viernes, 26 de mayo de 2017

Camino de Las Azores (LXII)

Suena música de viento, redes enlazadas, velas que nos llevan a ningún sitio. Y sin rumbo futuro, repasamos el cuaderno de bitácora existencial analizando el motivo, lo que hemos hecho mal.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Camino de Las Azores (LXI)

Seguimos escupiendo en el océano. No vale de nada, pero lo seguimos haciendo, seguimos marcando taludes y dorsales con nuestro zumo de amígdalas. No sirve de nada, no. Pero es lo que hay. El drama de la costumbre, el sabor de la incoherencia, la ambrosía de los muertos en vida.

¿Nos sobró Carnaval? (VII)

Camino de Las Azores (LX)

Remar, remar y remar. Buscando un hogar que nunca llega. Buscando un martes cuando siempre es lunes. Buscando un. Buscando.

Camino de Las Azores (LIX)

Repasando el cuaderno de bitácora nos damos cuenta de que todo esto es un chiste. Pero el final no va a tener gracia. Ninguna. Nos hablan de paciencia, como si esto fuera una uno-tres-uno. Va a ser que no. No. No. No.

martes, 23 de mayo de 2017

¿Nos sobró Carnaval? (VI)

Bing-Bong

Versión de 23 de mayo de 2017

¿Nos sobró Carnaval? (V)

Camino de Las Azores (LVIII)

Reyes del momento, esclavos de los instantes, efervescencia convertida en nada. Toca intentar suplir la mentira por los eufemismos. Y todo lo demás, también.

Camino de Las Azores (LVII)

Lo indicado para sobrevivir no es siempre lo indicado par aguantar el chaparrón. No siempre cumplimos axiomas, no siempre aguantamos, no siempre tenemos el título de supervivientes. Pero seguimos en la lucha. Seguimos. Lucha.

lunes, 22 de mayo de 2017

domingo, 21 de mayo de 2017

Letanía atemporal

Hoy, por aquellos misterios de las redes, vuelvo a leer la crítica de Una semana en el motor de un autobús de Los Planetas que firmó Jesús Llorente en mayo de 1998 en Rockdeluxe. Los domingos de Torre Poyo, entre letanía y sol que te da en la cara, entre viejas que no quieren ser remangadas ni imitar a Espinar, he estado leyendo y releyendo la crítica. Se pueden decir y escribir tantas cosas sobre USEEMDUA que no habría tiempo ni espacio, nos quedaríamos sin primarias donde insultarnos, nos llevaría a una playa urrutiense llena de espuma donde la que recrear(nos) en mitad del delirio. Y todo lo demás, también.

Guerrilla. Primera temporada

No es nada fácil ver la primera temporada de Guerrilla, pero si anda Idris Elba se hace el esfuerzo. Toda sea por las malas pulgas de Luther. 1971. Negros que luchan por sus derechos en una Inglaterra en la que cambian leyes y cambian mierdas pero sigue anclada en su mentalidad del pasado. Desde el principio se ve el miedo al cambio, pero también la lucha entre actividad intelectual o con las armas. ¿Somos demasiado tibios ante los excesos de los políticos? ¿Dónde está el termino medio? Antisionistas pero no antisemitas. Perros alimentándose de sobras para mantener contentos a dueños ajenos. Actuaciones lentas, demasiados puntos suspensivos. ¿Marxistas o maoístas? ¿ZANLA? Será por nombres. Y el C-13 y todo lo demás. Y más y más nombres. FLQ, unificación. Naxalitas y otros varios. Declaración de guerra: "El poder para el pueblo". El Che Guevara, Fred Hampton y los Panteras Negras. Más y más nombres. Unos de fiestas, con camisas de colores y otros en busca del activismo. Los liberales son liberales hasta que intentas tirarte a la niña de Papá. Frases del momento, guerrillas del momento. ¿Diferencia entre buenos y malos negros? BBP y mensajes más o menos cifrados. ¿Qué tal eso de pasar el mono entre tu propio vómito y una buena pinta de cerveza? Del IRA, mejor no hablar. Diferencias entre los inmigrantes y los negros nacidos en las Islas Británicas. Y Guerrilla deja buenas frases en su primera temporada, entre hijos drogotas e hijos bastardos: "Hay una diferencia entre estar bien y ser normal; y es duro fingir que lo somos". Gran reflexión sobre la difícil puesta en práctica de predicamenteos ideológicos. Una cosa es la palabra escrita y otra muy distinta plasmarla en hechos. Y todo lo demás, también.

¿Nos sobró Carnaval? (IV)

Preguntaban, efervescentemente, sobre la huida hacia las velas. Velas no, veletas. No se mueven. Es el viento quien las mueve. Derechos al desguace.

Camino de Las Azores (LVI)

En nuestro camino tortuoso de olas e islas, de cremas y direcciones fallidas, la cuestión es si seguir o volver, si la edad de la inocencia acabó demasiado pronto, si la utopía es una elección a escoger y de si debe seguir vivo alguien que no piensa como nosotros. Como yo. Como

Camino de Las Azores (LV)

Entre lejas rotas encontramos, bajo un barril, una nota en la que solo vislumbramos algunas palabras borrosas: "40 no nada que crisis tontuna contarlo celebrarlo". Se hablaba de guerra, colores amarillos y recuerdos de Félix Romeo. Amarillos al poder.

Camino de Las Azores (LIV)

No hay Lunes de Carnaval camino de Las Azores. No tenemos tiempo para engañar a los sentidos, no tenemos tiempo para escapar de falsos mitos, no tenemos tiempo para evitar la sal en la cara. Toca esperar, toca hacer(se) mercenarios del tiempo, templarios con el único dios convertido en viento.

Camino de Las Azores (LIII)

El dolor, como los martes inexistentes, es un estado de ánimo. Otro truco de marketing para llegar a ningún sitio. La pregunta es si realmente deseamos llegar o el horizonte es suficiente.

sábado, 20 de mayo de 2017

¿Nos sobró Carnaval? (III)

Seguimos llegando tarde. Y lo que crece mengua, eso seguro. Antes o después.

¿Nos sobró Carnaval? (II)

Decía Necro que le gustaba la caída de su ojo (¿quizás setas?). Creo que no hay tregua para esos gusanos después de tantos años. Habrá que morder la lengua. O como se diga.

Snatch. Primera temporada

"Más perdido que un hijo de puta el día del padre". La primera de unas cuantas en Snatch. Empieza con ritmo pausado, pero va arreglándose con el paso del tiempo. "No tomes drogas o acabarás en el talego. Y las drogas son muy caras en el talego". Frases inconexas pero que al final forman un buen collage. La cárcel, la calle, los narcisos, las deudas, las apuestas, los vestidos escotados, el trapicheo, el juego a dos barajas, el boxeo, atracos, más escotes, calles vacías y con poca luz, "jodiendas en plan dos tiros en la nuca" y un montón de mierda más. Todo se hace jodido cuando se acaba el buen alcohol. Y los cerdos se enmascaran de cerdos y dan el palo de su vida. Y ahí, justo ahí, cambia todo. ¿Llamar más la atención que la Merkel en topless y tanga? Huídas imposibles de viejuno y escudero neandertal, bañera de oro, gitanas con caravanas tapizadas de terciopelo rojo, caniches cuidados por policías corruptos, tiendas que se van a tomar viento fresco, amor no correspondido, obsesión por el sentido Au de la vida, amigos que han guardado secretos en silencio durante décadas. Con altibajos, pero con capítulos memorables. Así se presenta esta primera temporada de Snatch, veneno del bueno para días con demasiadas horas de luz.No todo son diamantes en la viña del señor, ni oro, ni perros con granadas, ni peluquerías con soplones, ni bolas de billas, ni Normans que enterrar. Pajaritas, cuadros rajados, villas donde esconder bengalas, útiles de seducción masiva. Como dicen los maestros, no hay escuela como la vieja escuela. Nada como envenenar los crucigramas, como envenenar los pasatiempos cuando estás encerrado. Que llueva el papel, que llueva el oro, que llueva lo que tenga que llover entre ciudades y muelles de 4 millones. Patente de corso para todos. Al turrón. Y si no estuvieron en la cuna de Judas, habrá que llevarlos. Y todo lo demás también. Coda: A criar naranjos se ha dicho!!!

¿Lo consiguieron o se quedó en un chiste?

Buscando sus huellas en mitad del barro

Dando bandazos por la vida, de vez en cuando, te encuentras con himnos para salvar las lasadas del día. La penúltima de Laso ha sido hoy en tierras turcas. La penúltima.

jueves, 18 de mayo de 2017

miércoles, 17 de mayo de 2017

La Guerra Civil Española (Paul Preston y José Pablo García)

