miércoles, 31 de marzo de 2021

martes, 30 de marzo de 2021

La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey

Vaya nombrecito eligieron para el libro: La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey. Y le sobran el 60% de las letras, al libro y al título. Me comprometí a leerlo por el club de lectura de AJVA y lo hice, no suelo faltar a mi palabra. O sí. No lo sé. Y tomé apuntes de las cartas y los telegramas, de los almuerzos literarios y de escribir para hacer durante la guerra. Estaba escuchando esta mañana la Cultureta de fin de curso del 2019 y hablaban del ruido de la I Guerra Mundial con motivo del documental jacksoniano sobre el asunto. El ruido, la guerra, las latitudes y todo lo demás. Aquí el asunto va sobre una isla del Canal de La Mancha y su ocupación alemana y el edulcorante de una serie de cartas sobre clubes de lecturas, alemanes que abusan del tema y mujeres deportadas que mueren en campos de concentración. Un poco de todo, como en botica. Pero el libro tiene una estructura compleja, personajes bien definidos y otros cogidos con hilos y problemas de credibilidad. De mucha credibilidad. También se habla del toque de queda impuesto por la ocupación germánica, de anécdotas (ahora que escuchamos una sucesión de ellas en el programa de Rocío Carrasco), de confiscación de aparatos de raido y de jodiendas con vistas a la bahía. El Infierno está lleno de buenas intenciones y, a veces, los libros también.

lunes, 29 de marzo de 2021

Siempre

sábado, 27 de marzo de 2021

Reflexionando sobre el final de Ciudadanos

Una buena reflexión para leer sobre ocasiones perdidas. Otra de tantas.

Libertad. Primera temporada.

Obrar de una manera o de otra. Obrar o maniobrar. O como se diga. ¿Qué pijo es la libertad? ¿Una caja b? ¿Un chalé en Galapagar? ¿Pujoladas? ¿Eso es la libertad? ¿Para eso ha luchado España durante siglos? ¿Para conseguir eso? ¿Y luego qué? Nos lleva Libertad de Urbizu, en su versión televisiva, a un ritmo lento donde se cuenta cosas. Desde dentro. Desde fuera. Aparece un medioguiri en el Londres de 1809 poniendo diapositivas de cristal (de esas que me enseñó por primera vez Paco Luján en el IES El Carmen y que me quedé con ganas de quedármelas…) y hablando de España, y de bandoleros y de libertad. ¿Pararías todo lo que estás haciendo para hablar de libertad? ¿La libertad nos sirve para recordar los coches bomba de ETA? ¿Terra Lliure? ¿Qué fue el cantón de Cartagena? ¿Qué fue la Guerra Civil? ¿Qué autoridad nos dice que es la libertad? Y esta primera temporada de Libertad empieza con un caballo muerto, una mujer en una celda, una soga en el cuello de un hombre y todo como si fuera un cuadro, y velas y sombras y retortijones goyescos. ¿Por qué todo ha de ser goyesco en la España de 1807? ¿Qué pijo era la libertad? Sopas y verdugos, tambores rotos, brazos y piernas de un bandolero que es paseado por un pueblo como un afilador muestra sus trabajos por la megafonía de turno. O el coche de los muertos. Y siempre, antes o después, la cabeza desaparece, las ideas muerten , las jodiendas. Siempre hay un hospital de los incurables. Siempre. Cuando Fointeanebleau y cuando el COVID: siempre hay que intentar huir. “No hay limosnas para extranjeros, y menos un lunes”. Inglés de mierda, coge tu barco y vuelve, pero no pases por el canal de Suez. Nunca. A caballo regalado… ¿De verdad que un inglés que luchó con Nelson en Trafalgar vendría a la España prenapoleónica a contar la historia de una bandolera? ¿Cómo diantres se enteró de la historia de una bandolera mil veces condenada y nunca ajusticiada? Y esos nombres de los bandoleros… ¿Aceituno? ¿Soñador? ¿Mercurio? Para Mercurio el de Jota de los Planetas con Bermúdez, pero este es otro Mercurio. Demasiado lento Libertad. ¿Moraleja? Pues que por mucho que luchemos, si algo tiene que alcanzarnos, lo hará. Siempre. Otro nombre: Lagartijo. Y alguna buena frase más sobre el guiri: “Deberiáis colgarlo dos veces, por escritor y por inglés”. Sobre todo por no escribir bien. Y como en Gigantes, vuelve a salir el torero. Falta Morante, o Fran Rivera en un descanso de Espejo público. O no. Está bien así. Buitres y ruidos de pájaros hasta que dejan de escucharse. Y más frases: “Aquí el rocío pesa más que los pecaos”. Viva la indulgencia plenaria y el Concordato con la Santa Sede y Godoy. Que no falte una referencia a Godoy. Nunca. “El camino es largo, más largo sin comida”. Se me ha hecho larga Libertad, y es corta. Si hubiera tenido un libro a mano, quizás no la hubiera visto. Si hubiera estado conduciendo (aunque no tengo el documento de turno), no hubiese acelerado el vehículo libertario para ir antes a casa a verla. No. Peleas entre bandoleros: eso sí es el reflejo de España, de la España de 1807 y la de las tres comidas diarias errrejonianas y la de compra de diputados teodorianos, la de los ERTE’s y la de cortar orejas (pensaba que estaba viendo Soldado Universal un viernes por la noche en Telecinco en el Cine 5 Estrellas). Quizás sea todo mentira, quizás tengamos que volver a hacer fuego con piedras, quizás nuestra sed nos lleve a tener una “lengua de esparto”. O no. Y más frases que deja la serie, que es de lo poco que podemos subrayar con boli rojo, algunas sentencias que sin libertad también se pueden repetir en cualquier momento: “¿Por qué todo el mundo se piensa que lo peor ya ha pasado? ¿Lo peor no era el periodo pretalayótico en Baleares? Quizás no. Y sí: siempre hay hierbas para cualquier dolencia. Y por salvar algo, salvamos al personaje de Ginés García Millán, un tipo que en mitad de ningún sitio está haciendo un barco para marchar a Portugal y a América, que tiene una bandera francesa y que cuenta que estuvo cinco años en galeras (¿alguien que estuvo cinco años en galeras de verdad quiere volver a subirse a un barco?) y no para de hablar de libertad, de países sin reyes, de lugares donde todos los hombres son iguales. Igualdad, otra gran mentira, que unida a la fraternidad nos llevan al triunvirato de la irrealidad. Y ese GGM, Pedro Urquijo en Libertad (vivan los bancos), se salva: “No soy de familia, ni de coros ni de regimientos”. Claro que sí. Añade: “La soledad es lo que más puede llenar a un hombre”. Aunque la gran pregunta que te haces es: ¿Cuándo sale Coronado? ¿Ha salido y no me he enterado? ¿Seguro? ¿Por qué se cargan al que hacía de Bárcenas en B? Un buen intento, pero no redondo, el que han llevado a cabo en Libertad. Y otro día hablaré de los tribunos de la plebe.

