lunes, 24 de abril de 2017

Adiós

domingo, 23 de abril de 2017

La penúltima de Marc Gasol

El sueño me venció, pero no está mal verlo repetido hasta la saciedad.

Himnos para sacudir(se) el pringue...

...y juntar unas letrillas mirando a los medicamentos.

Versión para un domingo febril

Pero esta vez, y sin que sirva de precedente ni quede linea de duda, sin chocar(nos) por las paredes, sin atropellar a nadie por mitad de la calle y sin que los amigos de lo ajeno esperen nuestra caída para robar(nos) el móvil. Y todo lo demás, también.

viernes, 21 de abril de 2017

Subiendo el nivel

La difícil conjunción entre imágenes y música vuelve a llevarnos a tierras de MN y nos deja himnos para enmarcar entre nieves y hielos, entre venganzas y juegos sucios, entre luchas adenísticas.

El mismo cielo. Primera temporada.

Se quedan cortos los seis capítulos de la primera temporada de El mismo cielo. 1974. Espías. Dopping preolímpico. Campeonato del Mundo de Fútbol. Berlín dividido. Espías de la RDA en la RFA. Don nadies de la RDA que quieren hacer un túnel para pasar a la RFA. ¿Debilitamiento de la socialdemocracia? Kissinger y sus entresijos. Nixon y sus dimisiones. Partidos que cambiaron la historia pero jodieron un cruce. Control total de las personas. Todo es complicado en El mismo cielo. Jugar con dobles parejas. Pasar de la opción a por motivos de fuerza mayor a la opción b. Pero como dice uno de los personajes, "mejor un rato en la cloaca que toda una vida en la mierda". Y todo lo demás, también.

jueves, 20 de abril de 2017

miércoles, 19 de abril de 2017

El filtro pone el freno

El filtro de la Consejería no me permite escuchar himnos, no me permite escuchar declaraciones de políticos incorruptibles. González, Napoleón, Robespierre. Será por filtros. Será por guillotinas

Sigue el mesianismo

lunes, 17 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXXVI)

Aquí seguimos, jugándonos las pestañas entre gritos de dolor e intolerancia. Camino de ninguna parte, porque Las Azores no llegan. Difamando de todo lo difamable. Bastardos que no entienden el esfuerzo. No dejar al prójimo en paz. Bobos que no entienden el significado de la palabra sacrificio. Y todo lo demás, también.

Algora, mil veces

¿Dónde?

El tío del micro

Nuestro Zurdo murciano, el señor Joaquín Vera, ejerciendo del susodicho título en Santa Eulalia.

Seguimos enterrando instantes

Empieza la locura

Y no dormir. Vaya show en el Blazers Vs Warriors.

sábado, 15 de abril de 2017

Victoria. Primera temporada

No nos hemos recuperado de la primera temporada de Isabel II de Inglaterra en The Crown, cuando nos metemos de lleno con la primera de la reina Victoria. Y sigue siendo con palabras mayores. Con mayúsculas. Con trajes nuevos. Con velas nuevas y recicladas. Y con luchas entre los seguidores de los partidos más liberales y los más conservadores (o que cada uno le ponga su nombre y sus apellidos). Pero los detalles, el lujo de detalles, las ropas, las joyas, son interminables. A veces, incluso, llegan al derroche, al baile, al champán (con o sin sed), con o sin charolitos con los que salir a montar a caballo. Pero es que la reina Victoria da para muchas series, para muchos hijos, para muchas hemofilias. ¿Matrimonios felices? ¿Agitaciones políticas? ¿Ruido de carros? El tío Leopoldo, reinando en tierras belgas, de visita para joder la marrana. Jodiendo la marrana. Salones de oro, rizos, patillas. ¿Libertad para los cartistas? ¿Qué broma es la libertad? ¿Qué broma fue el cartismo? ¿Peligro o hambre? Alatriste nos recordó que hasta las ratas se emparejan; en esta primera temporada de Victoria, que los cuervos lo hacen de por vida. Y reyes que no son respetados aunque toquen el piano como los ángeles. Actas de Matrimonio Reales y cuitas al poder. Salones para audiencias y audiencias sin salones, convenciones de ideas nuevas en un régimen que se negaba a cambiar. Labores nobles no entendidas. Discursos alemanes que han de ser traducidos al inglés. ¿Perspectiva con la reina o el rey de nuestra parte? Pero siempre nos queda Shakespeare y su Julio César: "Los cobardes mueren muchas veces antes de morir". Y también, de Don Guillermo: "Los valientes saborean la muerte una sola vez". Será por frases para recordar de la primera temporada de Victoria. Y los matrimonios felices, escasitos. Muy escasitos. Y los preñados, bien aplaudidos. Y brandy con nata, mejor que nada. Sesos, hígado y pulmones, para comer y cenar. Y amores que podrían quemar ciudades. ¿Teutón aletargado? ¿Albertito y su bigote alas alturas? Vómitos reales. Y trenes que cambiarán el mundo. Y personas demasiado ocupadas como para dejar regentes, demasiado ocupadas para morir. Y todo lo demás, también.

viernes, 14 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXXV)

Los apañamortajas siguen al acecho. Están esperando. Bullebulle gusanero que les da de comer. Pero nosotros no pasaremos por ese calvario. Iremos, directamente, a la saliva oceánica.

Camino de Las Azores (XXXIV)

El desorden es un símbolo de autoestima individual, de personalidad y, si me apuras, de presión sanguínea. Y nosotros tenemos la tensión baja.

Camino de Las Azores (XXXIII)

La tempestad es un mal sueño. Uno de tantos. Voces que pretenden apaciguar el fuego interior. Llamas que lo fastidian todo. Ni la música celestial arreglaría este desastre.

jueves, 13 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXXII)

Hay veces que perdemos el sentido, todos los sentidos. En este viaje a ninguna parte, todavía más. Y chirrían los oídos, y no sentimos los limones ni las fresas ni la sal. Siempre salimos perdiendo.

miércoles, 12 de abril de 2017

Las 3 palabras

Ahora que estamos en Semana Santa, antes y después de ECI, hay leer y releer esta columna de Rosa Belmonte. Ya sabes: SEB.

Catastrophe. Tercera temporada

Menos risas que otras veces en la tercera temporada de Catastrophe. No siempre puede estar uno en una espiral de sonrisas aunque te lo pida el cuerpo. El drama llega a la ciudad, aunque, de vez en cuando, vuelvan los chascarrillos y tita Carrie para despedir(se) no tiene ni tiempo. En esta ronda de seis hay decepción conyugal, desamor fraternal, envidias, lujuriosos recuerdos, duelos, reentradas laborales, ascensos y sermones, y preocupaciones. Es momento de pensar en el futuro: hipotecas, hijos, niñeras, dolor por la muerte de seres queridos, problemas de alcoholemia, cornamentas y cuitas varias. Pero siempre hay un momento de chispa en Catastrophe.

El no del peluquero

No. No es el nombre de una obra inacaba e inédita de Don Leandro Fernández de Moratín. Parece mi sino. Está el del protagonista de jornadas en la vieja Iruña, en el Viejo Reyno, y mis cuitas.

martes, 11 de abril de 2017

Versión de un martes sin prisas

Mejor martes que lunes

Camino de Las Azores (XXXI)

Somos espectadores de un delirio. Participamos de una Utopía sin JH. Pintoresca escena ante telarañas estomacales. El drama inacabable. O como se diga. ¿Exageración? ¿Representación de la comedia sin chiste final?

lunes, 10 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXX)

En mitad de la persecución seguimos. Invisibles tíos saínes, invisibles tíos garrampones, invisibles tíos del saco vienen a por nosotros. O, quizás, seamos nosotros esos tíos convertidos en fantasmas de primeras personas del plural.