¿Por qué utilizar eufemismos para decir garrotazos? Empiezo a leer La Guerra Civil Española, respuesta de respuesta, con Paul Preston en el horizonte (otro tipo con mofletes sobrevalorados) y José Pablo García con la firma al otro lado del papel. Empieza el libro, regalado por Carmen y Pedro, con la disyuntiva de poner en la balanza debate y violencia. Mal empezamos. ¿Qué fueron los pronunciamientos del siglo XIX antes de Torrijos? ¿Fusilados sin memoria? ¿1808 dividió España en dos zonas y opiniones y adeenes equivocados y enfrentados? ¿Se deben hacer esos juicios de valor? ¿Débil burguesía progresista? Poner burguesía progresista en una misma frase nos mete en líos. Varias veces al día. ¿Qué es eso de la mecedora de la oligarquía?¿Me he perdido algo? Paternalismo, amos, pasado. Palabras en una misma frase que nos meten en líos. En muchos líos. ¿Qué pensaría Azaña antes y después de la velada de Benicarló? ¿Se puede decir desamortización sin explicarla antes de la página 7? ¿Tierras comunales? ¿Qué pensaría el profesor Rodríguez Llopis si leyera esta palabras con el Medievo de por medio? Y saltar de criticar a la Guardia Civil (?) a 1868. ¿Se puede pensar en medio del desastre sin control burgués de la sociedad? ¿Brigadier Topete? ¿Antes o después de cruzar el istmo peninsular? Y Prim (viva Reus), y Serrano y otros padres de los hijos de la reina. ¿Carlismo antes de Montejurra? Y Cuba, y la insurreción, y parece que estamos cantando algo entre Manolo y Quimi, entre García y Portet. Vacíos, poder, proclamaciones republicanas. ¿Es difícil empezar un trabajo ante tal sistema educativo? Paz social por encima de cualquier interés proletario (miedo a su desorden). Vueltas a las andadas con la monarquía de Alfonso XII. La mierda de la Restauración, de Cánovas del Castilo a Sagasta y tiro porque me toca. ¿Quién seguía ganando? Los de siempre: olivareros, empresarios del vino, dueños del trigo y similares. El caciquismo del siglo XXI tiene su origen en las manipulaciones electorales del sistema canovista, y lo refleja bien en el libro con el recordatorio de los muertos inscritos para votar. Fanelli llega a España a enderezar los ojos, pero el ejemplo de Jerez de 1892 no fue seguido por más debido a la ejecución de cuatro de los supuestos líderes del movimiento. El bum y bang de los anarquistas en Barcelona tuvo contraefectos negativos. Preston habla de la cárcel de Montujuïc como "la Bastilla española". Tal que así. El asesinato de Cánovas, el desastre del 98, las huelgas de Barcelona y Pablo Iglesias, al que llama inflexible el amigo Preston. El desastre del Barranco del Lobo fue exagerado hasta extremos inimaginables a fecha de hoy. El estado de guerra en Barcelona y todo lo demás, fueron antecedentes claros de la GCE. Muchos botones se ven el dibujo de los trabajadores que montaron la CNT a partir del otoño de 1910. No eran tan descamisados, ni se daba tanta publicidad como ahora a la huelga de 1911. Cambó y sus pajaritas, marcando territorio, que los señoritos ricos de la Lliga Regionalista y los chicos (sin gasolina) del PNV tenía que seguir mandando en casa, en el huerto y en el palacete. Desde la página 18 se empieza a hablar de los africanistas y de lo que despreciaban (respecto a los que no lucharon en África). División sin calculadora entre terratenientes y obreros, entre industriales y campesinos sin tierra. Ejemplos poco valorados como la ACNP y Ángel Herrera también aparecen en el libro de Preston. El trienio bolchevique de 1918 a 1921, con sus huelgas y sublevaciones aumentaron los resentimientos, como también ocurrió en Barcelona entre 1919 y 1921 con los atentados anarquistas. Poco recordado es Antonio García Quejido, y la formación del Partido Comunista, pero Preston no se olvida de él, y subraya la influencia que tuvo en las huelgas de la siderurgia vasca y del carbón en Asturias. Llama Preston a Miguel Primo de Rivera "defensor pretoriano" y subraya la colaboración de la UGT y de Largo Caballero con el gordito con bigotito que tuvo que dimitir a finales de enero de 1930. Haciendo un López Miras, Alfonso XIII utilizó a Berenguer para sus cuitas, pero la dictablanda fue un fracaso que llevó al 12 de abril de 1931. Tras los antecedentes, el segundo capítulo hace referencia a los años 1931-1931 (El desafío de la izquierda). Es bueno recordar a todos y cada uno de los ministros de ese primer gobierno provisional, recordar con sus caretos y sus representaciones. Subraya con boli rojo Preston la dificultad de Maura para conseguir gobernandores que fueran eficaces ante el poder de los terratenientes. El cuarto poder ejercía su presión llamando chusma sin ton ni son. Y la respuesta fue la Acción Popular gilroblista, el carlismo, Renovación Española y Falange Española. Recuerda también Preston la misiva Pedro Segura desde su sede de Toledo para que la Iglesia agitara al personal eligiendo a sus representantes derechistas. Trae a la memoria PP la quema de conventos del 11 y 12 de mayo de 1931 (Sí, Rita, 1931). Siempre hay que recordar. La reforma militar de Azaña se resume en dos páginas, acabando con la trituradora y su recuerdo. ¿Maura y Alcalá-Zamora acusados de judíos? Con las elecciones de junio de 1931 Lerroux actúa de comodín. Y los artículos 26 y 44 de la Constitución de 1931 y la legalización del divorcio y todo lo demás. Y los sudores de Azaña con la reforma agraria y los disparates en Castilblanco y Sanjurjo culpando a Margarita Nelken del lío. Y el fracaso de la sanjurjada el 10 de agosto de 1932 y los nuevos vientos de la República. Y los 24 muertos de Casas Viejas, y el papel (otra vez) de la prensa de derechas, y la aparición de la CEDA. Y Gil Robles, y el apoyo económico de March y muchos aspectos que no siempre se recuerdan. Y el 19 de noviembre de 1933, fecha para recordar porque las mujeres accedieron al voto y los 115 diputados de la CEDA y los 104 de los radicales que llevan al tercer capítulo, Enfrentamiento y conspiración (1934-1936). Y el Bienio Negro, y la marioneta Lerroux presidiendo mientras la CEDA manejaba a su antojo. ¿Qué hacía Fal Conde en Andalucía? Pues lo de siempre. Y más nombres de los que no recuerdas, como el de Antonio Goicoechea, al que sustituyó tras los 3 años fuera José Calvo Sotelo. ¿Refriegas callejeras en 1934? ¿Por qué utilizar eufemismos? Y el deseo de Gil Robles de cambiar la constitución, y los tópicos marxistas en torno a Largo Caballero. ¿Por qué llamar pragmático a Indalecio Prieto? ¿Y por qué no darle más importancia a Julián Besteiro? Y Ramón Serrano Súñer tildando a la democracia de "degenerada". Con un par. Y Rafael Salazar Alonso, Ministro del Interior/Gobernación, uno de los fundadores de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, mostrando su peor cara, antítesis de Carlos III en la alcaldía de Madrid y luego fusilado al comienzo de la Guerra. Demasiados nombres de los que acordar(se). Somos poetas, pero tenemos demasiados sonetos olvidados. Y del Baztán a Alicante, llegando a una tapia de un cementerio de Madrid, como Ricardo Zabalza. Vaya biografías. Y más biografías que nos recuerda el libro, como la de Juan Antonio Ansaldo, el aviador que pilotaba la muerte de Sanjurjo, y su oposición a Primo de Rivera. Hay demasiados puntos suspensivos en estos años, demasiados huecos que llenar, demasiados caminos a Las Azores al final de Taboo. Y las frases gilroblistas (Prefiero un pueblo de locos a un pueblo de miserables). Y la desobediencia de Batet a Franco, la negativa a bombardear Barcelona que provocó su futura muerte en 1937 a pesar de que Cabanellas y Queipo de Llano intentaran salvar su vida. Vaya historia de resentimientos es la Historia de España. Una jodienda con demasiados fusilamientos. Y de Campins, mejor no recordar sus últimos meses. ¿Cómo acabó así alguien que trabajó al lado de Franco en Zaragoza? Habla PP de la "implacabilidad glacial" de Franco para acabar con la sublevación de Asturias en el 34 y cita a Gerald Brenan diciendo que aquello fue "la primera batalla de la Guerra Civil". Opiniones al gusto. Modas. Etiquetas. Pantalón de campana sí, pantalón campana no. Y los antifascistas unidos por el pan y la pan, y a los que sobraba carnaval para formar el Frente Popular. Y más etiquetas, como la de Amós Salvador, al que PP lo califica de "amable" para su cartera de Gobernación (aunque para tutear a Azaña no estaba mal). También se habla de la tuberculosis de Casares Quiroga cuando accedió a Presidente del Gobierno para sustituir a Azaña, que pasó a ser Presidente de la República. La matanza de Yeste de mayo de 1936 como otro de los muchos antecedetes de la CGE. Hace bien recordando los nombres de las 9 mujeres que formaron parte de las 3 cortes republicanas ( de 1004 en total): las socialistas Margarita Nelken, María Lejárraga, Matilde de la Torre, Julia Álvarez Resano, Veneranda García Blanco y Manzana; la comunista Dolores Ibárruri; las republicanas de centro izquierda Victoria Kent y Clara Campoamor y la cedista Francisca Bohigas Gavilanes. Y los claroscuros de la preguerra y las palabras de Casares Quiroga a Prieto: "No toleraré sus salidas menopáusicas". Mas episodios preguerra, como el de Calvo Sotelo llamando al socialista Bruno Alonso pigmeo y citándose para seguir en la calle la conversación. Y las advertencias del Jefe de la Aviación, Ignacio Hidalgo de Cisneros, que no fueron bien tomadas por Quiroga y Azaña. Y la reunión de Mola en Irache el 15 de junio del 36, y la carta de Franco a Casares Quiroga, todo maniobra de disuasión. Y Mola en Pamplona y todo lo demás. Franco y su etiqueta de "Miss Islas Canarias 1936". Vaya tela. Y el papel de Luca de Tena y Luis Bolín para llevar a Franco en el Dragón Rapide. Con todos los accidentes que había en la época y aquel viaje salió bien. Y el asesinato de José Castillo por falangistas y el de Calvo Sotelo por los compañeros de Castillo. Más acontecimientos, más episodios de aquel terror que llevó al drama final. El cuarto capítulo, "El mapa de España está sangrando", del golpe de Estado a la Guerra Civil, empieza con las palabras de Mola de sembrar el terror para dominar la situación desde el principio. Y Mora Figueroa en Cádiz y decenas de casos similares. PP llama "excéntrico" a Queipo de Llano y recuerda su parentesco con Alcalá Zamora (eran consuegros). ¿Por qué Queipo de LLano llamaba a Franco Paca la Culona? Demasiados detalles. Vaya tela, Paco, vaya tela. Y la carta de Franco a Queipo de Llano pidiendo clemencia para Camins, de la que pasó olímpicamente Gonzalo. Y García Lorca en el horizonte, y la columna Carranza y todo lo demás. Dimisión de Casares Quiroga, las horas de Martínez Barrio, la llegada de José Giral. Remiendos en mitad la jodienda. "Dramática decisión", añade PP, de dar armas a los trabajadores por Giral. ¿Comparar la toma del Cuartel de La Montaña del 20 de julio del 36 con la toma de La Bastilla? Recuerda PP también el curioso caso de los voluntarios que se hicieron un nombre durante la guerra como Valentín González (el Campesino), Gustavo Durán o Enrique Líster. Y la muerte de Sanjurjo, y otro de esos "episodios" curiosos, que no casuales, que marca la Historia de España. Recuerda por la 92 PP que Sanjurjo, Fanjul y Goded ya estaban en otro mundo, que Mola era general de brigada (un rango inferior al de Franco) y que Queipo de Llano (de igual condición que Franco, general de División), era mal visto por muchos por sus discursos y sus anteriores contactos republicanos. Y Yagüe y sus masacres/matanzas como las de Badajoz. Carniceros y todo lo demás. Y las andanzas de Bonaccorsi en Baleares. Vaya tela. Y si no tuvo bastante con Badajoz, sumó Santa Olalla. De traca. Y la checa de Agapito García Atadell y la muerte del amigo de Azaña Melquiades Álvarez (con el que había fundado el Partido Reformista en 1912). Y los avances de Varela en Andalucía, como si de un puzzle se tratara. También pone de manifiesto PP el papel de L. Blum a la hora de ayudar a la España de entonces, y las diferencias que había dentro de su propio gobierno. Y Moscardó en Toledo, su resistencia ante Vicente Rojo. Y el cura rojo Enrique Vázquez Camarasa. La quinta parte del libro, "Detrás del pacto de caballeros", las grandes potencias traicionan a España. Sí, cierto, pero España ya se había traicionado a sí misma demasiadas veces. Muchas. Churchill y el galimatías español, las distintas autoridades británicas respecto a España, el papel de Francia, Italia y Alemania, los aviones comprados por De la Cierva, Clement Attlee y las Brigadas Internacionales. También pone PP énfasis en el papel de Roosevelt, del presidente de la Texaco (Thorkild Rieber) y otros mandatarios de Yankilandia. Además, Preston subraya la poca sintonía entre los comunistas españoles dominados por Moscú y los anarquistas y los miembros del POUM. De la Legión Cóndor está casi todo dicho. La línea Gibraltar-Malta-Suez, sumando Suez. Nada como firmar un acuerdo de no intervención e intervenir descaradamente. Y de ahí pasa PP al capítulo sexto, "Madrid es el corazón", La epopeya central. Empieza recordando los nuevos ministros que empezaron a trabajar para un "verdadero gobierno frentepopulista", con Francisco Largo Caballero como jefe de él y Ministro de la Guerra, a los que se sumaron en Juan Peiró (Industria), Federica Montseny (Sanidad), Juan García Oliver (Justicia) y Juan López (Comercio). Estos nuevos cuatro ministros procedían de la CNT. Otra contradicción. Otra más. El general Miaja fue el encargado de la defensa de Madrid. PP llama a Dolores Ibárruri "apasionada oradora". La muerte de Buenaventura Durruti fue un duro golpe aquel ejemplo de defensa, con columnas que hicieron hechos que tuvieron gran repercusión en su momento. El libro, casi como todos, sufre el problema de la estadística. Los fusilamientos de Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz suman, para PP, solo unos 1200 presos, aunque como indica el autor los franquistas hablan de 12.000. Incide también el autor en el poco interés de Franco en liberar a Primo de Rivera de Alicantes, donde fue fusilado el 20 de noviembre de 1936, incluso negando el intercambio con la esposa y las hijas de Miaja que estaban encarceladas en Melilla. ¿Fueron las 500 toneladas de oro enviadas a la URSS un timo desde el punto de vista militar? Jarama, Guadalajara y otras batallas aparecen con muchos detalles en el libro. La séptima parte del libro se titula La política en la retaguardia franquista, reacción y terror en la ciudad de Dios. En la Iglesia se encontraron las dos posturas: las que jaleaban a los nacionales como Rigoberto Doménech, arzobispo de Zaragoza, que justificaban la violencia para defender el orden; por contra, opiniones como la de Marcelino Olaechea, obispo de Pamplona que criticó la matanza de presos en venganza de la muerte de requetés. Se resalta en el libro la importancia que tuvieron los corresponsales de guerra y el modo de vender al extranjero la GCE, con ejemplos como el del primer periodista extranjero en llegar a Guernica, el ejemplo de Noel Monks. El cuarto poder, su influencia y todo lo demás. Se subraya en más de una ocasión como Franco evitó que otros se postulasen para llegar a estar arriba en el nuevo régimen que surgiría tras la GCE, con el ejemplo de Juan de Borbón (no le permitió luchar con los rebeldes en el buque Baleares) o a Gil Robles, al que se criticó por su tibieza al comienzo de la guerra pese a estar en Portugal intermediando ante Salazar. Se relata como utilizó a Manuel Fal Conde y luego lo tildó de rebelde aprovechando su posición con los carlistas. Describe PP como Ramón Serrano Súñer y Nicolás Franco arrinconaron a los falangistas como Manuel Hedilla, por un lado, y al grupo de amigos y familiares de José Antonio Primo de Rivera, los legitimistas, entre los que destacaron Agustín Aznar y Sancho Dávila. La Unificación, otra gran farsa para utilizar a los que habían ayudado en el alzamiento. Serrano Súñer se ayudo de individuos como Ernesto Giménez Caballero para sentar las bases ideológicas del nuevo régimen. Y otro de esos episodios que llevó a la Culona a las alturas fue el accidente de Mola el 3 de junio de 1937. Otro episodio, otro carnal, otra yegua como la del rey que luego cabalgaba Queipo de Llano. Llama PP a Millan Astray "tipo excéntrico". Se queda corto. Nada como recordar de vez en cuando el episodio del 12 de octubre de 1936 en la Universidad de Salamanca, con Maldonado, el señor obispo, Unamuno, Pemán y Carmen Polo sacando al rector del brazo ante la masa sedienta de sangre. Y vuelve a salir Luis Bolín, otra vez, y van varias. Más carnaval. En la octava sesión del libro, "La política en la retaguardia republicana", revolución y terror en la ciudad del Diablo, se detallan estadísticamente el número de generales y coroneles fieles a la República. Y dentro de ese número, se subraya el doble juego de algunos de ellos, baraja similar a guardias civiles y guardas de asalto. El disparate de los tribunales populares se llevó a límites extremos, asesinando a miles de civiles y religiosos. ¿Guerra o revolución? ¿Cuál debió ser el orden? Tras la derrota, los reproches siguieron. Mierda sobre mierda. PP recuerda al Chomsky de 1969 que equiparaba entre la GCE y los movimientos de acción populares del Sudeste Asiático. Ni más ni menos. Ansiedad, punta de pistola, arroz y naranjas. El berenjenal de lo heterogéneo, el bosque en el que se perdieron los distintos grupos republicanos, socialistas, comunistas y anarquista. Difícil puzzle en mitad de tanta orografía ideológica. Y de disciplina, mejor no hablar. Esa palabra no entraba en el vocabulario de la resistencia ante los sublevados. Y tras el final, los prietistas hicieron sangre con los caballeristas. El problema es que no quedaba opción, no quedaba resquicio. La larga agonía fue una sucesión de desastres y hambrunas, de cacerías en bandos propios y ajenos. En la novena parte, "Derrota a plazos" se resumen más episodios de la disensión republicana, de las amenazas del bando franquista a la prensa extranjera, del bombardeo de Guernica y su trascendencia internacional y de los últimos meses de la guerra con el cuñadísimo Serrano Súñer tomando más y más protagonismo cada vez. Se suma la síntesis de los desastres de Teruel, Belchite y Brunete, y el tránsito de refugiados sin rumbo y con telarañas en el estómago. Se recuerdan también los bombardeos en zonas de puertos como Valencia y Alicante, el fin del fin. Con mucha razón se incide en la gran labor de Besteiro en las últimas semanas de la guerra (uno de los pocos políticos de primera fila que quedó en Madrid cuando entraron las tropas franquistas, quizás el único). El capítulo acaba con el parte último de guerra de 1 de abril de 1939 y la marcha desde Alicante y la frontera con Francia de los emigrantes españoles. Al igual que en otro capítulo, el décimo y último, "La paz de Franco", empieza con datos estadísticos. Como siempre, es difícil. Casi como en las manifestaciones, hay que contar piernas y dividir entre dos. El problema es que había muchos mutilados, desaparecidos, personas que no volvieron, que huyeron y no volvieron, que están en las cunetas y muchos no quieren que salgan a la luz. La maldita represión y los campos y las colonias penitencias militarizadas. Hasta 1947, con el de Miranda de Ebro y su cierre, la locura se mantuvo. La supervivencia como utopía, el racionamiento, los certificados de buena conducta, el Valle de los Caídos y otros disparates de esa paz franquista. No está mal buscar un tiempo para volver a traer datos y fechas de esa maldita guerra civil española. Y todo lo demás, también. Coda: Y si toleramos esto, ya sabemos lo que nos espera...