jueves, 25 de marzo de 2021

Eran grandes...

Murcia cuarenta años atrás

Alcalde, para bandos, los de la huerta

Lamentables. Todos. Vaya numerito. Faltaba la cabra, la música y Berlanga grabándolo todo con música de Rafaella Carra de fondo. O con chistes de Chiquito de la Calzada. Vaya nivelón, pijo. Asqueroso todo. Esta es la ciudad que me ha tocado vivir, estos son los mandatarios. 100 días tendrán de cortesía, pero antes se irán de vacaciones. Y el día del Bando, veremos, que no falta tanto: vaya pandilla de alcaciles. Qué digo alcaciles, ni ha judías revenidas llegan. Vaya degeneración de la política. Todos. Si de verdad quieren ponerse a trabajar, que lo hagan, pero que se dejen de mierdas. Viva Berlanga.

miércoles, 24 de marzo de 2021

lunes, 22 de marzo de 2021

The Serpent. Primera temporada.

A veces, en mitad de The Serpent, parece que sientes la necesidad de dejarla y no seguir viéndola. Nada. Pero lo cuentan tan bien, lo cuentan a gotitas, poco a poco, saltito adelante, saltito atrás, hasta engancharte. ¿El motivo? El relato, pese a ser cruel y mezquino, está muy bien montado. Un tipo sin escrúpulos, nacido mestizo y nacido malparido, se dedica a drogar a tipos para robarles joyas, pasaportes, dinero y lo que haga falta. Y entre subidas y bajadas, así va el tipo, buscando sus secuaces particulares, retratándose cual Bonnie and Clyde tailandés, indio, francés. Da igual la latitud y la longitud geográfica: la verdadera calidad es la cualitativa de las joyas, de los billetes, de las entrañas. Y sus seguidores, engatusados con él, dejando que drogue, envenene y mate a personas mientras ellos siguen a ciegas a su líder espiritual y material. Pero por mitad del camino, hay un zuecos, un holandés errante de pelo rojo pero con orejas intactas que decide investigar muertes y soltar la madeja, la aguja y los hilos. Y nos hilos tuiteros precisamente. Y hace pensar en la secta del adoctrinamiento, en la ceguera que lleva a algunos, algunas y algunes a meterse en el centro del infierno por amor o a amistad más falsos que un billete de mortadelo. Coda: Y es cierto que con libros, comida y bicicletas se puede soñar e ir a cualquier lugar y dar juego a la imaginación, y, fundamentalmente, ser libres. Hace reflexionar The Serpent sobre la importancia de libertad, y de lo poco que la valoramos, y de no luchar por los que no la tienen o no la pudieron tener.

