martes, 28 de febrero de 2017

Viva el caos!!!

Himno para acabar Febrero

¿Don Ramón María era hipster?

La fuerza de Bala

Para muestra, un botón. Viva Galicia.

Omega. Documental

Dice Estrella Morente que Omega sería el grito que Lorca hubiera dado. O algo así. También dice Estrella que su padre fue un creador. Tomatito dice que para Enrique lo flamenco era lo primero. Esa Misa Flamenca del 89. El Negri dice que era universal. Y luego con las voces búlgaras. Y en NY en el 84. Y Diego Manrique, con su sonrisa, recordaba Sacromonte. Y Miguel Ángel Cortés, dice que iba donde lo llevaba el viento. Y suena el Pequeño val vienés. Y Estrella recuerda veranos de calor. Y Estrella, diciendo que Cohen le había copiado el tema. Vaya pareja Cohen y Morente. Pijo. Qué grandes. Y las fotos de Alberto Manzano y Cohen y Morente. Y entrevistas de radio. ¿En qué bar iba Lorca a beber? ¿Flamenquizar las canciones de Cohen? Y la opinión de Balbino y de Raúl. Y el recuerdo Cano y sus inscripciones. Y el Pequeño val vienés, otra vez. Y sale Lagartija Nick. Y si se aprende con alguien, se aprende con los maestros. Y los Arias, y Erik. Y Estrella recordando a Jesús Arias, y vivan las ideas. Y el poema de La Hierba. La pregunta de las preguntas. Cohen es lorquiano desde 1949. Y la opinión de Sabine Ecomard, y las tendencias al ruidismo. Y los ensayos en casa de Rafael Bermúdez. Y los ritmos de E.J. y la OJE. Y hacer música. Y la guitarra de Juan Codornuí. Y redescrubir el flamenco. Dice Cortés que Morente es la improvisación andante. Y Aurora, diciendo cómo movía las manos Enrique. Joder, qué putos ensayos. Aleluya. Diciembre 1995. Lagartija más Enrique Morente. Y la guitarra de Pareja, y la probeta. Y el concierto IFRAGA. Y Laura García Lorca recordando las anécdotas. Y el amigo de Lorca, don Eduardo. Y el amigo Eduardo Rodríguez leyendo el poema. Y la convicción de que Federico de "si él entrara por la sala y le diera un abrazo a todos". Y la opinión de Verdú. Y vivan los alientos, y aleluya. Aleluya. Y la foto con Estrella y Aurora y Soleá. Y el concierto en Teatro Albéniz del 28 de febrero del 96. Y Tomatito. Y Tomatito pregunta por Lagartija. Y el señor Jiménez habla del riesgo de lo que podría pasar en el escenario. Y del cero al infinito. ¿Gloria o mierda? Y cómo dice Antonio Arias, en aquella época existían los sacrilegios. Y la op. inión de Borja Casani. Y grabar ese disco. Pijo. Emoción. Y gritar La niña ahogada en le pozo por las calles. Y ese diario, que vale millones. Y esos Estudios Bernardi en Armilla. Y la esponja de los guitarristas que recuerda Juan Manuel Cañizares. Vaya show el Omega. Puto show. Y la opinión de Montoyita. Y el señor Jiménez, acojonado. Y los fuegos artificiales. Y la comprensión del hallazgo. Y el Kiki por allí. Y Estrella recordando. Y la muerte de la madre de Enrique. Y parir de cara a la Torre de la Vela. Y jurar por la madre. Por la madre. "Caldo te doy mi carne". Y la foto de de Caracol, y de Manuel VAllejo, y de Pastora Pavón. Y collage de voces. Y Marchena, y la Niña de los Peines. Y dice Arias que es el cubismo. Y airear los discos. Y Vuelta de paseo. Y los experimentos. Y las mezclas. Y las dudas. Y las tormentas de opiniones. Y el Paquete. Y los Madriles. Y sumar a Vicente Amigo. Y las mezclas finales. Y sale el disco en diciembre del 96. Amar a perdedores. Y David Fernández en la batería. Y mejor las ciudades sin sueño que sueños sin ciudades. Y todo lo demás. También. Y el 2003 en NY. DE F. A N.Y. Y esas columnas de cieno son pocas. Putos himnos. Putos himnos. Nardos de angustia dibujados. Y el concierto con Sonic Youth en 2005. Oriente y Occidente. Y Lee Ranaldo recordando aquella actuación. Y ese 2005, con la Alhambra. Y Pat Metheny. Y ese Generalife. Y Méjico. Y La Riviera. Y el FIB del 2008. Y Omega, como significa, Fin, todo se acabe. Aunque dice Diego Manrique, que espera otro deslumbramiento como ese. Y Esto no es manera de decir adiós. Es verdad. Pero es verdad. No hablemos de amor o cadenas. No hablemos. Todavía es pronto aunque es tarde´.

lunes, 27 de febrero de 2017

El precio de los errores

Antes sabíamos atenernos a aspectos concretos, a formulaciones seguras, a frases bien escritas. No estábamos aquí para estorbar. O eso nos hicieron creer en mitad de la mentira.