¿Soy Francisco Vázquez García?

Ha tenido que volver a ponernos al día Diego A. Manrique con la Fiesta de The Pogues. Vaya letra. Vaya letra. Vaya letra y vaya historia. Coda: Gloriosa gamberrada!!!

La versión del 17 de mayo de 2017

Líneas sin uno

No hay polígonos esperando, ni amigos de lo ajeno, ni animales con traspaso de hierba en polvo. Nada. Solo kilómetros y más kilómetros.

Encontrar la traducción perfecta

Hay palabras que, por más que las busques en el diccionario, no las encuentras. Nunca. Lo mismo ocurre con las traducciones. Huérfanos de palabras y traducciones. Y todo lo demás, también.

martes, 16 de mayo de 2017

Camino de Las Azores (LII)

Oonizados en mitad de esos genes chaplinescos, solo nos queda la utopía, las formas de revolución, la pequeñez de momentos que se hacen enormes.

lunes, 15 de mayo de 2017

Soterramiento Ya!!! (3)

Mi San Isidro Carnal

Camino de Las Azores (LI)

Resentimientos y nunca acabar el cuento. Es difícil seguir la lectura cuando el viento sur nos impide dejar de sudar, de buscar soluciones a promesas incumplidas. Never, never, never.

El caudal de las más cálidas aguas...

Soterramiento ya!!! (2)

La foto me la hizo Diego Jiménez García.

domingo, 14 de mayo de 2017

viernes, 12 de mayo de 2017

martes, 9 de mayo de 2017

Camino de Las Azores (L)

Solo queda resistir, aguantar, bajar la mirada y buscar refugio en las retinas.

Billions. Segunda temporada

¿De verdad China es un cerdo con LSD? ¿No sabemos que hará y dónde correrá ese cerdo? Billions empieza con guerra, sigue con la guerra con la que acabó la primera temporada. Pizza y vino para todos. Los mejores vinos, los hechos con tus propios pies. La separación, los cafés a las seis de la mañana, el precio de las charlas, las becarias/analistas/veganas, el sopranismo de las terapeutas, los ataques de las fuerzas invisibles. Será por flores, será por momentos en esta segunda temporada de de Billions. Viva la guerra, viva el cuero, viva el reloj que no lleva al lado oscuro de las investigaciones. Agentes dobles para momentos triples. Velas en las papeleras. ¿Discutir por los ideales? ¿Las relaciones reales son posibles en mitad de la jungla? ¿Hay misiones sin principios? ¿Líderes acosados por la justicia antionce? Jodiendas con vistas a comida tailandesa. Templos violados. ¿Qué mierda tenemos que aguantar rodeados de paletos que no valoran lo que tienen? ¿Es sagrado el matrimonio? Y como pasaba en El Séquito, siempre podemos comprar un equipo de la NFL. ¿Voto significa promesa? ¿A estas alturas? Todo el mundo es carne de cañón. Todo el mundo. Jugar a dos barajas y acabar al. ¿No hay lugar para los débiles? La debilidad de los abusones, a estas alturas, está sobrevalorada. Trampolines. Regresar. Los malos que parecen buenos y los buenos que parecen aún más malos. Mierda familiar. Enchufes. Canijas calvas. Contactos. Peleas con mierda subvencionada. Casinos que no llegan ni a bacalá. "Cuando algo se jode, hay que volver a su génesis". Frases hechas. Licencias que tienen un precio. Sobrinos que merecen morir para sobrevivir en el más allá. Objetivos encubiertos. Mala baba (bien)intencionada. Jurar por vidas que no valen un puto duro. Periodista metidos a comemierdas, como la mayoría de ellos. Apretones de manos que definen momentos. QB que provocan amor hacia el padre. Opciones para un cargo. Chefs con ganas de juerga al lado de la piscina. Entrevistas que te meten en jardines. Hijos que repiten las mierdas de los padres (lecciones paternas). El cuarto poder, las medias verdades, las mentiras, los trabajos de detectives, los divorcios (mal)llevados. Justificaciones con papel de fumar. Libertad, libertad, libertad. (Des)joder(nos). Sugerencias con mucha comida. Imposible no entra en ciertos diccionarios. Austeridad, austeridad, austeridad. Imagen, perder dinero, destrozos, valoraciones de opciones, mierda, mierda y mierda. Mejor decir "chuleta de mutón" que oveja, que entonces no comemos. Canguro y rata, genes comunes, tanto o más que políticos y políticos. Elegir cuesta, y da sed. Corruptos e hipócritas. Todo en el mismo saco. Todo es mentira en la segunda de Billions. Incluso, cuando estás en las alturas cargado con ese escocés de etiqueta azul que haría que un mongólico pensara como Albert Einstein. Viva lo políticamente incorrecto. Viva la mentira judicial. Desde arriba. Siempre recordamos frases gallardonianas: «obsceno espectáculo de unos políticos eligiendo a los jueces que los podían juzgar». Todo mentira. Jugar con cartas marcadas, jugar con jodiendas con vistas a la toga, ver lo que ocurre y actuar, engañar, manchar, perjurar en mierda y creer que la suerte juega a tu favor. 2000 dólares en flores. Amor y desamor con la luz pagada. Creer que los sobacos de Mataharis destilaban dulzura. Todas esas mierdas. Todas esas. Todas. ¿Quién es más cabrón es número 1 o el número? ¿Quién inventó el nombre de los números? ¿Por qué el gremio de la piruleta lo jode todo? ¿Por qué a partir del 15 los nombres de los números son rudimentarios? ¿Está todo listo? ¿Está la rana dorada preparada? ¿La estupidez es vecina de la fuerza? ¿Seguro? Del 4 al 11 y saltando al zumo helado. Al final todo se reduce a la venganza, al dolor por el dolor, a perseguir cueste lo que cueste aunque suponga perder a la familia.