sábado, 20 de marzo de 2021

Homeland. Séptima temporada.

A veces, con Homeland, parece que estás en bucle. Siempre lo mismo. Carrie reinventándose, empezando de nuevo, pasando de la tortura a la felicidad y vuelta atrás, peleándose con su hermana, buscando nuevo trabajo… Nada nuevo. En esta séptima temporada, seguimos, como diría Conesa el alhameño, estirando el chicle. Pero de otro tipo de corrupción, de otro tipo de conspiraciones, de otro tipo de sedición… Parece Yankilandia una nueva Cataluña, un nuevo FCB dónde se contrata a tipos para que manipulen las redes sociales para perjudicar al personal. Nada nuevo bajo el sol. Vuelve a retomar la séptima de Homeland el hilo argumental (otro hilo, otro Twitter particular) del vendedor de conspiraciones que está buscado por los federales, diciendo que hay que acabar con la presidenta. Pero el asunto se le va de las manos, mete a civiles, montan un nuevo Waco y luego hay que ponerse de luto y rezar al lado de alguien que no conoces en una iglesia. Jurados que acaban con generales de alto rango vía conspiración de pacotilla. Lo de siempre. Habla el predicador de las redes hasta de la menopausia presidencial y se pregunta que si el atentado de la presidenta no fue un montaje para acabar con sus rivales políticos y militares. Robos presidenciales. Persecuciones, huidas, deudas, infiltraciones extranjeras, espías, cámaras. Conspiraciones al poder, tipos con poderes que entran y salen de la cárcel y la custodia de la niña por en medio. Un jaleo. Virus informáticos y más chantajes, Seroquel y paciencia, tratamientos que no funcionan. ¿Qué no orquesta un presidente desde su situación de poder? Y todo eso bajo la dictadura de Twitter: retuits reales y utilizados, gente de verdad e identidades suplantadas, nodos verdes y nodos rojos. Y siempre, los rusos, agentes rusos que vuelven para joder a las barras, a las estrellas y a lo que va desde Oregón a Florida. Mentiras, amplificadores, el puto Twitter (así se llama un capítulo que lo resume a la perfección). Y más títulos que también ilustran con palabras lo que somos: “Idiota útil”. También hay algunos que son más inútiles, pero siempre bajo el prisma de las interfencias rusas en el sistema democrático yanki para acabar con la presidenta de USA. Hasta citan los hospitales de tito Boris, al gran Yeltsin (vaya pájaro). Pesadillas nacionales convertidas en pesadillas mundiales. Gobiernos en crisis, familias en crisis. Nada como el drama del ruso contra el yanki, de la hermana contra la hermana, de la purga gubernamental: “el poder sin límite es tiranía”. O sí. Más frases de mentira que resumen la temporada: “El mundo no tiene que ser un nido de víboras”. Pues lo es. No queda otra. Enmiendas para la mierda. Relevos, vueltas atrás, operaciones encubiertas y hacer todo lo posible para soliviantar los cimientos de un estado que no es tan fuerte como parece. “Algo radical habrá que hacer”. Pues hagámoslo. O no. Buena temporada la séptima de Homeland, en la que, además, hemos aprendido el lugar donde se encuentra el río Narva. Vivan las fronteras, vivan los intercambios, vivan las mentiras edulcoradas, viva la locura.

viernes, 19 de marzo de 2021

Los 42 de Edwards

Hierro. Segunda temporada.