74 veces 74

74 veces preferiría ser cualquier cosa que ser un exnazi. Siempre confundimos conceptos, siempre confundimos himnos en momentos equivocados. O, tal vez, no.

Taboo. Primera temporada.

Tenemos a Hardy en la retina después de esas conversaciones con Murphy en los Peaky Blinders. Diablos interiores en Peaky Blinders y diablos interiores en Taboo. Pero Taboo empieza sin prisas, empieza con tranquilidad, empieza marcando pausas y dolores, mierda en el suelo londinense y alcoholes varios en la Compañía de Indias, puticlubs con potente dueña y galgos que siguen a tintados, y, sobre todo, Oona Chaplin marcando cartas y dolores del pasado. Herencias, estrechos, sueños, barcos, diamantes, tierra, padres envenenados, esposas que salen de detrás de una puerta, niñas con nombre de invierno e hija de prostituta, sirvientes para té y café, esposos malparidos, sueños y pesadillas entre el estiércol cotidiano de cada uno de nuestros días. Fiestas, salitre, probar la mierda de paloma y compararla con mierda vacuna, asesinatos, juegos de magia, química malinterpretada, bailes, bailes, bailes. Banderas yankis. Pólvora mojada, pólvora seca, pólvora de estrechos que sueñan con ser juegos de naipes. Monopolios de teína. Dolor de luces que se encienden y apagan. Duelos al amanecer. Orines de putas al por mayor. Puertos con mierda que llena el suelo y lo hace negrísimo. Será por mierda, será por dolor, será por juegos de guerra. Será por barcos que salen por los aires, será por Inviernos que duermen el sueño de los justos en el mar, será por negros con principios, será por torturas sin premio. Será por pólvora, será por compañías sin corazón. Será por señales en las cabezas. Será por espátulas para quitar mierdas blancas en caras de travestismo. Será que todos somos ovejas en busca del redil, pero hay veces que somos carne y a veces, simplemente, lana. Pólvora al poder, sangre al poder, banderas al poder. Y si tenemos que tragar el Támesis para llegar al cielo, que así sea. Simplemente, a cada cerdo, en su despacho, en su barco, en su barril, en su enfermedad, le toca su San Martín. Y la primera temporada de Taboo busca redención. Busca que los bichos mueran ahogados en azul y las desdichas se cumplan. Coda: Que no falten himnos para los baños de sangre, que no falten estrofas para adorar a la muerte, que no falten estribillos para conseguir que, nuestros más bajos instintos, africanos, norteamericanos o ingleses, se cumplan.

Skam. Segunda temporada.