sábado, 8 de abril de 2017

Medusa

Empieza con bruma Medusa de Ricardo Menéndez Salmón. Habla de tesis doctorales, de películas de tres minutos y veintisiete segundos. Vilna en el horizonte con la presencia nazi entre 1941 y 1945. El terror de lo sencillo. Palabras que no conoces como eviscerar, es decir, extraer las vísceras. Máquinas de extraer las vísceras. Visualizarlo en mitad de esa bruma. Y de golpe, tiros en la sien. Visionarios de número 12. Y la familiaridad para ilustrar momentos. Y alguien no deseado, alguien temerario, alguien que no era algo. Y batallas, como la de Tannenberg que hace perder al padre. ¿Alguien ha leído la Ilíada en edición infantil? ¿Seguro? Y las primeras pinturas, como Pelea de cangrejos. ¿Quién piensa en esos motivos para dibujar? ¿Septicemia? ¿Son el cine, la fotografía y la pintura las tres cimas del icono? ¿No eran los espejos? ¿Seguro que el arte da fe de lo que hacemos? ¿Seguro que es antipedagógico? 1918: gripes y cimitarras que acaban de vidas; el orden lo pone cada uno en primera persona del singular. 1919: comer hierbas, como el que come piedras. Pesebres germánicos en busca de sujetos que ejerzan su papel en le Belén. 1920: Padrastros sin uñas que adorar qu hablan de Hitler y se bajan del vagón en marcha. El cultivo de la soledad, como el suicidio, no tienden a principios educativos. Ya lo dijo el Maestro de Gramática, "no hemos sido educados en la altivez del suicidio". Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht y sus mentes de zoonosis. Hamburgo. Nacionalsocialismo y autodestrucción en la misma frase. Historia ficción (¿Alemania comunista?). Vivir con cara doble, con ideas triples. Escribe RMS del "hambre compartida". 1922: Arenques y playas, momentos que se quedan en las retinas. Sin Bertomeu, pero con crematorios en el ADN antes de saber como funcionaba la cámara de fotos. ¿Cómo mirar a gallinas asustadas? Y otra de esas palabras que no conoces: augural, aquello perteneciente o relativo a los agüeros o los agoreros. Adivinaciones, interpretar el vuelo de las aves, los fenómenos meteorológicos y todo lo demás. Y esa duna presente a lo largo del libro. Disfrutando de los libros, los únicos amigos que dan puñaladas pero salvan. Nos salvan una y mil veces. Sergio Algora nos habló de Justicia poética, ese sueño místico en mitad del infierno de la pesadilla. ¿Lasitud? El desfallecimiento, el cansancio, la falta de fuerzas. Rousseau y las esponjas antes de escuchar a Lori Meyers. Noche, frío, viento del norte en los genes del artista. 1926-1929: Hipótesis desde que conoce el cine, las nuevas pinturas, el amor/sexo/o como se diga. Y hay cosas en las que escuchamos ruidos por obligación (sí o sí). Y largan a Trotski de la URSS, y ese 1929 causa estragos en todas las latitudes. Y RMS vuelve a sacar el suicidio como imagen de múltiples aristas. Y conocer a fotógrafos de la FBB. Será por muertos. Nada como un selfie en los años 30 con el padre, la hermana o el hijo. Con los hijos recién suicidados o hechos migas por el tifus o jodidos por un pagaré que nunca cobrarán. Otra vez habla RMS de la notaría. ¿De verdad que vale la pena regresar de la Historia a la Historia? ¿En mayúsculas o minúsculas? Y el salto del 29 al 33, y entrar en nómina de la NSDAD, y vivir de un San José de las Kodaks y el negativo. Y la disciplina como novedad, y escuchar sobre Tito Adolfo al alba, al mediodía, en la comida, en el atardecer, en la noche, y en las pesadillas de madrugada. ¿Fáciles recompensas del alcohol? Pues sí, buenos chicos germánicos, no quedaba otra. 1930 vende a la Historia una cifra que nunca se olvidará: 117 diputados nazis (antes 13) y el 18% de los votos (viva el abuso de la estadística, viva el abuso en general), de alemanes que siguen las hammelísticas flautas de Tito Adolfo. Y en 1932, el desastre electoral (viva la democracia, viva el dolor), 230 diputados y el 37% de pequeños titos Adolfos potencia. Y ese 30 de enero de 1933, Hitler consigue la foto, ahora que hablamos de fotos. Y con esa imagen del principio del libro, la del Cristo resucitado de Bramantino, sale a relucir el ajedrez como escape, y tipos que se cruzan contigo y te cambian la vida, y suicidas que unen su camino al de Hitler, tipos inteligentes y aptos que hicieron de su rebañismo un ejemplo de antipatía personal. Habla RMS de las posibilidades que dan las palabras "azar", "fatalidad" y amistad". La racialidad hecha carne; el odio al comunismo convertido en palabra y obra. Pone énfasis el autor en los caminos que unieron a nazis y bolcheviques, encuentros y desencuentros, ese "manto oceánico" que lo ocupa todo. 1934 aparece para acercar a los ajedrecistas entre cerveza y cerveza (viva la soberbia de la juventud veinteañera). Y el 10 de mayo de 1933, día de quema de libros de degenerados, de enemigos del régimen, de Marx y Brecht, de Mann y Kafka, y de tantos otros. Como para olvidar aquel puto día. Piras de libros, piras de hombres. Y la fratría del odio, la hermandad del odio, la cofradía del odio, la tribu que repetía el estertor del odio. Y la muerte del hijo y el amor, así de pronto aparecen en el libro. Heidi aparecía en sus múltiples facetas del gerundio. Pero siempre, Heidi. Hasta la extenuación. Veintiocho años de amor en esas múltiples facetas del gerundio. 1936: aparece en el relato una referencia a la Guerra Civil Española, con un documental grabado por el autor. Y viajes entre Sevilla y Berlín, y otra palabra que no conocemos: Heteróclito. Casi nada al aparato. Y el Ministerio para la Ilustración Pública y Propaganda siempre presente. Y el espíritu del Sacro Imperio Romano Germánico, también presente, y cambiar el mapa y las fronteras y todo lo demás. Y el cebo puesto en Austria, semejante al de Moravia, similar al de Bohemia y su debilidad cristalina. Y la bendición de Baruch, el hijo perdido con año y pico. El dolor, el dolor, el dolor, el dolor. Y los vasos con forma de cuerno. Y la madre muerta suma más dolor. Y hay que estar de acuerdo con el autor de que el progreso siempre es una patraña. O casi siempre. Y degradar a las personas en simples números, en simple dolor estadístico. 5 millones de judíos muertos. Seis. Siete. Quizá ocho. Relojes borrachos sin tiempo llevan velocidades infinitas. 1941: ocupaciones. Polonia, Francia, Grecia, Rusia y tantos sitios más. Demasiados pespuntes para tan poco hilo. Demasiada madeja aria. Y la desaparición de unos meses, el silencio hecho cámara. 1942: la suerte cambia de bando, pese a la Solución final. Y lo real siempre es obsceno. Demasiado obsceno. Dachau en el horizonte. El amigo del pasado hecho prisionero. Las condiciones de la partida de ajedrez, cambian. El rebañismo salva unos meses al amigo mientras se documenta el horror del campo que empezó a funcionar en el 33. Y después de Dachau, baja temporal para una obra de dos años al borde de la locura. 731 dibujos de niños muertos. Con un par. En A3. 8 de mayo de 1945: Berlín hecho Rusia y la última foto berlinesa. Y borrón y cuenta nueva, y la etapa del 46 al 62 como catarsis. Daño, dolor y culpa como verdades únicas. 1946: España. El recreo de lo salvaje una y otra vez. Y otra vez. Y otra vez. Resalta RMS las palabras "futuro", "progreso" e "Historia". La España del 46 es pesada, es intolerante y muy molesta. Quizá, demasiado. Autarquía y sotánicas verdades. Personas que se confunden. ¿España es algo más que pantanos y toros? ¿Seguro? Madrid, capital y calvario en una misma frase. ¿Cómo leer a Ángel Ganivet y no entenderlo y sufrir mientras disfrutas de su lectura? Del 46 al 50, paisajes españoles solo en fotos, nada de cuadros ni cintas. Pero postales, sí. Postales de ajedrecísticos encuentros. Maravillosas. Motivadoras. Y el matrimonio de los apestados, la humillación en plan foto. Siempre habrá un Franco, un Trujillo, un Somoza y llega a la América de las torturas, a la kafkiana Nicaragua, a la mierda de las ratas sobre las ratas. Infinitas ratas sobre el dolor humano. Siempre ratas, y, antes o después, todas las ratas se juntan. "Poesía", "ensueño", "mentira". Todo mentira. Y esos veintiocho años en común con Heide, ¿también mentira? ¿La domesticación de la rutina? Alcoholes sin nombre, ahí acierta RMS. Eso sí es dolor. Y la traducción de Borges del libro de Faulkner, en mitad de un barco camino a Kamimazelandia. En el Imperio recuperado pasan de 1960 a 1962. Nada como recordar el 6 y el 9 de agosto de 1945. Recordar, recordar, recordar. ¿Morigerado Japón? ¿Educado Japón? ¿Buenas costumbres en Japón? La desgracia siempre está ahí, esperando, a la más mínima. Y siempre nos toca nuestro momento suicida, en cada una de nuestras familias. Antes o después, pero siempre. Y siempre triunfa el horror, como el carbón y el petróleo, pero a diferencia de estos dos, nunca se agota y si se multiplica hasta la piraña infinita. Y desde ahí nos recuerda RMS que los historiadores siempre están contaminados, siempre condicionados por ideas ajenas que no permiten la impermeable necesidad de aislamiento. O tal vez, sí. Y volver a tierras germánicas, epifanísticamente distintas. Y abandonar(se). Y todo lo demás, también.

Canciones que escucho mientras leo Medusa (II)

Otro de esos libros que deseas que no acabe, pero debe hacerlo para poder conciliar el sueño. O intentar conciliarlo.

viernes, 7 de abril de 2017

jueves, 6 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXIX)

Vuelve el desencanto. Otra vez. La sed se incrementa. Del hambre, mejor no hablar. No hay sonidos nuevos, no hay vientos nuevos. No hay. No.

miércoles, 5 de abril de 2017

SS--GB. Primera temporada

Año 1941. 14 meses después de la batalla de Inglaterra, los alemanes dominan gran parte de las islas británicas. La ocupación es un hecho y hay que colaborar. Pero no todos colaboran. Aunque meten demasiados temas en la primera temporada de SS-GB, la historia engancha, tiene emoción, tiene tabaco de los cuarenta, tiene dolor existencial, tiene preguntas. ¿Seríamos capaces de colaborar con una panda de cabrones que han asesinado a nuestros padres, a nuestras esposas, que tienen hechos prisioneros a nuestros familiares? Enemigos con los que convivir colaborar. O tal vez, no. Tal vez la resistencia sea la única conducta posible ante la barbarie nazi. Preguntas que están en el aire desde el primer capítulo. Tal vez cambiar, tal vez no. Las ambiciones de cada día: conseguir información, conseguir comida, conseguir seguir adelante, conseguir mentir para llenar el buche entre tanta niebla británica. Ya lo dice un oficial de las SS en esta primera temporada de la SS-GB: "El hacha no llora por el árbol que corta". La serie es una profunda reflexión sobre jugar a dos barajas para intentar ser neutral. Pero no se puede ser neutral en la guerra, es imposible. Hay que posicionarse, y, haciéndolo, dejas víctimas por el camino: comparación con los partisanos, Resistencia británica, reuniones de postulados con Roosevelt, menciones a De Gaulle, guerras como la de España en el horizonte. Decimos que no tememos a la muerte, pero la vida es una hija de Satanás. La doble cara de la derrota, porque la guerra siempre supone perder: amigos, parientes, compañeros, enemigos que no sabes en que momento se pasarán a tu bando. Y exhumar los restos de Marx, y que los peces gordos del nazismo vayan a Londres, y Himmler haciendo de las suyas, y Molotov haciéndose notar, e investigaciones de fotos y mierda al por mayor en torno a asuntos atómicos. ¿Y cuándo es un buen momento para renunciar? ¿Cuándo un momento para pensar? ¿Colaborar o morir? ¿No existe término medio? ¿Persuadir en mitad del vómito? Y saltar por los aires, y dar(te) cuenta en quienes puedes confiar, y que lo blanco no es tan negro, y que hay demasiados grises y que la lucha entre el Ejército alemán y las SS era a muerte y no simplemente una partida de ajedrez. Y convertir Wembley en campo de otro deporte siniestro, y el exilio, y el dolor, y un plan muy difícil de llevar a cabo. Y reyes enfermos en busca de una salida, o un sucedáneo de salida o como se diga. Agentes dobles, mesas de billar, asesinatos y prótesis, asesinatos y cruces amarillas, asesinatos y coacción. Cantan Los Planetas en Estos últimos días que "las palabras solo pueden hacer daño". Y si que lo hacen. El doblebarajismo hasta la última secuencia. Sangre con anzuelos y perversión por el tiro en la sien.

martes, 4 de abril de 2017

¡Viva el Chapu!