domingo, 7 de mayo de 2017

Hotel Beau Sejour. Primera temporada.

No es fácil investigar su propia muerte. Una chiquilla, adolescente de las que adolecen de muchas cosas, debe meter(se) en susodicho jardín flamenco. Jodiendas con vistas al motocross, a hoteles con pocos clientes, a policías corruptos, a investigadoras federales con parientes por la zona, a pruebas de ADN que no llegan, a hermanastras con pretensiones, a padre alcohólico, a exnovio de pocas palabras. Y además, la muerta es vista por varios personajes, propios y extraños, relacionándolos aún más en esta locura bendecida. Momentos bien escritos y bien llevados a la ficción, que enganchan y perpetran una idea, un dolor innegable, un asunto difícil de tragar pero que hay que hacerlo. Bilis belga de la buena en esta primera temporada de Hotel Beau Sejour. Todos esconden algo: celos, dinero, desamor, lecturas imposibles, sangre en sus bañeras, tierra del pozo de grava. Todo es una gran mentira par encontrar la gran verdad. ¿O era al revés? Dramas en Flandes para pasarlo por las tragaderas. Casquería joven para digerir en encomiendas ajenas. No hay luna de miel en el pueblucho centroeuropeo. Lluvia en la noche y éxtasis en las venas. Demasiada hiel en el frío Hotel Beau Sejour. Pero los muertos no se rinden y, algunos vivos, tampoco. Nunca hay que rendir(se). Pero a veces le damos demasiadas vueltas a los asuntos, cuando de verdad todo ocurre por simple venganza, por conjunción de números y fechas, de odios fundados en años de rencor. Y todo lo demás, también.

Camino de Las Azores (XLIX)

De vuelta a las andadas, a buscar preguntas en lágrimas ajenas, en separatas que rompen libros, en opciones que solo meten en problemas. Pero siempre queda un himno que salva el momento, que aligera la situación. Y todo lo demás, también.

sábado, 6 de mayo de 2017

Line of Duty. Cuarta temporada

Vuelve la salpicadora de mierda ajena hecha a la perfección. Vuelve Line of Duty con su cuarta temporada. Nada es lo que parece. El ACNEE de turno vuelve a ser sospechoso de asesinatos, violaciones, secuestros y todo lo que se le pueda culpar. La jefa que lleva el caso, atiende a sus superiores y ve claro el asunto. Lleva el tema a fiscalía y el borderline entra en preventiva. Pero el forense de su equipo no está de acuerdo y empieza a meter cizaña en anticorrupción, en asuntos internos, en jodiendas con vistas al Támesis. Con esa premisa, el equipo de Line of Duty vuelve a las andadas, a ver(se) en túneles, a infiltrar(se) en equipos ajenos de policía, a buscar donde quizás no exista nada. Pero está la sombra de que algo pueda existir, algo jodiendo o algo jodido o algo que estaba ya podrido en Dinamarca antes de que estrenaran Borgen. Celos, envidias, perdedores que no asumen su derrota, indiferencia familiar, desastres que se suceden uno tras otro. Mierdas entre ascensos, vueltas a las rutinas laborales, camisas y faldones por fuera en mitad de la oficina. Del traje al estrés, y tiro porque me toca. Line of Duty sigue siendo una gran reflejo de las cloacas policiales y políticas. Hilos que manejan el cotarro y que manchan, extorsionan y llenan de mierda a cualquier funcionario para que los verdaderos mandamases se salgan con la suya. El problema es que siempre nos quedamos con los daños colaterales, con el barniz, con el perfume ajeno y no vemos el continente de mierda en que vivimos, que sufrimos y que no queremos cambiar.