Dice Díaz, el dueño de la platanera más cotizada (o tal vez, codiciada) de la isla de El Hierro que "de la vida no puedes esconderte". Y es verdad. Antes o después, te pilla, te alcanza. Y a tomar viento, o la ermita, o la lucha canaria o a construir apartamentos. Vivan los apartamentos. Siempre es bueno hacerte mayor y tomar algo a la salida de misa. O tal vez, no. Sigue la segunda temporada de Hierro con sus viajes y sus ferrys, sus barcos y su Guardia Civil. Y ahora mete lucha por la custodia de dos niñas con el tipo de Fartblinda (serie no lo suficientemente recomendada) y su exposa, el pasado de gente con pistolas y préstamos de dinero, y más paisajes y disparos y desmayos. Desaparecer, volver a entrar en escena, Miami y su pasado y unas vistas en el juzgado que parecen la embajada de Marruecos en mi tutoría de 1º de ESO: un sindios. Y, para variar, el factor enfermedad que se suma al factor familia y al factor herencia. Siempre factores jodiendo la marrana, siempre teléfonos jodiéndolo todo. ¿Ya no hay series sin llamadas telefónicas? ¿Hasta cuándo? No termina de ser redonda la segunda temporada de Hierro, pero ayuda a reflexionar un rato sobre aprovechar las oportunidades antes de que se vayan al limbo. O de viaje. Coda: Y siempre es bueno recordar historias de alcaldes, de república y de todo lo demás.

Normalidad donciciana

miércoles, 17 de marzo de 2021

domingo, 14 de marzo de 2021

Homeland. Sexta temporada.

Expone la sexta temporada de Homeland la idea de una presidenta electa de USA que no es controlada por las vísceras del Estado y en su condición se prepara haciendo frente a una crisis que la pone a prueba. Un tratado que se quiere revocar, ISIS, Siria y la presidenta electa pretende de primeras abandonar la región problemática con la frase siguiente: “No teodos los problemas de Oriente Medio tienen una solución militar”. No todo lo tiene que aprobar un Congreso, una presidenta, una mentira. Pero la exposición del argumento empieza con la madeja de un hilo más complejo: un niño negro en la oración musulmana del lunes, youtuber para más señas, que hace videos en los lugares del atentado de 1993 con un camión bomba y recordando el atentado del Marriot asesinando a un judío importante. Nada como llamar perros a los árabes. Pero nada es lo que parece. Y siempre hay un loco al que culpar, un tipo al que le molestan las luces del manicomio, el ruidito del contador de la luz como aquellos hermanos de Puerto Hurraco. Mete también en el cóctel la sexta temporada de Homeland el sentimentalismo con el recuerdo del hijo muerto de la presidenta electa en Oriente Medio. Teorías y mártires, y desprecio a la inteligencia y odio a la contrainteligencia. Y la lucha entre FBI y CIA. Intentos de asesinato de la persona más importante del país, explosiones en Nueva York, crisis constitucionales, guerras civiles encubiertas, hechos consumados. Mentira sobre mentira. Teoría de la conspiración total. Y más sentimentalismo con la hija de la protagonista. Purgas con los servicios al menor jodiendo la marrana. Mezcla esta unión a héroes y desertores, bastardos y cobardes, patriotas y guerracivilistas. Todo este mejunje lleva a reflexionar sobre la perversión (interna) de todos los servicios de inteligencia, de los chantajes eternos, de la cocina a gran escala para manipular las redes masivas de intenet para crear estados de opinión: mentira sobre mentira. Frases para subrayar con boli rojo: “No existe difamación si es la verdad”. Y siempre puedes leer Grandes esperanzas o convertirte en Stalin. Y preguntarte si te están utilizando. En el puto Stalin. O no.

sábado, 13 de marzo de 2021

Más información sobre el bochorno murciano

Lo resume Rosa Roda en su blog.

Otro resumen de lo de Murcia

Esta vez de Santiago González.

Ya falta menos

Veremos el final de Teresita Mendoza versión yanki. Y es una adaptación libre, pero es una buena adaptación.

martes, 9 de marzo de 2021

¿Cóndores?