Grandísimo el Chapu Nocioni. ¡Viva! Y Lolaso, escribe en su despedida. Grande también Lolaso.

Camino de Las Azores (XXIX)

El asunto vuelve a cambiar. Apuñalar. Defender. Luchar. Coronas de flores nos esperan en Las Azores. Sermón pagado y cura preparados para nuestro advenimiento en el puerto. Veremos. Ataúdes para todos.

domingo, 2 de abril de 2017

El sueño y otros relatos

Empieza José Luis Cano Clares su obra El sueño y otros relatos con una referencia a Antonio Machado, recurrente: "De toda la memoria, solo vale el don plecaro de evocar los recuerdos", para hacernos una idea de lo que nuestras retinas se van a encontrar. La introducción también la empieza con el hermano de Manuel, recordando que "Y todo en la memoria se perdía / Como una pompa de jabón al viento". Y el primer capítulo comienza JLCC recordando versos de Nicolás Guillén, y entrando con "Las estaciones". Hay sabios doctores para recordar momentos, y escribe el autor que "lo sencillo, aunque no lo creamos, vuelve a triunfar" para terminar Marzo, la luz regresa. En Viento polar, recuerda a Robert Graves (ya olvidado en nuestras bibliotecas) el poder fertilizante de los vientos llegados del norte. En Fiesta en abril, escribe José Luis, que "los paraísos vacíos carecen de sentido, y no existe el gozo que no se pueda compartir". Las nieblas de Boria nos llevan a sus orígenes lingüísticos, a la boira de Cataluña, a momentos brumosos que nos indican, en palabras de JLCC que "no es preciso desvelar la sorpresa". Y pasando por Orihuela, nos recuerda a Miguel Hernández, "Qué melancolía de luna / tan pálida y sola, / ay que frío y ay que dolor". Con Aún es otoño nos recuerda "experiencias, contrastes y sensaciones". Como si tratara de una frase de Lock & Stock, en Tiempo para pensar el autor habla de momentos como "la pausa ese intervalo muerto o tiempo de silencio, de breve intercambio de ideas u opiniones distingue al hombre de la máquina; es por así decirlo, un signo de libertad, algo imprescindible para el funcionamiento ordenado de nuestra mente". Después va El tiempo nuevo, con escenarios que nos hacen protagonistas de cada uno de nuestros momentos. Con Colores del otoño, nos lleva a esa misma mente, pausada o no, al olmo machadiano. El capítulo segundo, El sueño, empieza con una evocación de Jorge Luis Borges: "He cometido el peor de los pecados/ que un hombre puede cometer. No he/ sido/ feliz". En El despertar, JLCC habla de aspectos cotidianos; en A continuación, muestra ideas que pensamos muchos pero que no todos decimos en voz alta: "Está de moda aparentar ser de izquierda, y en casos manifestar el monumental cabreo que les produce el que la población de forma mayoritaria discrepe de sus doctrinas. Se desprecian los resultados de unos comicios y a quienes votaron aquellos que estos gurús rechazan". Y añade: "Predominan los sofistas y se justifica de forma loca lo que se quiera al negar la mayor". Y retrata nuestra farsa de Estado: "Seguimos instalados en esa idea heredada del antiguo régimen de que somos un país rico, que el estado paternal puede atenderlo todo y que las cosas las debe pagar otro, sólo que por entonces no había marchas ni tampoco camisetas". Y pone énfasis en el Principio de Peter que ha convertido en ministras a estúpidas integrales: "Jóvenes y jóvenas dijo una de estas lumbreras encargada de la igualdad como mayores y mayoras dijo otra al expresarse en una ocasión para erigirse ambos en redentoras de las féminas sometidas por el machismo, empezando por los guardianes del lenguaje, que han impuesto eso de que el masculino lo englobe todo". En Camino de la ciudad habla de sueños y recuerdos, de paseos y caminos a medio hacer, y, si hace faltar, poner en la retina la actuación del circo de la cabrita. El capítulo tercero, Este verano, lo inicia el autor con palabras de Jorge Gaitán Durán, y nos recuerda las moscas que evocaban todas las cosas según Machado y que Alberto Cortez nos cantaba cuando poníamos en la radio aquellas cintas hoy olvidadas. Siguiendo con don Antonio, pasamos al cuarto capítulo, Entre la tierra y el mar. "Yo en este viejo pueblo paseando/ solo, como un fantasma", escribió el que luego murió en Collioure. Con Los veraneos, nos lleva a tiempo de calor y fiestas, con ese 29 de junio en el que se dejaba la escuela. Y luego, el Ferragosto, hecho en España a base de jaranas que van de la Virgen del Carmen a la Virgen de la Asunción. Y por San Roque, 16 agosto, chubasquillos y cambios de colores en los cielos, y esa segunda mitad de agosto que antecede a los truenos de septiembre. En La casa y el aljibe trae momentos de casa y suelos, de ensayos pianísticos y ruidos varios. Con La fonda de Facundo nos enseña momentos de la geografía costera, de Cabo Tiñoso a otros lugares cartageneros. y los cines de verano y las boleras americanas. En El Sonido de las olas mezcla imágenes del Corazón de Jesús con las casas que van de la Sierra Minera unionense. Con La fantasma y otras historias hay cuentos sobre vampiros, sobre murciélagos, siempre teniendo a mano un crucifijo por lo que pudiera pasar. El ciclo del gorrino muestra esos momentos que mezclan lo nuevo y lo presente, la sustitución del cerdo, "a cerdo muerto, cerdo puesto". Como en la política, para entendernos. El capítulo quinto, El primer sueño, empieza con versos de Alberti para ese primer sueño profundo para que ruede la caracola. París, los sueños, el origen de los niños y todo lo demás mientras te tomas unos churros. Simetrías es el título del sexto capítulo, en el que José Luis empieza hablando de las personas que nos encontramos en los bares, y de los parecidos y las diferencias de cada uno de nosotros y de lo que nos distancia y nos acerca, tres simetrías, tres momentos que nos retratan en cada uno de nuestras singladuras. Tal como somos es el título del séptimo capítulo que también empieza con versos de Nicolás Guillén. Empieza esta octava parte con Mirándonos el ombligo, ese ejercicio tan importante como hablar de uno mismo en tercera persona (aunque José Luis recuerda la fábula, galgos, podencos y todo lo demás). Y como todo buen ombligo, antes o después, tiene pelusas y nos lleva a hablar de esas "naderías" que nos recuerda JLCC. Quizás no tengamos un mañana, pero hablar de lo nuestro es lo más importante. Política, fútbol, corazón, cualquier cosa para dar nuestra opinión de mierda que cantarían Los Punsetes. A través del recuerdo a Vicente Medina llegamos a Cansera, ejercicio hiperclásico en tierras segureñas. Aquellas cuatro espigas... Como si de Miguel Espinosa se tratara, nos trae a la memoria a los mandarines que nos gobiernan en A su medida. Esos mandamases que llevan el mandato alargando y estirando el chicle hasta la extenuación, dándole hilo a la cometa para que no cambie nada más que su cuenta corriente. Y recordando El Príncipe maquiavélico resume a la perfección lo que suman nuestros políticos: mediocridad, endogamia y nepotismo. La octava jornada de este sueño es el Elogio de la morcilla, y si se recuerda con palabras gongorianas, mejor que mejor. Te llega una sonrisa a la boca con ¡Morcilla Que hermosa Eres!, con el caciquismo como bandera de nuestra política provinciana de De La Cierva hasta ahora. Lo escribe José Luis: "Avaricia, pelotazos, morcillazos". Cuentos de Navidad es el noveno capítulo, que no empieza con Dickens sino con Juan Ramón Jiménez y que lleva a blancos momentos, a situaciones de 2002, de 2009, de 2010, de 2014, de días de Reyes (ese día en el que "la ilusión no prescribe"). Y para acabar, nada mejor que Las Navidades paganas que dan título al capítulo décimo que preceden a las Palabras finales con las recordando a Machado y a Azorín nos lleva De vuelta a casa. Y todo lo demás, también.

Camino de Las Azores (XXVIII)

Han decidido contar. Lo que sea, pero contar. Sed contada, hambre contada, sueños descontados, agua salada que llevar(se) a la boca contada. Menudo cuento nos espero. Esto no ha hecho más que empezar. Que sigan las cuentas.

Camino de Las Azores (XXVII)

No. No puede ser. No podemos estar perdidos (otra vez). No me lo puedo creer. Tanta cruz, tanto rosario, tanta penitencia, tanto miedo en el cuerpo... para esto.

Camino de Las Azores (XXVI)

¿Qué ha cambiado? ¿No pueden preguntar otra cosa con la camisa llena de sangre? ¿No pueden asociar unas ideas tan claras como relucientes? ¿Mil veces la misma pregunta? ¿O eran mil millones de veces? Estamos perdidos y no hay brújula que nos guíe; únicamente, algún libro nos alivia.

sábado, 1 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXV)

Mentiras líricas. Vientos desfavorables. Poesías olvidadas en mitad de cuartetos imposibles. Pero siempre nos queda el cuaderno de bitácora para volver millas atrás y buscar El rayo que no cesa.

Ingobernable. Primera temporada.