Volver a leer Las Pirañas casi cuatro años después

Ya he hablado más de una vez por aquí de Las Pirañas. Más de una vez. Es un libro recurrente, aunque me apasiona La gran ilusión y No existe tal lugar. Cuando llegan los altibajos, los malos momentos, los años de no dormir, las semanas de duermevela, siempre hay un libro de Miguel Sánchez-Ostiz que nos salva la vida, que nos retrata, que nos cuenta que las sardinas bravas tienen un punto revenido. O tal vez, no. Puede que no. Que sea un punto de vista, una visión, un mal momento, una lucidez taciturna. O simplemente, una bacalá de las de toda la vida. Y coincide en el tiempo, más o menos, la lectura de Las pirañas con Zona temporalmente autónoma de Los Planetas. Dos pilares, Miguel Sánchez-Ostiz y Los Planetas, dos sostenes cuando caemos y es difícil levantar(se). Salir de aguas sucias y revueltas, habla MS-O. Es decir, cuando salimos de la mierda, tenemos la vida cotidiana. Podemos vivir (con o sin buena gana), o tenemos buenos amores, tenemos flores de almendro. El desamor siempre está ahí, y es difícil de sobrellevar. Muy difícil. Vivas, golosas y atrevidas, están esas sardinas según MS-O. Y es así. Están saltando. Todos los putos días. Pero tenemos que recurrir a estos sustentos definitivos, algo que nos ayude a sobrevivir. Sordidez y la impunidad de toda la vida. Ahora que estoy leyendo viejas historias de 2008 y 2009, viejas andanzas con el ceniza Hombre de la Camisa Verde, recuerdo sus apologistas sentencias: Psicópata, Tarantino de Aljucer, ilustrado iluso y viejo con zapatillas caras. Esas palabras me dedicaba El Hombre de la Camisa Verde. Las Pirañas. Los íntimos naufragios. Íntimos naufragios. Vaya dos palabras. Digo párrafos de libros en clase y nadie se entera. Estamos en un oasis de taciturnos en busca de manicomio. Nadie nos entiende. La inyección ya no hace falta. Las vacunas han salido caras y sin efecto. Pasión autodestructiva y taras personales. Todos tenemos mierda encima, pero no lo contamos así. Nos hace falta un apoyo, nos hacen falta Las Pirañas para sobrevivir. Dice MS-O que estuvo enfrascado en Las Pirañas desde 1985 hasta 1992. Guadianescos momentos para él. O difíciles. O como cada uno lo diga. Vivan los elegantes antifaces y viva PG. Vivan. Elegancia engañosa, dice MS-O. No se da cuenta de lo que pagaríamos por escribir como él, como enlazar historias como él, como ilustrar con palabras historias cotidianas como él. Recuerda el autor los años de arrebuche, del socialismo que nos comimos porque tal vez lo merecíamos, porque recuerda MS-O las palabras goytisolianas de que éramos "nuevos nuevos". Y recordar el grupo de apañamortajas, náufragos relacionados con nadie, recordar a la tamborilera de ultrapuertos que también era experta en miles de cosas. Y traer a la retina las boticas, viejas, y los callejones que no llevan a ninguna parte. Y los togados con olor a sacristía y andobas varias, y las hienas enjauladas, y los laberintos de fiesta. Y aullidos de euskalbarbas poniendo patria como bandera. Y las voces camino de las tinieblas. Y en mitad del océano, deriva a vela rota. ¿De verdad que solo en el dormir hay misericordia? Siempre, como indica MS-O, hay loqueros que viven subidos en el pedestal de la salud. Y las manos teñidas de azafrán, y los vinagrillos en El Pesebre y en Cinco Contintentes, y la jarana con El Trampas y El Majara. Y, en mitad de Europa, vasos bien llenos y recordar aquello de que "antes que ser joven me capaba". Y alfafa fina para todos. Y La Picoloco, y El Carcoma y El Prendas y el Chino, también conocido como El Castañuelas. Y sardinas bravas para todos, para los que viven del cuento y para los que hacen la andada de bar en bar, para los que llegan al bar y al puticlub y buscan ser llamados por su nombre o por su mote y buscar la crueldad en cada una de las palabras. Y encontrar(te) a Alfredito, y al Morsa o a Angelita, y las panzas que se enfrentan antes o después. Orígenes humildes que venden la ascensión al estrellato de cada uno de los amigos. Y copas de noche, para todos, una y otra vez. Y los libros no leídos y la cuarentena (mal) llevada y el gusto por sermonear, por adoctrinar, a prometer una cosa y hacer la contraria. Y la visita de turno a Caballerizas, a montar pero bien. Y el berrido, intempestivo o no, que se hace violencia a la primera del segundo crédito de la asignatura de Etnología de la Facultad de Letras. Y siempre hay un Rosfer, un Alesvas, un Marceliano donde tomar fuerzas líquidas y sólidas. Y hacer escarnio de lo diferente en cualquier ámbito de la vida. Y confundir aristocracia con alcoholismo. Y pensar en una buena corada, y viva la casquería del cordero. Y tipos con billetes por castigo que no saben utilizar el tenedor del pescado. Y la vida con la sed que nos da. Y la vida entre brumas, que como escribe MS-O, mejor ver así las cosas cuando andan pardas. Y las migajas de un negocio muy, pero que muy, lejano. Y sí, granujas las 24 horas somos casi todos, aremos o no en mitad de la sarna, en mitad de la gangrena, en lo malo y putrefacto que nos llama la atención. Y somos el ombligo del mundo, todo proto y pre, antes que nada y nadie éramos nosotros y lo demás mierda y ciénaga. Y poner a la misma altura seminario, cárcel y cuartel. Salud, que no falte. Y la perversión del tiro en la nuca, vieja práctica de los asesinos de toda la vida, de los de lista muy oscuras, de emboscadas en calles llenas de bares. ¿Arre? ¿So? Da igual, el viento es lo importante, la bandera siempre está ahí. Justo ahí. Siempre hay miedo ajeno par joder la marrana y un imbécil al que humillar. Y el sacristán que esconde su verdadera vocación. Y buscar amistad, algo que nos lleve a casa y nos suba la escalera y abra la puerta y se asegure de vernos en casa. Eso sí que es amistad. Antes o después nos convertimos en erratas de la vida, manchurrones de tinta en un hoja que parecía inmune a los deshielos, al paso del tiempo, a las verdades tenebrosas. Y bullebulle gusanero, con y sin seda, con y sin hoja de morera. Nos acicalamos, nos ponemos hasta arriba de complementos, pero la mona se queda en mona. Siempre. Y reloj, no solo como complemento, marca sus horas, y marca que es hora de ir al bar con puntualidad bismarckiana. El patrón oro de la soledad, del dolor, de la incomprensión, ese patrón, sigue ahí. Justo ahí. Siempre. No creas que cuando la cuarentena avance cambiará. Siempre estará ahí. Jodiendo la marrana. Y hasta los filósofos y los profesores de ética tienen sus momentos de negrura, de bajar a los infiernos que tenemos en nuestro particular sótano. Quijotes del mundo en busca de utópicas melodías sin Critóbal Tapia de Veer que las ilustre con sonidos. No hay música, aunque lo intentemos con requiemiendos de Mozart para aquellos que se quedan sin su particular medio metro cuadrado. Y en esa andada, en mitad de una caminata a ninguna parte, con la brújula rota, el fin de fiesta puede acabar en calabozo, hospital o tanatorio. Nunca se sabe. Siempre hay tipos que salieron ganando... y no somos nosotros. Son otros. Los privilegios, forales y de los otros, fueron para los que supieron aprovechar esa mierda llamada "transición", esa jodienda entre bombas y manifas y jodiendas con vistas a un Congreso con políticos de medio pelo. Y en esa transición de mierda, se atacó a la inteligencia y se fomentó la intolerancia, "no fuera a ser que". El "sacristán" de turno, entre trago y trago de agua bendita, odia al resto que no bebe sus aguas turbulentas. Predicar y olvidar la palabra predicada, parábolas bíblicas para deshonrar al resto, buscar feudalismo a finales del XX porque siempre hay un siervo y un vasallo al que humillar públicamente y en privado. Los colmillos afilados para dejar la oveja bien degollada, y en el infierno también hay ovejas que degollar. Siempre un negocio que encontrar, siempre una pocilga donde disfrutar, siempre una cuadra donde sobrevivir. Y no poder ser lo que uno quería, o pensaba querer, o deseaba ser. Pero no hay posibilidad de elegir, no hay posibilidad de un no porque las cartas vienen marcadas por la familia, por la (mala) educación, el "miedo a la vida". Es deprimente, pero es así: "el jodido miedo a vivir". Mediocridad hasta la extenuación. Claudicar porque no queda otra, poner la rodilla en el suelo, no poner(le) cojones a la vida y seguir un cencerro que no se ve en mitad de la niebla iruñesa. Y en esas, la vulgaridad la inunda todo. La vulgaridad del pasado, la presente y la que está por llegar. Que llegará. Y no dormir. Estar días entre duermevela y resaca, y la familia tocando la moral, siempre tocando la moral. Familia que no es familia sino odio y rencor, siempre tomando al personal por gilipollas. Y no dejar(te) pensar por cuenta individual, siempre es ajeno el pensamiento y la orden. Cólera las 24 horas del día. Y palabras despectivas desde la boca de los "cuñados", siempre denigrando, siempre sojuzgando, siempre jodiendo con y sin vistas a la bahía. El afecto (mal)entendido con el único objetivo de hacer daño. Mucho daño. ¿Piensas en cortar(te) las venas a mordiscos? Y esa extorsión llega a lo económico, a lo locoide, a la inutilidad total promovida por el prójimo. Y entre tanto bicho raro, entre tanto ser extravagante, no queda otra que la frustración constante. Y aficionarte a cualquier veneno, a cualquier "tortilla de venenos". Y en mitad de tanta opinión (siempre ajena, siempre borreguil, siempre siguiendo la opinión del gallo del corral) la carcoma sigue avanzando con su inevitable bullebulle. Mordazas, no solo de palabras, sino existenciales. Y en mitad de ese galimatías bíblicopasional, todos opinan desde su altar, desde su ratonera, desde el Ayuntamiento o el Parlamente, desde su poltona mafiosa, desde su antifaz de verdugo. Todos son caballos ganadores en una quiniela, en una apuesta amañada. Pero se acaba una sesión y llega otra, confundiendo tapas y tumbas, mañanas y tardes, pesadillas y noches. ¿O era al revés? Y en mitad de la barbarie, no puede sobrar, más vale una muerte al momento. Y en esas, cruces de miradas que perdonan vida, con sacristanes rojos y verdugos de pacotilla. ¿Y cómo es el pestazo a ginebra revirada? ¿Díficiles? ¿Han perdido la razón? ¿Locos? ¿Os imagináis una berbena con Lope de Aguirre, gritando por la libertad y afiliado a HB? Pero a ciertas partes de la película, que no serie sin fin, es imposible volver al pasado. Solo quedaba represión, represalia, cualquier asunto que empezara por repre. Y la saburra, o zaborra, o recebo, o lo que quedara en la memoria, piedrecillas para rellenar una memoria llena de mierda, una memoria igualitaria. Y en ese tablero de ajedrez, en ese medio metro cuadro de escaques sin salida, vive a sus anchas la calumnia y la mordaza, las acusaciones falsas que solo tienen un motivo de existencia: hacer daño. Mucho daño. Un daño infinito. Un daño que no acabará por miles de años. En esa humillación, bíblica sin comparación, te obligan a arrodillarte y hacer el imbécil. El arrebato total. Cuentas pendientes imposibles de saldar. Será por facturas de la vida. La única parte del libro que me deja peor cuerpo es la descripción de la casa. Si la vida es un infierno, hay viviendas que lo incrementan. Por describir, se describe hasta el olor del escritorio. Y no hay abrazos posibles, ni ahora ni en 1839, ni en 1840, ni nunca. Solo rebuznos y patadas animales. Y la beatitud del alcohol, que no falte, antes de llegar a la cerveza trapense. Y con tanto ganso por el mundo, siempre te cruzas con toda su familia. Y los sermones, de siete o siete mil palabras, que no falten. No pueden faltar entre kilómetros de comida. Y sale la romería que todos llevamos dentro, la romería profesional de toda la vida, con bocadillo, merienda y cena incluida. Y con el estómago lleno sale la venganza del que está encerrado, fechas donde hacer sangre, fechas señaladas con bolígrafo rojo y puestas entre ceja y ceja para hacer mucho daño. Y al terciar llega el triduo, el quinario y el novenario interminable. La revancha más rara del mundo, que deja en chiste ambulante a las de Fargo, tiene lugar en Las Pirañas. Revanchas con alpargatas y sin ellas, a triturar a los demás, a todo el zoo mientras se jode al personal. ¿Obras de teatro sobre la vida sexual de los peces? Si hay subvención, lo que sea. Pero no todo el mundo tiene sesera para aguantar, no todo el mundo tiene cerebrito para aguantar el chaparrón. Claveles cortados, rosales a medio podar en mitad de la andada. Arquitectos del mundo, unid vuestras fuerzas y el poder universal estará en vuestras manos...si no lo está ya. Alegría, mujeres en listas electorales y todo lo demás. Y frases lapidarias, como la vida sexual, esa que siempre (igual que el hombre de la camisa verde afirmaba) se lleva fuera del matrimonio. El prójimo siempre jodido. Y las películas de miedo, con puntos suspensivos y silencios larguísimos. El ruido y la piedra contra la lata, con ese sonido que abochorna hasta a las gaviotas. Bueno, a las gaviotas no, que las gaviotas son las que abochornan a los demás. Y los casinos de los pueblos, de las comarcas, casinos agropecuarios de timbas interminables donde las perras volaban de madrugada. Y por la tarde. Y al mediodía. Me gusta cuando MS-O subraya lo de la crónica enfermedad de la rabia. Esas palabras ilustran muchas cosas. Y también cuando pone énfasis en las personas que son normalmente crueles sin motivo. Y siguiendo con temas que me gustan de la novela, como se olvidan personas de otras personas, se les tapa, se les entierra en vida. La memoria y sus daños colaterales, y borrascas en mitad de la marejada, y los puteros con sus idas y venidas. Y la religión con clase, nada de medianías. Y los reyes, y sus tronos sin ocupar. Y de lo mejor, las ocurrencias: ¿Montar un falansterio para separados? Sería un negocio bestial. Y fruta desde el amanecer, para ir al retrete con energía. Nunca, nunca, nunca. Nunca decir(le) a una persona cuantos gintonics pagaste en los malos y los peores momentos. Para la tercera jornada hacen falta tragaderas. El protagonista cuenta sus cuitas werthianas sobre la huída hacia adelante con su mujer y la preocupación por la salud. En mitad de esa tribu familiar, con las comadrejas de sus cuñados al frente y el infierno del matrimonio, con la borrasca diaria que acababa en tormenta, borrachera y olvido. El odio en el matrimonio ilustrado con palabras duras y de rencor. El fracaso del amor y la pareja. La latencia de la mentira. Enfermedad rutinaria el contrato civil matrimonial. Torpes individuos que conviven por repetición, por miedo a estar solos. Es cierto que hasta las ratas se juntan, pero no hace falta cagar a la vista del cónyuge. Y luego, saltos por ventanas y mucha comedura de coco frente al cementerio y a las sombras del día a día. Y en esa vida cotidiana, recuerda el autor, de nuevo, el mal gusto decorativo, los ladrillos de lectura que estaban en lejas y estanterías, vomitivos juntadores de letras encuadernados en plan bíblico y que acumulaban polvo sin fin. Y el miedo a leer en necrológicas, en noticias de sucesos y similares a los clientes de toda la vida. Cables cruzados, cuneteros y del otro bando. Y la niebla, y la bruma, y Las Filipinas en el horizontes. Trampas, trampas, trampas. Y luego sueño, aunque no se duerma en el sitio concreto, en el sitio adecuado. El coro, con rimas asonantes los pares y asonantes no se sabe la fecha. Desheredados de la parte proporcional de la herencia y de la otra, también. Enredar la memoria, con heridas, cicatrices y supuraciones del alma. Y los seguidores del Rioja Wine, arriba, en la poltrona del funcionariado, en la poltrona de la batea de mejillones concejiles, en los bares más cutres y en las tabernas más insalubres. Y si te cruzas con ellos, aplaudes hasta que duelan las manos. De concejil a arquitecto y tira porque me toca. Y no dejan entrar a todo el mundo al fiestorro, siempre hay amigos de etiqueta a, plan b y serie equis. Y en mitad de la exclusión, el miedo a seguir viviendo o a que llegue la que todo se lo lleva. Habla también el autor de lugares crepusculares, lugares de pandilla salvaje, en los cuales los rayos del astro solar hacen daño. Siempre hay vasallos que tragan sapos para deshonrosos señores. Sí. Sí. El lopedeaguirrismo ha llegado y se ha instalado en los ayuntamientos, en las regiones forales y en las inventadas tras el 75. Guerras sin posibilidad de victoria. De vez en cuando, hay triunfos parciales, batallas de satisfacciones temporalmente pequeñas, de las que no se saborean, de las que dejan segundos de ambrosía y resacas de olvido. En mitad de esa vía con muchas cruces y con muchos Judas, la traducción provenzal nos lleva al desastre, a la injusticia, a la estela de perversión. Y pensar en el retiro, en Silos donde olvidar y contemplar, en paz interior, exterior y de geranios varios. El jardín de la tienda de animales de compañía da mucho que pensar con trescientas y pico páginas en las retinas. La privación del juicio, la insania, la locura de todos los días que acaban en ese y en o. Y en mitad del cotarrillo, como Creep cantado por zanahorio, mitad diablo mitad desmadre, mitad muerte mitad cementerio del que saltar la tapia. ¿Tener miedo da distinción? ¿Y estar hecho de frío? Y el recuerdo de Montejurra 76, y media Europa allí, y la alcantarilla a la que entrar o de la que salir. Y las miradas que estorban, las miradas que dicen que sobras y no encajas en ninguna parte, que dicen que tu cinismo es insultante, que tus palabras solo joden la marrana. Decía el hombre de la camisa verde que llega un momento en el que todos los días son iguales. También decía, balbuceante, que la única diferencia era en la hora en que se despertaba de la duermevela. Esos días, perdidos en la memoria, hacen que el protagonista termine la jornada tercera evocando a Matilde, recordando espectros que nunca volverán, días que parecieron distintos pero eran la misma mierda. O tal vez, no. Tal vez no exista la suerte agotada sino el cansancio interminable y la puerta de salida sea la única escapada hacia el abismo. Esperar no siempre funciona. Esperar no es verbo reconocible. Esperar a que venga alguien a salvar lo que no tiene salvación. Un truco falso. No hay voltarenes emocionales. Silencio, enfermedad, silencio, enfermedad. Todo se repite hasta la extenuación. La época y sus cacofonías de suelo sucio y alma sucia. Apocalipsis sin San Juan. La época solo causó muerte. Más o menos temprana, pero muerte. Antes y después de las rayas, de las cirugías, de las andadas. Pero muerte. Suenan gaviotas, suenan desastres para el resto del día. Pero el matildismo presente era una rémora. Un tumor dentro del tumo. No hay libertad dentro de la jaula aunque la nariz esté satisfecha. Nunca. Almidón al poder (y no solo en las camisas). Y el recuerdo y el bochorno de la bronca del día, discusiones sin motivo aparente que jodían la mañana, la tarde, la noche, la despensa, el salón, la cocina y el dormitorio. Agrias leches para tanto desayuno desapacible. Deslealtades de las de toda la vida contadas a la cuadrilla sin pastor. Habla el autor del odio mutuo, del encono, de la imposibilidad de olvidar tanto daño hecho con palabras y gritos. Pero pasados los cuarenta, el ambigú se pasa demasiado rápido entre planeadores. Libros, películas, vidas. El puto tiempo siempre jodiendo. Y el séquito de antes convertido en jolgorio a tu costa, que se ríen de lo dicho y de lo por decir. Esos compañeros ahora son unos timadores, unos criticones sin carné que desean hacer sangre y morcillas a cambio de lo que sea. La venganza, undécimo mandamiento a cumplir sí o sí. Con la envidia por bandera, aprovechando la jodienda con vistas a ninguna parte de ayer. El infierno diario pasa a ser horario de obligado cumplimiento. Todo se fue a la mierda y no hay solución. Y el almidón, plancha arriba, plancha abajo. La memoria sigue siendo una camisa bien planchada que, a los cinco minutos, muestra sus verdaderos descosidos, sus faldones de angustia mal disimulada. Y más bronca, y más jarana, y más discusiones. Y ante el aburrimiento, otro trago, que la mala leche ya venía de fábrica conyugal. Lealtad no entra en muchos diccionario. Menudo palabro. No hay siempre septiembre y ni jergón ni Los Enemigos salvarían esa jodienda. Y a los castañuelas, como al protagonista de Las Pirañas, antes o después le da la morriña del amor y del ser querido y de todos esos putos trucos de marketing que no llevan a ninguna salida. Pero todo es despiporre por chascarrillo por el desamor ajeno y la borrachera común. Cada uno con su miniatura y su infierno en miniatura. O como Oceanía de grande, con corbata nueva o vieja. ¿Felicidad? ¿Eso existe? ¿En soledad o al calor del rebaño seguidor de pasos de peatones? Pero no duerme, o duerme con pesadillas, o duerme pero deja de soñar. Mal asunto ese de no soñar nunca. Habla Sánchez-Ostiz, del tiempo como gran escultor. Pero esas manecillas, con el crecimiento, joden la hora, el día, el año y la propia existencia. Y, antes o después, una acaba con el chiste, pero el final del chiste no tiene ni puta gracia. Gusanos al poder, y no solo los de Zaragoza. Calaveras propias, antes que tarde. Giros que acaban en llantos, pensamientos que terminan en lágrimas, colirios que esconden preguntas a Dios, la vida y todo lo demás. Y anécdotas sobre Orson Welles y vender entradas para un club en el que nadie puede ganar porque la derrota es genética. Muerte escrita en el ADN. Y entrar a las iglesias, parar en las capillas, fijar la mente en hornacinas buscando soluciones y no encontrar ni siquiera una promesa. Y en el barbecho existencial, en el viacrucis sin Domingo de Resurrección, lo urbano te lleva antes o después a la muerte, a esa trampa para osos polares en mitad de Islandia. Somos pienso para animales salvajes, aperitivos de una sociedad sin medias tintas que acaba con las esperanzas, las células que nacen infelices porque no tienen otra posibilidad. Y en mitad de esa bruma, de esa niebla, de esos momentos en los que los recuerdos salen a joder, lo vulgar y lo necio ganan. Siempre. La ejecución está resuelta. No es mala suerte ni mal carnaval. Los animales y la supervivencia y el mundo a los pies. Pero el reloj sigue a lo suyo y la bazofia triunfa en todas las latitudes. La ópera no acababa hasta que la puta te apuñala. Una vez que te has tomado el último gintonic, sabemos que el desguace nos espera, que el disparate es posible. Y la vida, callejón sin salida, acaba como empieza, en chorros de sangre, olores que no deseamos oler, palabras fuera de contexto y fríos indeseables. Y todo lo demás. También. Coda: Y llegar a las Marginalias, y ver que lo que has leído es exactamente el espejo de ese clima moral que indica los editores, de una época que pasó pero que ha tenido acérrimos seguidores, que la corrupción renace por su incesante ósmosis histórica. Esa política, la de peores entrañas, deja a nuestros políticos y a nosotros mismos, desnudos, y en ante ese cuadro, ante esos fusilamientos goyescos, solo podemos acabar mal. Muy mal. Coda 2: Hoy sábado 6 de mayo, a las 8 y 42 de la mañana, un buen hombre de Aljucer City, nos alegraba cantando que "se hace camino al andar". Tal que así. Alguien nos tiene que cantar. Siempre. Aunque sea la última copla antes del penúltimo capricho.

