chocolate está buenísimo. O no. Bajo esa apariencia de superficial, aparecen preguntas sobre la cárcel, la heroína, el cambio generacional, la muerte del emperador, el boom de la economía japonesa y distintas sapporadas. Historia de superación personal que lleva a una serie de cambios sin precedentes. Coda: ¿Por qué queremos ser recordados? ¿Qué nos llama la atención en un tablero con demasiadas fichas? ¿Cómo cambiar de velocidad en la conversación en una partida con palabras demasiado largas?

Brexit: The Uncivil War

Acaba Brexit: The Uncivil War haciéndonos pensar sobre si hubo en aquel referéndum de 2016 fraude electoral. ¿Qué es fraude electoral? ¿Se debió votar el 14M después del 11M? No nos hagamos ese tipo de paja mentales, que nos llevan al desastre, a la distopía, a la locura más absoluta. Brexit: The Uncivil War se centra en la figura del ideólogo de ese movimiento que todavía colea: Dominic Cummings. Vaya personaje. Siempre nos quedamos con el flequillo de Boris, con las corbatas de Farage... o el modo de envejecer de Cummings. ¿Qué más da cómo esté envejeciendo Cummings? ¿Estamos locos? También pone la película, en boca de Cummings la torpeza (política) de caer en el cortoplazismo y en la retórica equivocada de ventajistas sin escrúpulos (¿acaso no lo somos todos?). Y esto solo es el principio. Únicamente el principio. El jodido principio. Boris se ha llevado el champú y la fama y el tinte, pero no vemos más allá de lo que queremos ver. No vemos a Iván Redondo manejando al tipo del Falcon (o no queremos verlo, o no queremos ver el plagio de cum fraude). No. La fama y los que se llevan la pasta. Se preguntan en la película si las personas cultas son las más idiotas. No vale leer a Sciascia o a Sánchez-Ostiz para ser el ombligo del jodido mundo. No. Pero antes de ese final, de esa sombra de duda sobre fraude electoral (¿el bombardeo total en época de elecciones en redes sociales es fraude electoral?), empieza B:TUW con una cronología de la historia de los británicos en la UE, en la CE, en la CEE... Tanto para esta mierda. Si. Y junto a Cummings, que es el sobre el que gira el asunto (peonza arriba, peonza abajo, bicicleta y sofá en la casa), Matthew Elliott (cuanta letra repetida en un nombre, pijo), y Daniel Hannan y Arron Banks y todos los demás. El Brexit no fue una casualidad. Ni de coña. No. Y de fondo, el UKIP y otra vez Banks de fondo. Cuando estoy en clase y le hablo a mis alumnos del mito del fontanero polaco, algunos ponen caras raras. ¿Fontanero polaco? ¿Alguien ha sido atendido alguna vez por un fontanero polaco? Ucranianos, sí; polacos, Juan Pablo II mediando ante los teólogos de la liberación (se nota que la ironía no funciona siempre), todavía no. Cummings y sus secuaces se centraron en mandar mensajes fáciles de entender y asimilar por la jodida($$$$$$$$$$) clase media británica, la del pub que abre a las 11 y que no quiere escuchar la campana de última ronda de pintas: Turquía (antes de lo del intento de atraco a Ozil), el coste semanal de estar en la UE, la inmigración, el empleo. No. No es tan difícil, ni tan innovador y nada cool. No. Cummings va a lo clásico, cogiendo manzanas (o nueces anasaguistianas, según se mire, según el pelo), va cogiendo de Mao y de Alejandro Magno, de Bismarck y de Clinton, de MT y de aquello de la economía... Sí. De aquello de la economía, pijo. Todos miran aquella campaña de Clinton. Sí. ProBrexit y AntiBrexit. Todos. Se trata de "recuperar el control", tanto de la calle como de las instituciones (hasta que un asesinato aparece y lo distorsiona todo). Y describe muy bien B:TUW el papel de nuestros políticos (da igual latitud/longitud/mal gusto al escoger ropa). Son personajes del pasado, son personajes fuera de contexto. Y habla mal DC del referéndum en sí, de esa idea de escoger entre cerveza o sin, entre algodón de azúcar o pipas, entre Atlético o Real Madrid (anoche era posicionarse con Kepa o Adrián). No es el siglo XXI época para un referéndum. No. Y todo no es Cummings en la película. También está el otro ivanrredondista de turno, Craig Oliver y sus secuaces. Hasta pone en tela de juicio el papel que tuvo la BBC en aquel proceso de 2016 y que sigue sin rumbo fijo. Y en esa sombra de dudas aparecen Robert Mercer y Steve Bannon y toda la parafernalia de una publicidad que ha cambiado, de una propaganda distinta pero fundamental para dar un no o un sí. ¿Somos más de Lakers o Celtics? Nuevo, viejo, mitad y mitad. ¿Comparamos el Brexit? En la película se habla de ponerlo al nivel de la caída del muro de Berlín y las consecuencias que tuvo. ¿Para cuando El Lugar de Don Juan independiente? ¿Freedom for Beniaján? Y el papel de las encuestas michavilásticas, y el voto de los antisistema, y las jodiendas con vistas a la bahía. A pensar se ha dicho. Y punto.