domingo, 7 de marzo de 2021

El año del descubrimiento

Empieza El año del descubrimiento (vi la versión en tres capítulos) con unas palabras de alguien hablando sobre un colegio de Quitapellejos, sobre un pastor alemán, sobre un patio… Lo cuenta un tipo que fuma en un bar… También ve a un señor mayor en el fondo de un patio… Raro de cojones todo para empezar… Pero era un sueño. Un puto sueño. Estuve dos cursos en Cartagena, 2015/2016 y 2016/2017 y allí nadie hablaba ni del 92, el puto 1992, ni de nada de política. Con el único que hablaba de política era con Antonio Martínez Bernal, un buen socialista, compañero que volvía a la docencia después de su paso por la política, pero hablábamos del posible sorpasso de Podemos al PSOE y otros asuntos. De la Cartagena del 92, ni una palabra. Y precisamente, en el IES Isaac Peral, en plena Paseo Alfonso XIII, unos metros antes de la Asamblea Regional… En el IES Jiménez de la Espada, mejor no hablar de política, que podías meterte en líos. Y luego en doble imagen, un grupo de amigos, en un bar, entre humo, cerveza y copas, habla con música alta de fondo. Y luego, otro bar, un camarero mayor, otro señor de espaldas. Al señor le faltan incisivos frontales, a la vez que camarero es sustituido por la señor mayor que trajina tomates tras la barra mientras prepara una media tostada de mantequilla con tomate. Creo que era de mantequilla… Cervezas en vaso de tubo, mientras se escucha de fondo un periodista hablar del catalán de Cartagena, hablando de las lejas y demás. Y más tipos, con mala cara, fuman y beben en la barra, porque quizás, no tengan otra cosa que hacer. Y así, uno detrás de otro. Gente sin trabajo, gente buscando trabajo, asuntos de perras… Clase trabajadora en un bar de trabajadores. ¿Si tú no tienes dinero te vas a un bar a desayunar? Grandes preguntas. Y una maestra de primaria, hablando de su primero de primaria, de una clase de 16, y empieza a hablar de una nenica (como el que me amenazó a mí la semana pasada en el instituto)… Y más tiempo de bar, y más comerte la cabeza con las pagamentas… Tela marinera. Y hasta hablan de ansiedad, y de almejeros y de chicas drogándose… Y en cada barrio, una historia, una jodienda, un miedo diario, una apuesta diaria, el arrepentimiento por no terminar la FP. Y seguimos pelando patatas, y un mapa con Cartagena, Alumbres, La Unión, Portmán y Escombreras. Cuando estuve en El Peral, tenía varios alumnos de Alumbres en mi tutoría de 1º ESO F, hijos de gente currante y educados, inmigrantes hipertrabajadores, gente que luchaba por sacar a sus críos adelante sudando sangre de verdad. Todavía tengo una cartulina de aquella tutoría que tenía por las mañanas y del 1º ESO D que también era de traca. Pero por las tardes tenía cinco grupos de educación secundaria para adultos a distancia y un bachillerato, también de la misma modalidad, con los que si se podía hablar de la crisis del 92, de la puta crisis del 92. Y nos recuerdan en la diapositiva en El año del descubrimiento, un año antes, en el 91, las empresas que quedaban (tras bajar la persiana la minería) de las que vivían, a su vez, el resto de empresas más pequeñas que conformaban aquella tela de araña que se fue a tomar viento de lebeche (y del otro): Repsol, Bazán, Española del Cinc, Peñarroya, Fesa, Enfersa y Asur. De ellas, miles de empleos que podían desvanecerse. Ahora acabo de explicar en 4º de ESO y en 1º de Bachillerato a mis alumnos de Alquerías el crack del 29 y la Gran Depresión, y siempre pongo paralelismo con las crisis posteriores, y con las más recientes del petróleo, del 92, del 2007… Rasgos comunes y diferentes, pero las fotos de Dorothea Lange y estos rostros de El año del descubrimiento tienen aspectos comunes, tienen desesperación y valen para Las uvas de la ira de ayer y de hoy. Y entre vuelta y vuelta del pescado en la sartén del bar, la señora de las tostadas escucha en la radio a un periodista narrar las manifestaciones en la capital de la Región, en Murcia, las protestas ante la Delegación del Gobierno y ante el Palacio de San Esteban. Y en la radio, ponen nombre y cargo a los culpables: Presidente del Gobierno español, consejero autonómico, alcalde cartagenero y Presidente de la Comunidad Autonóma de la Región de Murcia, el profesor de filosofía Carlos Collado. De filosofía, ni