jueves, 4 de mayo de 2017

Fortitude. Primera temporada

Tanta nieve provoca caos, faudas que dirían en otras guerras. La apacible tranquilidad de Fortitude se va al carajo por una serie de casuales circunstancias. De hielo y nieve a sangre y vísceras. Auroras boreales, animales congelados durante siglos, epidemias desconocidas, cuernos de los de toda la vida, saunas que dan miedo, jefes de policía que no sabes si son buenos o malos porque nunca han tenido un trabajo de verdad, moribundos con botellas en el suelo, helicópteros y aerotransportes varios. Las premisas dan mucho juego en esta primera temporada de Fortitude. Todos los lugares tienen encanto hasta que dejan de tenerlo. Y el turismo está bien, pero no es suficiente. Entrañas y deseos políticos, mentiras de todos los colores aunque el fondo siempre sea blanco. Muy blanco. Y los demonios del pasado, las muertes del pasado, salen a la luz. El problema ocurre con la multitud de tramas, alargadas un poco. Falta simplificación, pero la factura es muy buena. Explosiones, malos augurios, resacas malas, borracheras blancas, bichitos al por mayor, madres apuñaladas por hijas, padres con hijos secretos, niños a la carrera entre la nieve, marfil que envenena los sueños. Y todo lo demás, también.

El sueño de nunca acabar

Puesto a faustear, puestos a intentar dormir, puestos a hacer lo que toca.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Los 53 de Thomas

Otra noche sin dormir. Pero sarna con gusto no pica. 53 puntos de Thomas para unos Celtics que se ponen 2-0 frente a los Wizards. De traca.

martes, 2 de mayo de 2017

Camino de Las Azores (XLVIII)

¿Espejismos? ¿Bruma? ¿Viento sin levante ni esperanza? ¿Sueño utópico nuestra llegada?

Camino de Las Azores (XLVII)

Aunque nos crucemos con islas de muerte, con archipiélagos de horror, solo nos vale mirar hacia adelante. Tres minutos de dolor nocturno los puede tener cualquiera. Nos vamos a pique pero con honor. Almas en venta pero a un precio caro.

lunes, 1 de mayo de 2017

Camino de Las Azores (XLVI)

Fue cuestión de vidas. Perder o ganar. La vista. El accidente. El futuro exconsejero, con el mapa de Jumilla en la cara, decidió atropellar y atropelló. Y así pasó y así se olvidó. Nada pasó. Nada.

Camino de Las Azores (XLV)

El peor de los castigos es la profanación de las ideas. Olvidar el motivo del éxodo, joder la marcha con insinuaciones falsas, evitar la responsabilidad.

La penúltima recomendación de un exalumno

De tarde en tarde, de semana en semana, de mes en año, me llega alguna recomendación de algún antiguo alumno. Muchas veces decía en clase que no me gusta ser regalador de consejo, ni zar de la concordia, ni pretor de malas recomendaciones. La penúltima que me llegó aparece aquí. Como siempre, estoy aquí por error, en plan Acusica, nikis de un mundo sin conciencia que cada día acaba con las ilusiones de muchos y que hace reflexionar a más. ¿O era al revés?