miércoles, 14 de agosto de 2019

El cuento de la criada. Tercera temporada.

Empieza la tercera temporada de El cuento de la criada con esa premisa de escapar o quedar, de huir o encerrar la cabeza en la madriguera. Pero hay que esperar la oportunidad para llevar el pack completo, que ya está bien con una parte de la familia separada. Empieza con fuegos físicos y fuegos interiores, casas hechas cenizas y vuelta junto al autor intelectual de una escapada anterior. O eso parece. Y esta temporada es de venganza mientras te obligan a hacer asuntos que no quieres hacer. Pero la pregunta debe ser la siguiente: ¿Qué cantidad de cosas hacemos sin motivo aparente en la vida? Más de la cuenta. Aquellos fascismos/comunismos/totalitarismos trajeron estos trajes, estas huidas, estas cárceles y estas sogas en el muro. O tal vez, no. Tal vez la rebelión diaria está castigada por los poderes establecidos y levantar la voz esté mal. Muchos pensamientos tras esta tercera temporada de El cuento de la criada. Demasiados. O pocos. ¿Cómo cuantificar el dolor? Otegi lo ha hecho y luego ha reculado. Con los asesinos y las bestias, pasa eso. Siempre. Antes o después, viene Berlín 1945. Antes o después, nos pillan los rusos. Muchos rusos y con mucha gana de asesinar. Es lo que tiene la Historia, la Historia ficción, la ficción y la distopía. Pero como siempre, debes pensar si te están utilizando (otra vez). Momentos nos deja también que nos llevan a lo peor de los totalitarismos (póngale la etiqueta que quiera comunismo, fascismo, gileadismo), recordando al niño balsero Elián. Viva lo que sea, pero libre. O no. En momentos determinados de la Historia hay que elegir bando. Sí o sí. No queda otra. Elegir. Colaborar o luchar, hacer(se) selfies con terroristas o apoyar a la resistencia, dar tu vida por los demás o vivir a cuerpo de lazo amarillo, de vestido rojo, de camisa estalinista, de duceísticas esvásticas. ¿O era al revés? Coda: Al final nos van a hacer falta los pañuelos y todo, Ada. Será que me estoy haciendo un blando.

martes, 13 de agosto de 2019

lunes, 12 de agosto de 2019

La voz más alta (The loudest voice). Primera temporada.