Cambia el sentido de la brújula, pero siguen las mismas historias y siguen bien contadas en la segunda temporada de Skam. La reflexión sobre clichés, sobre lo que es relativo o no, sobre los recuerdos, los (malos)entendidos, el dolor juvenil y las jodiendas con vistas a Noruega. Pero la reflexión de la segunda temporada de Skam, desde el cambio de perspectiva, de guión profesional, trata de los errores que cometemos y de las palabras que hacen daño a los demás. No todo es robar pasteles de pescado, no todo es romper botellas en cabezas ajenas, no todo es llevar el desayuno ajeno a la cama. Las mentiras, las manipulaciones, la adolescencia mal entendida, la salida fácil, el camino a la derecha, lo clásico. Recurrir a movidas, a pajas mentales, fiebres falsas, enfrentarte al mundo desde una perspectiva equivocada. Estamos solos, hay desamor, siempre salimos perdiendo. Frases hechas, que cantaría Carlos Berlanga. Cerrar puertas para abrir heridas. Depresión. Escapadas imposibles. Ausencia de familia. Ambiciones deshechas. Y el día de la Constitución, el 17 de mayo, fallar a la cita. Cambios imposibles. Himnos para cerrar heridas. ¿Agallas para decir no? No pensar, no dormir, no escribir, corazones que salen del pecho. No respirar. Frecuentar momentos para que se crucen las miradas. Llantos sobre sábanas inmaculadas. Flequillos (mal)entendidos. Relax inolvidable. Y mirar ordenadores ajenos.Y dar(te) cuenta de la derrota, de la victoria imposible, de la oscuridad de nuestros días. ¿De verdad somos libres para malgastar nuestro tiempo? ¿Buscamos voluntariamente la infelicidad? ¿Amenazamos nuestra seguridad a propósito? ¿Somos maldad? ¿De verdad la amenaza es sentir que necesitamos a los demás? ¿De verdad la derrota es aburrida? ¿De verdad no debemos adorar el santiabadismo? Lo peor de nosotros es autolimitarnos nuestra libertad. ¿Quién quiere una escala de valores teniendo cerveza fría? ¿Mente abierta ante el precipicio? ¿Tenemos que creer que Dios gana? Como en Juegos de guerra, "la única manera de ganar es no jugar". Los errores multiplicados hasta el infinito se precipitan en una sala de emergencias. Banderas clavadas en el suelo. Pájaros con nombre impronunciable. Globos. Basura de un día. Bares a las 19:19 con velas en la mesa. Respuestas que no quieres escuchar. Coda: Pero quizás, al final, sale el sol. ¿O es simple imaginación?

domingo, 26 de febrero de 2017

Respirando en Almería

Un poco de tranquilidad esta semana tras la victoria en Almería.

Todo sigue siendo mentira en 2017

Sin detalles. Otra vez. Simplemente te has ido. Sin detalles. Otra vez.

sábado, 25 de febrero de 2017

Lobezno on fire

Vaya numeritos de Abrines con OKC contra los Lakers esta pasada madrugada. 19 puntos para estrenar titularidad. Un grande.

La noche feroz

Voy a mirar el significado de bolchevique en el diccionario de la RAE y dice que literalmente significa "uno de la mayoría". La pregunta sería: ¿De qué mayoría? ¿De qué maldita mayoría? Disfruto leyendo los libros de Ricardo Menéndez Salmón aunque escriba dramones. La agresividad de La noche feroz es bestial. Con muy pocas palabras, con muy páginas, describe la brutalidad del ser humano. Da igual el contexto: puede ser una guerra civil, pueden ser los ecos de una República (mal)parida, pueden ser los despojos de un maestro de escuela, pueden ser los biliosos instintos de un cura (mal)nacido, pueden ser las cicatrices doloridas de un prestamista de pueblo, pueden ser las ansias de sangre de 4 verdugos con ganas de morcilla y sangre, pueden ser las entrañas de una mujer con un bastardo en su interior, pueden ser tantas y tantas cosas las que hacen que el ser humano sea cruel con mayúsculas. Pero en ese contexto, con esa guerra despiadada, con esa República llena de contradicciones, se aprovecha la mínima para sacar a relucir los más bajos instintos. Los más bajísimos instintos. Somos nosotros. En cualquier momento, en cualquier situación, sale el cabrón que llevamos dentro. Sí. Todos llevamos un cabrón dentro. Podemos edulcorarlo, podemos endulzarlo, podemos usa azúcar en cantidades industriales para disimularlo. Pero en el momento en que sale, en el momento del ataque de la reina en el tablero de ajedrez, la vena ejerce de vena, la sangre llama a la sangre. No hay ansiolíticos que paren a ese bestia, a esa carroña genética que llevamos dentro y que necesita saciar su sed de plaquetas y leucocitos. Y como vuelvo a decir, Menéndez Salmón nos retrata. En las palabras, en los silencios, en las comparaciones, en los gestos, en los ademanes, en las costumbres, en las desdichas. En todo. Saquemos esa bestia y veremos la muerte en el espejo, veremos la botella siempre vacía, veremos los defectos paternos y las desdichas de nuestra descendencia, la misericordia del dolor provocado, la visita al lado oscuro de esa fuerza enorme e intensa que llevamos dentro. Nos deleitamos en causar dolor, nos deleitamos en la hiel tragada por los desgraciados a los que deseamos la muerte, tengan culpa o no. Y reflexiona Menéndez Salmón sobre la inexistencia de la verdad. ¿Qué más da la verdad cuando queremos venganza? ¿Qué más da si únicamente disfrutamos con los padecimientos ajenos? Somos envidia (mal)entendida, somos mierda sobre mierda, somos un cajón lleno de medicamentos caducados, somos cartas de un amor que olvidamos en ese mismo cajón de medicamentos caducados. Escribe RMS sobre las tinieblas de los dormitorios. Vaya resumen de nuestra existencia. Podemos intentar maquillar nuestro insufrible hábito de dañar, pero no hay mascarillas mágicas. El rictus siempre será duro, sangriento, con violencia a pleno pulmón. También escribe RMS del odio como combustible. La nieve como metáfora, el sufrimiento como tentativa de salvación. Y todo lo demás, también.