Himno para no pensar otro 1 de mayo en lo que nos hemos convertido

El adiós de Paul Pierce

Sigo pensando que aquellos Celtics de Rondo, KG, Paul Pierce, Ray Allen y compañía debieron conseguir más anillos. Ayer se despedía Paul Pierce. Un tipo que lo ha sido todo, se va con esa tranquilidad, con ese saber estar. Envidia de las buenas.

¿Otra vez con el Concilio de Trento?

La Trêve. Primera temporada.

Vaya cantidad de mierda bien hecha vemos en la primera temporada de La Trêve. El sueño de Europa hecho vertedero humano. Jovencito africano, de Togo para más señas (no conoció el Togo II, pues entonces no hubiera cruzado Los Pirineos) que empieza vivir el sueño. Equipo de fútbol de categorías bajas en el fútbol belga de la zona francófona; policía que empieza su andadura con demasiados tecnicismos; alcaldesas con familias peculiares; peticiones que se hacen en Facebook después de vomitonas ajenas; entrenadores con gritos y gallos; compañeros de equipo que esconden demasiados secretos; ermitaños del bosque con escopetas viejas; guas en mitad del bosque belga; boxeadores de medio pelo con malas pulgas y peores rutinas putescas; amores del pasado con abortos incluidos; amores del presente con dolor de corazón; compañeros con ánimo de ascender y hacer las cosas bien; jefes que tienen líos con alcaldesas; ayuntamientos corruptos; presas que llevan a la locura; vírgenes que se aparecen en el peor momento; caseros ídolos del nazismo; emblemas que dan que pensar; hijos de diplomáticos que dejan en bragas a los Sex Pistols; fotos de pasión mal entendida; garajes que guardan gritos; corrupción china en el fútbol de tercera; locura, mucha locura. Mezclar pasado, pastillas y locura es un mal cóctel, pero a veces hay que hacerlo. Agobiante por momentos, pero de muy buena factura. Será por premisas. Y todas ellas hacen de la primera temporada de La Trêve una gran serie, con grandes momentos. A veces pensamos buscar la respuesta más difícil, la más rara, la diferente, la distinta. Y, quizás, como no nos damos cuenta, o no queremos darnos cuenta, la respuesta es la más fácil, la más sencilla, amor y desamor. Tenemos la respuesta y no la sabemos descifrar. Viva el Carnaval y los abalorios y todo lo demás.

domingo, 30 de abril de 2017

sábado, 29 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XLIV)

Intuyendo borrasca, algunos rezaban. Nosotros vaciamos cubos, atamos cuerdas, gritamos reproches más o menos rebuscados, olvidamos lágrimas y pensamos en una fuga con destino en Las Azores. Luego despertamos, sin sábana alrededor, sin copa y con muchas torpezas. Demasiadas.

Camino de Las Azores (XLIII)

Como aprendimos con Braindead, tenemos que aprender a utilizar eufemismos en mitad de este océano sin rumbo ni concierto. No podemos llamar a esta situación derrota, sino que te>nemos que redefinir la victoria. ¿Qué era eso de perder? Esa palabra ya no está en nuestro diccionario. Nunca más.

Camino de Las Azores (XLII)

Hay océanos que no van a parar a ninguna isla. Eso es lo que pienso ahora, en plan Cortés, en plan Pizarro, en plan noche triste en la que volver antes de que nos saquen el gaznate para morcillear en tiempo postcuaresmal.

Camino de Las Azores (XLI)

La estela ácida nos impide seguir el rumbo. Paramos, respiramos, suspiramos, vemos el sol. Los cretinos que nos veían ya hechos calaveras deben tragar(se) sus palabras. Siempre habrá un José de Arimatea que nos preste algún terreno a seis pies bajo tierra. O tal vez, no.

Camino de Las Azores (XL)

¿Y lo quemaremos todo cuándo lo encontremos? ¿Esas islas serán nuestra perdición? ¿Las quemaremos enteras?

viernes, 28 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXXIX)

Otra vez los días se repiten en los mismos días, nos perdemos dando vueltas entre estrellas que nos engañan y vientos que juegan contra nosotros.

Camino de Las Azores (XXXVIII)

Cargar y acabar con lo que nos encontremos. No queda otra que sobrevivir, aguantar, sea a base de glándulas o vísceras. Pero es lo que toca.

jueves, 27 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXXVII)

Los leprosos seguidores del éxito siguen sin confiar. El lapo, el océano, la mentira, a ofuscación, el dolor ajeno y propio, los modismos utilizados contra el viento. Todo es mentira en esta aventura. Todo es una farsa, algo así como un fiscal independiente en el poder judicial de Hispania.

martes, 25 de abril de 2017

lunes, 24 de abril de 2017

Adiós

domingo, 23 de abril de 2017

La penúltima de Marc Gasol

El sueño me venció, pero no está mal verlo repetido hasta la saciedad.

Himnos para sacudir(se) el pringue...

...y juntar unas letrillas mirando a los medicamentos.

Versión para un domingo febril

Pero esta vez, y sin que sirva de precedente ni quede linea de duda, sin chocar(nos) por las paredes, sin atropellar a nadie por mitad de la calle y sin que los amigos de lo ajeno esperen nuestra caída para robar(nos) el móvil. Y todo lo demás, también.

viernes, 21 de abril de 2017

Subiendo el nivel

La difícil conjunción entre imágenes y música vuelve a llevarnos a tierras de MN y nos deja himnos para enmarcar entre nieves y hielos, entre venganzas y juegos sucios, entre luchas adenísticas.

El mismo cielo. Primera temporada.

Se quedan cortos los seis capítulos de la primera temporada de El mismo cielo. 1974. Espías. Dopping preolímpico. Campeonato del Mundo de Fútbol. Berlín dividido. Espías de la RDA en la RFA. Don nadies de la RDA que quieren hacer un túnel para pasar a la RFA. ¿Debilitamiento de la socialdemocracia? Kissinger y sus entresijos. Nixon y sus dimisiones. Partidos que cambiaron la historia pero jodieron un cruce. Control total de las personas. Todo es complicado en El mismo cielo. Jugar con dobles parejas. Pasar de la opción a por motivos de fuerza mayor a la opción b. Pero como dice uno de los personajes, "mejor un rato en la cloaca que toda una vida en la mierda". Y todo lo demás, también.

jueves, 20 de abril de 2017

miércoles, 19 de abril de 2017

El filtro pone el freno

El filtro de la Consejería no me permite escuchar himnos, no me permite escuchar declaraciones de políticos incorruptibles. González, Napoleón, Robespierre. Será por filtros. Será por guillotinas

Sigue el mesianismo

lunes, 17 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXXVI)

Aquí seguimos, jugándonos las pestañas entre gritos de dolor e intolerancia. Camino de ninguna parte, porque Las Azores no llegan. Difamando de todo lo difamable. Bastardos que no entienden el esfuerzo. No dejar al prójimo en paz. Bobos que no entienden el significado de la palabra sacrificio. Y todo lo demás, también.

Algora, mil veces

¿Dónde?

El tío del micro

Nuestro Zurdo murciano, el señor Joaquín Vera, ejerciendo del susodicho título en Santa Eulalia.

Seguimos enterrando instantes

Empieza la locura

Y no dormir. Vaya show en el Blazers Vs Warriors.

sábado, 15 de abril de 2017

Victoria. Primera temporada

No nos hemos recuperado de la primera temporada de Isabel II de Inglaterra en The Crown, cuando nos metemos de lleno con la primera de la reina Victoria. Y sigue siendo con palabras mayores. Con mayúsculas. Con trajes nuevos. Con velas nuevas y recicladas. Y con luchas entre los seguidores de los partidos más liberales y los más conservadores (o que cada uno le ponga su nombre y sus apellidos). Pero los detalles, el lujo de detalles, las ropas, las joyas, son interminables. A veces, incluso, llegan al derroche, al baile, al champán (con o sin sed), con o sin charolitos con los que salir a montar a caballo. Pero es que la reina Victoria da para muchas series, para muchos hijos, para muchas hemofilias. ¿Matrimonios felices? ¿Agitaciones políticas? ¿Ruido de carros? El tío Leopoldo, reinando en tierras belgas, de visita para joder la marrana. Jodiendo la marrana. Salones de oro, rizos, patillas. ¿Libertad para los cartistas? ¿Qué broma es la libertad? ¿Qué broma fue el cartismo? ¿Peligro o hambre? Alatriste nos recordó que hasta las ratas se emparejan; en esta primera temporada de Victoria, que los cuervos lo hacen de por vida. Y reyes que no son respetados aunque toquen el piano como los ángeles. Actas de Matrimonio Reales y cuitas al poder. Salones para audiencias y audiencias sin salones, convenciones de ideas nuevas en un régimen que se negaba a cambiar. Labores nobles no entendidas. Discursos alemanes que han de ser traducidos al inglés. ¿Perspectiva con la reina o el rey de nuestra parte? Pero siempre nos queda Shakespeare y su Julio César: "Los cobardes mueren muchas veces antes de morir". Y también, de Don Guillermo: "Los valientes saborean la muerte una sola vez". Será por frases para recordar de la primera temporada de Victoria. Y los matrimonios felices, escasitos. Muy escasitos. Y los preñados, bien aplaudidos. Y brandy con nata, mejor que nada. Sesos, hígado y pulmones, para comer y cenar. Y amores que podrían quemar ciudades. ¿Teutón aletargado? ¿Albertito y su bigote alas alturas? Vómitos reales. Y trenes que cambiarán el mundo. Y personas demasiado ocupadas como para dejar regentes, demasiado ocupadas para morir. Y todo lo demás, también.

viernes, 14 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXXV)

Los apañamortajas siguen al acecho. Están esperando. Bullebulle gusanero que les da de comer. Pero nosotros no pasaremos por ese calvario. Iremos, directamente, a la saliva oceánica.

Camino de Las Azores (XXXIV)

El desorden es un símbolo de autoestima individual, de personalidad y, si me apuras, de presión sanguínea. Y nosotros tenemos la tensión baja.

Camino de Las Azores (XXXIII)

La tempestad es un mal sueño. Uno de tantos. Voces que pretenden apaciguar el fuego interior. Llamas que lo fastidian todo. Ni la música celestial arreglaría este desastre.

jueves, 13 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXXII)

Hay veces que perdemos el sentido, todos los sentidos. En este viaje a ninguna parte, todavía más. Y chirrían los oídos, y no sentimos los limones ni las fresas ni la sal. Siempre salimos perdiendo.

miércoles, 12 de abril de 2017

Las 3 palabras

Ahora que estamos en Semana Santa, antes y después de ECI, hay leer y releer esta columna de Rosa Belmonte. Ya sabes: SEB.

Catastrophe. Tercera temporada

Menos risas que otras veces en la tercera temporada de Catastrophe. No siempre puede estar uno en una espiral de sonrisas aunque te lo pida el cuerpo. El drama llega a la ciudad, aunque, de vez en cuando, vuelvan los chascarrillos y tita Carrie para despedir(se) no tiene ni tiempo. En esta ronda de seis hay decepción conyugal, desamor fraternal, envidias, lujuriosos recuerdos, duelos, reentradas laborales, ascensos y sermones, y preocupaciones. Es momento de pensar en el futuro: hipotecas, hijos, niñeras, dolor por la muerte de seres queridos, problemas de alcoholemia, cornamentas y cuitas varias. Pero siempre hay un momento de chispa en Catastrophe.