La primera temporada de La voz más alta, más allá de comparaciones de circo de Roma, es una historia de ambición. La ambición de un tipo despechadoo por volver a ser el número uno en lo suyo. Un ganador. Un tipo que puede enseñarla porque hasta RM lo adora. Ya lo cantaban los Stone Roses: "I wanna be adored". Pero también es una historia de tormentos interiores, de manos largas y miradas que penetran, de cambio a mitad de los noventa en una Yankilandia en la que ciertas caídas aumentaron pesambres y disgustos. Tiene de todo La voz más alta, sufrimiento y descaro, problemas en el trabajo y sangre que no para de manar. Es bíblica en muchos sentidos. Hay mucho San Pablo que, quiera o no, se convierte camino de Damasco. Y en esa perspectiva, la motivación es crear un canal de noticias para los republicano. No para todo el público. No. Una cadena de pago para los que quieran verla. Yo no explico para todos mis alumnos, explico para los que quieren aprender y para los que intentar aprender aunque no puedan. A los demás, que les den. Pero por ese camino sirio, hay de todo. Demasiadas guerras civiles. Y del germen del 95 a la paranoia de las Torres Gemelas del 2001. Aquel día nos retrató a todos. Momento significativo es el de tener que decidir si se emitían las imágenes de personas lanzándose al vacío desde la torre norte. Y a partir de ahí, la cacería mundial contra el terrorismo internacional. Y, como en la película, vemos quien manda: el vicepresidente. Y de ahí, a las amenazas. No deja espacio para la pausa La voz más alta. Siempre hay tensión. Irak, A-Qeda y todo lo demás, y mientras en España los palmeros en la calle haciendo el gilipollas. Aunque la pregunta es otra: ¿Qué hubiera hecho Aaron Sorkin con esta historia? La cara del mal, Sadam. Y cantamos en plan Xuxa: es la hora es la hora, de matar a Hussein, de cortarle las pelotas y jugar al futbolín. Qué bien me lo hubiera pasado trabajando estos años en la FOX News. Luchar contra ese Hitler de Oriente. Y habla el personaje de RS al final del cuarto capítulo: "El periodismo es Historia. Y la cuentan los vencedores". Lo de RA y la creación y el desarrollo de Fox News no va de contar de noticias (siempre); va de cantarlas, contarlas, y, si hace falta (como contra Obama), crearlas. Ríase usted del resto de noticias falsas, de bulos, de lo que ahora llaman Fake News. ¿Importa que sea falsa o no una noticia? Ailes y sentir, no pensar. No hay que pensar, que eso te hace meter en líos. ¿Tenía sombras? ¿Quién no las tiene? Obama, el afroleninismo y esa cantinela contra todo lo demócrata y no republicano. Al final, hasta tus más fieles seguidores se convierten en tus más ácidos detractores. Siempre pasa. Putos desagradecidos. Rapidez para olvidar. Nada de amigos. Los amigos solo se comprueban en cárcel, hospital y cementerio (y EHDLCV añadía en el préstamos de dinero). Hasta los gurús son destronados y su legado, olvidado. ¿Y qué fue de su obra? ¿Nos olvidamos de la verdad. Grandes verdades en La voz más alta. Pero lo que pasa es que todo es mentira. Siempre. Coda: Que malas son las agonías largas. Muy malas.

Lambs of God. Primera temporada.

Por cada vez que vayáis a una reseña sobre Lambs of God y se pueda leer "cuento gótico", chupito. De Bezoya, de Lanjarón, de amoniaco, cada uno que decida lo suyo, que cada uno tiene el diablo que se merece. Eso pasa con la primera temporada de Lambs of God: que un cura, en 1999, va a ver a tres monjas de un monasterio y recibe su (¡no?) merecido. O tal vez, sí. Caras reconocibles, sueños, horror, autoflagelación, locura, ojos de color distinto, rasuración monacal y muchas cosas más. Pero cuando todo parece monotemático, de encierro cistercienciense antes del Apocalipsis del 2000, el asunto cambia y tira por otros derroteros, y empiezan a salir silencios callados durante muchos años, y secretos que no deberían salir y obispos que quieren perras y esconder otras mierdas varias. La búsqueda, la familia, las dependencias, la falta de escrúpulos de algunos por sacar con las entrañas lo que haga falta. En mitad de ese síndrome inacabable, Lambs of God nos hace pensar, nos hace llevar las ideas al extremo, a olvidarnos del resto del mundo, a huir sin mirar atrás, a saltar, a empujar, a enterrar. Y puestos a contar historias, que los cuentos nos lleven con ellas. Milagros y montañas, ermitañas y herencias, olvidos y muertes necesarias. De todo un poco en la primera temporada de Lambs of God.

El anuncio del día

domingo, 11 de agosto de 2019

Siempre con Quentin (II)

Gran entrevista en El Mundo del Siglo XXI a Don Quentin Tarantino.

