jueves, 7 de enero de 2010

Los Soprano. Primera temporada.


Han pasado más de 10 años. En la cabecera salen las Torres Gemelas. Ahora sería un sacrilegio en Obamalandia. He podido ver estos días la primera temporada de Los Soprano. Con 10 años de retraso. Recuerdo que en el sacaperras y pérdida de tiempo que era el C.A.P. en el curso 200-2001 (que no quejen los niñatos que salen ahora de la universidad que nosotros perdimos un año entero haciendo el gilipollas [y cuando pedías la hoja de firmas porque decías que no te interesaba, la zorra o el zorro de turno no te la daban)] hablaba de la 1ª temporada de esta serie con Don Sergio Domingo Jerez. Qué tiempos aquellos, joder. Pero a lo que iba. Que el tiempo es un cabrón, de eso no hay duda. Que en la tele el tiempo es un hipercabrón, también. Detalles nimios como el teléfono ladrillo delata a múltiples series y películas y han cambiado los guiones de manera increible, quizás la 1ª joya en la que lo observamos de modo único sea The Wire). Lo que digo a continuación es por si alguien, al margen de este residente catastral ha estado en coma durante los últimos 10 años. O durante la última década, me da igual, no me voy a poner carca ahora. Los Soprano, familia mafiosilla del norte de New Jersey con relaciones con la mafia de la Gran Manzana. Tony, rey del clan pero ocupando una segunda fila de cara al exterior, maneja el cotarro. Si hay que matar a alguien, se mata. Si hay que echarle una mano a alguien, se hace lo que tenga que hacer. Retrato de una mafia que es más falsa que un billete de Mortadelo (el beso de Judas, las relaciones extraconyugales, todo está institucionalizado). Pero ese nivel de vida, esa exigencia, ese estrés te lleva a la depresión. O parece depresión. O lo que sea. Y entra la psiquiatra/loquera de turno a la que se le puede contar todo. O casi todo: las amantes, las desavenencias con una madre a la que se lleva al asilo, las preocupaciones de cada minuto, la familia y todo lo demás. Y todo bajo una neblina que roza la parodia continua, imitación de estos mafiosos de Uno de los nuestros, El Padrino y Casino. Y una cosa: en el asunto familiar, antes o después, todo se sabe. Y cuando todo se sabe, la solución más rápida es un buen calibre. Seas o no sea de la familia, la bala lo soluciona todo. Y punto.

6 comentarios:

rakel dijo...

No te creas que llevando a la madre al asilo, te la quitas de enmedio,nooo.
Que luego resulta que por ahí hay cada pájaro y acabas poniéndote los rulos para ir de boda.

Natalia Pastor dijo...

Los Soprano es una obra maestra,la mejor producción de HBO hasta la fecha.
Lo único reprochable es el final,francamente decepcionante para las expectativas que se crearon en su momento.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Yo es que nunca he sido de series... soy mas de langostinos... jajaja

Saludos y un abrazo enorme.

Anónimo dijo...

Yo también voy con retraso, me la acaban de dejarrrrr!!!!!

supersalvajuan dijo...

Rakel, hay que convencer a Pepita que el viudo que ha matado a sus hijos es un buen partido. Lo del malecón, lo vale.
Natalia, sólo he visto la primera temporada, dame tiempo de llegar al final.
Hiperión, los langostinos al poder!!!
Amorrrrrrr, está muy bien!!!

Clares dijo...

He visto los teleñecos, barrio sésamo, vaca y pollo, las supernenas, soy comadreja y el laboratorio de dexter, y últimamente, hello kitty, así que Los Sopranos y otras series, que son lo que mis hijos ven ahora, me las ahorro, que con las de críos ya voy arreglada. A lo mejor cuando me jubile... Pero debe de ser verdad que esta es de las mejores, porque lo he oído a voces muy autorizadas.