PB al poder

Ayer estaba en clase, elevado al cubo porque hubo triplete de segundos, hablando del arado normando y de la collera y de la cuchilla y de las herraduras con clavos y me vinieron, cuchillas arriba cuchillas abajo, las gorras de los Peaky Blinders a la memoria. Derivó matemáticamente el asunto en discursos sobre HBO, Netflix, Anabelle, sobre Anabelle Wallis, sobre los túneles en las batallas de Primera Guerra Mundial y las gorras con cuchillas. Vivan los viernes. Coda: Y viva el espíritu de Thomas Shelby.

La música de Daimiel

Empezar el sábado escuchando el paseo musical de Antoni Daimiel en Radio 3 a las siete y pico de la mañana añorando iris verdes, añorando madrugadas montesianas, añorando ambrosías verdaderas. Y todo lo demás, también.

Errores y cuenta atrás

viernes, 24 de febrero de 2017

Islamabad, Los Planetas, segunda escucha

Apple Tree Yard. Primera temporada

Premisa número de la que parte Apple Tree Yard: todo es mentira. Como casi todo en la vida, nada es real. Sarta de mentiras. Absolutamente mentira. De ahí en adelante, podemos especular, escupir en mitad del Mediterráneo (mierda sobre mierda), mirar(nos) el ombligo y todo a lo que vosotros queráis poner en un altar. Partiendo de la mentira, de las palabras dichas a la luz de una cámara invisible, de un ángulo muerto, de un armario vacío, de una interrogación sin final, cualquier cosa es posible. No somos el centro del universo, porque ese centro está en todas partes. Absolutamente en todas. Peregrinaciones, las justas. Los pecados son impenitentes. Mentira los actos de contricción, los juicios (los paralelos y los otros), los daños colaterales y la mierda edulcorada. Cada uno de los actos que hacemos pueden implicar dolor a todos los que nos rodean. A todos. Antes o después, todo tiene consecuencias. Perjurio es un eufemismo barato. Y no se puede hablar de futuro en posición horizontal. Y si te crees lo que te dicen en posición horizontal, es culpa tuya. Golpes en el pecho en mitad de una misa los justos. Gran reflexión sobre lo que pensamos que influimos en los demás la que nos (de)muestra esta primera temporada de Apple Tree Yard. Ya no hay patios, ya no hay manzanas, ya no hay ansiolíticos que quiten este puto dolor existencial. Y todo lo demás, también.

Han vuelto (II)

Y mientras, en el antiguo reino valcarcil, en el extinto sultanato de Sean, nadie dimite. Hay fiscales y fiscales. Y luego, los de las series de televisión.

jueves, 23 de febrero de 2017

Han vuelto

miércoles, 22 de febrero de 2017

lunes, 20 de febrero de 2017

¿Está muerto el indie?

Interesante el estudio sobre el indie que ha grabado Teresa Camino. ¿Está muerto el indie? ¿Qué rasero utilizamos para catalogar el indie? ¿Utilizamos la palabra indie de forma despectiva? Hilo a la cometa, estirar el chicle. Disfrutemos del indie. Y punto.

Un buen gol

Pese a la derrota, fue un buen partido. Y nos dejó Jona un golazo para nuestras retinas.