más ni menos, que vivía en su partido un cisma que ríete tú de la corte papal en Aviñón. Yeeeeeeeeeeeeepa. Y el futuro marcado por los padres, y el estudio como utopía, y trabajar para escapar de casa. ¿Pero qué trabajo? Y mujeres en un tanque, y tipos hablando de amoniacos y el barullo del bar. Turno americano, dale que te pego y dale que te pego, cada 21 días, 10 días libres. Yeeeeeeeeeeeeeeeeepa. Viva el turno americano y el cemento. Ritmos, bioritmos y algoritmos cambiantes. Y la contaminación silenciada y de la que los políticos no hablaban, porque se aprovechaban. Y la depresión y la enfermedad y la “neura”. Enfermedad y punto. Vivan los eufemismos, viva la reconversión. Viva el endeudamiento, vivan los avales. El capitalismo y sus daños colaterales. Desahucios antes de que el cura Joaquín estuviera en la plataforma. ¿De verdad el personal creía que se iba a recuperar de aquel dramón? Joder, hasta el Continente sale en El año del descubrimiento, y sale a continuación el anuncio del Holding de Barcelona 92. Y el Telediario de TVE del día 2, en el que salía Emilio Sánchez Vicario (sí, aquel que solo ganaba cuando anunciaba calzoncillos) con la derrota de la Davis. Vaya tiempos los de Sergio Casal y ESV. Qué viejos somos, pijo. ¿Qué sería de nosotros sin los abuelos? ¿Con quién estudian los zagales? Y Yeltsin… Cuando pongo fotos de Yeltsin en clase, y nadie sabe quien cojones es ese tipo, y les cuento que los teletipos de las agencias anunciaban que llegaba a una capital europea y no bajaba de la tajada que llevaba. Y más tragaperras. Ahora nos quejamos de las apuestas, pero es que antes las tragaperras eran lo más. Y el tiempo que hacía que no oía lo de las fiebres maltas… Y la mili, lo que se aprendía en la mili. Y maestras defendiendo que tengan el requisito lingüístico algunas comunidades autónomas… De todo hay en la viña del señor. Y tijeras, y recortes, y todo lo demás. ¿Cómo que la gente de clase obrera vota al PP? ¿Pero no se habló de Collado al principio? ¿Fake news? ¿Logaritmo de Facebook? ¿Se dice clase obrera en el siglo XXI? ¿Qué sería de nosotros sin el turismo? ¿Y entonces qué? ¿La culpa de los curas o de los políticos? ¿Con el PP había trabajo? ¿Y con Felipe González? ¿Solo nos quejamos? Viva la lucha obrera. ¿Y cuándo no hay una crisis? Y las ventajas de la universidad privada. ¿Oportunidad? ¿Leí oportunidad? ¿Ya nadie se queja? ¿Cuántas huelgas en los centros educativos se han hecho con el tema COVID? En la CARM, una. Y en mi centro, 37 de servicios mínimos para que no hiciésemos huelga. Con un par. Y los sindicatos de antes y las de ahora: vivan los sindicalistas de raza, los Marcelino Camacho y el Nicolás Redondo padre, trabajando y luchando. Eso si era sindicalismo, no la mierda de ahora. ¿Suárez? ¿Suárez? ¿Ese era uno de La Casa de Papel? ¿Conciencia de clase? ¿Cómo los futbolistas no tienen responsabilidad? ¿Cómo? Hasta la reflexión sobre el mitin de Vox en el Nelva tenemos en El año del descubrimiento (también pongo las fotos del zulo de Ortega Lara en clase, que tampoco sabe el personal sobre él). Los panaderos, las putas y la Cartagena de noche. ¿Quemar un parlamento? ¿No? ¿Sí? ¿Pros y contras? No sé si era Rosa Belmonte o Muñoz Clares, quien decía que el único artículo que le censuraron en un periódico regional fue en el que escribió que la Asamblea Regional debió dejarse que ardiera entera de lo fea que es. Es que es fea. Fea de cojones (tanto o más que la riñonera naranja que te daban al salir). El 8 de mayo de 2018, la última vez que estuve con los alumnos de Torreagüera, apareció por allí para la foto de rigor de Jesús Cano y que luego llegó con el membrete del PP al IES Monte Miravete. La Cartagena roja, el Almirante Bastarreche, las 50.000 causas de la represión con juicio militar, Aníbal y sus elefantes. Cartagena: ciudad de rojos. Y el hundimiento del Castillo de Olite, del que también hablo cuando estoy con los jóvenes en 2º de bachillerato. Y la radio pirenaica, las carreras con los grises y las carreras por Bazán. Y el recuerdo de una mujer en 1971 en el Partido Comunista y el feminismo dentro de la sociedad. Y ese mismo sentir, con la primera manifestación legal de 1976, pidiendo luz y agua en los barrios, pidiendo asfalto y las reivindicaciones del Movimiento Democrático de Mujeres. Y el