miércoles, 13 de diciembre de 2017

¡Vivan los experimentos con gaseosa!

¿Qué hacemos para honrar a nuestros caídos? ¿Qué hacemos para recordar a distintos bandos y visiones del ejército? ¿O esto únicamente se lo dejamos a los novelistas?

7 años sin Enrique Morente

Sí. Cierto. 7 años sin Enrique Morente. Casi nada. Se dice pronto. Parece ayer cuando lo vimos en el Auditorio Víctor Villegas. Era 2009. Un año y dos meses después, se fue pero nos queda su música.

martes, 12 de diciembre de 2017

4 Blocks. Primera temporada.

Tiene frases míticas la primera temporada de 4 Blocks que conocí gracias a la recomendación (otra vez) de Lorenzo Mejino. Libia y Turquía, rostros reconocibles. Extrapolable a extranjeros de cualquier país con décadas de estancia. La mafia. La policía. Recuerda, por momentos, como bien indica LM a Gomorra. Historias sobre la calle, sobre los permisos para ser ciudadano de un país (en un momento uno de los protas dice que los refugiados tienen más derechos que ellos), sobre el trapicheo, las tragaperras, las discotecas, la relación fraternal y la de amistad. Buenas reflexiones. Y con los hipsters se hace dinero. Residencia no permanente después de toda una vida en Alemania. Así funcionamos. Los 4 bloques: mujeres, cocaína, tragaperras, extorsiones. Los 4 Bloques, y, otra vez, aunque no estemos en Italia, un libanés. Vaya tela. Y siempre hay un falso 9, o debería existir un falso 9, un Muller como el del Bayern o el de la selección alemana. Y siempre hacen falta suministradores, administradores, rodillas en tierra. Cárcel, distancia, velo. 4 Blocks pasa del infierno del Islam a la codicia de la mafia en un Berlín hecho trizas con la porquerías que andan y venden, con la escoria humana y la existencial. Con la escoria de toda la vida. Y la vuelta a los orígenes, y los palos del sombrajo que se caen, y los agentes dobles que se venden por dinero, y el odio fraternal, y las grapas en la cabeza, y las planchas en el pecho, y la cuerda al cuello, y la capacidad de huir, y la posibilidad de elegir, y el duelo, y los insectos y la droga, y la copia del jacksontellerismo y una vez que se abre la baraja no hay ases para todos. Imposible. Ni de coña. Todo se fue a la mierda hace muchos años, el mito de la convivencia y la multiculturalidad es una mierda como el Empire State de grande y hay sextos capítulos que deben ser vistos una y otra vez. Siempre. Vivan los pilares, hasta que caen. Vivan los mitos derruidos, vivan los que gritan en mitad de la tormenta eso de... ¿Y ahora qué?

sábado, 9 de diciembre de 2017

Sábados en los que comentas a tus seguidores

¿Cuál fue el motivo para empezar a hacer comentario en los blogs? ¿Nos acordamos de lo que hacíamos hace 10 años? Tampoco. Nunca. Respuestas recurrentes. Martes al sol y todo eso. Pero el tiempo pasa y nos hacemos mayores y todo lo demás.

Tijeras robóticas

La hijísima, la hermanísima, la pistola, la tarjeta, la caja fuerte, la almohada. Todo es una gran mentira. Hasta en las novenas sinfonías elevadas al cubo, la mentira vence.

Alias Grace. Primera temporada.

Con los saltos en el tiempo del primer capítulo de Alias Grace se pierde un poco la fluidez, se pierde un poco el hilo, pero no es fácil meter(se) en la piel de protestantes y católicos que huyen de Irlanda en el siglo XIX y que llegan a las antiguas colonias, ahora Estados Unidos. Pero una asesina, su médico, su cárcel, sus dueños, sus mierdas varias, van encauzando el camino, aunque no del todo. Esa falta de fluidez, pese al dinero invertido, pese la llegada a Toronto, pese a colores de piel nuevos, babelónicos barros portuarios donde clavar los pies. Pese a todo ello, hay que verla. Sí. Hay que verla, aunque caiga en los tópicos de padre borracho que pega a los hijos y jodiendas con vistas al frío, también demasiado recurrentes. Todo recurrente en ocasiones. Y las recurrentes manos largas del padre, en todos los sentidos, también. ¿Todo eso lleva a una mujer a convertirse en asesina/cómplice de asesinato/o lo que sea? Y más tópicos, bocas que alimentar, ropa sucia, zapatos rotos, mierda de caballo a espuertas, pelo bajo sombreros y pañuelos para mejor no mirar. O sin mirar. Ideas democráticas en mitad de la penumbra en boca de criadas. Nada como sacar tripas a los pollos, nada como gritar en una celda, nada como los experimentos, nada como las chimeneas al amanecer después de una noche y trabajo de costura. La tristeza, el enfado, la desesperación, la falta de humildad. Y pensar en lo peor, y todos al Infierno. Cada uno tiene el diablo que se merece. Algunos, más de uno. Bastantes. ¿La traición tiene un aire despreciable? ¿Seguro?

viernes, 8 de diciembre de 2017

Reflexionando sobre el canal

Seguimos enfrascados entre mafias, entre políticos corruptos, entre ilusos que creen que el Estado nacionalizará el invento. Y, al final de toda esta mierda, resulta que todo es mentira. Todo falso. Todo mierda.