domingo, 19 de febrero de 2017

Unforgotten. Segunda temporada

Vuelve por los mismos pasos la segunda temporada de Unforgotten. Vuelve la batidora de mierda a salpicar. Otra vez, restos, esta vez de mayo de 1990. Restos en una maleta. Y toca investigar. Y toca dexterizar el asunto, toca la búsqueda, toca husmear pasados: putas a tiempo parcial, IRA, abogados, violaciones, hijos sin padres, niñas sin madre, Islam, sobornos, adopciones por parte de matrimonios de un mismo sexo, búsqueda de amantes del pasado y un montón de aristas más. Muy bueno el retrato social de Unforgotten. Todo nuestro pasado puede volver a saltar a la palestra en un segundo. Un rumor, una leyenda urbana, una noticia, una fotografía de un periódico, un hecho ocurrido en un oscuro lavabo, un chascarrillo después de unas pintas en un mañana en un pub. Pero el pasado es un cabrón que siempre pasa factura. Y no siempre nuestros familiares, nuestros jefes, nuestros empleadores, unas almas caritativas. Hay mucho cabrón, y no solo el pasado. El problema surge cuando empiezas a cuadrar el puzzle, el dificilísimo puzzle de 15.000 piezas. Te obsesionas con él; intentas por todos los medios terminarlo. Pero una vez que lo tienes, no sabes si debes ponerlo, darle luz, porque el resultado, lo que se nos muestra, es un drama de proporciones isabelinas. O tal vez, si tengas que mostrarlo, y que salga la palabra "reinserción" y que sean otros los que juzguen. Y todo lo demás, también.

sábado, 18 de febrero de 2017

Garcilaso por el forro

Hato de pícaros

Aznarato; Felipato; Susanato. Cuando en clase busco la palabra hato en el diccionario de la RAE, siempre acabo en la tercera: "Junta o compañía de gente malvada o despreciable. Un hato de pícaros, de tontos". Curioso, que no casual, que las casualidades no existen. Siempre hay chaconas que recordar, siempre himnos olvidados que suenan a música celestial. O, tal vez, no. Coda: O tal vez, nos merezcamos este disparate nacional, este infantanato del no lo recuerdo, del no me acuerdo, del yo no lo sabía, del sin comentarios que hacer, del yo ya no...

Sobre copas, triples y recuerdos con y sin Creus

En vuestras manos está. Coda: ¿Únicamente trogloditas en fútbol?

miércoles, 15 de febrero de 2017

La penúltima de Maradona

O, a estas horas, la antepenúltima, que hubo historia hotelera y caldos en la comida de directivas. Vaya tela

martes, 14 de febrero de 2017

Champions

Vuelve. Está aquí. Sufrimiento. Gritos. Vuelta a la gravedad. Dolor. Rechinar de dientes. Y todo lo demás, también.

lunes, 13 de febrero de 2017

Himnos olvidados

O directamente, no escuchados. No siempre escuchamos lo que debemos. Arbustos, especialidades varias y todo lo demás.

domingo, 12 de febrero de 2017

Obsesión

Lote, caducidad, ingredientes. Puntos suspensivos. Himnos. Bucle. Se vende, se vende. Se vuelve a vender.

Factor Green

Vaya números. Vaya malditos números. De traca. El mejor resumen vía nbamaniacs.

sábado, 11 de febrero de 2017

Un fotógrafo ciego

Conocí a Juan de Dios García el curso pasado. No había leído nada de él, la verdad. En Un fotógrafo ciego da su particular versión de momentos, de preguntas, de dudas, de observaciones, de cuestiones, de muertes de cantantes. En Niño se pregunta por momentos de muerte, de hombres que han de morir como hombres; en Habibi, recuerda el amor de los moaxajas; en Hipo recrea situaciones utópicas, de giro político, de sangre, libertad y vino; en Desayuno se identifica como poeta meridional; en Autorretrato muestra la desazón por la felicidad ajena, desertor insomne con sed indolente; en Sísifo enseña el camino de la ebriedad y el olvido; en Voluntad habla de la necesidad de recordar (una y otra vez, hasta el infinito), el dolor; en Tarde de domingo (no sabríamos decir con o sin dinero), suelta preguntas sin brújula por la que ser guiado; en Asamblea de pareja muestra su inconformidad porque se reduzca todo al blanco o negro, olvidando los grises, olvidando el santiabadismo; en Locutor siguen las preguntas ajenas, siguen las dudas existenciales antes del boletín de turno; en Oficina nos recuerda que muchas carcajadas, forzadas, son falsas, que todo es barniz y que casi todo mentira; en Playa de Galúa habla de romper la barrera del dolor y hacer de este hecho algo sin fin; en ¿Dónde estabas tú? pone en labios de Silvia la noticia de una muerte que te deja unas horas en shock; en Victoria busca cobijos imposibles. Estas son algunas de las impresiones que me ha dejado Un fotógrafo ciego un sábado que no termina de romper a llover. O tal vez, sí.

