miércoles, 1 de julio de 2026

Capitán Veneno (Aguilera Munro: oficial de prensa de Franco).

Escribe Álvaro González Esteban (Corazón Rural) sobre Gonzalo de Aguilera Munro un libro en el que nos ilustra sobre un personaje que da miedo, del que dan miedo sus palabras, de un tipo que dejó por escrito sus desvaríos y que, entre obstáculo y obstáculo, se hizo un hueco en un lugar en el que seguramente no debió estar. Guerras, episodios con periodistas extranjeros en una guerra que se pateó por carreteras haciendo el Fitipaldi y una contradicción hecha persona. A veces nos movemos por instinto y, otras, por simple supervivencia. Gonzalo de Aguilera Munro, loco que no sabía de locura pero si de mil cosas más. Hace ÁGE un retrato que resume muy bien en una frase: “Gonzalo Aguilera Munro era un individuo de carácter extrovertido, culto, divertido, teatral, tal vez histriónico”. Y añade: “Alguien más idóneo para la barra de un bar que para una guerra”. Pero el libro, aparte de recordar Torrijos, Toledo, la liberación del Alcázar, los internados de Inglaterra y Alemania, la Gran Guerra, las amantes y sus encuentros, nos deja teorías que hoy serían copiadas y dictadas por algunos (la del alcantarillado, por ejemplo) y una sucesión de historias orales que aquella locura de guerra o guerra de locura dejó en España. Y esas secuelas dejan a un personaje que cumple de sobra el perfil para hachebeizarlo en cualquier momento, incluso antes de que el olor al último trago de brandy se vaya del ambiente.