micro amarillo de TeleCartagena, testigo de todas aquellas historias en la Asamblea Regional. Y los incidentes: sí, esa era la España del 92 y no la del Dream Team de Magic y Jordan en el Palau de Deportes de Badalona. Era la de la puerta de la Asamblea Regional. Esa y no otra. La de la lluvia de piedras y pelotas de la Policía Nacional, la de los contenedores y los monos azules, la de las vallas y los saltos, la de los gritos y la de un Seat 850 blanco empujado por los manifestantes con un cristal roto. Y todo eso junto a las puertas de la Universidad. El retrato perfecto. El marco perfecto. Y el salto a Santa Lucía y el recuerdo al Apóstol (estoy desde la navidad de 2015 sin ver ese Belén en el que sus imágenes mueven sus piezas que fui a ver con el cura profesor Fernando), y la miseria más absoluta. Y los bares con sus cristos y sus vírgenes y sus estampas de muebles de los yeclanos Rovira y Muñoz. El retrato. Otra vez. Desindustrialización y reconversión (eufemismos de mierda) a través de la modernización, privatización o cierre de empresas, dice la diapositiva de El año del descubrimiento. Más eufemismo, la misma mierda. Y recuerdan también ese 1991 en el que todo se empieza a ir a la mierda en Peñarroya, en Fesa, Enfersa y Asur, en la fundición de plomo de Santa Lucía y en Bazán. Ahora que hablamos de ERE’s, y ERTE’s, en Cartagena aprendieron misa en latín del tema con expedientes de extinción total de empleo para empezar en algunos de estos centros industriales, en otros parciales, en otros mierda sobre mierda. 186 manifestaciones, 117 continuadas, de los trabajadores de Peñarroya, de enero a junio, hasta su cierre, cuentan los extrabajadores de la fundición. Nada de plomo español. El plomo, alemán. Reunificación alemana, con plomo alemán. Mandaban el Helmut de turno y no había marcha atrás. La quema de las vías, la imposibilidad de llegada de barcos al puerto. Todo a la vez. Paralización. Y pasar de obrero a terrorista, en la misma puerta del IES Isaac Peral, en el lateral del IES Jiménez de la Espada. Nervios, inquietud, enfermedad. 127 en 180, dice otro. Pero se acaba el paro, se acaba el subsidio, se acaba todo. Y el empleado de Bazán habla de política, en la lucha entre Ferrol, Cádiz y Cartagena (y compara a Carmen Romero [diputada por Cádiz y esposa de Gónzález], Fraga y el pintamonas de Collado, un don nadie, un filósofo metido a político, un Illa de la época que no estuvo a la altura). Ingenio, miedo, violencia, ira…dice el empleado de Bazán que enterró a su padre alcoholizado. Y el trabajador de Fertilizantes habla del INI. Y el tipo de Fertilizantes empieza a hablar de KIO, Ercros, y la diapositiva pone el nombre de Josep Piqué (consejero delegado de Ercros) y Javier de la Rosa… Todo lo prometido, mentira. Y hasta el alcalde, José Antonio Alonso, y cuenta el trabajador de Fertilizantes, estaba escondido y no podía mirar a sus amigos socialistas a los ojos. Y la sede del PSOE hecha trizas, y huelgas de hambre y bajada de pantalones de los políticos. Y la diana con el rostro de Collado. Agudeza visual. Y las llamadas de teléfono, las amenazas de muerte, las denuncias a la policía. Y el agente de autoridad, hablando de lo pactado y no pactado, y del problema de las aglomeraciones. Y las visitas a Miguel Navarro, el presidente de la Asamble. Pero se aguantó tanto hasta que explotó. Y otra vez el jaleo en el Isaac Peral, en la universidad, en el Rosell. Pero el cuarto poder hace su papel: la portada de El País, la llamada de González a uno de sus asesores en el Gabinete de Presidencia (Aurelio Martínez Estévez). Y otra vez, las consecuencias políticas: la derrota del PSOE municipal y regional. Y la diferencia entre lo público y lo privado: salvar lo estatal en parte, matar lo privado casi en su totalidad. Y lo difícil de transmitir la noticia. ¿Y qué hacen los sindicatos ahora? Cambiarle el nombre a UGT por UGTT: con un par. Aplaudir al gobierno que los compra y les tapa la boca. Acaba El año del descubrimiento haciendo reflexionar sobre la que se nos viene encima, y no aparece la situación COVID... Coda: Y enterarte de asuntos como el de las 9 chicas de AON. Coda 2: Yo si sigo utilizando lo de los poderes fácticos. Si lo sigo utilizando. Coda 3: Italia siempre ha falseado los datos económicos. Siempre. Eso no va a cambiar.