El no del peluquero

No. No es el nombre de una obra inacaba e inédita de Don Leandro Fernández de Moratín. Parece mi sino. Está el del protagonista de jornadas en la vieja Iruña, en el Viejo Reyno, y mis cuitas.

martes, 11 de abril de 2017

Versión de un martes sin prisas

Mejor martes que lunes

Camino de Las Azores (XXXI)

Somos espectadores de un delirio. Participamos de una Utopía sin JH. Pintoresca escena ante telarañas estomacales. El drama inacabable. O como se diga. ¿Exageración? ¿Representación de la comedia sin chiste final?

lunes, 10 de abril de 2017

Camino de Las Azores (XXX)

En mitad de la persecución seguimos. Invisibles tíos saínes, invisibles tíos garrampones, invisibles tíos del saco vienen a por nosotros. O, quizás, seamos nosotros esos tíos convertidos en fantasmas de primeras personas del plural.

sábado, 8 de abril de 2017

Medusa

Empieza con bruma Medusa de Ricardo Menéndez Salmón. Habla de tesis doctorales, de películas de tres minutos y veintisiete segundos. Vilna en el horizonte con la presencia nazi entre 1941 y 1945. El terror de lo sencillo. Palabras que no conoces como eviscerar, es decir, extraer las vísceras. Máquinas de extraer las vísceras. Visualizarlo en mitad de esa bruma. Y de golpe, tiros en la sien. Visionarios de número 12. Y la familiaridad para ilustrar momentos. Y alguien no deseado, alguien temerario, alguien que no era algo. Y batallas, como la de Tannenberg que hace perder al padre. ¿Alguien ha leído la Ilíada en edición infantil? ¿Seguro? Y las primeras pinturas, como Pelea de cangrejos. ¿Quién piensa en esos motivos para dibujar? ¿Septicemia? ¿Son el cine, la fotografía y la pintura las tres cimas del icono? ¿No eran los espejos? ¿Seguro que el arte da fe de lo que hacemos? ¿Seguro que es antipedagógico? 1918: gripes y cimitarras que acaban de vidas; el orden lo pone cada uno en primera persona del singular. 1919: comer hierbas, como el que come piedras. Pesebres germánicos en busca de sujetos que ejerzan su papel en le Belén. 1920: Padrastros sin uñas que adorar qu hablan de Hitler y se bajan del vagón en marcha. El cultivo de la soledad, como el suicidio, no tienden a principios educativos. Ya lo dijo el Maestro de Gramática, "no hemos sido educados en la altivez del suicidio". Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht y sus mentes de zoonosis. Hamburgo. Nacionalsocialismo y autodestrucción en la misma frase. Historia ficción (¿Alemania comunista?). Vivir con cara doble, con ideas triples. Escribe RMS del "hambre compartida". 1922: Arenques y playas, momentos que se quedan en las retinas. Sin Bertomeu, pero con crematorios en el ADN antes de saber como funcionaba la cámara de fotos. ¿Cómo mirar a gallinas asustadas? Y otra de esas palabras que no conoces: augural, aquello perteneciente o relativo a los agüeros o los agoreros. Adivinaciones, interpretar el vuelo de las aves, los fenómenos meteorológicos y todo lo demás. Y esa duna presente a lo largo del libro. Disfrutando de los libros, los únicos amigos que dan puñaladas pero salvan. Nos salvan una y mil veces. Sergio Algora nos habló de Justicia poética, ese sueño místico en mitad del infierno de la pesadilla. ¿Lasitud? El desfallecimiento, el cansancio, la falta de fuerzas. Rousseau y las esponjas antes de escuchar a Lori Meyers. Noche, frío, viento del norte en los genes del artista. 1926-1929: Hipótesis desde que conoce el cine, las nuevas pinturas, el amor/sexo/o como se diga. Y hay cosas en las que escuchamos ruidos por obligación (sí o sí). Y largan a Trotski de la URSS, y ese 1929 causa estragos en todas las latitudes. Y RMS vuelve a sacar el suicidio como imagen de múltiples aristas. Y conocer a fotógrafos de la FBB. Será por muertos. Nada como un selfie en los años 30 con el padre, la hermana o el hijo. Con los hijos recién suicidados o hechos migas por el tifus o jodidos por un pagaré que nunca cobrarán. Otra vez habla RMS de la notaría. ¿De verdad que vale la pena regresar de la Historia a la Historia? ¿En mayúsculas o minúsculas? Y el salto del 29 al 33, y entrar en nómina de la NSDAD, y vivir de un San José de las Kodaks y el negativo. Y la disciplina como novedad, y escuchar sobre Tito Adolfo al alba, al mediodía, en la comida, en el atardecer, en la noche, y en las pesadillas de madrugada. ¿Fáciles recompensas del alcohol? Pues sí, buenos chicos germánicos, no quedaba otra. 1930 vende a la Historia una cifra que nunca se olvidará: 117 diputados nazis (antes 13) y el 18% de los votos (viva el abuso de la estadística, viva el abuso en general), de alemanes que siguen las hammelísticas flautas de Tito Adolfo. Y en 1932, el desastre electoral (viva la democracia, viva el dolor), 230 diputados y el 37% de pequeños titos Adolfos potencia. Y ese 30 de enero de 1933, Hitler consigue la foto, ahora que hablamos de fotos. Y con esa imagen del principio del libro, la del Cristo resucitado de Bramantino, sale a relucir el ajedrez como escape, y tipos que se cruzan contigo y te cambian la vida, y suicidas que unen su camino al de Hitler, tipos inteligentes y aptos que hicieron de su rebañismo un ejemplo de antipatía personal. Habla RMS de las posibilidades que dan las palabras "azar", "fatalidad" y amistad". La racialidad hecha carne; el odio al comunismo convertido en palabra y obra. Pone énfasis el autor en los caminos que unieron a nazis y bolcheviques, encuentros y desencuentros, ese "manto oceánico" que lo ocupa todo. 1934 aparece para acercar a los ajedrecistas entre cerveza y cerveza (viva la soberbia de la juventud veinteañera). Y el 10 de mayo de 1933, día de quema de libros de degenerados, de enemigos del régimen, de Marx y Brecht, de Mann y Kafka, y de tantos otros. Como para olvidar aquel puto día. Piras de libros, piras de hombres. Y la fratría del odio, la hermandad del odio, la cofradía del odio, la tribu que repetía el estertor del odio. Y la muerte del hijo y el amor, así de pronto aparecen en el libro. Heidi aparecía en sus múltiples facetas del gerundio. Pero siempre, Heidi. Hasta la extenuación. Veintiocho años de amor en esas múltiples facetas del gerundio. 1936: aparece en el relato una referencia a la Guerra Civil Española, con un documental grabado por el autor. Y viajes entre Sevilla y Berlín, y otra palabra que no conocemos: Heteróclito. Casi nada al aparato. Y el Ministerio para la Ilustración Pública y Propaganda siempre presente. Y el espíritu del Sacro Imperio Romano Germánico, también presente, y cambiar el mapa y las fronteras y todo lo demás. Y el cebo puesto en Austria, semejante al de Moravia, similar al de Bohemia y su debilidad cristalina. Y la bendición de Baruch, el hijo perdido con año y pico. El dolor, el dolor, el dolor, el dolor. Y los vasos con forma de cuerno. Y la madre muerta suma más dolor. Y hay que estar de acuerdo con el autor de que el progreso siempre es una patraña. O casi siempre. Y degradar a las personas en simples números, en simple dolor estadístico. 5 millones de judíos muertos. Seis. Siete. Quizá ocho. Relojes borrachos sin tiempo llevan velocidades infinitas. 1941: ocupaciones. Polonia, Francia, Grecia, Rusia y tantos sitios más. Demasiados pespuntes para tan poco hilo. Demasiada madeja aria. Y la desaparición de unos meses, el silencio hecho cámara. 1942: la suerte cambia de bando, pese a la Solución final. Y lo real siempre es obsceno. Demasiado obsceno. Dachau en el horizonte. El amigo del pasado hecho prisionero. Las condiciones de la partida de ajedrez, cambian. El rebañismo salva unos meses al amigo mientras se documenta el horror del campo que empezó a funcionar en el 33. Y después de Dachau, baja temporal para una obra de dos años al borde de la locura. 731 dibujos de niños muertos. Con un par. En A3. 8 de mayo de 1945: Berlín hecho Rusia y la última foto berlinesa. Y borrón y cuenta nueva, y la etapa del 46 al 62 como catarsis. Daño, dolor y culpa como verdades únicas. 1946: España. El recreo de lo salvaje una y otra vez. Y otra vez. Y otra vez. Resalta RMS las palabras "futuro", "progreso" e "Historia". La España del 46 es pesada, es intolerante y muy molesta. Quizá, demasiado. Autarquía y sotánicas verdades. Personas que se confunden. ¿España es algo más que pantanos y toros? ¿Seguro? Madrid, capital y calvario en una misma frase. ¿Cómo leer a Ángel Ganivet y no entenderlo y sufrir mientras disfrutas de su lectura? Del 46 al 50, paisajes españoles solo en fotos, nada de cuadros ni cintas. Pero postales, sí. Postales de ajedrecísticos encuentros. Maravillosas. Motivadoras. Y el matrimonio de los apestados, la humillación en plan foto. Siempre habrá un Franco, un Trujillo, un Somoza y llega a la América de las torturas, a la kafkiana Nicaragua, a la mierda de las ratas sobre las ratas. Infinitas ratas sobre el dolor humano. Siempre ratas, y, antes o después, todas las ratas se juntan. "Poesía", "ensueño", "mentira". Todo mentira. Y esos veintiocho años en común con Heide, ¿también mentira? ¿La domesticación de la rutina? Alcoholes sin nombre, ahí acierta RMS. Eso sí es dolor. Y la traducción de Borges del libro de Faulkner, en mitad de un barco camino a Kamimazelandia. En el Imperio recuperado pasan de 1960 a 1962. Nada como recordar el 6 y el 9 de agosto de 1945. Recordar, recordar, recordar. ¿Morigerado Japón? ¿Educado Japón? ¿Buenas costumbres en Japón? La desgracia siempre está ahí, esperando, a la más mínima. Y siempre nos toca nuestro momento suicida, en cada una de nuestras familias. Antes o después, pero siempre. Y siempre triunfa el horror, como el carbón y el petróleo, pero a diferencia de estos dos, nunca se agota y si se multiplica hasta la piraña infinita. Y desde ahí nos recuerda RMS que los historiadores siempre están contaminados, siempre condicionados por ideas ajenas que no permiten la impermeable necesidad de aislamiento. O tal vez, sí. Y volver a tierras germánicas, epifanísticamente distintas. Y abandonar(se). Y todo lo demás, también.