Empieza de forma frenética la primera temporada de Ingobernable. Todo gira en torno a Kate de Castillo, que hace primera dama mejicana (siempre con jota, como diría el profesor Andreo). Y no se frena un poco hasta el tercer capítulo. Si Méjico es un manicomio, Ingobernable es una buena prueba de ello. Corrupción hasta el tuétano, que diría el mayor corrupto de la Historia sin mirar(se) el espejo. Huídas desesperadas, chips en la cadera, búsquedas sin éxito, dramas al poder, saltos al vacío. ¿"Justicia y paz para Méjico"? Vaya tela. Por mucha agua que caiga sobre los mejicanos, la mierda sigue estando ahí. Siempre. Rojo, blanco y verde para mayor gloria de Emilia Urquiza García. Y como no hay palabras para explicar ciertos asuntos, solo hay que dar(le) hilo a la cometa, explicar con saltos en el tiempo el embrollo de la cuestión. Ratas en todas las latitudes, pero en los palacios presidenciales se multiplican. Y el estiércol se multiplica en los secuaces de presidentes, secretarios y chusma en general. Y pasar del perdón al favor. Y los suburbios como salvación y tortura, como penitencia y dolor, como síntesis de una prización que sigue viva pero con distinto collar. Siguen mandando los mismos, dan igual las siglas. Siguen los mismos secuestros, las mismas muertes, la misma mierda. Visitas al lugar del crimen. Dolor y mentiras. Teorías de la conspiración. Noches en que todo se va la mierda. Estar juntos se acabó. Y aparece el tema de los desaparecidos, de los dobles embustes, de espías que juegan a triples barajas, de niñas convertidas adultas, de tiroteos y sangre al por mayor. Y defender al grupo. Y defender a los tuyos, meter(te) en la boca del lobo para descender a los infiernos y ver como a la que salvas se quita la vida. Tiene momentos duros, desagradables. Las tarjetitas. Los viajes. La ilusión de un cambio desvanecida. Esposas de dolor. Fetichismo de tortura. Estirar el chicle de manera indecente. Y todo lo demás, también, porque todo es mentira en política. Siempre.

jueves, 30 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (XXIV)

Instantes para recordar, momentos para reflexionar, jodiendas con vistas a ninguna parte. En esas estamos.

Sin palabras

Es que no hay.

Demasiado

Como hasta la Mona Lisa envejece, así estamos. Aguantando sin fuerzas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

lunes, 27 de marzo de 2017

Siempre payaso, nunca P.A.S.

Por seis millones de razones, por seis millones de momentos, por seis millones de limpiezas y perfiles cambiados. O como se diga. Que siga el show.

¿Seguimos soñando?

Camino de Las Azores (XXIII)

Y madrugar como en 1974, con los hilos de la cuerda en la cara, con la sal bien pegada a la frente. Pero es la misma historia de siempre. Todo sigue igual. Todo es mentira.

domingo, 26 de marzo de 2017

sábado, 25 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (XXIII)

Hay veces que es mejor pensar si va a amanecer. No es bueno que se nos caiga el alma del cielo, que nos vengan vientos africanos para jodernos el asunto. Habrá que resistir.

Camino de Las Azores (XXII)

Llegamos a las puertas del invierno pero no encontramos nada; llegamos a las mismísimas entrañas del asunto pero lo complicamos aún más todavía. No hay pistas, no hay brújulas en mitad de ningún sitio. Locura hasta la saciedad. Las piedras no llegan a ningún sitio. Preocupaciones al segundo, multiplicadas hasta el infinito. Hierro y níquel al poder.

La almohada con agua y sal

Los 70 puntos de Devin Booker frente a Boston Celtics

Menudo show. Si las lesiones no lo impiden, este tipo va para estrella global, con el ejemplo de Thomas enfrente esta noche. Bestial.

viernes, 24 de marzo de 2017

¿Error?

Ahora que espera en la librería de referencia, para mí no será un error volver a leerla, porque me parece que libros así son de obligada visita, de reflexión posterior, de acercamiento a momentos en que todo parece que se va a la mierda.

Camino de Las Azores (XXI)

Y algunos piensan que el invierno se fue para no volver, pero se equivocan. Siempre está aquí, con o sin muro. Pero la zona es la que nos toca asumir, nuestro compromiso con volver a se lo que fuimos. O tal vez, no.

jueves, 23 de marzo de 2017

Innan vi dör. Primera temporada

Sin aliento. La primera temporada de Innan vi dör deja sin aliento desde el principio. Lo que parece un asunto en familia (madre policía metiendo a su vástago en un jardín de drogas que le lleva a la cárcel) acaba por sacar la famosa batidora de mierda, salpicando todo lo que pilla a su alrededor. Y se enreda de gran manera: bandas de moteros enfrentadas, hechos de la guerra civil de la extinta Yugoslavia que salen al presente trayendo toda la jodienda del pasado. Tal que así. Y con una atmósfera sueca de redención, de escasa luz y tinieblas exteriores e interiores. Innan vi dör también es, desde el principio, una serie de desconfianzas, de miradas por el encima del hombro, de platos rotos y cocinas sucias, de sangre entre la nieve y aeropuertos que se abandonan antes de salir. Y tiempo extra, y topos que dan información en los dos bandos, y contracciones y armas y escapadas hacia ninguna parte. Y túneles de sangre e imitadores de Jackson Teller ikeaizados, vicepresidentes que esconden secretos y que, desean, la muerte del presidente. Secretos oscuros que lo mandan todo al diablo. Viudos que desean venganzan. Krajina. Estambul. Restaurantes con sed venganza, con bajos fondos y rubias que van provocando. Tinieblas nórdicas. Cuellos con señales. Dramas bajo la tarima. Pero todo es mentira. Todos llevamos un agente doble en nuestro interior, trabaje o no para la Providencia. Y en mitad de esa gran mentira, Kaliningrado es una tomadura de pelo. Submarinos que esconden grandes mentiras. Fotografías que esconden dramas. Charcos de sangre en mitad del páramo y en la costa. Pero sigue saliendo el sol y hay que seguir cazando ratas, hay que seguir completando puntos suspensivos en mitad del drama.

lunes, 20 de marzo de 2017

El dulcísimo nombre del Creador

Los Bravos. 1967. Francia. La tele. El blanco y el negro. La botella del refresco. Y la música. Bendito sea el dulcísimo nombre del Creador. Coda: Nada como escuchar himnos en Cuaresma.

Camino de Las Azores (XXI)

No hay vuelta atrás. Todo es despreciable, todo es inútil, todo es una gran sartén de ajos perdidos para el cocido. O tal vez, no.

Salamander. Primera temporada.

No está la primera temporada de Salamander a la altura de la de Enemigo Público, pero hay que decir bien alto ¡Viva Bélgica! Vivan las conspiraciones de estado, vivan los tipos que manejan el mundo, vivan los policías con buenas intenciones. ¿Por qué entrar al banco más poderoso y robar las cajas de seguridad y dejar el dinero? La información es todo. Chantajear a tipos sin escrúpulos es todo. Vale la pena tener de los cojones pillados a quienes dominan el cotarro. Pero siempre hay que eliminar a posibles testigos, a individuos que pueden tirar de la manta. Pero como dice la clásica frase, todos salimos perdiendo. Lo que esconde una caja de seguridad, mejor que no salga a la luz. La luz siempre hace daño. Y explotan bombas. Y parece que todo se va a la mierda en mitad del chantaje institucionalizado. La mierda, la del pasado, la de las escalinatas de palacio, la de los consejos de administración, la de las estaciones de policía, la de los conventos, la de los cuernos, toda ella, sale a la maldita luz. Y no hay sujetacorbatas que frene la venganza. No está bien subestimar a ciertas personas. Al final, todos los cargos públicos, en mayor o menor medida están rubalquizados. La seguridad siempre es relativa. No hay nada garantizado en nuestro bienestar. Nunca. No se puede confiar en nadie. ¿Elegir camisa? ¿Elegir políticos? ¿Elegir bazofia? ¿Elegir ruido o música celestial? Pero todo tiene un origen: la II Guerra Mundial. El pasado hizo bueno avales para el presente. Enfermedades internas que debilitan los países. Y paralizar el país. Colapso. Ira ante la corrupción. Escándalos de subsidios. La CIA metiendo sus narices. Todo se junta en la primera temporada de Salamander. O casi todo. Suicidios y renuncias, promesas de pompas de jamón, situaciones insostenibles, señales que no sirven para nada. Impresiones equivocadas. Y siempre se busca una cabeza de turco, un campesino flamenco que pague por los males del país. No hay fiesta completa sin chivo. Spika. Abril de 1944. Paracaidistas británicos. Resistencia ante los nazis. Todo tienen un pasado. Y la política, independientemente de las latitudes, sigue siendo una mierda. Pero a veces el honor existe. Quedan personas honestas. Pocas, pero quedan, aunque estén abocados a una muerte temprano, espirítual, profesional, física. Salamander. Un nombre con demasiadas preguntas como una biblioteca llena de libros en el convento más alejado de la historia. Perseveranter o no rendirse nunca, círculos de fuego para aislarse de casi todo. Jacob Lascaille. Imprentas del XVII. Dinero, poder, abuso. Y los sentimientos que te pueden meter en líos. Adiós a los sentimentales, a los que se dejan llevar por algo intangible, por algo que no debe mostrar en público. Cooperar o morir. Pero siempre hay vacíos en el pasado, documentos que se pierden, meses que no aparecen en los registros. Ascensores y disparos, huidas hacia adelante, estatuas ecuestres e internados de dolor. Personas convertidas en números: 110, 640 y suicidios de niños que se niegan a asumir su porvenir negro. Saltos al vacío para terminar de cerrar el círculos. Sobres que nos demuestran que no podemos cambiar el mundo. Charcos de sangre que evitan pensamientos positivos. Ambulancias que recogen las entrañas del suelo. Conspiraciones políticas. Seguir el rastro del dinero. Aunque la lista de interrogantes es alta, siempre se puede conjeturar, y, puestos a conjeturar, habrá que salamandear. Y todo lo demás, también.

domingo, 19 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (XX)

Y seguimos enfrascados en mitad de la catástrofe, en mitad del fraude de las expectativas, en la posición central de perder el tiempo. Sigue el miedo, sigue el cambio (a peor). ¿Las Azores solo existen en nuestras cabezas? ¿Negamos la existencia de Las Azores? ¿Y si cambiamos el nombre de Las Azores por el de timo? Y entre epítasis y prótasis, se supone que encontraremos Las Azores.

sábado, 18 de marzo de 2017

Fosa común

Ese debería ser el presente de muchos de nuestros políticos (nacionales, regionales, autonómicos, locales). Ascensores y políticos muertos. Fosas comunes para los ladrones de sentimientos y euros. Salamandras asquerosas que solo piensan en el interés personal, en la avaricia, en buscar necesidades vacías sin leer un libro.

Septiembre 2009

Llevaba desde septiembre de 2009 sin escuchar esta canción, sin esperar sorpresas en mitad de la madrugada. Septiembre de 2009. Parece ayer.

Himno para empezar un sábado muy largo

Los Acusicas en el horizonte. Siempre. Que se paren las rotativas, lo cooperación internacional y los nombramientos de por vida.

viernes, 17 de marzo de 2017

jueves, 16 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (XIX)

¿Pociones en mitad de ninguna parte? ¿Desilusión en mitad de la duermevela húmeda? ¿Resina sin carne? ¿Volvemos a ser perdedores en mitad de una brújula que no muestra el norte?

