martes, 9 de septiembre de 2008

Che, El Argentino.

Ayer vi  Che, El Argentino,  en el Rex. No tengo ni idea de la Revolución cubana. Hace un par de años expliqué algo en 4º de la ESO y poco más. Entre 2 gintonics, dos superprofes, don Antonio y don Sergio, me explicaron un poco la historia. Pero hay algo que no me entra en mis neuronas. Sí, sí. No me entra que un grupo de personajes, más o menos acomodados, se enfrascara en una epopeya épica de tales dimensiones. El objetivo era loable, cómo no: cargarse el puticlub institucionalizado en que se había convertido la isla. Pero yo, esas batallitas, esas guerras de guerrillas, al final, las veo un poco falsas. Y como Gandhi 4 que me autoproclamo, no puedo estar a favor de unos tipos que mataban (aunque su objetivo  pueda ser visto por los pijoprogres estos de ahora como mitificable [no sé si existe el palabro]). Del marasmo de guerrilleros míticos, sólo me sonaban Zipi y Zape, Raúl y Fidel (sigo sin entender el cambio de Word de Zipi por Sipi, tengo que investigarlo). Creíbles, aunque Fidel se mesa mucho esas barbas (que, por cierto, eso debía ser antihigiénico, con los piojos silvestres; te equivocaste con eso, efe). Iban de machitos, muy anti Reinaldo Arenas, ya me entendéis. Y del Che, cuenta desde la previa, pasando por el viaje marítimo y la vida en la selva (no sé si maestra o alguna, si grande o pequeña). Sigo sin entender como un médico, con esposa e hija, se metió en tal cebolla (eso no es responsable). La peli termina con la victoria rebelde, la victoria castro-guevarista. Pero lo más interesante es contrastar esa doble imagen cheísta, la del guerrillero y la del ministro castrista que defiende a ultranza a su gobierno en la ONU. El Che que ajusticia a guerrilleros, que dispara bazookas (prefiero los bebibles del Refugio) con el que enseña a leer y a sumar, con el que pasa consulta médica en la selva. ¿Es eso creíble? ¿Se puede ser cruel y angelical a la vez? ¿Se puede rozar el infierno con la zurda y el cielo con la siniestra? ¿Hacía la revolución, era partícipe por interés? ¿Era amoral su planteamiento antiindividualista? ¿Disfrutaba con esas matanzas? Aunque, todo hay que decirlo, su foto, no pierde nada de efecto con la edad. Pese a todo, el Nobel de la paz creo que nos lo merecemos antes el Che y yo que Garzón. Aunque sí Garzón llega a enchironar a Pinochet, entonces si se lo deberían otorgar. Y para revoluciones, las del dos caballos y las que le faltan a más de Fórmula 1 este año. En fin, una historia de señores barbudos. Y el infierno sigue lleno de buenas intenciones. Y punto.

11 comentarios:

rakel dijo...
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rakel dijo...

Creo que hay segunda parte...
A veces ser médico,estar casado y tener hijos,no es suficiente....VIVA LA REVOLUSION!!

ovejanegra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
alfonso dijo...

para hacer cosas grandes hay estar un poco chalao

Laura dijo...

Yo tampoco me lo explico,pero bueno.
Besos.

Duncan de Gross dijo...

Si, hay segunda parte, ya rodada, ;-)

Sarashina dijo...

Bueno, todos sois muy jóvenes, lo cual es algo buenísimo. Juzgáis, por fortuna, con otros parámetros, con otras vivencias. Yo no he ido a ver la película, pero a lo mejor me animo y bajo al Rex. Con todo, pensad en la época. Lo que dice supersalvajuan es verdad, que al menos se proponían y consiguieron acabar con el burdel americano que era la isla. Lo de las muertes y toda la violencia que había que desplegar para hacerlo, yo no puedo verlo bien desde mis posiciones actuales, pero lo dicho, que hay que ver la época. Una violencia no justifica a otra, pero os digo que aquella fue una época violenta en sí misma. Y esta nuestra lo sigue siendo. Existen guantánamos por doquier, existen guerras ocultas y manifiestas, existe la tortura y existe el hambre. Aquellas eran salvajadas, pero ¿cuándo la historia de la Humanidad no lo ha sido? Y de las responsabilidades, me río yo. El idealismo -algunos falsos idealismos y otros con fines en verdad nobles- lleva a esas cosas. Importa la idea y no las personas. No os tenéis que ir muy lejos para verlo.

Lycans Laqueus dijo...

Hay mil maneras de luchar por algo, no sería capaz de juzgar si matar a cuchillo o firmar tratados con "intereses" es una mejor que otra.

Fallarse a si mismo eso si que es una pérdida.

un lobo con capa

Dante dijo...

Ésa tengo que verla, por curiosidad y rigurosidad histórica. Del Toro, genial actor antes de todo, eso sí. A ver cómo se defiende con Soderbergh, director predilecto por mí.

hm dijo...

La gente es así, parece ser un modelo, pero cuando "toca" poder muchos se convierten en monstruos... en cualquier caso, está por ahí el clásico correo que se reenvía con cómo eran Churchill, Rooselvert y Hitler en su vida personal...

Me parece perfecto lo de acabar con la dictadura de Batista (me ha encantado lo del puticlub institucionalizado, muy bueno) pero poniendo otra lo que demostraron no es que no quisiesen una dictadura, sino que querían que la dictadura la llevasen "los suyos".

Siempre que alguien me dice algo elogiando al Ché, le digo lo mismo "Ahhh, sí, es ese médico argentino que se dedicaba a provocar guerras civiles en sudamérica, ¿no?".

José Muñoz dijo...

Cualquiera que sepa la historia, no puede estar del todo de acuerdo con el Che. Yo estoy de acuerdo con algunas cosas suyas, pero con otras... Aun así, el Che sigue siendo el símbolo de unos ideales que, en cierta medida, comparto.

Saludos.