David Rodríguez

David Rodríguez es otro de esos personajes imprescindibles en nuestro imaginario colectivo. Al menos para todos los que lo conocemos.

sábado, 10 de agosto de 2019

Siempre con Quentin

Ahora que está en la diana (otra vez), hay que estar con Tarantino. Siempre. Resulta que la ficción está perseguida. Con un par. Volver a prohibir, volver a sugerir lo que tenemos que pensar, volver a sugerir lo que tenmeos que escribir. Volver a joder la marrana con la censura. Nada nuevo bajo el sol. Siempre la misma cantinela, siempre los mismos.

Jett. Primera temporada.

La primera temporada de Jett te lleva a diálogos de Pulp Fiction entre blanco y negro, a disparos en cuartos de baño, a ascensores y Pollos Hermanos, a una Carla Gugino que lo absorve todo. Pero tambien lleva al oceanselevismo y los cócteles, a los disparos y los viajes, a los robos de anillos (ringggggggggggg) y a una Cuba que pudo ser y no fue. Bombas y jueces racesblack, hijos desviados y fiestas con final (in)feliz. Dinero encima de la cama y jugar con varias barajas. La cárcel, como a Gil, cambia a las personas. Hay demasiado Soderbergh, hay demasiados paralelismo... ¿Y qué más da? ¿Eso importa? Lo importante es que mantiene la tensión, cuida ciertos detalles, subraya ciertos sarcasmos que no deberían faltar en nuestras vidas y es llamativa. Muy llamativa. La enfermedad, la cárcel y sus daños colaterales, las pastillas y ser feliz meando en una iglesia, mafias internacionales pero sobre todo, todo, girando alrededor de Jett (CG). No hay resquicio para el buenrollismo en la primera temporada de Jett. Toda la sangre del mundo, la real y la irreal, la necesaria y la prescindible, está justificada. No venimos a este mundo a hacer amigos, venimos a sobrevivir, a luchar por cumplir sueños y evitar pesadillas. Pero antes o después, la pesadilla se instala y solo hace falte tener tu particular Grupo Salvaje para matar escorpiones mediante hormigas. Todo lo demás son milongas. Y punto.

jueves, 8 de agosto de 2019

miércoles, 7 de agosto de 2019

martes, 6 de agosto de 2019

Perdiendo el norte (y la brújula)

"Ejército de espías de la lengua". Olvidándonos por un momento del asunto idiomático, únicamente un momento. ¿Qué pensaríamos si alguien espiara a un grupo de niños? ¿A quién lo equiparamos? Me vienen a la cabeza demasiados nombres, antes y después de Alemania a finales de los veintes y durante los treintas y los cuarentas. Demasiados.

Supernovas (sin sed) de Champagne

lunes, 5 de agosto de 2019

La contradicción de Las Malvinas

Euphoria. Primera temporada.

La primera temporada de Euphoria te hace mantener la atención en cada uno de los diálogos, en cada uno de los saltos en el tiempo, en cada una de las relaciones, en cada una de las humillaciones. Porque Euphoria es venganza y humillación, propia y ajena, en mitad del instituto y en mitad de la piscina, en una habitación con malas compañías y en una relación tóxica por Internet. También reflexiona Euphoria sobre los silencios y lo que no dijimos, sobre lo que hicimos con alguien bajo la influencia de Internet y bajo la influencia de los malos hábitos. Y todo eso en una atmósfera cerrada (no únicamente del IES), en un lugar donde todos se conocen, y todos se odian y todos tienen algo que esconder. O muchos CD's que esconder, o muchos secretos que guardar. Euphoria es traición, es escapar para volver al Infierno. Una y otra vez. Y un cuarto capítulo sin frenos, derechito al infierno que más de uno piensa que no se merece. O debería merecer. De feria en feria y tiro porque me toca. O nos toca. Y en sa marcha hacia el caos, toca Apocalipsis, tocan marcas en el cuello, tocan madres tocapelotas, toca Rosalía de fondo en el quinto capítulo mientras hay juego de dedos, toca CocoRosie después de un abrazo amigable. ¿De verdad era deprimente la última temporada de Mad Men? Qué mayores somos, pijo. Y sí, la primera temporada de Euphoria nos lleva a reflexionar, una y otra vez, sobre la depresión. ¿Qué nos lleva a la depresión? ¿Qué hacemos para salir de ella? Y también es venganza, es dolor, son marcas en la cara, y en el cuello y en el alma. Y todo lo demás, también.