Camino de Las Azores (XVIII)

Seguimos en mitad de la niebla diaria. Recuerdos de un horizonte dejado atrás. Cansancio crónico. Vómitos crónicos. Rodillas sobre la madera, manos sobre las cuerdas, espaldas torcidas por la sal y el dolor. Es tóxico pero es lo que hay. No vemos iglesias de cristal en poniente, tampoco cebollas sin llanto ni alientos ni esperanzas.

La pereza de los jueves

miércoles, 15 de marzo de 2017

Otra vez.

Sí. La que siempre gana Guardiola sin Messi, sin Iniesta, sin Xavi, sin Busquets. La misma. Las cuentas.

Los nuevos idus de marzo de la política

Hoy me ha dicho un alumno que hoy era el cumpleaños. ¿El cumpleaños? Si, lo que nos contaste de Julio César. Aniversarios. Los idus de marzo. Julio César. Año 44a.C. Estamos en las mismas. El caciquismo político quiere hacer sangre. Mucha sangre. Sangre, sudor y elecciones a la vista. En todos los partidos, en todas las marcas, más o menos blancas, más o menos conservadoras, purgas. Una detrás de otra. Que no falten purgas. Todo mentira en política. Piara sin final, estiércol neuronal, tipos arbeolizados en su metabolismo político. Mierda sobre mierda. Pero da igual. Pasará el verano y si Sánchez pasa a segunda ronda, habrá elecciones en el rajoyato para conseguir la mayoría absoluta. Viva la democracia. En el sultanato de Sean Connery, nada nuevo bajo el sol. Tres cuartos de lo mismo. La misma historia de todos los días. Así nos va. Cada uno tiene el diablo político que se merece.

martes, 14 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (XVII)

Son jornadas de parciales. Lo que multiplicamos en unos minutos lo restamos durante horas de sopor. Perdidos en el dolor nocturno, cualquier división nos lleva a pique en el momento menos pensado. Desequilibrios mentales que nos llevan al abismo, a claves que pensábamos imprescindibles y que son manifiestamente cuestionables.

Camino de Las Azores (XVI)

Que se paren las sombras; que la luna no conspire contra nosotros; que el aire se vuelva respirable. Pero nada. Nuestros deseos son utopías sin JH. Plegarias que acaban en olas rotas. O tal vez, no.

Una de pucherazos (febrero del 36)

Volvemos a febrero de 1936. Volvemos a mese convulsos, meses en lo que todo valía. Y habrá que leer el libro para sacar nuestras propias conclusiones. 1936: Fraude y Violencia. Siempre es bueno recordar que hay personas que se dedican durante años a sacar a luz las mentiras institucionalizadas. Y Federico también nos da su opinión. Lo dicho: habrá que leerlo.

4 estaciones en La Habana. Primera temporada

Cuatro estaciones en La Habana empieza lento. No van con prisas. Buenas canciones, diálogos lentos, buenos mostradores, casas viejas sin 34, techos sin red, cables remendados, macetas multiplicadas, todo Cristo diciendo "te lo juro por mi madre" y muchas historias más. Y Jorge Perugorría vuelve a enamorarse, y vuelve a escribir, y se tambalea borracho, y fuma, recuerda con amigos el pasado y los bares lustrosos que nunca visitamos, y lentitud y jazz, y coches viejos, y sustos con la Policía Nacional, y cabrones que también aman a las orquídeas, y teléfonos reutilizados, y oficinas con humedades en los techos, y calendarios y la imposibilidad de conseguir café y cabezas llenas de humo, persianas aún más viejos. ¿Revolución es no mentir jamás? Y el miedo a que te dejen abandonado en la isla, largar(te) con un balsero y dejar todo atrás. Pero no. Siempre hay miedo en el cuerpo. Y hojas arrancadas en un Biblia, y el capítulo 17 del Evangelio de San Mateo y buscar una transfiguración de un hombre en un mundo que te oprime y te aniquila o te manda a cortar caña para que te conviertas al machismo-leninismo. Vaya figura este protagonista, Mario Conde, escribiendo con su vieja máquina, sobre folios húmedos y buscando ron para celebrar cualquier cosa. También salen los jinetes apocalípticos, los asuntos internos, mitad cuervos y mitad buitres que escarban buscando cualquier miseria para justificar(se). Buenas vistas aéreas, buenas vistas nocturnas, buenas casas coloniales pero la comida es un lujo y hay que ponerle mucha imaginación para seguir creyendo en la Revolución. Demasiada. Y los budas de oro enterrados y la mierda del régimen y la temporada de huracanes y el dolor existencial. Grandes momentos, aunque con altibajos, en esta primera temporada de Cuatro estaciones en La Habana. Quizás la velocidad, quizás a humedad, quizás la lluvia, quizás la ausencia de esperanzas. Pero siempre nos queda la Creedence Clearwater Revival. O lo que haga falta.

lunes, 13 de marzo de 2017

Scarlett

Tú me decías que me querías, que ibas a estar toda la vida, conmigo. Tú me decías que me querías, que ibas a estar toda la vida, y era mentira...

Camino de Las Azores (XV)

Y ahora, los virtuosos de las Biblias, empiezan a hacer sus agosto en invierno entre el Génesis y el Apocalipsis. Y mientras, el resto, escupimos en el mar.

Copiar

Buenas palabras para empezar un lunes. Buscando la originalidad lo único que hacemos es copiar, copiar y copiar. Todo tiene un precio. Y no tomamos medidas, seguimos copiando. Y todo lo demás, también.

Camino de Las Azores (XIV)

La ultima ocurrencia es volver. Desactivar, deshacer el trayecto realizado y volver. No cabe un tonto más. No cabe. No estamos para este tipo de regalos. Palabras muertas para llenar vacíos. Ahora, en mitad de este desastre, pensando en Arias y letras, todos somos expertos en lunas.

domingo, 12 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (XIII)

Nos hemos convertido en prestamistas de sueños ajenos, en usureros de deseos que no nunca se van a cumplir. Vamos en mitad del duelo, pero la copa sigue inmensamente llena de aire. Hígados secos y pesadilla continua. Jodiendas mironianas que el anticiclón en el que nos encontramos nos provoca.

Camino de Las Azores (XII)

Y llega la noche, las pesadillas, la ausencia de todo y no queda ron y dan ganas de seguir al viento y no las coordenadas marcadas. ¿De verdad amamos la oscuridad?

Los 30.000 puntos de Robin Hood

Andrés Montes lo rebautizó como Robin Hood pero los 30.000 puntos de Dirk Nowitzki son un hito para la historia del deporte profesional. La única pega, quizás, aquella eliminatoria de primera ronda de postemporada contra los Warriors en la que cayeron ante los de Don Nelson. Pero nos quedan sus canastas y, como diría don Guillermo, "su tirito de toda la vida".