Han vuelto

¿De verdad me necesitas despierto? ¿Al menos? ¿Esta noche? Han vuelto, a lo grande.

viernes, 10 de febrero de 2017

jueves, 9 de febrero de 2017

Cambio/duración/tiempo/

¿Qué fue de FF? ¿Historia sin fin? ¿Dónde está el límite entre la mierda y el estiércol? ¿Cuál es la diferencia entre el Felipato y el Aznarato? ¿Cuál es la distancia entre el horror y el paraíso? ¿Ambrosías gratuitas?

miércoles, 8 de febrero de 2017

Baron Noir. Primera temporada.

Vaya crack el señor protagonista de Baron Noir. Vaya crack el señor alcalde y diputado. Con un par. Si todo es posible en política, Baron Noir es un claro ejemplo de ello. Cualquier asunto, tema, cuestión u observación que se le pase por la cabeza, la lleva a cabo. Con un par. Blindados los tiene el Baron Negro. La ventaja que tienen los franceses, a diferencia de lo que nos ocurre al sur de Pirineos, es que llaman a las cosas por su nombre. Al Frente Nacional lo llaman por su nombre; a los que se bajan los pantalones, también. Baron Noir es un gran ejercicio, un espejo donde mirar de frente a la política: lobby, azoteas de edificios, pucherazos, elecciones de todo tipo, mierda y asco occitánico, momentos en Dunkerke en los que salvar un día si no estás muerto. O si no estás muerto políticamente. No solo se trata de saltar desde una altura muy alta. No solo eso. Por supuesto que no. Primeras vueltas, y, segundas, en las elecciones, dan para mucho. Para demasiado. Demasiados puntos suspensivos. Todos somos susurradores, inspiradores de malignidades, Rubalcabas de un momento dado. Primera temporada de maldad política. Todo es posible, siempre, en política. Pero en la época de las facturas, de los registros, del seguimiento telefónico, siempre hay restos de algo, de alguien que sabe algo. Siempre hay faisanes. Siempre hay jueces que quieren notoriedad. Siempre pagan justos por pecadores. Siempre tiene que dimitir alguien. Siempre debe acabar alguien en la cárcel. Siempre hay vencidos porque se necesita un vencedor. Siempre hay que vender humo. Que la corrupción no se detenga, que la maquinaria del poder siga adelante, que la mentira gobierne, que la música celestial se siga escuchando en las cloacas. Baron Noir son las cloacas del poder. Y todo lo demás, también. Coda: ¿Quién no desea ser el nuevo Incorruptible?

Cris...

lunes, 6 de febrero de 2017

Himnos de febrero publicados en diciembre

Tan lejos...

... que parezca que no existo. Coda: Me da igual si tú tienes razón.

domingo, 5 de febrero de 2017

Un poco de memoria

Viene bien leer las entradas del blog de Miguel Sánchez-Ostiz. En estos últimos 4 años hemos olvidados demasiados asuntos. Demasiados. Del cero al infinito.

Dirk Gently's Holistic Detective Agency. Primera temporada

Te deja patidifuso el inicio de Dirk Gently's Holistic Detective Agency. No sabes por dónde va a tirar el asunto. Rara de cojones. Hoteles, peleas cutres, despidos, golpes en coches y muertes sin motivo aparente. Catanas, ordenadores, saltos al vacío, llamadas telefónicas. Dolor sin motivo. Acelerones. Saltos sin red. Buscar definiciones de holístico. Viva el caos sincronizado. Viva la conexión. Viva la nada. Vivan los semáforos en rojo. ¿Paralibulitis? Más confusión. Y confusión. Paranoia al poder. Gatos perdidos. Áticos y sangre. Ballestas chungas. Vaya paranoia esta primera temporada de Dirk Gently's Holistic Detective Agency. Pero todo se relaciona y se complica, todo se hace infierno, todo egoísmo, todo rinocerontes, todo bombillas y pomos, todo niñas que hacen el perro, todo abrigos de pieles con los que asesinas, todo con la música de Cristobalito comiéndonos la quijotera. Preguntas y respuestas, sótanos, FBI, personas desaparecidas sin motivo aparente. Nadie aparece por casualidad. ¿Poderes? ¿Paranoias holísticas? Experimentos varios. Pero todo está conectado, antes, durante, después. Grandes momentos de esta primera temporada. Puntos suspensivos para un futuro de persecución. Saltos temporales para no dormir.

sábado, 4 de febrero de 2017

viernes, 3 de febrero de 2017

Don Stephen ha vuelto para quedar(se)

Anoche lo comentaba Piti Hurtado, Antoni Daimiel y don Guillermo en Generación NBA+. Don Stephen ya está de vuelta.

jueves, 2 de febrero de 2017

¿Perdón?

miércoles, 1 de febrero de 2017