16 añitos

Himno de caída a los infiernos

Icono pop

Nada como escuchar a quien describe este proceso de zombificación.

domingo, 4 de agosto de 2019

Derry Girls. Segunda temporada.

No todo va a ser Guerra y paz. No. Dejemos de un lado a los viejos barbudos del XIX, que ahora todos somos expertos chernobylísticos. Nada. Todos sabemos de reactores nucleares sin ver Good Omens. Pero no pasa nada. No. Si en Navidad me tragué la primera temporada de Derry Girls, ahora (en plan Nikis/Intronautas/Vegetales/Odioelverano) toca la segunda. Dejando de lado a Tolstoi (¿alguien lo ha leído? ¿de verdad?), nada como empezar escuchando al tiparraco de Gerry Adams doblado con voz rara por jodiendas con vistas a Derry. Empieza la cantinela de las locas con jodiendas de campamentos entre católicos y protestantes y distintas pajas mentales. La familia, tan loca como siempre. Tarados perdidos. Protestantes y pantalones impermeables para empezar, música de Enya y camisetas sobre barricadas. ¿Podríamos vivir sin Primal Scream? ¿Podríamos vivir sin el debate sobre Primal Scream si son más rockeros o no? ¿Volverían a hablar de ello en un FIB en directo Chema Rey y Tomás Fernando Flores? ¿Por qué ya no se habla de Tomás Fernando Flores como director de RTVE? Habría que preguntarle a Podemos, pero volvamos a Derry Girls. ¿No hay lesbianas protestantes? Y volviendo a Chema Rey, suena de fondo la adolescencia terminal y los arándanos y todo lo demás. Vivan los Sospechos Habituales. Que no falten. Y las profes sustitutas. Y es bueno preguntarse, a mitad de todo, quien cojones es Keyser Söze. Con un par. Vivan los niños con las cabezas del revés, los narradores que engañan, los tullidos que se llevan el premio gordo. Carpe imbécil, vive la vida que mañana, como hoy, todo será mentira. Todo mentira, como los conciertos de Take That. La maldición camino de Belfast, camino del otro barrio, camino de las monas con sorpresa. Todo es sátira y función, como las temporales treguas del IRA. Y la visita de Clinton, y las medias verdades institucionalizadas. Y todo lo demás, también.

sábado, 3 de agosto de 2019

Wild Bill. Primera temporada.

Pese a empezar reduciendo el asunto un poco a la elección entre lo bueno y lo malo, conforme avanzan los capítulos y los minutos, se ve que la primera tempora de Wild Bill es un buen ejercicio de honestidad. Lo intentan hacer bien, aunque no siempre lo consiguen. Pero es una serie que hace pensar: sobre lo que hicimos en el pasado y como esos hechos repercuten en nosotros y, directamente, en los demás. Lo que hacemos cambia la vida de muchas personas, sacando instintos desconocidos en algunos. El problema que tenemos con Rob Lowe es que pensamos (sí o sí) en El Ala Oeste de la Casa Blanca (por defecto, otra vez). Pensamos en su Sam Seaborn, como nos está ocurriendo en la tercera temporada de El cuento de la criada con Bradley Whitford (ahora con pelo y barba blanca, adiós al zanahoriarismo), que en vez del comandante Lawrence lo vemos como Josh Lyman. Cosas que pasan. A lo que iba. Independienteme de la motivación con la que empezamos a ver una determinada serie (y las pajas mentales que eso conlleva), no te hace falta un estado de ánimo determinado para ver cualquiera de estos seis capítulos. No. Siempre sacas algo en claro: la vanidad de los compañeros, la jodienda de los esterotipos, el valor por defender a un familiar, la locura, el descontrol, el odio al que viene de fuera a ocupar un puesto mejor que el tuyo. Tiene de todo esta primera temporada de Wild Bill. Traición, cadena de mandos, tuertos sin principios y ruskis con todos los vicios de los ruskis. Y cuando la serie parece que se queda en algo aséptico y condescendiente, con el jefe de policía viudo y criando solo una hija de 14 años, el relato (ahora que se lleva tanto lo del relato entre Pablo y Pedro) toma un cariz que te lleva a los hígados familiares, a las noches de cristales rotos, a traicionar a tu gente por tu familia, a sacrificar tu integridad por una cuenta corriente, a matar a tu hijo sin que el sepa que tú eres su padre, a vender tu integridad cogiendo brócoli por 650 libras al mes. Como casi siempre. Al final, después de tanto barniz, Wild Bill es un cuadro para pensar sobre dramas familiares, los que tenemos desde siempre y los que nos vienen de fuera, los de la finca conlindante a la nuestra y la que nos soborna y hace sacar nuestra peor casquería. Y todo lo demás, también.