sábado, 11 de marzo de 2017

La Casa Ocre

Conocí a José Luis Cano Clares hace un tiempo en El Sur. Con José Luis se puede hablar de política. Sabe mucho y conoce a mucho personal. En febrero de 2016 me regaló La Casa Ocre. En la introducción, José Luis escribe que "el mundo tiene fin es tan cierto como que se nace o que se muere. Mundo no hay uno solo". El Capítulo I, El Carromato, recuerda a la mula, a las moscas, al tío Pedro, el conocimiento del camino de la mula. Recuerda el "sombrero de fieltro con badana". Los detalles, siempre presentes. Y el tiempo pasa, como demuestra la vejez de Eusebia. Supervivientes de una época en la que había que mirar mucho al cielo, con miedo al granizo o a lo que pudiera caer. Arados romanos, ni más ni menos, que un tal Victoriano y sus secuaces utilizaban. Recuerda José Luis que "no hay más reloj que el sol ni más urgencias que las que marcan la estación o el día". En el segundo capítulo, El Viaje, habla de los preparativos para salir de la ciudad una vez que hay vacaciones en la escuela. Lugares reconocibles: Vidrieros, plaza de la Paja, Plano de San Francisco, el molino de Roque, el Barrio con mayúsculas, el río presente. Y nombres de políticos que, comparados con los de ahora, son de otra galaxia: desde Sagasta a Cánovas. Y luego, pasar por el Rollo a la carretera del Palmar (ahora llamada Avenida, con un par), y llegar a la Venta de La Paloma, y parar en el cruce de Corvera, y la venta de la Virgen, y la venta de San Antonio y todo lo demás, también. La Casa Roja es el tercer capítulo, esa casa más cercana al árbol de las bellotas. Y recordar la carrasca, y su hermosura y su porte. Y la casa, con su atrio, y su enlosado de piedras, y el tejado a dos agua, y las tapias ciegas, y el pozo, y el luto de Feliciana, y el matrimonio que, originalmente nombran a sus hijos Juan y Juanita, y son gente callada. La Casa Blanca es el cuarto capítulo. Pedro y Eusebia, la mujer que "no espera en este lugar otra cosa que el paso de los días, de los meses y las estaciones". Y añade José Luis sobre ella: "Y que no exige a la vida otra cosa que el respeto o la consideración a esta manera de ser o de entenderla? Y la autonomía de esas minúsculas casa, y la alacena donde un tal Juanico vende loterías traídas por italianos. En el capítulo quinto escribe José Luis sobre La Casa del Labrador, con Victoriano y Rita, y sus numerosos hijos. Casa "indefinida" según JLCC. Esos hombres que se pasan todo el día currando en el campo, todos los días del años, como escribe José Luis "sin fiestas ni domingos". Y los únicos que van a la escuela son los infantes, los pequeños de la casa, Andrés, Víctor y Antoñín, y como siempre, a alguno se le iba a llevar al seminario de San José, y separarlo de la tierra y del campo y de todo lo demás. Aquí hace JLCC referencias a la posguerra, a la economía de subsistencia, y del valor del lugar porque "en el campo se comía". Pero el agónico sistema hizo que muchas personas optaron por marchar a la temporal vendimia y, posteriormente, buscar trabajo definitivo en Alemania o Francia o dónde hubiera empleo. Y como Bazán y Escombreras reclutaron gente del campo y muchos no volvieron a ese campo que les daba de comer hasta entonces. Y el gallinero, con cluecas y pizpiretas, y el gallo haciendo de Lotus despertando al personal, y los pavos al margen y todo lo demás también. Y en la velada, tras comer sobre el mantel de hule (como hacemos todavía nosotros en la residencia catastral), los hombres cogen sillas bajas y hablan del día, el mismo duro de todos los días desde que el Lotus con cresta los avisó de que el campo esperaba. Y Pedro y Juan, comiendo pisto de patatas y pimientos, y tocino y pan. Como todos los días. Y los chiquillos acuden al cuento de la luna, que es "peligrosa, traicionera y malvada, y guarda un resentimiento especial hacia los niños noctámbulos". Y el tío Pedro manda y todos escuchan. Y punto. El capítulo sexto hace referencia a la ciudad. Esa ciudad de posguerra de "ambiente helado, congelado en este tiempo frío de abrigos largos, bufandas anudadas y verdugos que cubren la cabeza". Y la mesa de camilla, siempre presente, con los braseritos, y el flexo (también lo sigue utilizando mi padre en la residencia catastral). Y JLCC nos trae a la memoria el recuerdo de las últimas jornadas de la Guerra Civil Española, y "Murcia y las provincias vecinas del Levante se habían visto ocupadas en los últimos días de guerra por un ejército folclórico de moros africanos, requetés de Navarra y campesinos castellanos". Y nos deja otra frase para subrayar y repetir: "Esta clase de guerras se pierden para todo el país, pero se pierden más para los que le ganador considera como perdedores". Y al ser Murcia fiel, los murcianos pasaron a ser sospechosos, desafectos. Y sí. Hace frío y la pobreza era eterna. Y los gatos, y escuchar la música que ponía Radio Luxemburgo, y el portero Juan, y Domingo y Pura, y la Bernarda y Domingo y el tendero, "infieles en tierra de creyentes, obligados, según la tradición inquisitorial, a justificarse y a intentar comprender esta especie de penitencia permanente que se les aplica por no haberse sublevado como los vencedores". Y pasar la noche escuchando la BBC, o Radio París, o Radio Tirana o emisoras albanesas. Escribe José Luis: "Haber nacido en el seno de una sociedad perseguida permite, desde muy temporano, conocer la extraña sensación que sólo percibe quien se encuentra exiliado en su propia tierra. Comprendes enseguida que llevas grabado sobre la piel una especie de estigma inocultable". Y describe la ubicación de la estatua del cardenal Belluga en la Glorieta, con las palomas revoloteando y fastidiando al personal, y Floridablanca aguantó en su jardín ajeno a otras historia. El capítulo séptimo se refiere a San Antolín, el barrio, separado del barrio de San Pedro gracias a la calle del Pilar. Y el mercado de Verónicas, y la Lonja que ya no está, y el antiguo camino de Castilla, y la taberna a la entran solo los hombre, y la plazuela de San Ginés, y el convento de las Agustinas y las visitas, y la casa de las Ritas, y "el Monín", y con esas llegamos al capítulo octavo, La Casa Ocre, y el recuerdo de los grandes árboles que estaban desde el Rollo hasta El Palmar, y de los que solo quedan unos cuantos a la entrada del Lugar de Don Juan antes de llegar al Reguerón. Y el cuarto de los santos, y el sable militar cuya procedencia se desconoce pero que lleva la fecha de 1863 y que salió de Toledo, y la caracola entre el arca y las camas y el mar Menor al que accedían a través de la estación del tren de Balsicas, y la Cartagena militar. La casa la describe José Luis con "gruesas paredes y huecos pequeños que protegen del sol y aíslan del frío, y el recuerdo de las mecedoras, que "son durante la tarde como barcas, balanceándose sobre la tierra humedecida". Y el agua, el capítulo noveno, en el que JLCC habla de "esto que llamamos secano es en realidad casi un desierto", y del filtro de porcelana, y las labores de bordado. Y en el capítulo décimo, el campo con sus ramos y sus pozos, y como Andrés y el Rojo trepan , y los camino y los partos de las ovejas. Y la siesta ocupa el capítulo undécimo, con el calor del mediodía y los cuatro tomos del Quijote en los cajones del escritorio que "llenaba las horas de la siesta". Y por allí había un Corazón de Jesús y una virgen de Fátima y una Sagrada Familia. Y en la patio trasero de la casa, la pocilga. Dice José Luis que "los cerdos son como almacenes vivos de tocino". Y el automóvil es el título del duodécimo y último capítulo, en el que cuenta que el tío Juan el Viejo apareció muerto sobre una loma, y la gente de Victoriano marcharon a Escombreras y que el lotero pilló un premio gordo, y todo salió de allí incluidos el filtro de porcelana y la caracola y el decimonónico sable y los tomos del Quijote, pares para unos e impares para otros. Y así acaba La Casa Ocre.

viernes, 10 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (XI)

Y, de vez en cuando, ese rayo de sol que pensabas que no llegaría nunca, llega. Y te arregla la brisa y lo que haga falta. O eso es lo que tú crees.

jueves, 9 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (X)

Como dice IF, seguimos girando a la deriva. Pero viva la puta deriva a la que vamos en la que pienso en ti.

Camino de Las Azores (IX)

Y a falta de agua dulce, chaconas; a falta de ropa limpia, dame un uno, dame un cuatro. Todo se fue al carajo pero nos sigue quedando un himno, simple pero mágico, que podemos tararear y laudear.

Camino de Las Azores (VIII)

No. No. No. Desistir no entra en nuestro vocabulario aunque el destino no sean islas sino cementerios sin absenta ni mezcla ni ron austriaco. La salud mental ha dicho basta. Ni Miró, después de cinco días sin dormir para pintar aquellas paranoias de azules, rojos y amarillos, se encontraría en una pesadilla como la nuestra. El desastre nacional es nuestro nombre, es cada uno de nuestros apellidos, es cada uno de los momentos en que somos incapaces de dormir. Recuperemos el espíritu de Thomas Shelby. O el de Steve McQueen. O el de algún barbudo sin escrúpulos. Pero recuperemos el espíritu.

Camino de Las Azores (VII)

No quedan fondos. Nos van a comer los buitres que ya nos rodean. Nos llaman caraduras; nos llaman imbéciles; nos llaman iluminados. Yacimientos de promesas incumplidas. Prisas para llegar al hambre. No vamos a ningún imposible porque imposible era nuestra salida y aquí estamos. Ante el vicio de ensuciar el deseo de gaviotiles pensamientos. Bitácoras olvidadas. Adiós al fin porque el ambigú es demasiado largo, casi infinito.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (VI)

Sigue la huida pero los farsantes totales, los leninistas totales, siguen jodiendo la marrana. Todo es mentira menos el miedo que tenemos en el cuerpo. Los matones del barco más rápido nos llevarán a una encerrona. Aquí no hay llegada feliz. No hay llegada. No hay.

martes, 7 de marzo de 2017

Himno para superar un martes con sueño

Imputación formal

La penúltima Ron sin Jeremías es la llamada imputación formal. Nos siguen tomando por gilipollas, por imbéciles, por subnormales, por la soberbia de estos tipos que no se mueven de su sillón. Y después del verano, elecciones para acabar con lo poco que queda de PSOE. Lo que pasa en Murcia se queda en Murcia, como si estuviéramos en 1898 y el reino valcarcil fuera Cuba. Así nos va. Tocando la mierda que ya nos llega al cielo del boca y tragamos vómito continuamente.

Así nos va

Acierta de lleno Don Arturo. Hay que leerlo. Y punto.

lunes, 6 de marzo de 2017

¿Qué mitad?

One Mississippi. Primera temporada.

Resulta que la vida es muy hija de perra. Y luego está la existencia cotidiana de Tig, la protagonista de la primera temporada de One Mississippi. Una auténtica jodienda con vistas al río la vida de esta mujer: cáncer, enfermedades que te hacen la vida imposible, un padrastro insensible, una novia con sus cuitas, un hermano peculiar, un padre biológico borracho. Y con ese panorama, muere su madre y vuelve a casa para despedirla, y siente que debe quedarse para contestar preguntas, para completar puntos suspensivos, para hacer un milagro de su día a día. Porque su vida cotidiana es un infierno. Un puto infierno. El pasado es un hijoputa que te golpea sin avisar. El postureo, otro hijoputa que te pregunta por tus cicatrices, por los gatos perdidos, por los abusos de la infancia, por las coronas de las reinas, por los comentarios caducados, por los estribillos susurrados ante la ausencia de la novedad. Pequeña joya imprescindible en sus primeros seis capítulos One Mississippi. ¿Y qué queremos hacer cuándo tenemos cierta edad y no tenemos casa o novia desde el instituto o tu castillo de naipes se desmorona en una caída ante un sofá blanco? ¿Por qué pasar tiempo con personas que no se lo merecen? ¿Por qué intentar olvidar cuando la pesadilla es continua? ¿Por qué comportarte como un puto adolescente con edad para estar en el asilo? Todo es mentira, y esa mentira la cuenta Tig desde su particular programa de radio, desde su voz baja, desde su interminable colitis, desde su asiento con ruedas que no giran sino que descarrilan hacia ninguna parte. O tal vez, sí. Tal vez tengamos que descarrilar, chinchillear y volver a usar la vida como toallita de baño. O tal vez, no. Tal vez no sepamos qué hacer, tal vez no sepamos, tal vez no. Tal vez. Juegos de palabras que no llevan a ninguna parte, eso es la vida. Y siempre fallamos. Coda: Pero a veces, una simple canción nos arregla la vida. O la jode. Coda 2: Y nada es lo que parece. Nunca.

Sumando columnas

domingo, 5 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (V)

Volvemos a releer el cuaderno de bitácora. Estamos perdidos. Pañuelos sucios. Tinta perdida. Zafiros y rayos diáfanos. Claves que anuncian macabros vicasterios. Demasiada inquisición con el estómago vacío. Más de la permitida, más de tolerable en dosis limitadas. Seguimos derivando hacia una isla que nunca llega, con o sin pijoapartes a los que venerar.

Aljucer. Marzo 2017.

Se han adelantado los idus de marzo. Lumbreras del mundo. Iluminados. Sobran las palabras

Camino de Las Azores (IV)

Imposible volver a empezar. No valen las súplicas. No valen los jabones para engañar al hedor. Sueños que no llevan a nada. La humedad, otra vez, jodiéndolo todo. Salitres de paladar sangrante. Venenos en dirección sureste. ¿Está muerta esta ruta? ¿Nos lleva al infierno? ¿Por qué las barras de la bandera no relucen?