Megacuarenteno cumple un año

Y así lo recuerda Jesús, su creador, en su blog.

sábado, 6 de marzo de 2021

Guillermo Altares escribiendo sobre su hermano Juan

Una lectura de esas que te hace reflexionar, de las que tendré que leer en clase.

Homeland. Quinta temporada.

Empieza la quinta temporada de Homeland entre iglesias y clubs, entre idiomas extraños y sesiones de mercado web, entre impuntuales y negocios de infieles. Siempre hay distintos tipos de infieles, pero eso se lo dejo a mis alumnos musulmanes de este año, a dos en concreto, que tienen puntos de unión con Hitler al hablar de los judíos. Tal que así. En fin. Vamos a Homeland, que no quiere pecar, y luego no tengo virtudes para contrarrestar el asunto. Fundaciones buenísimos, embajadores libaneses, agregados israelís, reuniones varias, gente de la bandera del pino. De todo hay en la quinta de Homeland. “El fin de los tiempos”. El Corán releído con ojos de otra época pero cambiando contextos. Lo de morir por el Califato, eso sí, algunos lo mantienen. Lo mismo desde el siglo VII, pero ahora entran en juego también los rusos, los robos de datos en Berlín, los viajes con el ricachón de turno al Oriente más salvaje para hacer(se) fotos con refugiados y en campamentos con gente que hace caca en barreños. En esas estamos. Pero en fin, es lo que tienen los ricos y el buenismo y todo lo demás. También hay ración extra de secuestros, de bombas, de agentes fuera de la agencia, de agentes dobles que no sabes si deberían estar muertos o no. Fronteras, que gran mentira en mitad de ningún sitio a la hora de cambiar ceses, dimisiones y mierdas varias. Y bien retratado el reclutamiento de niñas para el ISIS. Tanta series que ven en Galapagar Square y no hablar de esta serie ni de este reclutamiento. Curioso, que no casual, que las casualidades no existen. Esta serie no tocaba. Esta no. También tenemos segundo plato de asesinatos a sangre fría en nombre de la libertad, en nombre de la supervivencia. Y preguntas de las que no podemos olvidarnos: “Consideramos terroristas a los terroristas?”. Aquí en España, no: aquí son amigo de la paz y de la concordia, antes gordos y ahora más gruesos todavía aunque el pendiente sigue en la misma oreja. ¿Libertad o ocupación? Más frases: “No soy estadista; soy un espía”. Y más: “Ustedes son humanitarios cuando juzgan al prójimo”. Y para seguir con el hilo, madeja para todos: “Si apuntas a matar, no falles”. De Beirut, de Bagdag, de Langley… en Homeland son de todos sitios. Siempre vuelven. Ponga un bipolar en su vida se meterá en el origen del caos. Y el pasado, jodiendo con la marrana. Y traiciones por doquier, y gases que asesinan, y malos con principios y rusos más malos que la quina. Y también, de postre, lugares comunes: bombas, trenes, atentados masivos y caos organizado. Las mochilas, aunque el gorila en la niebla aquí es primata (sí, primata, que en dos días es 8M) aunque no lleva tres pares de calzoncillos. Y robar mentiras, porque todo es mentira: “La última ilusión de un hombre sin ilusiones”. Y punto.

Tontos e imbéciles en guerra

Versiones para sábados nublados en Murcia

lunes, 1 de marzo de 2021

Arrugas

Después de Los surcos del azar caí en las garras de Arrugas. Nada como leer tebeos en los viajes de autobús en tiempos de pandemia, en época de silencio en el autobús. Añorar el autobús 28, con sus gritos camino de Sangonera, sin poder leer ni un palmo de libro. Ahora es distinto, se puede leer, se puede corregir, se puede estudiar, se puede olvidar. Arrugas va de los olvidos involuntarios, de una edad en la que nada es casual en un residencia. Está bien volver a caer en las garras de algo que va sobre un geriátrico, ahora que hace justo un año fueron lugares de olvido y cierre, de muerte (casi segura) y de ser ignorados continuamente. Las primeras grandes víctimas, olvidadas y muertas. O quizás sea un final que retrate a las familias, que retrate a los seres "queridos" que no acuden a tiempo. O tal vez, sí. Si que acuden, pero a destiempo, a llanto seguro y dolor y rechinar y crujir de dientes. En esas estamos... si nos acordamos.