De Ortega a Ortega

No hablamos de toreros. No. Tampoco de filósofos ni de sobrinos nietos de filósofos expertos en cine y en ir a publicidad de forma peculiar. No. Hablamos de sandinistas. Hermanos y conocidos y enemigos hasta el final. Buen retrato de Luis Alemany en El Mundo del Siglo XXI de los hermanos Daniel y Humberto Ortega. Nos viene bien para reflexionar un rato.

jueves, 1 de agosto de 2019

¿Quién quiere ser el Amazonas?

19 añitos...

Summer of Rockets. Primera temporada.

La primera temporada de Summer of Rockets es confusa y desconcertante, intrigante y con demasiados puntos suspensivos. Demasiadas tramas que no sabes si se alejan o se acercan: audífonos, espías, agentes dobles, rusos que ponen audífonos a Churchill, jóvenes desaparecidos, lucha racial, adoctrinamiento en el aula, jovencitas que mienten, ruskis entrando en el MI5 y el MI6, compañeros de trabajo brumosos... De todo un poco. Cuando parece que todo es aséptico, superficial y sin base, cambia el asunto. Y bastante. Todo es mentira, todo es una conspiración, todo pretende un cambio de gobierno. Nada como el albionístico territorio luchando contra su destino mientras pierde colonias y el horizonte. Y llegan disparos y sangre y todo lo demás. Nada es lo que parece aunque huela a perfume del caro. Y las bromas y los chistes acabaron con el golpe, con el chascarrillo, con la militarización del asunto. ¿O era al revés?

Elegir entre la dignidad y otra cosa

Vaya pieza se ha currado Manuel Llorente en El Mundo del Siglo XXI recordando Los girasoles ciegos. Recuerdo que lo leí en 2008 y la impresión fue muy buena. Habrá que rescatarlo y volver a pensar sobre esos textos. Coda: Y la anécdota en la facultad sobre Billy el Niño, muy buena. Alberto Méndez siempre en la memoria.

miércoles, 31 de julio de 2019

Qué te parece...

Tito Carlos en el siglo XXI

No todo es The Wire en Baltimore. Hay más. Hay que leer el retrato que hace hoy Pablo Pardo en El Mundo del siglo XXI. Omar y compañía, sí; pero el resto, también.

martes, 30 de julio de 2019

Good Omens. Primera temporada.

Estaba ahí medio sentado, medio acostado, medio medio de todo, cuando charlando vía mensajería de móvil con el exalumno Nick, me recomendó Good Omens. Ni puñetera idea de la serie. No la conocía. ¿Con razón? ¿Sin ella? No lo sé. Será por series. En serie... decían en Grupo Salvaje. Pero eso es otra cuestión. La primera temporada de Good Omens es paranoica. Es una locura. Una jodienda de ángeles y demonios, pero sin los iluminatti, sin marinianismo, con alas, anticristo y lo que venga. No es definible Good Omens en pocas palabras. No. ¿Salvar el mundo? ¿Brujas? Ahora, 1656, coches de traca, pintura azul y disparos, teléfonos y monjas satánicas, Don Draper gabrielizado y todo lo demás. Y un Hamlet de chiste y un Guillermo que copia a un caído, y una guillotina y un unicornio que se escapa y el maná cuando no se espera. Desconcierta a veces Good Omens en su primera temporada. La Revolución Francesa y los crepes, y el hambre y todo lo demás. Y Mesopotamia y los nazis, y ciertas iglesias y ciertos bombardeos que no hay que olvidar. Y sacar la Atlántida si hace falta a reflote. Pero todo se reduce a un Anticristo que se pasa al otro bando, dos ángeles que se salen del perfil y unos jefazos que cumplen con el principio de Peter. Y todo esto... ¿para qué? ¿Para más puntos suspensivos?