19 días

sábado, 4 de marzo de 2017

Camino de Las Azores (III)

Vienen mal dadas. La tormenta nos mira desde el firmamento. Solo hay silencio antes de los truenos, solo hay eses después de los puntos. Siempre, siempre, siempre. Pésimas elecciones, séquito de zombies, estampas bíblicas en mitad del lapo en el mar que no sirve para nada. Escupir en el mar. Sangre en el paladar. No habrá Azores sin sufrimiento. Coda: No sería mala idea reimplantar el Código de Eurico o la Lex Romana Visightorum. O los fueros. O los huevos. Lo digo para preparar el retorno de los hunos para la burocracia de los otros. (José Perona)

Camino de Las Azores (II)

Viento sur. Arena en los ojos, pero no por el viento. Relectura de Espejos de una Biblioteca con el sol a la espalda. No vemos las islas en el horizonte. Utópicos momentos, debilidad máxima, rodilla ensangrentada, enfebrecidos momentos de lucidez. La carga es la única opción. No hay más. Fue el perchero roto, fueron las velas rajadas, fue la cera sobre la madera, fue el barril de ron, fue el jarabe sin la tos presente. Coda: Fue escuchado en boca de un sabio moribundo:" Los nombres de las cosas son las marcas. Las marcas son las cosas. Las vidas de los hombres son pretextos semióticos". Y un poeta loco, de nombre ya perdido, escribió con grueso trazo: Maldito seas. Me has vencido" (José Perona, La hermosa Babel).

Camino de Las Azores (I)

Hemos cambiado de bandera. Llevaba la yanki. Somos gringos caminos de Las Azores, pero unas Azores muy distintas de las de Aznar, Bush, Durao Barroso y Blair. No estamos en marzo de 2003. Pero tenemos otra guerra que ganar. Siempre tenemos que batallas que luchar. Siempre hay muros que derribar, siempre individuos por los que velar, siempre hay viento que nos lleve a otra misión. Todo está podrido en alta mar, solo hay ratas en despensa, solo dolor y humedad en los huesos. Pero es lo que hay. No queda otra. ¿Y ahora qué? Nos vamos a pique, pero con dignidad. Somos campeones en venta, somos Curros Jiménez buscando Napoleones. Y todo lo demás también.

miércoles, 1 de marzo de 2017

martes, 28 de febrero de 2017

Viva el caos!!!

Himno para acabar Febrero

¿Don Ramón María era hipster?

La fuerza de Bala

Para muestra, un botón. Viva Galicia.

Omega. Documental

Dice Estrella Morente que Omega sería el grito que Lorca hubiera dado. O algo así. También dice Estrella que su padre fue un creador. Tomatito dice que para Enrique lo flamenco era lo primero. Esa Misa Flamenca del 89. El Negri dice que era universal. Y luego con las voces búlgaras. Y en NY en el 84. Y Diego Manrique, con su sonrisa, recordaba Sacromonte. Y Miguel Ángel Cortés, dice que iba donde lo llevaba el viento. Y suena el Pequeño val vienés. Y Estrella recuerda veranos de calor. Y Estrella, diciendo que Cohen le había copiado el tema. Vaya pareja Cohen y Morente. Pijo. Qué grandes. Y las fotos de Alberto Manzano y Cohen y Morente. Y entrevistas de radio. ¿En qué bar iba Lorca a beber? ¿Flamenquizar las canciones de Cohen? Y la opinión de Balbino y de Raúl. Y el recuerdo Cano y sus inscripciones. Y el Pequeño val vienés, otra vez. Y sale Lagartija Nick. Y si se aprende con alguien, se aprende con los maestros. Y los Arias, y Erik. Y Estrella recordando a Jesús Arias, y vivan las ideas. Y el poema de La Hierba. La pregunta de las preguntas. Cohen es lorquiano desde 1949. Y la opinión de Sabine Ecomard, y las tendencias al ruidismo. Y los ensayos en casa de Rafael Bermúdez. Y los ritmos de E.J. y la OJE. Y hacer música. Y la guitarra de Juan Codornuí. Y redescrubir el flamenco. Dice Cortés que Morente es la improvisación andante. Y Aurora, diciendo cómo movía las manos Enrique. Joder, qué putos ensayos. Aleluya. Diciembre 1995. Lagartija más Enrique Morente. Y la guitarra de Pareja, y la probeta. Y el concierto IFRAGA. Y Laura García Lorca recordando las anécdotas. Y el amigo de Lorca, don Eduardo. Y el amigo Eduardo Rodríguez leyendo el poema. Y la convicción de que Federico de "si él entrara por la sala y le diera un abrazo a todos". Y la opinión de Verdú. Y vivan los alientos, y aleluya. Aleluya. Y la foto con Estrella y Aurora y Soleá. Y el concierto en Teatro Albéniz del 28 de febrero del 96. Y Tomatito. Y Tomatito pregunta por Lagartija. Y el señor Jiménez habla del riesgo de lo que podría pasar en el escenario. Y del cero al infinito. ¿Gloria o mierda? Y cómo dice Antonio Arias, en aquella época existían los sacrilegios. Y la op. inión de Borja Casani. Y grabar ese disco. Pijo. Emoción. Y gritar La niña ahogada en le pozo por las calles. Y ese diario, que vale millones. Y esos Estudios Bernardi en Armilla. Y la esponja de los guitarristas que recuerda Juan Manuel Cañizares. Vaya show el Omega. Puto show. Y la opinión de Montoyita. Y el señor Jiménez, acojonado. Y los fuegos artificiales. Y la comprensión del hallazgo. Y el Kiki por allí. Y Estrella recordando. Y la muerte de la madre de Enrique. Y parir de cara a la Torre de la Vela. Y jurar por la madre. Por la madre. "Caldo te doy mi carne". Y la foto de de Caracol, y de Manuel VAllejo, y de Pastora Pavón. Y collage de voces. Y Marchena, y la Niña de los Peines. Y dice Arias que es el cubismo. Y airear los discos. Y Vuelta de paseo. Y los experimentos. Y las mezclas. Y las dudas. Y las tormentas de opiniones. Y el Paquete. Y los Madriles. Y sumar a Vicente Amigo. Y las mezclas finales. Y sale el disco en diciembre del 96. Amar a perdedores. Y David Fernández en la batería. Y mejor las ciudades sin sueño que sueños sin ciudades. Y todo lo demás. También. Y el 2003 en NY. DE F. A N.Y. Y esas columnas de cieno son pocas. Putos himnos. Putos himnos. Nardos de angustia dibujados. Y el concierto con Sonic Youth en 2005. Oriente y Occidente. Y Lee Ranaldo recordando aquella actuación. Y ese 2005, con la Alhambra. Y Pat Metheny. Y ese Generalife. Y Méjico. Y La Riviera. Y el FIB del 2008. Y Omega, como significa, Fin, todo se acabe. Aunque dice Diego Manrique, que espera otro deslumbramiento como ese. Y Esto no es manera de decir adiós. Es verdad. Pero es verdad. No hablemos de amor o cadenas. No hablemos. Todavía es pronto aunque es tarde´.

lunes, 27 de febrero de 2017

El precio de los errores

Antes sabíamos atenernos a aspectos concretos, a formulaciones seguras, a frases bien escritas. No estábamos aquí para estorbar. O eso nos hicieron creer en mitad de la mentira.

74 veces 74

74 veces preferiría ser cualquier cosa que ser un exnazi. Siempre confundimos conceptos, siempre confundimos himnos en momentos equivocados. O, tal vez, no.

Taboo. Primera temporada.

Tenemos a Hardy en la retina después de esas conversaciones con Murphy en los Peaky Blinders. Diablos interiores en Peaky Blinders y diablos interiores en Taboo. Pero Taboo empieza sin prisas, empieza con tranquilidad, empieza marcando pausas y dolores, mierda en el suelo londinense y alcoholes varios en la Compañía de Indias, puticlubs con potente dueña y galgos que siguen a tintados, y, sobre todo, Oona Chaplin marcando cartas y dolores del pasado. Herencias, estrechos, sueños, barcos, diamantes, tierra, padres envenenados, esposas que salen de detrás de una puerta, niñas con nombre de invierno e hija de prostituta, sirvientes para té y café, esposos malparidos, sueños y pesadillas entre el estiércol cotidiano de cada uno de nuestros días. Fiestas, salitre, probar la mierda de paloma y compararla con mierda vacuna, asesinatos, juegos de magia, química malinterpretada, bailes, bailes, bailes. Banderas yankis. Pólvora mojada, pólvora seca, pólvora de estrechos que sueñan con ser juegos de naipes. Monopolios de teína. Dolor de luces que se encienden y apagan. Duelos al amanecer. Orines de putas al por mayor. Puertos con mierda que llena el suelo y lo hace negrísimo. Será por mierda, será por dolor, será por juegos de guerra. Será por barcos que salen por los aires, será por Inviernos que duermen el sueño de los justos en el mar, será por negros con principios, será por torturas sin premio. Será por pólvora, será por compañías sin corazón. Será por señales en las cabezas. Será por espátulas para quitar mierdas blancas en caras de travestismo. Será que todos somos ovejas en busca del redil, pero hay veces que somos carne y a veces, simplemente, lana. Pólvora al poder, sangre al poder, banderas al poder. Y si tenemos que tragar el Támesis para llegar al cielo, que así sea. Simplemente, a cada cerdo, en su despacho, en su barco, en su barril, en su enfermedad, le toca su San Martín. Y la primera temporada de Taboo busca redención. Busca que los bichos mueran ahogados en azul y las desdichas se cumplan. Coda: Que no falten himnos para los baños de sangre, que no falten estrofas para adorar a la muerte, que no falten estribillos para conseguir que, nuestros más bajos instintos, africanos, norteamericanos o ingleses, se cumplan.

Skam. Segunda temporada.

