viernes 20 de noviembre de 2009

Hoy es el día.


Aunque la pregunta debería ser:
- ¿Cuándo no es el día?
- ¿Por qué no esta tarde?
- ¿Otro gintonic?
Y todo lo demás. Pues eso, que hoy es el día. Y punto.

¿20N?

¿Seguro que sale el sol?


Vamos a sacar la calculadora, y no hablo de encefalitis. 65 millones de vacunas y 325 reacciones. Conclusión: Mi opinión es que no tengo opinión.

La caja de sorpresas!!!


Sé que bebo vinagre, pero da gusto pasar un rato de jueves con Jesús, con Maica, con Zoilo, con Isabel (muchas felicidades) y con Yolanda. Da guto tener amigos como estos.

jueves 19 de noviembre de 2009

¿Está tibia la cerveza?

miércoles 18 de noviembre de 2009

Malditos bastardos.


No eran indios. Bueno, casi ninguno. Siempre hay un indio suelto por ahí. Alguna carcajada de vez en cuando, alguna cabellera cortada, alguna esvástica grabada con cuchillo en una frente. He tardado más de la cuenta en ira a ver Malditos Bastardos . Objetivo matar nazis. En primera persona. Yo mato nazis. Sobre el papel, difícil. En la práctica, más difícil todavía. Una pega a Brad Pitt, la mandíbula cuadrada perfecta es la de Quentin Tarantino, no la suya. De Diane Kruger no se pude decir nada, sólo que siga con ese esplendor. Esperaba mucho más. Muchísimo más. Quizás hay diálogos excesivamente largos. El talento destilado es talento, pero menos. El güisqui, por supuesto, un gran invento. ¿Pedirle más cosas a Tarantino? Las pelis de Quentin son como las misas, siempre hay una parte mejor que otra: un día el Padrenuestro, otro día el Credo, otro día que no hay misa. Y la compasión. No hay casi momentos para la compasión. Un nazi y un comunista son los que son. No hace falta que lo deletree. ¿Verdad? Y a falta de pan, los americanos decidieron colaborar unos años con los putos estalinistas para acabar con tito Adolfo. Por cierto, que Tarantino saca a Tito Adolfo y a Goebbles un tanto envejecidos, arrugados, sombras de lo que fueron. ¿Disparate? ¿Genialidad? Si hace 70 años hubieran podido elegir, a quién te hubieras cargado: ¿a Hitler? ¿a Franco? ¿a Stalin? No se debe cuestionar a Tarantino. Es como pensar en Adán. Hay creación, costillas y luego Quentin Tarantino. ¿Osas rechistar? Evidentemente siempre pondremos en la balanza Pulp Fiction y Reservoir Dogs, pero son hijas distintas. Incluso, deportes distintos. Es como no valorar Death Proof, ese homenaje inigualable a la mujer. Pero a lo que iba. A Malditos Bastardos se le juzgará mejor con la siguiente peli de Tarantino. Dice Don Importante que intentar matar a un nazi es una cosa difícil de tratar. En la ficción, como en la mitosis, cualquier cosa vale para dividir y multiplicar. Pero hay veces que las cuentas salen negativas. Repito, que yo esperaba más, pero si yo fuera Tarantino no hubiera hecho ninguna peli más después de Pulp Fiction. Las comparaciones son odiosas, y los domingos en verano, pesados. Siempre repito la frase de George Harrison: “Prefiero ser un exbeatle a ser un exnazi, aunque preferiría ser un exnada”. Viendo MB habría que decir: “Prefiero Pulp Fiction a Malditos Bastardos, aunque lo increíble es una peli subvencionada por el Ministerio de Cultura de España”. Eso si que tiene narices, que nos quiten un pastizal en IRPF para pagarle el experimento a una panda de individuos guays subvencionados. Eso si que es una forma de totalitarismo. ¿Por qué con mi dinero? El totalitarismo subvencionado, que, por cierto sigue sin quejarse de la guerra de Afganistán. En fin, que volveré a ver MB y tendré una opinión distinta a esta primera vez. O tal vez no. Pero qué más da Hitler ya ha muerto. Y todo lo demás.

¿Tiempo? ¿Quieres tiempo?