Cambia el sentido de la brújula, pero siguen las mismas historias y siguen bien contadas en la segunda temporada de Skam. La reflexión sobre clichés, sobre lo que es relativo o no, sobre los recuerdos, los (malos)entendidos, el dolor juvenil y las jodiendas con vistas a Noruega. Pero la reflexión de la segunda temporada de Skam, desde el cambio de perspectiva, de guión profesional, trata de los errores que cometemos y de las palabras que hacen daño a los demás. No todo es robar pasteles de pescado, no todo es romper botellas en cabezas ajenas, no todo es llevar el desayuno ajeno a la cama. Las mentiras, las manipulaciones, la adolescencia mal entendida, la salida fácil, el camino a la derecha, lo clásico. Recurrir a movidas, a pajas mentales, fiebres falsas, enfrentarte al mundo desde una perspectiva equivocada. Estamos solos, hay desamor, siempre salimos perdiendo. Frases hechas, que cantaría Carlos Berlanga. Cerrar puertas para abrir heridas. Depresión. Escapadas imposibles. Ausencia de familia. Ambiciones deshechas. Y el día de la Constitución, el 17 de mayo, fallar a la cita. Cambios imposibles. Himnos para cerrar heridas. ¿Agallas para decir no? No pensar, no dormir, no escribir, corazones que salen del pecho. No respirar. Frecuentar momentos para que se crucen las miradas. Llantos sobre sábanas inmaculadas. Flequillos (mal)entendidos. Relax inolvidable. Y mirar ordenadores ajenos.Y dar(te) cuenta de la derrota, de la victoria imposible, de la oscuridad de nuestros días. ¿De verdad somos libres para malgastar nuestro tiempo? ¿Buscamos voluntariamente la infelicidad? ¿Amenazamos nuestra seguridad a propósito? ¿Somos maldad? ¿De verdad la amenaza es sentir que necesitamos a los demás? ¿De verdad la derrota es aburrida? ¿De verdad no debemos adorar el santiabadismo? Lo peor de nosotros es autolimitarnos nuestra libertad. ¿Quién quiere una escala de valores teniendo cerveza fría? ¿Mente abierta ante el precipicio? ¿Tenemos que creer que Dios gana? Como en Juegos de guerra, "la única manera de ganar es no jugar". Los errores multiplicados hasta el infinito se precipitan en una sala de emergencias. Banderas clavadas en el suelo. Pájaros con nombre impronunciable. Globos. Basura de un día. Bares a las 19:19 con velas en la mesa. Respuestas que no quieres escuchar. Coda: Pero quizás, al final, sale el sol. ¿O es simple imaginación?

domingo, 26 de febrero de 2017

Respirando en Almería

Un poco de tranquilidad esta semana tras la victoria en Almería.

Todo sigue siendo mentira en 2017

Sin detalles. Otra vez. Simplemente te has ido. Sin detalles. Otra vez.

sábado, 25 de febrero de 2017

Lobezno on fire

Vaya numeritos de Abrines con OKC contra los Lakers esta pasada madrugada. 19 puntos para estrenar titularidad. Un grande.

La noche feroz

Voy a mirar el significado de bolchevique en el diccionario de la RAE y dice que literalmente significa "uno de la mayoría". La pregunta sería: ¿De qué mayoría? ¿De qué maldita mayoría? Disfruto leyendo los libros de Ricardo Menéndez Salmón aunque escriba dramones. La agresividad de La noche feroz es bestial. Con muy pocas palabras, con muy páginas, describe la brutalidad del ser humano. Da igual el contexto: puede ser una guerra civil, pueden ser los ecos de una República (mal)parida, pueden ser los despojos de un maestro de escuela, pueden ser los biliosos instintos de un cura (mal)nacido, pueden ser las cicatrices doloridas de un prestamista de pueblo, pueden ser las ansias de sangre de 4 verdugos con ganas de morcilla y sangre, pueden ser las entrañas de una mujer con un bastardo en su interior, pueden ser tantas y tantas cosas las que hacen que el ser humano sea cruel con mayúsculas. Pero en ese contexto, con esa guerra despiadada, con esa República llena de contradicciones, se aprovecha la mínima para sacar a relucir los más bajos instintos. Los más bajísimos instintos. Somos nosotros. En cualquier momento, en cualquier situación, sale el cabrón que llevamos dentro. Sí. Todos llevamos un cabrón dentro. Podemos edulcorarlo, podemos endulzarlo, podemos usa azúcar en cantidades industriales para disimularlo. Pero en el momento en que sale, en el momento del ataque de la reina en el tablero de ajedrez, la vena ejerce de vena, la sangre llama a la sangre. No hay ansiolíticos que paren a ese bestia, a esa carroña genética que llevamos dentro y que necesita saciar su sed de plaquetas y leucocitos. Y como vuelvo a decir, Menéndez Salmón nos retrata. En las palabras, en los silencios, en las comparaciones, en los gestos, en los ademanes, en las costumbres, en las desdichas. En todo. Saquemos esa bestia y veremos la muerte en el espejo, veremos la botella siempre vacía, veremos los defectos paternos y las desdichas de nuestra descendencia, la misericordia del dolor provocado, la visita al lado oscuro de esa fuerza enorme e intensa que llevamos dentro. Nos deleitamos en causar dolor, nos deleitamos en la hiel tragada por los desgraciados a los que deseamos la muerte, tengan culpa o no. Y reflexiona Menéndez Salmón sobre la inexistencia de la verdad. ¿Qué más da la verdad cuando queremos venganza? ¿Qué más da si únicamente disfrutamos con los padecimientos ajenos? Somos envidia (mal)entendida, somos mierda sobre mierda, somos un cajón lleno de medicamentos caducados, somos cartas de un amor que olvidamos en ese mismo cajón de medicamentos caducados. Escribe RMS sobre las tinieblas de los dormitorios. Vaya resumen de nuestra existencia. Podemos intentar maquillar nuestro insufrible hábito de dañar, pero no hay mascarillas mágicas. El rictus siempre será duro, sangriento, con violencia a pleno pulmón. También escribe RMS del odio como combustible. La nieve como metáfora, el sufrimiento como tentativa de salvación. Y todo lo demás, también.

PB al poder

Ayer estaba en clase, elevado al cubo porque hubo triplete de segundos, hablando del arado normando y de la collera y de la cuchilla y de las herraduras con clavos y me vinieron, cuchillas arriba cuchillas abajo, las gorras de los Peaky Blinders a la memoria. Derivó matemáticamente el asunto en discursos sobre HBO, Netflix, Anabelle, sobre Anabelle Wallis, sobre los túneles en las batallas de Primera Guerra Mundial y las gorras con cuchillas. Vivan los viernes. Coda: Y viva el espíritu de Thomas Shelby.

La música de Daimiel

Empezar el sábado escuchando el paseo musical de Antoni Daimiel en Radio 3 a las siete y pico de la mañana añorando iris verdes, añorando madrugadas montesianas, añorando ambrosías verdaderas. Y todo lo demás, también.

Errores y cuenta atrás

viernes, 24 de febrero de 2017

Islamabad, Los Planetas, segunda escucha

Apple Tree Yard. Primera temporada

Premisa número de la que parte Apple Tree Yard: todo es mentira. Como casi todo en la vida, nada es real. Sarta de mentiras. Absolutamente mentira. De ahí en adelante, podemos especular, escupir en mitad del Mediterráneo (mierda sobre mierda), mirar(nos) el ombligo y todo a lo que vosotros queráis poner en un altar. Partiendo de la mentira, de las palabras dichas a la luz de una cámara invisible, de un ángulo muerto, de un armario vacío, de una interrogación sin final, cualquier cosa es posible. No somos el centro del universo, porque ese centro está en todas partes. Absolutamente en todas. Peregrinaciones, las justas. Los pecados son impenitentes. Mentira los actos de contricción, los juicios (los paralelos y los otros), los daños colaterales y la mierda edulcorada. Cada uno de los actos que hacemos pueden implicar dolor a todos los que nos rodean. A todos. Antes o después, todo tiene consecuencias. Perjurio es un eufemismo barato. Y no se puede hablar de futuro en posición horizontal. Y si te crees lo que te dicen en posición horizontal, es culpa tuya. Golpes en el pecho en mitad de una misa los justos. Gran reflexión sobre lo que pensamos que influimos en los demás la que nos (de)muestra esta primera temporada de Apple Tree Yard. Ya no hay patios, ya no hay manzanas, ya no hay ansiolíticos que quiten este puto dolor existencial. Y todo lo demás, también.

Han vuelto (II)

Y mientras, en el antiguo reino valcarcil, en el extinto sultanato de Sean, nadie dimite. Hay fiscales y fiscales. Y luego, los de las series de televisión.

jueves, 23 de febrero de 2017

Han vuelto

miércoles, 22 de febrero de 2017

lunes, 20 de febrero de 2017

¿Está muerto el indie?

Interesante el estudio sobre el indie que ha grabado Teresa Camino. ¿Está muerto el indie? ¿Qué rasero utilizamos para catalogar el indie? ¿Utilizamos la palabra indie de forma despectiva? Hilo a la cometa, estirar el chicle. Disfrutemos del indie. Y punto.

Un buen gol

Pese a la derrota, fue un buen partido. Y nos dejó Jona un golazo para nuestras retinas.

domingo, 19 de febrero de 2017

Unforgotten. Segunda temporada

Vuelve por los mismos pasos la segunda temporada de Unforgotten. Vuelve la batidora de mierda a salpicar. Otra vez, restos, esta vez de mayo de 1990. Restos en una maleta. Y toca investigar. Y toca dexterizar el asunto, toca la búsqueda, toca husmear pasados: putas a tiempo parcial, IRA, abogados, violaciones, hijos sin padres, niñas sin madre, Islam, sobornos, adopciones por parte de matrimonios de un mismo sexo, búsqueda de amantes del pasado y un montón de aristas más. Muy bueno el retrato social de Unforgotten. Todo nuestro pasado puede volver a saltar a la palestra en un segundo. Un rumor, una leyenda urbana, una noticia, una fotografía de un periódico, un hecho ocurrido en un oscuro lavabo, un chascarrillo después de unas pintas en un mañana en un pub. Pero el pasado es un cabrón que siempre pasa factura. Y no siempre nuestros familiares, nuestros jefes, nuestros empleadores, unas almas caritativas. Hay mucho cabrón, y no solo el pasado. El problema surge cuando empiezas a cuadrar el puzzle, el dificilísimo puzzle de 15.000 piezas. Te obsesionas con él; intentas por todos los medios terminarlo. Pero una vez que lo tienes, no sabes si debes ponerlo, darle luz, porque el resultado, lo que se nos muestra, es un drama de proporciones isabelinas. O tal vez, si tengas que mostrarlo, y que salga la palabra "reinserción" y que sean otros los que juzguen. Y todo lo demás, también.

sábado, 18 de febrero de 2017